La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum llega para recibir al presidente suizo Guy Parmelin y a su esposa Caroline Merotto en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, el miércoles 8 de julio de 2026. (Foto: AP/Eduardo Verdugo/Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO. — La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum afirmó el martes que pese a las dificultades que han primado en la relación con Washington insistirá en el diálogo y la cooperación, pero dejo en claro que la “soberanía no se negocia”.

Así lo expresó Sheinbaum al presentar durante un acto en el palacio de gobierno su segundo informe anual de gestión que estuvo marcado en el último año por las presiones de Donald Trump en materia de seguridad y comercio y la controversia generada por las acusaciones de narcotráfico en Estados Unidos contra un gobernador oficialista y otros nueve funcionarios.

La mandataria ha logrado mantener su postura de “cooperación sin subordinación” con Washington, pero debió concentrarse en lograr resultados contundentes en materia de seguridad como la captura y abatimiento en febrero del líder del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “ El Mencho ”, para aliviar las presiones.

En los últimos 12 meses Sheinbaum también ha llevado adelante negociaciones con su principal socio comercial para tratar de contener los aranceles que impuso Trump y preservar la supervivencia del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Imponiendo su marca personal

Aunque Sheinbaum ha negado un distanciamiento con las políticas de su antecesor y padre político Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), durante su segundo año de gobierno se hizo más evidente el giro en asuntos claves como la seguridad.

De la política de no confrontación con los grupos criminales de López Obrador pasó a un combate más frontal que ha llevado a la detención de más 63.000 personas entre octubre de 2024 —al inicio de su gobierno— y julio de este año.

Como resultado de esa política en 2025 la tasa de homicidios cerró en 21,4 por cada 100.000 habitantes desde los 25,8 del año anterior, según cifras oficiales. Pero aún persisten los problemas de violencia en algunas regiones del país como los estados de Sinaloa, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, México y Baja California.

Sheinbaum ha procurado una estrecha colaboración en materia de seguridad con su vecino que se materializó con el envío a Estados Unidos de 92 narcotraficantes mexicanos entre febrero de 2025 y enero pasado.

La mandataria también mantuvo una activa participación en el plano internacional —a diferencia de su antecesor— y acudió a la cumbre del G-7 en junio de 2025 en Canadá. Seis meses después tuvo su primer encuentro trilateral en Washington con Trump y el primer ministro canadiense Mark Carney.

Entre los vaivenes con Trump

Durante el último año Sheinbaum ha tenido que hacer frente a las tensiones con Estados Unidos en materia comercial, de seguridad y migración, pero estas fricciones no perturbaron el intercambio comercial bilateral que superó el año pasado los 872.000 millones de dólares.

A su vez el gobierno ha mantenido un diálogo permanente con Washington para tratar de revertir el arancel de 10% que desde el año pasado se impuso a los productos que no están cubiertos por el T-MEC, así como a los camiones medianos y pesados —que tienen un impuesto de 25%— y el gravamen de 50% vigente para el acero y el aluminio, que han golpeado sectores claves.

Pero en materia migratoria han aflorado las diferencias. México escaló en julio los reclamos por la muerte de 17 de sus connacionales y solicitó a las fiscalías de Estados Unidos que investiguen penalmente los casos de migrantes fallecidos mientras estaban bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) o durante redadas de esa agencia.

Las presiones internas

En medio de las tensiones con el vecino del norte, a Sheinbaum se le abrió a fines de abril un frente interno luego de que la Fiscalía de Nueva York acusó al gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios activos y retirados de colaborar con el Cártel de Sinaloa y pidió a México que los detuviera con fines de extradición.

En un primer momento la presidenta salió en defensa de Rocha Moya, pero meses después surgió un distanciamiento luego de que el político decidió retornar a su cargo, lo que desató una polémica que golpeó al partido gobernante Morena y a Sheinbaum. La controversia se solventó en agosto luego de que el político oficialista se separó de manera indefinida de la gobernación de Sinaloa.

Sin hacer mención al caso, la mandataria descartó el martes posibles fisuras dentro de Morena y afirmó que “aquí no hay rompimiento ni divisiones”.

En junio del próximo año Sheinbaum pondrá a prueba su liderazgo político en los comicios intermedios en los que se votará por una nueva Cámara de Diputados y se elegirán 17 de los 32 gobiernos estatales, que en su mayoría son controlados actualmente por el oficialismo.

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