Las exjugadoras de fútbol, María de la Luz Hernández Martha Coronado, Irma Chávez, Bertha Orduña y Silvia Zaragoza participan en en una entrevista con EFE, en Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel
Ciudad de México.- México llegó a una final mundialista en 1971 con una selección de mujeres que llenó el Estadio Azteca, pero la FIFA nunca reconoció ese torneo, vetó a las jugadoras y su historia quedó sepultada por el machismo durante más de medio siglo.
Cincuenta y cinco años después, las pioneras de aquel equipo reconstruyen en entrevista con EFE la historia que quedó fuera del relato oficial del fútbol y las violencias -ataques, censura y décadas de exclusión- que enfrentaron tras alcanzar una hazaña que la selección masculina aún no ha conseguido.
«Fuimos subcampeonas del mundo, llenamos un estadio que nadie había llenado: 110.000 personas viendo una final de mujeres, lo que nunca había sucedido en ninguno de los de varones”, relata Elvira Aracén, de 80 años, arquera de la selección en el 71.
No obstante, recuerda que el “premio” fue otro: la FIFA ordenó a sus federaciones impedir que jugaran en los estadios que controlaban.
Esa violencia también marcó la semana previa a la final contra Dinamarca, rememoran las jugadoras, quienes enfrentaron amenazas, llamadas nocturnas y una presión mediática desatada por el rumor de que cobrarían dos millones de pesos mexicanos de la época por jugar, aunque el equipo era considerado “amateur” y nunca tuvo sueldo.
«Esa semana fue definitiva para nuestro rendimiento, fue una total desconcentración», afirma Bertha Orduña, defensa central que jugó aquella final en el Estadio Azteca, sede del partido inaugural del Mundial 2026 en junio próximo.
Pero la presión no paró con el silbatazo final y se convirtió en exclusión institucional cuando se les prohibió volver a jugar un Mundial o en un equipo profesional, apagando así los sueños de una generación pionera.
Para Alicia ‘La Pelé’ Vargas, capitana y goleadora del equipo, los hombres de «pantalón largo» las «sepultaron» en la historia por miedo, porque hicieron «en tan poco tiempo lo que ellos no han hecho en 100 años desde que juega el varonil».
«FIFA calló por mucho tiempo el fútbol femenil, y a la fecha siguen sin reconocer que van cuatro Mundiales (en México). Como institución, mencionan tres (…) Somos cuatro y no lo van a matar», comenta la exfutbolista María Hernández respecto al organismo que hasta 1991 reconoció un Mundial femenil.
De izquierda a derecha las exjugadoras de fútbol, Alicia Vargas, Irma Chávez, Elvira Aracén y Lourdes de la Rosa, durante de una entrevista con EFE en Ciudad de México (México). EFE/Isaac Esquivel
Sembrar legado
El reconocimiento de la Federación nunca llegó, pero su legado quedó sembrado entre las jóvenes que siguieron el ejemplo de figuras como la portera Yolanda Ramírez, las defensas Lourdes de la Rosa, Martha Coronado e Irma Chávez y la mediocampista Patricia Hernández.
«La semilla se sembró y entonces las que siguieron pudieron seguir luchando hasta que se forma la Liga (mexicana femenil) hace nueve años», describe Aracén, tras resaltar la labor de las integrantes del equipo que dedicaron parte de su vida a formar a niñas en el fútbol.
Entre medallas, fotos y recuerdos del 71, las mundialistas se dicen entre ellas: “abrimos brecha”, pero advierten que el pasado “de puertas cerradas” no puede volver a repetirse y que ni hombres ni mujeres deben “dar marcha atrás” sobre lo que se ha logrado en el fútbol femenil.
Celebran que las niñas “entrenan en campos empastados”, en lugar de los lotes de tierra con vidrios y piedras en donde ellas jugaron, o que los padres festejan a sus hijas por elegir el fútbol, en lugar de “prohibirlo” con violencia, como le ocurrió a De la Rosa y a Silvia Zaragoza.
“El machismo inició desde casa, mi padre nunca me dejó jugar fútbol, entonces comencé a luchar contra eso”, lamenta Zaragoza, delantera del 71.
Pese a los avances, las exfutbolistas advierten que persisten desigualdades como la brecha salarial, que deja a las jugadoras que hoy compiten en torneos -como el próximo Mundial de Brasil 2027- con ingresos hasta 10 veces menores que los hombres.
Con más de 70 años y unidas por la amistad, reconocen que su historia ha cobrado nueva visibilidad con el «boom» del Mundial 2026 de México, Estados Unidos y Canadá, y agradecen que las autoridades mexicanas las incluyan en los eventos para continuar su verdadera misión: «Hacer que muchas niñas jueguen fútbol», remata Aracén.
Durante más de un mes, una pareja y su hijo de un año permanecieron en su apartamento, observando los vehículos de inmigración que pasaban afuera. "No sabes qué es más importante: si salir por su bienestar o salir pensando que quizás no regreses", dijo el padre. (Kate Wells/KFF Health News)
Gabi tiene grandes ojos color café, trenzas y una afección genética que hace que sus huesos sean frágiles. Se fracturan con facilidad, lo que le provoca a la niña de 2 años tanto dolor que su madre dejó su trabajo limpiando oficinas para quedarse en casa y cargarla por el apartamento de una habitación que comparten con seis familiares.
Cuando agentes federales de inmigración llegaron a su ciudad, deportaron primero al padre de Gabi y luego a su tía.
Gabi nació en Estados Unidos y es ciudadana estadounidense. Su mejor oportunidad de algún día pararse, o incluso caminar, es una cirugía compleja en las piernas y los pies que estaba programada para enero.
Pero su madre, quien está tan asustada que ni siquiera se anima a sacar la basura, y mucho menos a atravesar la ciudad hasta el hospital, canceló el procedimiento. (En este artículo, KFF Health News y NPR acordaron identificar solo parcialmente a los pacientes y a sus familias porque temen convertirse en blanco de la ofensiva migratoria del presidente Donald Trump).
“Quiero más que nada, mi deseo, es que mi bebé empiece a caminar”, dijo su madre, mientras Gabi se movía en sus brazos, con una sonda de alimentación que salía de su estómago conectada a un soporte de suero intravenoso. “Pero con la situación que está pasando, cancelé la cita de cirugía porque le van a hacer cirugía en sus piernas y todas las citas de terapia física; lo cancelé todo. Porque tengo miedo de salir”.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) declaró el fin de lo que llamó Operation Metro Surge (Operación Metro Surge), llevada a cabo por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés). Aun así, trabajadores de salud dicen que los agentes de inmigración siguen apostados en los estacionamientos de hospitales. Y drones sobrevuelan zonas agrícolas en las afueras de Minneapolis, donde inmigrantes somalíes y latinos se han establecido en los últimos años.
La ofensiva en Minnesota mostró el alcance del sistema de vigilancia y detención que la administración Trump está utilizando para desarraigar a comunidades inmigrantes del país y su fuerte impacto en el sistema de salud.
Crisis de salud similares surgieron dondequiera que se concentraron oficiales de inmigración en el último año.
En Dallas, clínicas de salud pública administraron unas 6.000 vacunas a latinos en agosto pasado, la mitad que en un programa similar un año antes. En Chicago, a diario, doctores redirigieron a los pacientes de una clínica a otra dependiendo de la actividad de ICE.
Emily Carroll es enfermera en HealthFinders Collaborative, una clínica comunitaria en Faribault, Minnesota, a unas 50 millas al sur de Minneapolis. Ha estado atendiendo en sus hogares a pacientes que tienen miedo de salir. Ya no puede prometer a los pacientes que estarán seguros en el hospital, ya que han visto muchas veces a agentes federales de inmigración en instalaciones médicas. (Kate Wells/KFF Health News)
En todo el país, las redadas redujeron las visitas de inmigrantes a servicios de salud.
En Minnesota, los sistemas de salud reportaron tasas de cancelación y ausencias de hasta el 60 % desde diciembre. Un vocero del DHS culpó a los manifestantes por la interrupción. “Si alguien está impidiendo que los estadounidenses asistan a citas o recojan recetas, es un agitador violento que está bloqueando carreteras, embistiendo vehículos y dañando propiedad”, dijo.
Mientras residentes de Minnesota protestaban en las calles contra el operativo, doctores y enfermeras organizaron en silencio redes médicas informales para atender a pacientes en sus casas y evitar ser detectados.
“Antes miraba a alguien a los ojos y decía, de buena fe: ‘Estarás bien en el hospital’”, dijo Emily Carroll, enfermera especializada en HealthFinders Collaborative, una clínica comunitaria en Faribault, a unas 50 millas al sur de Minneapolis. “Pero ahora no puedo garantizar eso”.
A medida que miles de agentes federales se retiran de Minneapolis, otras comunidades deben prepararse, dijo la senadora estatal demócrata de Minnesota, Alice Mann, quien es médica.
“Sé que suena extraño”, dijo, pero los proveedores de salud “necesitan empezar una red clandestina para llevar atención médica a las casas. Porque dejar que la gente muera en su hogar o que esté al borde de la muerte por miedo a ir al hospital, en 2026, es inaceptable”.
El operativo causa daños
Los médicos dicen que las visitas a domicilio pueden ser la única forma de llegar a quienes todavía se sienten bajo amenaza. En Los Ángeles, desde junio, St. John’s Community Health llevó atención médica a unas 2.000 familias inmigrantes demasiado asustadas para salir durante un operativo migratorio, después de que las ausencias a citas superaran el 30%, dijo Jim Mangia, presidente de la organización.
Muchas de las grandes instituciones de salud de Minnesota han recurrido a la telemedicina y han usado menos la atención en el hogar.
No así Munira Maalimisaq, cofundadora de Inspire Change Clinic en el vecindario Ventura Village de Minneapolis. Después de que cerca de un tercio de sus pacientes dejara de ir a sus citas, “pensé: ‘Tenemos que hacer algo’”, dijo la enfermera especializada. Entonces llamó a una amiga doctora. ¿Y si empezaran a ver pacientes en sus casas?
“Y ella dijo: ‘¿Sabes qué? Hagámoslo’”.
Ahora cuentan con unos 150 doctores, un equipo voluntario de “respuesta rápida” que ha realizado más de 135 visitas domiciliarias. Su primera llamada fue para ver a una mujer cuyo esposo había sido deportado. Estaba en casa con sus hijos, con 39 semanas de embarazo y en trabajo de parto. Maalimisaq llamó a una obstetra voluntaria y fueron a la casa.
“Tenía 8 centímetros de dilatación”, dijo Maalimisaq, “y no quería que llamáramos a una ambulancia. Decía: ‘¿Puedo tener al bebé aquí?’”.
La mujer no era una buena candidata para un parto en casa, dijo Maalimisaq. La convencieron de ir al hospital en el auto de Maalimisaq, un Tesla pequeño con asientos blancos. “Todo lo que podía salir mal, estaba ahí”.
Pero llegaron al hospital a tiempo y la mujer tuvo un parto seguro y saludable. “Si no hubiéramos estado allí, no puedo imaginar lo que habría pasado”.
Munira Maalimisaq cofundó la Clínica Inspire Change en Minneapolis. Mantiene un equipo de respuesta rápida de unos 150 médicos y enfermeras que atienden a pacientes en sus hogares, con más de 135 visitas domiciliarias realizadas hasta la fecha. (Kate Wells/KFF Health News)
En otras visitas, dijo, ha visto “personas tan estresadas que se arrancaban el cabello”. Contó que conoció a una madre que estaba racionando el medicamento anticonvulsivo de su hijo, aunque el niño había tenido “una convulsión tras otra”.
La administración Trump afirma que su operativo en Minnesota mejoró la seguridad pública. “Desde que comenzó la Operación Metro Surge, nuestros valientes agentes del DHS han arrestado a más de 4.000 extranjeros indocumentados con antecedentes penales, incluidos asesinos, violadores, pedófilos y personas extremadamente peligrosas”, dijo Tricia McLaughlin, vocera del DHS.
El DHS anunció la semana del 16 de febrero que McLaughlin dejará su cargo.
Funcionarios correccionales de Minnesota dijeron que muchas personas acusadas de delitos fueron entregadas directamente a ICE por prisiones y cárceles estatales o del condado. Y solo el 29 % de los arrestos de ICE a nivel nacional en enero fueron personas con condenas penales, según datos del DHS. Muchos menos habían sido condenados por delitos violentos.
Agentes afuera de hospitales y clínicas
En el primer día de su segundo mandato, el presidente Donald Trump anuló una política de 2011 que prohibía la aplicación de leyes migratorias en “lugares sensibles” como iglesias, escuelas y hospitales.
En Northfield, a unas 45 millas al sur de Minneapolis, agentes del ICE han estado sentados en sus autos durante horas al menos dos veces por semana frente al hospital del pueblo, dijo Carroll. Los agentes han realizado arrestos en la zona casi todos los días, según Carroll y sus colegas.
“El ICE no realiza operativos en hospitales, punto”, dijo McLaughlin.
Una mañana reciente, tres vehículos del ICE estaban en el estacionamiento de una iglesia bautista frente a una escuela primaria en Northfield, mientras voluntarios transportaban a 35 hijos de inmigrantes hacia y desde la escuela para que sus padres no tuvieran que salir, dijo Carroll.
“El ICE no va a las escuelas para arrestar a niños; estamos protegiendo a los niños”, dijo McLaughlin.
Drones sobrevuelan la mayoría de las noches y a veces durante el día, sobre un parque de casas móviles donde viven principalmente inmigrantes que se mudaron a la zona para trabajar en agricultura y manufactura en los últimos 15 años. Las familias cubren las ventanas con papel, dijo Carroll.
“No puedes sentirte seguro en ningún lugar”, dijo. “Camino a la escuela, camino a la clínica, puedes encontrarte con el ICE. El miedo y la sensación de estar atrapados que viven estas familias son inaceptables”.
Ese miedo significa que pacientes con diabetes y enfermedades cardíacas están perdiendo controles de azúcar en sangre y de anticoagulación. No están haciendo ejercicio y las personas con enfermedades crónicas están empeorando, dijo Calla Brown, pediatra en Minneapolis.
En la clínica de Faribault, donde trabaja Carroll, el personal entrega medicamentos, comida y otras necesidades a los pacientes. Un empleado transporta cada día a 12 estudiantes de escuela media y secundaria en una camioneta de la clínica.
Algunos pacientes reciben atención en casa. Carroll diagnosticó recientemente a un bebé con influenza y les dijo a los padres que no era una amenaza inmediata, por ahora.
“‘Si ven que el bebé tiene dificultad para respirar, si no está comiendo, si no moja pañales, tienen que ir al hospital’”, contó Carroll que les dijo. “‘No puedo prometer que sea seguro. Pero tienen que ir’”.
“Somos amables entre nosotros”
En Minneapolis, la enfermera partera Fernanda Honebrink pasa la mayor parte del día llamando, coordinando y trasladándose entre un grupo creciente de personas con miedo que permanecen en sus casas. Prefiere no llamarlo una red médica clandestina.
“Es más bien así como funcionamos en Minnesota”, dijo Honebrink, ciudadana estadounidense que emigró de Ecuador hace 23 años. “Somos amables entre nosotros”.
Honebrink pasó una tarde reciente en la casa de una familia con un bebé. Sus padres, Alex e Isa, quieren que reciba vacunas y análisis de sangre en su cita de control cuando cumpla 1 año.
Pero no han salido de su apartamento en más de un mes. “No sabes qué es más importante: salir por su bienestar o salir pensando que quizás no regreses”, dijo Alex.
Una pareja y su hijo de un año han tenido miedo de salir de su apartamento por temor a ser atacados por agentes de inmigración. “Se siente como un ataque psicológico”, dijo el padre. “La posibilidad de ser separado de la familia”.(Kate Wells/KFF Health News)
La pareja venezolana entró legalmente a Estados Unidos en 2024 bajo un programa llamado Humanitarian Parole, que Trump finalizó en mayo. Desde entonces, agentes federales han detenido y deportado trabajadores de una empresa donde Alex, ingeniero mecánico, trabajaba en construcción.
Han visto vehículos del gobierno afuera de su casa. Dijeron conocer a un hombre que tenía documentos de trabajo válidos, pero fue detenido cuando caminaba a la iglesia un domingo, trasladado a Texas y luego enviado en avión a Venezuela. Era una perspectiva aterradora para quienes huyeron de la dictadura y la crisis económica de ese país.
“Se siente como un ataque psicológico”, dijo Alex. “La posibilidad de ser separado de tu familia”.
Isa, abogada en Venezuela, ha sufrido depresión posparto, encerrada durante semanas en su apartamento. El programa estatal que proporcionaba seguro médico a todos los inmigrantes terminó el 1 de enero. Una terapeuta la llama ocasionalmente sin costo.
Ha intentado sostener a la familia vendiendo pasteles y collares hechos en casa y cuidando niños.
Su mayor temor es que la separen de su hijo, que nació en Estados Unidos y es ciudadano. No había considerado esa posibilidad hasta que un conocido le sugirió firmar un formulario para designar a alguien para la custodia temporal en caso de que fuera deportada.
“Fue algo que nunca imaginé”, dijo Isa, llorando al recordarlo. “¡Es mi bebé! ¡No es de otra persona! ¿Qué? ¿Mi bebé se quedaría aquí con alguien más?’’
Honebrink intervino de inmediato: “Yo me haré responsable de él. Firmaré el formulario”.
Más tarde dijo a una reportera: “Le dije a mi esposo que no haría eso. Ya he firmado como patrocinadora de cuatro niños”.
En cuanto salió del apartamento, Honebrink volvió al teléfono y coordinó con pediatras, programadores de clínicas y voluntarios locales. En pocas horas, había conseguido una nueva cita de control para el bebé y había encontrado un conductor verificado para transportar a la familia.
“Una persona blanca”, explicó Honebrink.
Dos días después, envió una foto de su pequeña victoria: el bebé de Alex e Isa con una curita en las piernas. “Recibió sus vacunas”, escribió por mensaje de texto. “Estoy muy feliz”.
Pero otras necesidades médicas no pueden resolverse con la misma rapidez. Una noche de febrero, Honebrink visitó a Gabi y a su madre con el baúl del auto lleno de toallitas húmedas, pañales y juguetes donados.
La cirugía de Gabi fue reprogramada para agosto. Su madre dijo que espera que para entonces sea seguro salir de casa.
“Antes llevaba a los niños al parque, pero ahora no salimos para nada”, dijo. “Agarran a la gente y la maltratan. Da miedo salir. ¡Ojalá que se termine pronto lo que está pasando!”.
KFF Health News es una redacción nacional que produce periodismo en profundidad sobre temas de salud, y uno de los principales programas de KFF: la fuente independiente de investigación sobre políticas de salud.
Un agente federal porta una placa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) el 10 de junio de 2025, en Nueva York. (AP Foto/Yuki Iwamura, archivo)
NASHVILLE, Tennessee, EE. UU.— Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) arrestaron a una reportera de un medio de noticias en español en Tennessee, pero los agentes no tenían una orden judicial, según documentos judiciales presentados esta semana por su abogado.
Un documento judicial presentado por el ICE refuta la afirmación de que la reportera fue arrestada sin una orden.
Estefany Rodriguez Florez, reportera de Nashville Noticias que ha realizado reportajes que critican al ICE, fue arrestada el miércoles durante una parada de tránsito y se encuentra detenida por la división de operaciones de ejecución y deportación del ICE, según documentos presentados ante una corte federal en Nashville. Sus abogados pidieron su liberación inmediata, pero el ICE solicitó a un juez que deniegue la petición.
Rodriguez, ciudadana colombiana, ingresó de manera legal a Estados Unidos y ha vivido en el país durante los últimos cinco años, según muestran los registros judiciales presentados por su abogado. Tiene un permiso de trabajo válido y ha solicitado asilo político y un estatus legal a través de su esposo, quien es ciudadano estadounidense. El documento presentado por su abogado no especifica un motivo para su solicitud de asilo.
Rodriguez estaba con su esposo en un vehículo identificado de Nashville Noticias cuando fue rodeado por varios otros vehículos y ella fue llevada a un centro de detención, reportó el medio en un comunicado.
El ICE no respondió de momento a una solicitud de comentarios.
El ICE programó una reunión con Rodriguez sobre su caso, pero se reprogramó dos veces: la primera porque la oficina estaba cerrada durante una tormenta invernal y la segunda porque un agente no pudo encontrar su cita en el sistema, señalaron sus abogados en documentos judiciales.
Luego se fijó una nueva reunión para el 17 de marzo.
Cuando fue arrestada, a Rodriguez no se le mostró ninguna orden de arresto, sólo un documento de inmigración que le indicaba que se presentara ante el ICE. Su abogado, Joel Coxander, habló con un agente del ICE que indicó que no había una orden de arresto en su contra en el momento de su detención, según sus abogados en documentos judiciales.
Sin embargo, un documento presentado por un abogado del ICE ante la corte asevera que se emitió una orden de arresto válida para Rodriguez el lunes y que la visa que la autorizaba a permanecer en Estados Unidos había vencido. El documento sostiene que su arresto y detención “no violan ninguna ley ni reglamento”.
Rodriguez se incorporó a Nashville Noticias en 2022 y ha cubierto temas sociales, familiares, de salud, policiales y de inmigración, subrayó el comunicado del medio.
El comunicado señaló que ella “necesita reunirse con su hija pequeña y su esposo para continuar su proceso legal dentro del marco permitido por la ley”.
Recientemente, un amigo me pidió que llamara a alguien a quien ambos queremos mucho. Ella estaba muy enferma y cuando escuché la noticia, el corazón se me apretó. De pronto algo tan sencillo como hacer una llamada se volvió complejo.
—¿Qué decir? — “¿Hola, cómo estás?” Pero yo sabía que no estaba bien. ¿Y si estaba cansada? ¿Con dolor? ¿Emocionalmente agotada? Por días le di vueltas al asunto, imaginando diferentes versiones de la conversación, tratando de encontrar las palabras perfectas. No quería sonar casual, incómodo ni asustado. Mucho menos quería decir algo fuera de lugar.
Me he enfrentado a esto antes. El “¿Cómo estás?” muchas veces suena automático, casi vacío; una frase que repetimos esperando la respuesta típica: “Bien, ¿y tú?”. Pero la vida no siempre está “bien”. Hay personas peleando batallas silenciosas, cargando preocupaciones que no comparten con nadie. Y cuando sabemos que alguien está sufriendo, ese saludo sencillo se vuelve pequeño.
A la familia le decimos “hola, amor”, “bendición”, “¿Qué pasa, mano?”. En el trabajo vamos directo al punto. Pero cuando alguien atraviesa un momento difícil, pensamos demasiado, como si la sanación dependiera de que escojamos las palabras exactas.
Después de tantos días dándole vueltas, por fin levanté el teléfono. Ella contestó. Y yo simplemente dije: “Hola”.
La conversación fluyó sola. Con silencios. Con sinceridad. Incluso con un poco de risa. Y entonces entendí algo: nunca se trataba de tener las palabras perfectas. Se trataba de ella. De que por unos minutos se sintiera acompañada, recordada, querida. Yo estaba tan enfocado en qué decir que casi olvidé por qué estaba llamando: para que no se sintiera sola.
Esa fue mi lección.
A veces no necesitamos un guion perfecto ni palabras ensayadas. Solo necesitamos estar presentes. Levantar el teléfono. Enviar el mensaje. Tocar la puerta. Decir “hola”. La mayoría de las veces, la conversación encuentra su propio camino. Y ese simple “hola” puede convertirse en una lucecita en medio de un día difícil.
Todo esto me recordó una canción del cantante español El Arrebato, “Cuando quieras, quiero”. En uno de sus versos dice: “Pero no se trataba de volver a verte. Se trataba de verte volver.” En este caso, no se trataba de que yo hablara. Se trataba de escucharla a ella.
No esperemos las palabras perfectas. Solo caminemos con compasión, empatía y amor.
Lamberto Sánchez, exbecario del Berklee College of Music de Boston, se ha dedicado enteramente al managing estratégico de artistas. (Foto: Cortesía)
El ejecutivo musical Lamberto Sánchez inicia una nueva etapa profesional al asumir funciones vinculadas al desarrollo de repertorio dentro del entorno de Warner Music, movimiento que marca su entrada directa al ecosistema discográfico euro-latino y amplía su participación en proyectos de alcance internacional.
Sánchez ha construido una trayectoria en la industria musical centrada en el desarrollo del talento latino, la estrategia artística y el publishing para los artistas, aprovechando su experiencia en proyectos que conectan los mercados de Europa, América Latina y el segmento latino de los Estados Unidos, lo que le ha permitido participar en procesos de firma, acompañamiento creativo y posicionamiento de artistas y compositores de América Latina, España y los Estados Unidos.
Lamberto con el artista Lalo GV, cuya canción “Haz lo que quieras conmigo” le mereció un Disco de Oro en 2025. (Foto: cortesía)
Antes de esta etapa, Sánchez formaba parte del equipo de peermusic Spain, donde trabajó en la firma y desarrollo de compositores y artistas cuyos catálogos han obtenido certificaciones de oro y platino, además de nominaciones a los Latin Grammy Awards. Durante ese periodo colaboró con el compositor y productor Lalo GV, a quien ha representado como mánager, y participó en proyectos creativos junto a perfiles como Vladi Cachai, Kilroi, RYO y El Chojin. Tambiéson ton coordinó sesiones internacionales de composición y writing camps con mánagers, publicistas y sellos discográficos del espacio latino internacional.
Lamberto también ha adquirido experiencia en el ámbito de la sincronización musical, donde ha participado en negociaciones de licencias y placements para producciones audiovisuales y campañas internacionales, contribuyendo a la generación y circulación de repertorios emergentes en distintos mercados.
El productor Sánchez con los rockeros de Miranda, la reconocida banda del electropop argentino. (Foto: cortesía)
Antes de desempeñar funciones ejecutivas en la industria, Sánchez ya había tenido una carrera como artista y compositor, participando en varias decenas de conciertos, y al mismo tiempo gestionando proyectos musicales en varios países, hasta decidir dedicarse completamente al acompañamiento y desarrollo estratégico de nuevos artistas.
Su innato talento artístico le valió a Lamberto ser becario del programa MA in Global Entertainment & Music Business, del Berklee College of Music, de Boston, institución con la que mantiene vínculos profesionales y donde sigue participando como ponente invitado.
Con este nuevo paso, Sánchez amplía su presencia en el circuito discográfico latino y continúa proyectando su trabajo en el apoyo de artistas nuevos o consolidados y en el desarrollo de repertorios musicales que buscan pista en el mercado internacional.
Chow mein con camarones preparado con fideos salteados, brócoli y vegetales frescos (Foto: RR. SS.)
Los fideos o espaguetis chinos son un plato muy popular en varias partes del mundo, su preparación de pasta es originaria de la cocina china que, junto con el arroz, son uno de los alimentos básicos de la mayoría de los países de Asia.
El nombre del espagueti chino es “miantiao” que proviene del mandarín, uno de los dialectos más hablados en China. “Mian” significa “harina de trigo” y “tiao” se refiere a tiras o fideos. Por lo que se puede deducir que son fideos de harina de trigo y parte fundamental de la cocina china. Se caracteriza por la versatilidad con una gran variedad de platillos.
El Chow mein es una de las variantes más conocidas ya que se caracteriza por los fideos cocidos al dente y salteados con una gran variedad de vegetales frescos, carnes (pollo, cerdo, res o camarones) aderezados de salsa soja y otras especias que los hacen únicos. Hoy haremos una preparación fácil, deliciosa y completa. ¡A disfrutar!
INGREDIENTES
400 gramos de espagueti (lo puedes sustituir por el espagueti del #7, por si no consigues chino)
500 gramos de camarones pelados y sin la vena partidos en trozos pequeños.
1 cebolla chica fileteada
1 pimiento rojo en tiras delgadas
1 pimiento verde en tiras delgadas
2 tazas de col rebanado finamente
2 zanahorias en tiras delgadas
1 taza de flores de brócoli
2 tazas de champiñones fileteados
1 vara de apio cortada en tiras
2 dientes de ajo
1 cucharada de jengibre fresco picado finamente
½ barra de mantequilla
½ trozo de cebolla
1 taza de salsa de soya
1/3 de salsa de ostión (opcional)
2 cucharadas de salsa inglesa
1 cucharada de fécula de maíz
Aceite de oliva
Aceite de ajonjolí (opcional)
Sal de grano
PROCEDIMIENTO
Pasta
En una olla se pone suficiente agua con el trozo de cebolla, ajos y un chorrito de aceite, ya que está hirviendo se agrega la pasta, se deja cocinar por 15 minutos aproximadamente, se cuela y se reserva ½ taza del líquido.
Salsa
En un bowl se mezclan la salsa de soja, de ostión (opcional), inglesa, jengibre y fécula de maíz, moviendo rápidamente para que no se hagan grumos. Se reserva.
Chow mein
En una olla se vierte la mantequilla con un chorrito de aceite y se cocinan los camarones hasta que cambien de color. Se reservan.
En aceite de oliva se fríen la cebolla, zanahoria, los pimientos, apio y col durante cinco minutos, luego se agregan los champiñones y el brócoli cocinando tres minutos más, se incorpora la mezcla de las salsas, los camarones, el espagueti y el líquido de la cocción, esperamos unos seis minutos y a disfrutar. Se sirve caliente.
NOTA: No olvides que puedes adaptar los ingredientes que tengas en casa.
Miles de fieles rezan en la mezquita Mosala en rememoración al difunto líder supremo de Irán Alí Jameneí. (Foto: EFE/Jaime León)
Un desafiante Teherán gritó “Jameneí sigue vivo” en el primer viernes sin el difunto líder supremo de Irán Alí Jameneí y tras una dura noche de bombardeos, quizás la peor desde que comenzó la guerra hace hoy siete días con Estados Unidos e Israel.
Las miles de personas congregadas en la mezquita Mosala de la capital iraní para el rezo del viernes también corearon “Jameneí líder” y “Jameneí mártir” en medio de un mar de imágenes del religioso que dirigió el país durante 36 años.
El acto religioso fue más allá y se escucharon eslóganes de “Ni negociación, ni rendición, lucha contra Estados Unidos” y “Ni negociación, ni rendición, destrucción de Israel” entre unos partidarios de la República Islámica que no quieren rendirse.
“Yo no tengo miedo a nada y estoy dispuesta a perder la vida con tal de que destruyamos al enemigo sionista y hagamos lamentar a Estados Unidos por sus crímenes”, dijo a EFE Fatemeh, una psicóloga de 45 años ataviada con el tradicional chador negro iraní.
La mujer pidió a la República Islámica que no se ceda ni negocie: “Si acuerdan una tregua, los consideraremos traidores a la patria. Hay que luchar”.
Zahra, ama de casa de 38 años, dijo sentirse “destrozada” por la muerte de Jameneí y tener “muchos deseos de venganza”.
“¿Cómo vienen a matar al más alto cargo de otro país? Luego ellos nos llaman terroristas. Ellos son los terroristas”, afirmó Zahra, quien estaba acompañada por su hijo de siete años.
Miles de fieles rezan en la mezquita Mosala en rememoración al difunto líder supremo de Irán Alí Jameneí. (Foto: EFE/ABEDIN TAHERKENAREH)
Desde su muerte el sábado 28 de febrero se han multiplicado en suelo iraní las vigilias y los actos en recuerdo de Jameneí. Las calles de Teherán están llenas de murales y cárteles con su rostro, todo ello en medio de un fuerte dispositivo de seguridad.
Tras conocerse su muerte también hubo gritos de celebración desde las ventanas de casas de la capital de aquellos que quieren un cambio político.
El rezo de hoy llega después de que Teherán viviese una dura madrugada de bombardeos de Estados Unidos e Israel contra el centro de la ciudad que provocaron terror, pánico y llantos, en uno de los ataques más duros contra la capital iraní en los ya siete días de guerra.
Las explosiones comenzaron en torno a las 5:00, hora local (1:30 GMT), por el centro de la capital iraní de 12 millones de habitantes, en zonas como la de Pastor donde se encuentran oficinas gubernamentales, incluida la Presidencia, que ya fue atacada.
Los ataques contra la capital iraní han sido constantes desde que Israel y Estados Unidos comenzaran el sábado una guerra contra la nación persa, en la que hasta el momento han muerto más de un millar de iraníes y han sido destruido miles de edificios en todo el país.
Pero Irán ha respondido con 21 oleadas de misiles y drones contra Israel y objetivos estadounidenses en una docena de países, lo que ha provocado una escalada del impacto del conflicto a todo Oriente Medio.
Trabajadores de la construcción instalan un techo de madera en una nueva vivienda construida el martes 1 de abril de 2025, en Laveen, Arizona. (Foto: AP/Ross D. Franklin/Archivo)
Los empleadores estadounidenses recortaron inesperadamente 92.000 puestos de trabajo el mes pasado, una señal de que el mercado laboral sigue bajo presión. La tasa de desempleo subió levemente a 4,4%.
La contratación se deterioró con respecto a enero, cuando las empresas, las organizaciones sin fines de lucro y las agencias gubernamentales sumaron una sólida cifra de 126.000 empleos, informó el viernes el Departamento de Trabajo. Los economistas esperaban 60.000 nuevos puestos de trabajo en febrero.
Las revisiones también recortaron 69.000 empleos de las nóminas de diciembre y enero.
El panorama laboral sorprendentemente débil de febrero se suma a la incertidumbre económica por la guerra con Irán, que ha hecho que los precios del petróleo se disparen y ha impuesto costos imprevistos a empresas y consumidores.
“El mercado laboral pasa apuros frente a tantos vientos en contra”, afirmó Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union. “Las empresas serán aún más reacias a contratar esta primavera hasta que termine la guerra y puedan ver que los consumidores siguen gastando. Es un momento tenso para la economía de Estados Unidos”.
Se esperaba que el mercado laboral repuntara este año tras un deslucido2025, cuando se vio sacudido por las erráticas políticas arancelarias del presidente Donald Trump, su depuración de la fuerza laboral federal y los efectos persistentes de las altas tasas de interés. En 2025, los empleadores añadieron apenas 15.000 empleos al mes. Las esperanzas de un repunte en 2026 aumentaron después de que la contratación de enero superara las expectativas.
“Justo cuando parecía que el mercado laboral se estabilizaba, este informe asesta un golpe demoledor a esa visión”, señaló Olu Sonola, jefe de economía de Estados Unidos en Fitch Ratings. “Es una mala noticia, se mire por donde se mire”.
Las pérdidas de empleo fueron generalizadas.
Las empresas de construcción recortaron 11.000 puestos el mes pasado, lo que probablemente es un reflejo del clima gélido. Y las compañías de atención médica eliminaron 28.000 empleos tras una huelga de cuatro semanas de más de 30.000 enfermeras y otros trabajadores de primera línea en Kaiser Permanente en California y Hawai. La atención médica ha sido uno de los puntos fuertes del mercado laboral.
Las fábricas recortaron 12.000 empleos y ahora han perdido puestos en 14 de los últimos 15 meses. Los restaurantes y bares perdieron casi 30.000 empleos. Las empresas de servicios administrativos y de apoyo recortaron casi 19.000 puestos, y los servicios de mensajería y paquetería, casi 17.000.
Las firmas financieras sumaron 10.000 empleos, aunque los recortes de puestos también continúan afectando a ese sector este año.
El salario promedio por hora aumentó 0,4% con respecto a enero y 3,8% en comparación con el año anterior.
Las perspectivas del mercado laboral —y de toda la economía— se ven oscurecidas por la guerra con Irán.
La combinación de una contratación débil y el aumento de las presiones inflacionarias derivadas de la guerra son una pesadilla para la Reserva Federal, que debe decidir si recorta las tasas de interés para ayudar al mercado laboral o si espera para ayudar a mantener a raya los precios. “Este es probablemente el peor escenario para la política monetaria”, dijo Eugenio Aleman, economista jefe de Raymond James.
Los empleadores se mostraron reacios a contratar el año pasado por la incertidumbre en torno a los aranceles de Trump y por la forma impredecible en que los implementó.
El impacto de las agresivas políticas comerciales del presidente podría disminuir en 2026. Sus impuestos a las importaciones se redujeron y se volvieron menos erráticos después de que alcanzó una tregua comercial el año pasado con China y acuerdos con socios comerciales clave de Estados Unidos como Japón y la Unión Europea. Muchas empresas también han aprendido a compensar los costos de los aranceles, a menudo trasladándolos a los clientes mediante precios más altos.
Brian Bethune, economista del Boston College, comentó que los aranceles que Trump impuso en 2025 fueron un golpe para los planes de negocio de las empresas. Ahora, justo cuando se han ajustado a ellos, “¡Adivinen qué! De repente, sus planes de negocio para 2026 quedan trastocados por un aumento de los costos del combustible” provocado por la guerra con Irán.
Jay Foreman, director ejecutivo de la empresa de juguetes Basic Fun, espera obtener cierto alivio de los aranceles después de que la Corte Suprema anulara el mes pasado los más grandes y abriera una posible vía para que los importadores obtengan reembolsos de los gravámenes que pagaron. Los reembolsos permitirían que Foreman invirtiera más en su empresa de Boca Raton, Florida, que fabrica Lincoln Logs y Care Bears. También puede otorgar aumentos más generosos a los empleados y contratar a nuevas personas.
“Estamos esperando un año récord”, expresó.
Sin embargo, en virtud de los nuevos aranceles impulsados por Trump, Foreman calcula que la factura arancelaria de Basic Fun aumentaría más del doble este año hasta alcanzar 15 millones de dólares. Eso se debe en parte a que la empresa pagará un año completo de aranceles de Trump en 2026. Los aranceles del año pasado no se implementaron sino hasta la primavera o después.
Un letrero indica la entrada a una serie de tiendas en el centro de detención de inmigrantes Camp East Montana, en una base del Ejército estadounidense ubicada en el desierto, a las afueras de El Paso, Texas, el viernes 13 de febrero de 2026. (Foto: AP/Morgan Lee)
Las llamadas al 911 del personal de Camp East Montana, en Texas, el mayor centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), se sucedieron a un ritmo de casi una al día durante cinco meses, cada una con su propio relato de dolor y desesperación.
Un hombre solloza tras ser agredido por otro detenido. Otro se golpea la cabeza contra la pared tras manifestar ideas suicidas. Una mujer embarazada se quejó de un fuerte dolor de espalda y además tenía coronavirus.
“Cada día se sentía como una semana. Cada semana se sentía como un mes. Cada mes se sentía como un año”, relató Owen Ramsingh, exadministrador de propiedades en Columbia, Missouri, que pasó varias semanas en el campamento antes de ser deportado en febrero a Holanda. “Camp East Montana era 1.000% peor que una prisión”.
Impulsadas por miles de millones de dólares en nueva financiación, las operaciones del ICE en todo el país han sacudido comunidades, separado familias y creado una cultura de miedo en aras de cumplir la promesa del presidente Donald Trump de librar al país de migrantes sin autorización.
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NOTA DEL EDITOR — En esta historia se hace mención del suicidio. Si usted o alguien que conoce necesita ayuda, la línea nacional de prevención del suicidio y crisis en Estados Unidos está disponible por teléfono o enviando un mensaje de texto al 988. También hay un chat en línea en 988lifeline.org
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Los arrestos masivos han hecho crecer los centros de detención y han hecho que el ICE emprenda una búsqueda nacional de espacio para alojar a los detenidos. Lejos de los “peores de los peores” que Trump prometió deportar, los datos de la agencia muestran que el 80% de los internos en el campamento no tenían antecedentes penales y, en cambio, quedaron atrapados en una redada de gran alcance.
Camp East Montana luce como una aldea improvisada, con seis largas carpas a lo largo de un tramo del desierto de Chihuahua, a las afueras de El Paso, en la base Fort Bliss del Ejército de Estados Unidos, que en su día albergó un campo de internamiento para estadounidenses de origen japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Dentro del campamento, construido a toda prisa, una serie de módulos de vida comunitaria aloja a miles de inmigrantes con uniformes codificados por colores y zapatos tipo Crocs.
Pero los relatos sobre las condiciones en la instalación, revelados en datos y grabaciones de más de un centenar de llamadas al 911 obtenidas por The Associated Press —además de entrevistas de seguimiento y documentos judiciales— ofrecen un inquietante retrato de hacinamiento, negligencia médica, desnutrición y angustia emocional.
Los detenidos describen un campamento donde, en promedio, han vivido unas 3.000 personas por día en espacios ruidosos e insalubres, en los que las enfermedades se propagan con facilidad y dormir es un lujo. El centro permanecerá cerrado a visitantes al menos hasta el 19 de marzo debido a un brote de sarampión, según la representante federal Veronica Escobar.
Los detenidos tienen dificultades para obtener medicamentos y atención médica, pierden cantidades preocupantes de peso por falta de comida y viven con miedo a los guardias de seguridad privada, conocidos por usar la fuerza para sofocar disturbios. Los techos de las carpas sin ventanas gotean cuando llueve y solo ven la luz del sol durante breves salidas una o dos veces por semana a un estrecho patio de recreación.
En un correo electrónico, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) que no proporcionó su nombre rechazó las afirmaciones de condiciones deficientes y sostuvo que los detenidos de Camp East Montana reciben comida, agua y tratamiento médico en una instalación que se limpia con regularidad.
La agencia indicó el martes que las operaciones normales continúan en el campamento. The Washington Post informó el miércoles que el ICE ya estudia un plan para cerrarlo.
Un detenido afirma que los guardias apuestan sobre el suicidio
Al igual que otros detenidos, Ramsingh contó que, en los periodos entre limpiezas, las habitaciones, los baños y las duchas a menudo estaban sucios e infestados de insectos. Señaló que los detenidos robaban la comida de otros porque todos tenían hambre debido a las pequeñas raciones que, a veces, eran incomibles, lo que provocaba peleas, y que las condiciones afectaron su salud mental.
Dijo que, en un momento dado, escuchó a un guardia de seguridad hablar sobre apuestas hechas entre el personal acerca de qué detenido sería el siguiente en morir por suicidio. El guardia comentó que había aportado 500 dólares a una bolsa común, y que el monto total dependía del resultado. La conversación fue especialmente perturbadora, explicó, porque él mismo había contemplado quitarse la vida.
El portavoz del Departamento de Seguridad Nacional afirmó que el relato de Ramsingh era falso, aunque no dio indicios de cómo la agencia había intentado verificarlo.
Ramsingh dijo que se enteró de la bolsa de apuestas después del 3 de enero, cuando el ICE informó que los guardias de seguridad intervinieron tras el intento de un hombre cubano de 55 años de autolesionarse y luego usaron esposas y fuerza para inmovilizarlo. Un médico forense determinó que la muerte de Geraldo Lunas Campos fue un homicidio causado por asfixia.
El 14 de enero, el personal reportó que un hombre nicaragüense de 36 años murió por suicidio días después de ser detenido mientras trabajaba en Minnesota.
Además de esos casos, los detenidos intentaron hacerse daño a ellos mismos mientras expresaban ideas suicidas en al menos otras seis ocasiones que derivaron en llamadas al 911, según registros de la ciudad de El Paso obtenidos bajo la ley de información pública de Texas.
El DHS indicó que el personal médico de la instalación “vigila de cerca a los detenidos en riesgo”, brinda tratamiento de salud mental e intenta prevenir los intentos de suicidio.
Ramsingh era residente permanente legal y fue llevado a Estados Unidos a los 5 años, cuando su madre neerlandesa se casó con un miembro de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Se casó con una ciudadana estadounidense en 2015.
Pero a los 45 años, las autoridades migratorias lo detuvieron en el aeropuerto O’Hare de Chicago en septiembre, tras volver a casa de un viaje para visitar a su familia en Holanda. Mencionaron una condena por drogas de cuando tenía 16 años, por la que cumplió pena de prisión hace décadas. Fue uno de los primeros detenidos enviados a Camp East Montana.
“Es mentalmente agotador”
Otras emergencias médicas incluyeron convulsiones, problemas en el pecho y el corazón, según la revisión de AP de 130 llamadas realizadas desde la inauguración del campamento a mediados de agosto hasta el 20 de enero.
“No es fácil aquí dentro, psicológicamente”, expresó el detenido Roland Kusi, de 31 años, quien dijo que huyó de Camerún en 2022 para escapar de la violencia política. “Sigues pensando, todo el tiempo, pensando y pensando en una solución… En verdad es mentalmente agotador”.
Las autoridades migratorias lo arrestaron en septiembre en Chicago, durante una cita con su esposa, integrante de la Guardia Nacional del Ejército, para registrar su matrimonio en busca de la residencia legal para él. Fue trasladado de inmediato a El Paso.
Un inmigrante cubano de unos 50 años dijo a la AP que solicitó recibir su medicación para la diabetes, la hipertensión y la hiperplasia prostática durante una detención de seis semanas en Camp East Montana, pero nunca llegó. El hombre habló bajo condición de anonimato por temor a represalias.
Desesperado, contó que una vez se negó a salir de los dormitorios cuando llegó un equipo de limpieza. Un funcionario de inmigración le ofreció ibuprofeno y lo instó a considerar la posibilidad de irse a otro país.
«Me dice, ‘Mira, son muchos detenidos. No tenemos para todos’», relató. “Me dice el hombre del ICE, ‘OK, ¿por qué no decides mejor irte? O sea, te vas para México, te vas para Cuba, y afuera como quiera puedes tener tu medicina. Puedes tener tus cosas’”.
Temiendo morir, el hombre aceptó autodeportarse a México, a Ciudad Juárez —al otro lado de la frontera internacional, lejos de su esposa y su hijo de 11 años, que radican en El Paso.
Los detenidos lesionados van de adolescentes a jubilados
Los detenidos, en su mayoría hombres, provienen de todo el mundo. Algunos han vivido en Estados Unidos durante décadas.
El campamento está destinado a estancias de corto plazo antes de que los detenidos sean trasladados o deportados. La estancia promedio es de solo nueve días, según datos del ICE, pero algunos detenidos han permanecido durante meses en medio de procesos judiciales o problemas logísticos relacionados con la deportación. Ramsingh dijo que quedó atrapado allí durante semanas después de que se ordenó su deportación porque el ICE perdió su pasaporte neerlandés. Sus pertenencias personales, incluidas joyas de oro, también desaparecieron.
Defensores de los detenidos y algunos miembros del Congreso han pedido el cierre del campamento, mencionando condiciones inhumanas.
Escobar, representante demócrata de El Paso que ha recorrido el campamento varias veces, afirmó: “Esta instalación no debería estar en operación. Parece como si este contratista estuviera reinventando la rueda, y la gente pierde la vida en su experimento”.
Señaló que la instalación había reducido temporalmente su población por debajo de 1.900 cuando la visitó el mes pasado, después de que se reportaran casos de sarampión y tuberculosis.
En una visita, una detenida le mostró a Escobar una escasa porción de huevos revueltos que se sirvió aún congelada en el centro. Se enteró de que los detenidos protestaron después de que dejaron de recibir jugo, fruta y leche con sus comidas.
La representante también se reunió con un detenido de Ecuador que dijo que le habían roto el brazo durante un arresto violento por parte de agentes de inmigración en Minnesota. Semanas después, seguía suplicando un tratamiento médico adecuado y la congresista aún podía ver los huesos fracturados del antebrazo sobresaliendo bajo la piel.
“Le pregunté: ‘¿Has pedido ayuda?’ Y él me dijo: ‘Pido todos los días, todo el día. Y lo único que me dan es aspirina’”, recordó.
Desaparece informe de inspección
The Washington Post informó en septiembre que, en una inspección obligatoria del ICE, se encontró que las condiciones en la instalación violaban al menos 60 normas federales de detención migratoria, pero ese informe nunca se ha publicado.
El portavoz del DHS no explicó por qué, pero calificó de falsas las afirmaciones del reportaje de The Washington Post. También dijo que la Oficina de Supervisión de Detención del ICE completó recientemente una inspección en Camp East Montana, pero ese informe tampoco se ha divulgado.
El campamento se construyó apresuradamente el verano pasado después de que el gobierno otorgó un contrato que ahora vale hasta 1.300 millones de dólares a Acquisition Logistics LLC, un contratista de Virginia que nunca había operado una instalación del ICE.
La empresa emplea a subcontratistas en Camp East Montana, incluida la firma de seguridad Akima Global Services y el contratista médico Loyal Source.
Escobar pidió una investigación sobre los contratistas, al afirmar que no prestaban los servicios por los que los contribuyentes estaban pagando.
“Debería conmover a la gente la crueldad absoluta, pero si no es así, espero que les conmuevan el fraude y la corrupción”, manifestó.
Akima no respondió a los mensajes en busca de comentarios. Loyal Source declinó comentar.
Convulsiones y peleas
La mayoría de las llamadas al 911 fueron realizadas por el personal médico contratado del campamento. Al menos 20 incidentes se reportaron como convulsiones, entre ellos, algunos que provocaron traumatismos craneales.
Algunas lesiones se originaron en peleas entre detenidos, como en el caso de un hombre que dijo haber recibido una patada en la oreja y que lo habían golpeado en las costillas. Otro hombre informó que no podía mover el ojo izquierdo tras haber sido agredido el día anterior.
Una mujer con 12 semanas de embarazo no había recibido atención prenatal antes de su llegada a Camp East Montana y tenía un intenso dolor, revelaron las llamadas al 911. Ella formó parte de un pequeño número de emergencias relacionadas con mujeres, que representan menos del 10% de la población del campamento.
Las llamadas también revelaron desacuerdos entre el personal. Se escucha a un médico reprender a otro empleado por intentar llevar de vuelta a un detenido con ideas suicidas a la instalación de detención en lugar de a la sala de emergencias, para luego darse cuenta de que habían confundido a dos pacientes distintos.
Después de que un detenido intentó suicidarse mientras estaba en una sala de aislamiento, se pudo escuchar a un médico hablando con un colega conmocionado. Un supervisor de seguridad le aseguró, según dijo el médico, que incidentes “como este no deberían ocurrir”.
(From left to right): Rafael Pérez Colón, Casa de Puerto Rico en España; Luis Pardos, Programming Director at Casa de América; Karolina Cintrón, Director of Institutional Relations, UDIT – University of Design, Innovation and Technology, a Puerto Rican residing in Madrid; Rafael Gómez, member of the Royal Academy of Córdoba for San Juan, Puerto Rico, and member of the Association Friends of Fortín de San Jerónimo; Fernando Prieto, Secretary General of the Spain–U.S. Council Foundation. (Photo: Courtesy).
The possibility of Spanish citizenship for Puerto Ricans has sparked enthusiasm and questions within the Puerto Rican diaspora, including the large community established in Philadelphia. However, although the issue has gained momentum on social media and in community forums, there is currently no formal bill introduced before the Spanish Parliament.
This was explained by Rafael Pérez Colón, a Puerto Rican resident in Spain and leader of Casa de Puerto Rico en España, an organization that promotes cultural ties between both peoples and has been active in Spanish territory for decades: “The law does not exist. That is the plain reality. It is an academic initiative that has generated interest, but it has not reached the Spanish Parliament, nor does it have a formally filed bill,” Pérez Colón stated.
The proposal stems from an analysis by Spanish professor and attorney Rafael Maldonado, who argues that in 1898, following the Treaty of Paris between Spain and the United States, Puerto Ricans were stripped of their Spanish citizenship without prior consultation. According to this thesis, legislation of a “remedial” nature could be explored, similar to measures applied in other historical cases, such as that of the Sephardim.
Nevertheless, Pérez Colón warns that the process would be complex and would depend on political will in Spain and, eventually, on conversations with the United States: “This is not going to happen overnight. It is a long process that would require legislative support and intense political work,” he said.
Rafael Pérez Colón, President of Casa de Puerto Rico en España, presenting the panel discussion: Afro-Caribbean Music: Puerto Rico’s Plena, at Casa de América in Madrid, on September 25, 2025. (Photo: Courtesy)
No bill and no formal political support
Although the issue has been discussed in academic spaces in Spain and Puerto Rico, there is currently no clear public backing from Spanish lawmakers: “I have not seen any member of Parliament publicly supporting it. There may be conversations, but officially, there is no bill presented,” Pérez Colón indicated.
The community leader also explained that, in Spain, citizenship can currently be obtained through different legal avenues, such as long-term residency, family ties, or marriage. However, these alternatives are independent of the proposal being discussed regarding Puerto Rico.
On the street, he said, the reaction of the average Spanish citizen has been more curiosity than rejection: “In principle, everyday citizens find it interesting. Many say, ‘If Puerto Rico was part of Spain, why not?’ I have not seen negative reactions,” he commented.
Dialogue organized by the Casa de Puerto Rico en España: “Secrets, Silences, and Censorship Surrounding Puerto Rico in 1988.” Rafael Rodrigo, representative of Librería Tercios Viejos in Madrid; Alfonso Mateo-Sagasta, writer and historian; José Francisco Buscaglia, writer and historian; Rafael Pérez Colón, President of Casa de Puerto Rico en España; Moisés Morera Martín, Programming Director at Casa de América. (Photo: Courtesy)
Between hope and uncertainty in the diaspora
In Philadelphia, home to one of the largest Puerto Rican communities in the country, the issue is being discussed in family gatherings, churches, and community organizations. For some, the idea represents a possible alternative amid the current political climate in the United States.
María, a resident of North Philadelphia, acknowledged that she had heard comments about the issue but was unaware of the details: “I thought it had already been approved. On social media, they make it seem like you could apply tomorrow. I didn’t know there wasn’t even a law yet,” she said.
Similarly, Carlos Rivera, a construction worker in the city, admitted that he received the information in fragments: “I’ve heard you could get a European passport, but I don’t understand how it works. The truth is, you get hopeful, especially with so much uncertainty here, but we need clear guidance,” he said.
Pérez Colón confirmed that he has received many similar inquiries. “I have relatives and acquaintances who had never shown any interest in Spain, and now they are asking if they can move there. The situation the Latino community is experiencing in the United States has created concern, and many people are looking for alternatives,” he explained.
Even so, he reiterated that anyone interested in living in Spain should seek information through existing official channels: “If someone wants to explore real options for residing in Spain, they should contact the Spanish consulate and learn about the current legal instruments. This project, if it materializes, will take time,” he emphasized.
Meanwhile, dialogue between Puerto Rico and Spain has strengthened in recent years in the commercial and cultural spheres, with official missions, tourism exchanges, and greater institutional presence. That context could contribute to the debate, but it does not guarantee immediate results.
For now, the so-called “Spanish citizenship for Puerto Ricans” remains a developing proposal, with no active legislative process. For the community in Philadelphia, the message is clear: stay informed, avoid unrealistic expectations, and remain attentive to any official developments.