Unas personas con obesidad en la ciudad de México. (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)
Redacción Ciencia.- La obesidad ‘marca’ las células del sistema inmunitario de las personas y aunque pierdan peso, incluso una década después, quienes han sido obesos mantienen el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con esta condición, según un estudio publicado en EMBO Reports.
La investigación, liderada por la Universidad de Birmingham (Reino Unido), ha demostrado que en las personas obesas, las células inmunitarias (o células T colaboradoras) sufren un proceso denominado ‘metilación del ADN’ por el que adquieren unas marcas que les hacen tener memoria prolongada de la obesidad.
Y esas marcas, que puede durar hasta cinco o diez años después de que las personas pierdan peso, hacen que el organismo siga comportándose como si aún tuviera un exceso de peso.
La consecuencia es que el sistema inmunitario deja de hacer correctamente funciones como la limpieza de desechos y la regulación del envejecimiento inmunitario, lo que podría hacer que las personas que pierden peso sigan estando en riesgo de sufrir afecciones relacionadas con la obesidad mucho después de alcanzar un peso normal, sostienen los autores.
«Nuestros hallazgos muestran que la obesidad está asociada con modificaciones epigenéticas duraderas que influyen en el comportamiento de las células inmunitarias. Esto sugiere que el sistema inmunitario retiene un registro molecular de exposiciones metabólicas pasadas, lo que puede tener implicaciones para el riesgo de enfermedades y la recuperación a largo plazo», resume la autora principal del estudio, Belinda Nedjai, del Instituto Wolfson de Salud de la Población de la Universidad Queen Mary de Londres.
Una visión detallada de la obesidad
Para hacer el estudio y obtener una visión detallada del impacto de la obesidad, el equipo tomó células inmunitarias de cuatro grupos de personas.
Así, incluyeron sangre de pacientes que vivían con obesidad y recibieron inyecciones para perder peso, y de pacientes con un trastorno genético poco común llamado Síndrome de Alström, que causa obesidad infantil de inicio temprano, y parejas sanas de control.
También recogieron sangre y tejido adiposo de participantes que hicieron un intenso plan de ejercicio de 10 semanas y de pacientes con peso normal o con obesidad que se operaron la cadera o la rodilla.
En paralelo, hicieron pruebas en modelos de ratones alimentados con una dieta alta en grasas y con sangre de voluntarios humanos sanos para entender qué pasaba exactamente dentro de las células inmunitarias cuando hay obesidad.
«Los resultados sugieren que la pérdida de peso a corto plazo puede no reducir inmediatamente el riesgo de algunas condiciones de salud asociadas con la obesidad, incluyendo la diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer», avanza Claudio Mauro, del Departamento de Inflamación y Envejecimiento de la Universidad de Birmingham y coautor principal del estudio.
Sin embargo, aunque esa marca no es permanente, es muy persistente, apunta Mauro: «El manejo continuo del peso tras la pérdida hará que la ‘memoria de la obesidad’ se desvanezca lentamente. Esto puede requerir varios años de mantenimiento sostenido de la pérdida de peso, probablemente entre 5 y 10 años, aunque esto requiere más estudios para revertir completamente los efectos de la obesidad en las células T».
El estudio sugiere posibles oportunidades terapéuticas para acelerar este proceso, «como la reutilización de fármacos como los inhibidores de SGLT2, que han mostrado potencial para reducir la inflamación y promover la eliminación mediada por el sistema inmunitario de las células senescentes en la obesidad», avanza el investigador.
El equipo usará estos hallazgos para ayudar a buscar tratamientos dirigidos que ayuden a restaurar el funcionamiento típico del sistema inmunitario que está siendo inhibido por el marcado del ADN y que podrían administrarse junto con las terapias de pérdida de peso existentes para reducir el riesgo de afecciones, incluidas las enfermedades metabólicas y el cáncer, que se ven exacerbadas por la obesidad.
Lorena Zepeda, inmigrante de El Salvador que trabaja para el Central American Resource Center (CARECEN), posa para fotos en Los Ángeles, el martes 24 de marzo de 2026. (Foto: AP/Jae C. Hong)
Cuando la Corte Suprema de Estados Unidos escuche los argumentos sobre los planes del gobierno de Trump para dejar de proteger a haitianos y sirios de la deportación, personas de más de una docena de otros países prestarán mucha atención, y quizá nadie con tanta expectación como unos 200.000 salvadoreños, según estimaciones.
Muchos salvadoreños han vivido en Estados Unidos durante 25 años bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés), que permite a quienes ya están en el país quedarse con permisos de trabajo en periodos de hasta 18 meses, siempre que el secretario de Seguridad Nacional considere que las condiciones no son seguras para regresar. La exsecretaria del presidente Donald Trump, Kristi Noem, puso fin al TPS para los 12 países a los que les tocó renovación bajo su gestión.
Los argumentos ante el tribunal el miércoles se centrarán en si el gobierno evaluó adecuadamente las condiciones en Haití y Siria cuando puso fin al TPS y si mostró prejuicios contra inmigrantes no blancos. Las decisiones afectaron a unos 350.000 haitianos y 6.000 sirios.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ocupa un lugar especial como aliado de Estados Unidos entre los líderes de los 17 países que fueron designados con TPS cuando Trump asumió el cargo, abarcando un universo de 1,3 millones de personas que se duplicó con creces durante la presidencia de Joe Biden. Extender el TPS aseguraría un flujo de remesas que la gente envía a sus familiares en su país, pero pocos cuentan con que Trump conceda algún favor cuando llegue el momento de renovarlo el 9 de septiembre.
José Urías, quien formó una familia, tuvo dos hijos estadounidenses y fundó una empresa que ha construido más de 150 viviendas en el área de Boston, afirmó que no ha perdido la esperanza.
“Garantizado no está, pero imposible tampoco”, comentó en una entrevista desde su casa en Boston.
Los salvadoreños con TPS han vivido y trabajado legalmente en Estados Unidos desde al menos 2001, cuando dos grandes terremotos que golpearon al país centroamericano dieron lugar a ese estatus especial. La gran mayoría tiene hijos nacidos en Estados Unidos.
Muchos han perdido sus empleos y temen ser detenidos, separados de sus familiares estadounidenses y deportados a un país que apenas conocen.
“Nuestra vida está basada acá. He vivido más de mi vida acá que en El Salvador”, dijo Urías, de 47 años. “Es como tener tu sueño norteamericano y de pronto pues que te digan ‘tu tiempo se acabó, ya no te necesitamos más’ y se te quiera cortar todo lo que ha construido”.
Tras cruzar la frontera desde México en 1994, trabajó transportando muebles, lavando platos y cocinando en restaurantes, antes de abrir su negocio de construcción hace unos 18 años.
Primero empezó remodelando casas y luego construyéndolas y vendiéndolas. Emplea a tres personas en una empresa que vende viviendas y trabaja con siete contratistas que emplean a decenas de personas.
Urías se casó con una salvadoreña que también es beneficiaria del TPS. Tienen dos hijos que viven con ellos: uno de 19 años, estudiante de segundo año en Babson College en Boston; y otro de 13.
Dos de sus 13 hermanos nacieron en Estados Unidos y los demás tienen residencia legal permanente, al igual que sus padres. Toda la familia vive en Estados Unidos, y él señaló que sus dos hijos estadounidenses se quedarán en Estados Unidos porque es su país y el lugar donde encontrarán oportunidades, incluso si los padres pierden las protecciones del TPS.
«Te sientes realizado, porque he podido llegar a tener tantas cosas que nunca imaginé”, explicó Urías en español. “Obviamente con la lucha, sacrificio y y y uno acoplándose al estilo de vida de acá a la cultura de acá, al idioma y todo eso, porque tenemos que asimilar todas esas cosas para poder tratar en cierta forma tener un éxito que todos buscamos”.
El constructor José Urías, un salvadoreño que tiene Estatus de Protección Temporal en EE. UU. desde 2001, hace una pausa en su trabajo en un apartamento de lujo que su equipo está renovando, el miércoles 25 de marzo de 2026 en Charleston, Massachusetts. (Foto: AP/Robert F. Bukaty)
¿Qué es el TPS?
El TPS fue creado por el Congreso en 1990 para evitar deportaciones a países que sufren desastres naturales o conflictos civiles. Cuando Trump asumió el cargo, los venezolanos constituían el grupo más grande de beneficiarios, seguidos por los haitianos y los salvadoreños.
Trump ha puesto fin al TPS para cerca de 1 millón de personas de países como Venezuela, Honduras, Nicaragua y Afganistán.
Trump y Bukele, de El Salvador, comparten un enfoque militarizado para combatir el crimen organizado transnacional y una retórica dura en torno a la seguridad nacional y el orden público.
El secretario de Estado, Marco Rubio, visitó El Salvador durante su primer viaje en el cargo y consiguió un acuerdo con Bukele para que El Salvador acepte deportados de cualquier nacionalidad. Apenas un mes después, Estados Unidos envió a cientos de venezolanos a una notoria prisión de máxima seguridad en El Salvador.
El Salvador pasó de ser uno de los lugares más violentos del mundo a uno de los países más seguros de América desde que Bukele ordenó arrestos masivos en 2022. El Departamento de Estado actualizó la recomendación de viaje para El Salvador a su nivel más favorable en abril de 2025, citando una disminución de los delitos violentos y los homicidios.
Bukele pidió a Trump que extendiera el TPS en 2019, durante el primer gobierno de Trump. Se mantuvo porque había demandas al respecto.
“No podemos confiarnos solamente en relaciones de amistad”, afirmó José Palma, un salvadoreño con TPS y coordinador nacional de la National TPS Alliance, un grupo de defensa que ha combatido la cancelación de la protección para varios países en los tribunales federales. “No se puede garantizar nada con esta administración en los Estados Unidos en este momento”.
Bukele no ha solicitado públicamente una extensión del TPS, aunque ponerle fin podría ser un golpe económico. Los salvadoreños en Estados Unidos enviaron 9.900 millones de dólares en remesas a El Salvador el año pasado, lo que representó el 24% del producto interno bruto del país, según el banco central de El Salvador.
“No creo que el hecho de que Bukele realmente haya cumplido con las prioridades de Trump necesariamente signifique que Trump vaya a responder a solicitudes de extensión del TPS”, señaló Rebecca Bill-Chavez, directora ejecutiva del centro de pensamiento con sede en Washington Inter-American Dialogue. “No creo que haya ninguna garantía”.
La única en su familia sin estatus legal permanente
Lorena Zepeda, de 58 años, cruzó la frontera desde México en 1991, tres años después de que su madre dejara su país en busca de un empleo en Estados Unidos que le permitiera enviar dinero a sus seis hijos. El único trabajo que Zepeda pudo encontrar en El Salvador fue barrer pisos en escuelas, así que siguió el camino de su madre y se reunió con ella en Los Ángeles.
Consiguió su primer empleo cocinando en una escuela y después trabajó en la recepción de hoteles, cuidando a personas mayores, y ahora como organizadora en el Central American Resource Center (CARECEN), una de las organizaciones de derechos de los inmigrantes más grandes de Estados Unidos.
Se casó con un salvadoreño con TPS, quien obtuvo la residencia permanente en febrero de 2025. Tienen dos hijos que viven en su casa: un hijo de 22 años, graduado universitario, y una hija de 20 años que estudia para ser maestra.
Zepeda, que ha enviado entre 200 y 400 dólares mensuales a sus hermanas en El Salvador durante más de tres décadas, es la única de su familia que no tiene estatus permanente en Estados Unidos. Aún está en proceso de obtener la residencia permanente, pero el trámite se ha retrasado porque su solicitud de asilo fue denegada y tiene una orden de deportación desde 1999.
Si el TPS termina, ella sería la única de su familia en riesgo de deportación. Indicó que ninguno de sus hijos quiere mudarse a El Salvador.
«Me siento bastante triste», dijo Zepeda en español. “Lamentablemente, sabemos que yo no estoy protegida, pero tengo fe en Dios».
The Spanish governments intention to ban social media access for minors under the age of 16 has reopened the debate in Europe regarding the need to regulate content that has not only triggered a mental health crisis but is also as addictive as gambling, reflects American writer and social psychologist Jonathan Haidt in an interview with EFE. EFE/Rob Holysz.
By Victoria Moreno Gil
Madrid, Spain_ The Spanish government’s plan to ban access to social media for children under 16 and to require age-verification systems has reignited the debate in Europe about how to protect children and adolescents online.
Australia became the first country to implement this measure by the end of 2025. Turkey recently approved a ban on social media access for minors under 15, while Spain, France, the United Kingdom, and Greece are taking steps toward a measure that has generated much controversy and has become one of the greatest challenges in digital regulation in recent decades.
Two years after the publication of his bestseller ‘The Anxious Generation’, which sparked a movement advocating for a childhood free of smartphones and social media, American author and social psychologist Jonathan Haidt reflects in an interview with EFE on the consequences for adolescents and the need for regulation of these platforms that have not only caused “a mental health crisis” but are also “as addictive as gambling.”
Question. Have social media platforms destroyed an entire generation?
Answer. It has not destroyed them, but it has diminished them. We already see that test scores and IQ are beginning to drop. So once kids moved on to social media platforms, their social development and their education was diminished. So it’s not just the mental health crisis. It’s that they’re learning less. And this is before AI. Now with AI, they’re going to learn a lot less. They will be less intelligent, less educated, less confident than they would have been if they’d had a healthy human childhood. The good news is that any family that changes will get amazing results.
Q.: Is banning the solution?
A.: It’s not a ban. It’s an age limit. Civilized countries grant adults wide latitude to make choices for themselves. Civilized countries do not let companies exploit children. We put age limits on when there’s graphic sexuality and on all addictive substances, including gambling. Social media is exactly like gambling. When you pull down to refresh, when you pull down and then you get more…That was literally copied from slot machines. What we’re saying is that children cannot sign contracts with companies and give away their data and their rights without their parents’ knowledge or permission until 16. Social media is an inherently adult activity. You are talking with anonymous strangers. Millions of them are men who want sex with children, millions are sextortionists all around the world who prey on boys, teenage boys in developed countries. Many of these boys kill themselves because they’re so ashamed.
Q.: In Spain, far-right parties say the decision should come from families instead of authorities.
A.: Parents should be able to make the choice about how to raise their children. But this is a bizarre situation because here’s the choice that parents face. You have only two choices. You can either put your child onto a platform with sex predators and addiction, or you can isolate your child socially. Parents have been put in an impossible situation. And this is why surveys around the world show overwhelming support among parents for an age limit. And surveys are beginning to show that even young people, even teenagers, are about 50-50. They’re actually evenly split on whether they support or oppose an age limit. So in a democracy, if parents are overwhelmed, they’re overwhelmed by predatory companies who have been proven to be predatory. We know that they’re trying to addict children. Social media is essentially a consumer product. If there was any other consumer product in the world that had killed hundreds of thousands of children, that had made tens of millions sick, that company would have been sued into non-existence long ago. They would have been punished. They would have been forced to change.
Q.: Some people argue that this measure could lead to bad effects, such as an increase in fake accounts or that verification systems are not really effective.
A.: The Australian government is not verifying ages, it said the companies have to verify ages. And all of the companies complied. All of the companies are verifying ages. They’re using very crude methods. And a lot of kids are able to fool the methods. A lot of them use facial recognition. You scan the face. Does it look like the face of an adult or a child? So right
now, this is like day one of age verification on planet Earth. Before Dec. 10, there was no age verification required on this planet for social media. And now it’s starting. And right now, the methods still make a bunch of mistakes, but already they’re better. Apple just announced they can do age verification with perfect privacy preservation. Pornhub can just say, ‘is this device owned by someone who is or is this device someone who is over or under 18?’ They don’t know anything about the person. They just sit down and check, yes or no. So Australia has taken the first step and it’s not perfect, but it’s beginning to work. I just saw an article last month. There’s been a big increase in boys renting boats for fishing. Australian boys are going fishing. That’s great.
Q.: There is a current trend that advocates for that offline time among young people. Are they more conscious about this problem?
A.: This is one of the great things about Gen Z is that they see what’s happening. They are not in denial. They feel trapped. They’ve said this for years. We don’t like this, but we have to stay on it because everyone else is on it. So I think we are seeing a big increase in young people joining the movement. And I don’t know if this will come out in Spain. This is a children’s version of the book ( ) and it’s very, very effective.
So I think we are seeing not just high school students or older teenagers. I think we’re beginning to see 9, 10, 11-year-olds advocating for more independence and more free play.
Q.: You say that millennials were happier than Gen Z. Why?
A.: The millennials are the happiest generation in a long time. They had social media, but not until college, not until they were over 18. So they finished puberty before they got onto Instagram. Puberty is a sensitive period for brain development. And if you’re doing something for five hours a day, that’s going to shape your brain development. That’s why it’s so important that every country raised the age to 16, not 15. On the 15th birthday, almost all boys are still in puberty, as are a large number of girls.
Q.: How do social media platforms sell the idea of happiness today?
A.: They sell the idea of connection, friendship, fun and creativity. Meta tries to spin the narrative about social media in a positive way. And early social media, in 2005, there was no newsfeed. There was no algorithm. But since the early 2000s, the major platforms have become enshitified. It means turned into shit. And so now that everyone’s on it, we’re trapped. It’s very hard for people to quit, even though many or most people say they would like to quit if everybody else would quit.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, posa durante una entrevista con EFE este sábado, en el Centro de Bellas Artes de Caguas (Puerto Rico). EFE/ Esther Alaejos
San Juan.- El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, explica a EFE que respalda la reivindicación del español que hizo Bad Bunny en la Super Bowl y la defensa de la cultura iberoamericana, frente al «autoritarismo» de Donald Trump que se cree con «el derecho a imponer una identidad» a los más de 40 millones de estadounidenses que tienen el español como lengua materna.
«A mí me parece muy significativa la celebración aquí de este congreso en este momento», apunta el poeta de 67 años, en una entrevista en el Congreso Internacional de Escritores que se desarrolla este fin de semana en Caguas, una localidad de la zona montañosa central de Puerto Rico.
Para el autor de ‘Habitaciones separadas’ o ‘La intimidad de la serpiente’, es crucial salvaguardar «la vitalidad de la literatura en español que se hace en Puerto Rico» en un tiempo en el que la cultura puertorriqueña está amenazada por las autoridades del archipiélago «muy relacionadas con la política republicana de Donald Trump».
«Están suprimiendo ayudas a la cultura y ven con malos ojos la cultura en español y la propia identidad de Puerto Rico como un territorio que forma parte de la comunidad latinoamericana», deplora García Montero.
El novelista sostiene que el español es el tercer idioma del mundo con hablantes nativos y la cultura iberoamericana «está llamada a desempeñar un papel fundamental en la política internacional» con la defensa de «la democracia, la defensa del multiculturalismo, y el defender la justicia internacional desde el punto de vista de la cultura».
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, posa durante una entrevista con EFE este sábado, en el Centro de Bellas Artes de Caguas (Puerto Rico). EFE/ Esther Alaejos
Democracia en tela de juicio
García Montero regresa a la narrativa más de una década después, con la publicación este mes de ‘La mejor edad’, una novela que trata sobre la transición democrática en España tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, a través de la historia del juez Ramón María Zaldívar y Manuel Benítez.
El ensayista trae a colación «los valores democráticos básicos» que en la actualidad «están siendo sustituidos por una ética de la ley del más fuerte» y esto supone «el desmantelamiento de la justicia internacional, el apoyo a genocidios como el de Palestina y el bombardeo a países».
En este contexto, el literato considera que hay dos ejes fundamentales a la hora de valorar la situación de la democracia actual que son la forma de entender la libertad y la independencia en el periodismo, en riesgo por bulos y dinámicas a favor de los propios intereses del poder, y el deterioro de la justicia.
«Yo creo que la democracia que yo viví significó no sólo el poder votar que eso es importante, y la libertad política, sino una transformación en la educación sentimental y en la justicia», subraya García Montero, agregando que después de la Segunda Guerra Mundial en Europa se consolidó una democracia social que dialogaba con la norteamericana.
Asimismo, la narración de 280 páginas expone a una sociedad que «no quiere olvidar lo conseguido» y está atemorizada al presenciar el regreso de la violencia machista y ver cómo la justicia y el periodismo participan en dinámicas de manipulación.
Lorca fomentó la vocación poética de García Montero
García Montero relata que comenzó a leer a su coterráneo, el poeta Federico García Lorca en su adolescencia y cuando transita por las calles de Granada, su ciudad natal, va recorriendo «la sombra y la ausencia» del autor de ‘Romancero sonámbulo’, que este año se conmemoran 90 años de su asesinato.
«A mí me potenció la vocación poética como una manera de vivir la realidad porque García Lorca no es que sólo te invitara a escribir poemas sino que unió la vida con una intuición de lo que es la libertad de lo que es la rebeldía de lo que son los conflictos en el mundo», anota el escritor de ‘Un lector llamado Federico García Lorca’.
En la última feria del libro de Guadalajara, en México, el Instituto Cervantes presentó la traducción a 28 lenguas indígenas del poema ‘Grito hacia Roma’ de Federico García Lorca.
García Montero confiesa que se emociona al ver que lo que «Lorca gritó contra el Vaticano en 1929 ha llegado por fin al Vaticano y tenemos a un Papa que defiende los derechos humanos frente a la barbarie» y que «la violencia no tiene justificación ninguna».
El abridor de los Bravos de Atlanta Chris Sale lanza en la primera entrada ante los Filis de Filadelfia el domingo 26 de abril del 2026. (AP Foto/Erik S. Lesser)
ATLANTA (AP) — Chris Sale dominó a los Filis por segunda vez en nueve días y ganó el juego número 150 de su carrera, después de que los Bravos de Atlanta tomaron una ventaja temprana para vencer el domingo 6-2 a los Filis de Filadelfia.
Sale (5-1) lanzó seis entradas en blanco, permitió apenas un hit y ponchó a nueve, la mayor cifra de la temporada. En su apertura anterior contra los Filis el 18 de abril, Sale permitió una carrera en siete entradas.
Los Filis, que cortaron el sábado una racha de 10 derrotas consecutivas, cayeron a 0-10 contra abridores zurdos y bajaron a 9-19 en la temporada.
Matt Olson conectó un jonrón de tres carreras en la primera entrada y Eli White añadió un cuadrangular de dos carreras en la segunda por los Braves, que ganaron por décima vez en 12 juegos. El jonrón de Olson fue su octavo de la temporada y el cuarto de su carrera ante el abridor estelar de los Phillies, Aaron Nola (1-3).
El venezolano Ronald Acuña Jr. se fue de 3-2 con dos carreras anotadas y una base robada. Drake Baldwin terminó de 3-2 con una carrera impulsada y una anotada, y Ozzie Albies extendió a nueve juegos su racha bateando de hit con un sencillo en la séptima entrada.
Nola permitió un máximo de la temporada de seis carreras con siete hits y ahora ha concedido 11 carreras limpias en sus últimas dos aperturas.
Un palestino vota en elecciones locales, las primeras en dos décadas en Gaza y las primeras en Cisjordania desde el inicio de la guerra Israel-Hamás, en Al-Ubaidiya, Cisjordania, el 25 de abril de 2026. (Foto AP/Mahmoud Illean)
JERUSALÉN— Las autoridades palestinas manifestaron el domingo que las elecciones locales en una sola comunidad de Gaza y en Cisjordania, territorio ocupado por Israel, fueron un éxito y las calificaron como un paso hacia unas elecciones presidenciales largamente postergadas en los territorios y, eventualmente, hacia la condición de Estado.
La Autoridad Palestina, que administra zonas semiautónomas de Cisjordania, pero quedó fuera del plan de alto el fuego para Gaza redactado por Estados Unidos, ha descrito la elección local del sábado en Deir al-Balah, en el centro de Gaza, como un ensayo en gran medida simbólico mientras la autoridad busca vincular políticamente los territorios.
Fue la primera elección en una parte de Gaza, donde gobierna Hamás, en más de dos décadas. Deir al-Balah, al igual que gran parte del territorio, está devastada por dos años de guerra, pero se libró de una invasión terrestre israelí. La participación allí fue del 23%, pero los funcionarios citaron desafíos, entre ellos el desplazamiento a gran escala y registros desactualizados del registro civil.
Hamás, que controla la mitad de Gaza de la que Israel se retiró el año pasado en virtud del actual alto el fuego, no presentó candidatos y tampoco intentó bloquear la votación.
La participación en las elecciones de Cisjordania fue del 56%, o más de medio millón de personas, sin diferencias drásticas respecto de las elecciones allí en años recientes. Se esperaban los resultados oficiales de la votación más tarde el domingo.
“Todos son conscientes de las condiciones políticas, de seguridad y económicas, la fragmentación del territorio palestino, la guerra en Gaza y el conflicto regional en Irán”, dijo a periodistas Rami Hamdallah, presidente de la Comisión Electoral Central con sede en Ramala y ex primer ministro.
Añadió que “el simple hecho de celebrar las elecciones en Deir al-Balah es un logro significativo, y esperamos celebrar elecciones en otros organismos en toda la Franja de Gaza en un futuro cercano”.
Votantes en Gaza dijeron que acudieron a las urnas pese a una ausencia casi total de servicios públicos. Las elecciones en ambos territorios fueron para definir la composición de los consejos locales encargados de supervisar el agua, las carreteras y la electricidad.
Las elecciones fueron las primeras que se celebraron desde que se promulgaron reformas en respuesta a la presión internacional. Ahora las elecciones permiten votar por individuos en lugar de listas. Con la confianza en los partidos políticos por los suelos, las familias y los clanes fueron más importantes que ellos en la campaña.
Hamdallah calificó la votación como un reflejo de la unidad nacional y agregó que “esperamos que le sigan elecciones presidenciales y legislativas”.
La Autoridad Palestina, sin embargo, no ha celebrado una elección presidencial en 21 años, y el apoyo a ella y al presidente palestino Mahmoud Abbas se ha debilitado por años de corrupción y frustración por los avances —a veces violentos— de colonos judíos en Cisjordania.
La Autoridad Palestina es el representante del pueblo palestino reconocido internacionalmente. Fue expulsada de Gaza después de que Hamás ganó las elecciones parlamentarias en 2006 y tomó el control por la fuerza. Abbas, de 90 años, fue elegido en 2005 para lo que se suponía sería un mandato de cuatro años. La autoridad no ha celebrado elecciones presidenciales ni legislativas desde 2006.
El primer ministro Mohammad Mustafa calificó las elecciones del sábado como “otro paso en el camino hacia la independencia plena”. Israel, bajo el primer ministro Benjamin Netanyahu, sin embargo, se opone a un Estado palestino.
Muchos palestinos quieren algo más que votaciones locales, ya que buscan tener mayor voz sobre su futuro.
Bashar Masri, un destacado empresario palestino-estadounidense, escribió en redes sociales: “Las elecciones municipales son un paso importante, pero no son suficientes… Queremos elecciones generales”.
Fotografía difundida en la cuenta oficial @realDonaldTrump de la red social Truth del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, donde se muestra al tirador arrestado por agentes del Servicio Secreto este sábado, luego de que se reportaran disparos durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), en Washington (Estados Unidos). EFE/ @realDonaldTrump
Nueva York.- El presunto autor del tiroteo ocurrido el sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, Cole Allen, envió a sus familiares un extenso manifiesto apenas diez minutos antes del ataque, en el que identificaba como «objetivos» a los miembros del Gobierno de Donald Trump, según reveló este domingo el diario The New York Post.
En el documento de 1.052 palabras, obtenido por el rotativo neoyorquino, detalla una lista de prioridades para el ataque, situando a los altos cargos de la Administración Trump en la cima de sus objetivos, con la única excepción del director del FBI, Kash Patel.
Allen, de 31 años, justifica sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un «pedófilo, violador y traidor» – en posible referencia al presidente Trump, presente en el evento- actúe en su nombre.
«Lo que mis representantes hacen se refleja en mí», reza el escrito.
El manifiesto también revela que el sospechoso planeó el ataque de manera minuciosa para, según él, «minimizar las bajas colaterales».
Allen especificó que utilizaría «perdigones en lugar de balas sólidas» para evitar que los disparos atravesaran las paredes y alcanzaran a personas ajenas a sus objetivos.
Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala, pero su chaleco antibalas evitó heridas mortales.
«Servicio Secreto: son objetivos solo si es necesario, y deben ser incapacitados de forma no letal si es posible (es decir, espero que lleven chalecos antibalas porque disparar al centro de masa con escopetas destroza a quienes no los llevan)», anotó el joven de California en su manifiesto, según The New York Post.
Asimismo, el atacante estableció reglas de combate en las que excluía como blancos a empleados del hotel, invitados y, en la medida de lo posible, a la seguridad del establecimiento y a la Guardia Nacional, a menos que estos abrieran fuego contra él.
No obstante, indica en su texto que «pasaría por encima de casi todos» para llegar «a los objetivos si fuera absolutamente necesario, bajo la premisa de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices, pero realmente espero que no se llegue a eso».
En su carta, Allen también apunta la vulnerabilidad del hotel Washington Hilton, donde se hospedó y se realizó el evento.
«Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», escribió.
Allen describió como «insana» la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta», aseguró.
«Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior», detalló.
El texto también incluye una sección de «réplicas» a posibles objeciones. La primera objeción es: «Como cristiano, deberías poner la otra mejilla»
«Refutación: Poner la otra mejilla es para cuando tú mismo eres oprimido. Yo no soy la persona violada en un campo de detención. No soy el pescador ejecutado sin juicio. No soy un escolar que vuela por los aires, ni un niño hambriento, ni una adolescente abusada por los muchos criminales de esta administración. Poner la otra mejilla cuando alguien más es oprimido no es un comportamiento cristiano; es complicidad en los crímenes del opresor», escribió el sospechoso.
Estas revelaciones de la carta se producen poco después de que el presidente Trump afirmara en una entrevista con Fox News que el atacante actuó movido por un «odio anticristiano», basándose en las primeras informaciones de la investigación.
Allen, que viajó desde Los Ángeles para cometer el atentado, permanece bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y se espera que comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. este lunes.
Una fotografía de perfil publicada en mayo de 2025 en LinkedIn a nombre de Cole Tomas Allen, residente de Torrance, California, coincide con la apariencia del hombre que aparece en la imagen del presunto atacante difundida por el presidente Donald Trump.
El presunto tirador de la cena de corresponsales de la Casa Blanca enfrenta múltiples cargos federales
Publicaciones en redes sociales y registros públicos han permitido perfilar al presunto autor del tiroteo ocurrido el sábado por la noche durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton, como un docente con alto nivel educativo, sin antecedentes penales conocidos, identificado por las autoridades como Cole Thomas Allen, de 31 años, residente de Torrance, California.
El ataque y la respuesta de seguridad
El tiroteo ocurrió cuando el evento apenas comenzaba y mientras el presidente Donald Trump se encontraba reunido con altos funcionarios del gabinete y miles de periodistas. De acuerdo con las autoridades, Allen habría violado un control de seguridad, tras lo cual se escuchó una serie de disparos en el vestíbulo del hotel, obligando a una intervención inmediata del Servicio Secreto y de la Policía Metropolitana de Washington (MPD).
Cientos de asistentes se refugiaron bajo las mesas dentro del salón de baile, mientras el presidente y la primera dama, Melania Trump, eran escoltados fuera del lugar. También fueron evacuados el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y su esposa Cheryl Hines, así como el subjefe de gabinete de políticas, Stephen Miller, y su esposa Katie Miller.
El jefe interino del MPD, Jeffrey Carroll, informó que los agentes “llevaron al sospechoso al suelo y lo esposaron” tras intercambiar disparos. Un oficial resultó herido cuando una bala impactó su chaleco antibalas, y se espera que se recupere completamente. Carroll confirmó que Allen no fue alcanzado por disparos, aunque fue trasladado a un hospital para evaluación médica.
Las autoridades señalaron que Allen estaba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos, y que se detuvo antes de ingresar al salón principal. Los investigadores creen que se hospedaba en el mismo hotel donde se celebraba el evento, y una de sus habitaciones fue asegurada para su revisión.
Cargos federales y posibles sanciones
Los fiscales federales actuaron rápidamente y anunciaron que Allen enfrenta al menos tres cargos, entre ellos dos cargos por uso de un arma de fuego durante un delito violento y agresión a un oficial federal con un arma peligrosa.
Allen deberá comparecer ante un tribunal federal el lunes. De ser declarado culpable, podría enfrentar hasta 20 años de prisión por el cargo de asalto, además de un mínimo obligatorio de 10 años por los cargos relacionados con armas, con la posibilidad de una sentencia de cadena perpetua.
La fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, declaró que, con base en la información disponible hasta el momento, el acusado “tenía la intención de causarse el mayor daño posible a sí mismo”, y advirtió que podrían presentarse cargos adicionales conforme avance la investigación.
El fiscal general interino, Todd Blanche, destacó la actuación de las fuerzas del orden: “Viste lo peor a través de las acciones de ese cobarde, pero viste que las autoridades hicieron exactamente lo que se suponía que debían hacer. Te prometo que obtendrás justicia”.
Un policía pone cinta policial cerca de una vivienda relacionada con Cole Tomas Allen, sospechoso de disparar en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca el sábado 25 de abril de 2026 en Torrance, California. (AP Foto/Ethan Swope)
Perfil académico y profesional
Pese a la gravedad del ataque, las autoridades afirmaron que Allen no tenía antecedentes penales y que no era conocido previamente por las fuerzas del orden de Washington, DC.
Según información públicamente disponible, Allen posee un historial académico destacado. Obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica en 2017 en el Instituto de Tecnología de California (Caltech) y posteriormente una maestría en ciencias de la computación en la Universidad Estatal de California–Dominguez Hills. En LinkedIn se describía como: “Ingeniero mecánico e informático de formación, desarrollador de juegos independiente por experiencia, profesor de nacimiento”.
Bin Tang, profesor de ciencias de la computación en Dominguez Hills, recordó a Allen como un estudiante ejemplar.
“Siempre se sentaba en la primera fila, prestaba atención y me escribía con frecuencia con preguntas. Amable, muy educado. Estoy muy sorprendido por esta noticia”, escribió al Associated Press.
Durante su etapa en Caltech, Allen participó en la Caltech Christian Fellowship y en el Caltech Nerf Club, un grupo recreativo del campus.
Carrera educativa y proyectos personales
Durante los últimos seis años, Allen trabajó en C2 Education, una empresa de tutoría académica y preparación universitaria. En diciembre de 2024, fue reconocido como “Profesor del Mes”, un honor reservado para educadores destacados. La empresa no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios.
También había sido entrevistado por una filial local de ABC en Los Ángeles durante su último año universitario, donde presentó un prototipo de freno de emergencia para sillas de ruedas, diseñado para ayudar a personas mayores.
Además, Allen desarrolló de manera independiente un videojuego educativo sobre química molecular disponible en la plataforma Steam, y había publicado que trabajaba en un nuevo juego de combate con vista cenital ambientado en el espacio.
Vínculos familiares y registros públicos
Allen tiene tres hermanos, y fotografías que circulan en redes sociales lo muestran sonriendo junto a su familia en ceremonias de graduación.
El sábado por la noche, agentes armados allanaron la casa de sus padres en Torrance, valuada en aproximadamente 877.000 dólares, como parte de la investigación.
Registros federales indican que en 2024 donó 25 dólares a un comité de acción política del Partido Demócrata en apoyo a Kamala Harris.
Investigación en curso
El presidente Trump describió al sospechoso como un “lobo solitario” y un “hombre enfermo”, y las autoridades han señalado que no hay indicios de que otras personas estuvieran involucradas. El motivo del ataque aún no ha sido determinado, mientras la investigación continúa.
Los funcionarios reiteraron que la rápida respuesta del Servicio Secreto y las agencias policiales evitó un resultado mucho más devastador, y que los cargos presentados hasta ahora no serían el final del proceso judicial.
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El presidente Donald Trump se acerca al podio antes de hablar en la Sala de Prensa James Brady de la Casa Blanca tras un tiroteo ocurrido fuera del salón de baile durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington, el sábado 25 de abril de 2026. (Foto AP/Tom Brenner)
SEUNG MIN KIM, AAMER MADHANI, COLLIN BINKLEY, ALANNA DURKIN RICHER y DAVID BAUDER
Un hombre armado con pistolas y cuchillos irrumpió en el vestíbulo de una cena de alto perfil de periodistas a la que asistían el presidente Donald Trump y múltiples altos dirigentes estadounidenses el sábado por la noche, corriendo hacia el salón de baile antes de que agentes del Servicio Secreto lo rodearan y lo detuvieran. El presidente resultó ileso y fue evacuado rápidamente.
Los invitados se lanzaron bajo las mesas mientras se desarrollaba la escena, y algunos reportaron haber escuchado disparos fuera del vasto salón de banquetes subterráneo del Washington Hilton, donde se celebraba el evento.
Un funcionario policial afirmó que una persona abrió fuego. Un agente policial recibió un disparo en el chaleco antibalas, pero se espera que esté bien, detallaron varias fuentes a The Associated Press.
El sospechoso del tiroteo —descrito por Trump como una “persona enferma”— fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California, dijeron a la AP dos funcionarios policiales.
“Cuando eres influyente, van tras de ti. Cuando no eres influyente, te dejan en paz”, aseveró Trump, a salvo e ileso y aún con su esmoquin, en la Casa Blanca, dos horas después. “Parece que creen que actuó como un lobo solitario”.
De momento no hay indicios de ninguna otra implicación, y la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, dijo que no tenía “ninguna razón” para creer que alguien más estuviera involucrado. Un video publicado por Trump mostró al sospechoso corriendo más allá de las barricadas de seguridad mientras agentes del Servicio Secreto se le acercaban.
“No parece haber ningún tipo de peligro para la población en este momento”, indicó Bowser en una conferencia de prensa aparte.
Todos los funcionarios protegidos por el Servicio Secreto fueron evacuados. Entre los asistentes se encontraban Trump, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de Estado Marco Rubio —y muchos otros dirigentes del gobierno de Trump— en una noche en la que la nación está en guerra con Irán.
Fue la tercera vez desde 2024 que el presidente había estado bajo amenaza por parte de un agresor en su inmediata cercanía —incluido el intento de asesinato en Butler, Pensilvania, que lo hirió y mató a un bombero local.
“Hoy necesitamos niveles de seguridad que probablemente nadie ha visto jamás”, sostuvo el presidente. “No vamos a dejar que nadie se apodere de nuestra sociedad”.
El secretario de Justicia interino, Todd Blanche, explicó que los cargos relacionados con el ataque del sábado por la noche se presentarán en breve y que su naturaleza será obvia, dado lo ocurrido en la cena. Blanche subrayó que “la investigación obviamente está en curso y apenas comenzó”.
El director del FBI, Kash Patel, que flanqueaba a Trump, dijo que la agencia está examinando un arma larga y casquillos recuperados en el lugar, además de entrevistar a testigos de la cena. Instó a quien tenga información a presentarse.
Agentes del servicio secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Mark Schiefelbein)
La cena se convierte en desorden
Los invitados cenaban una ensalada de guisantes de primavera y burrata cuando comenzó el ruido —ruido que Trump dijo que inicialmente pensó que era una bandeja cayendo, pero que algunos periodistas creían que fueron de cinco a ocho disparos.
El Servicio Secreto y otras autoridades irrumpieron en el salón de banquetes del Washington Hilton cuando cientos de invitados se escondían bajo las mesas. En el salón de baile cuando los invitados se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo. Cientos de periodistas se pusieron al teléfono para transmitir información.
“¡Hágase a un lado, señor!”, gritó alguien. Otros gritaban que se agacharan. Desde una esquina, comenzó a sonar el cántico “God Bless America” mientras Trump era escoltado fuera del escenario. Cayó brevemente —al parecer, tropezó— y fue ayudado a levantarse por agentes del Servicio Secreto. Fuera del hotel, miembros de la Guardia Nacional y otras autoridades inundaron el área y helicópteros sobrevolaban en círculos.
Tras un intento inicial de reanudar, el evento fue cancelado por la noche y se reprogramará.
“Lo haremos de nuevo”, dijo Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Poco después, el personal comenzó a desmontar los arreglos de las mesas y el atril presidencial.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo que él y su esposa, Kelly, quienes asistieron al evento, estaban “rezando por nuestro país esta noche”.
“La violencia y el caos en Estados Unidos deben terminar”, comentó, por su parte, el líder demócrata de la Cámara Baja, el representante Hakeem Jeffries, de Nueva York.
Agentes del servicio secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Tom Brenner)
El salón de banquetes —donde cientos de periodistas destacados, celebridades y dirigentes nacionales esperaban las declaraciones de Trump— fue evacuado de inmediato. Miembros de la Guardia Nacional tomaron posición dentro del edificio cuando se permitió a la gente salir, pero no se le permitió reingresar de inmediato. La seguridad afuera también era extremadamente estricta.
El representante republicano Mike Lawler de Nueva York, un invitado a la cena, dijo que escuchó un estallido y que “no sabíamos qué demonios era. Y luego se escuchó todo tipo de cosas golpeando y traquetear”. Lawler dijo que recibe “amenazas de muerte a menudo” y afirmó: “Creo que vivimos en un clima en el que todo el mundo reconoce que es un problema, pero no creo que la gente aprecie plenamente cuán grande es el problema en realidad”.
El evento parecía listo para reanudarse tras el desorden. Los meseros volvieron a doblar las servilletas y rellenaron los vasos de agua en preparación para el regreso de Trump. Otro trabajador preparó el teleprompter del presidente para las declaraciones que estaba programado que hiciera.
Por lo general, el hotel Hilton, donde la cena se ha celebrado durante años, permanece abierto a los huéspedes habituales durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, y la seguridad típicamente se ha centrado en el salón de baile y no en el hotel en general, con poco control para las personas que no entran a la cena en sí. En años anteriores, eso ha generado interrupciones en el vestíbulo y otros espacios públicos, incluidas protestas en las que la seguridad se movió para retirar a invitados que exhibieron pancartas o realizaron protestas.
En 1981, el presidente Ronald Reagan recibió un disparo de John Hinckley Jr. fuera del Hilton —un hecho que impulsó rediseños de la propiedad que aumentaron la seguridad y añadieron una suite presidencial especial cerca de la entrada, donde los jefes del Ejecutivo podían ser trasladados. Trump fue trasladado allí brevemente tras el incidente del sábado por la noche.
El evento habría destacado relación de Trump con los medios
La asistencia de Trump a la cena anual del sábado en Washington, por primera vez como presidente, ponía en plena exhibición pública la relación, a menudo contenciosa, de su gobierno con los medios de noticias.
Trump llegó a un evento donde los dirigentes de una nación en guerra se mezclaban con celebridades, periodistas e incluso una marioneta —Triumph the Insult Comic Dog— en una cena que típicamente genera debate sobre si la relación entre los periodistas y sus fuentes debería incluir socializar juntos y dejar de lado relaciones a veces adversarias.
Trump estaba siendo observado de cerca en el evento celebrado por la organización de reporteros que lo cubren a él y a su gobierno. Los presidentes anteriores que han asistido por lo general han hablado sobre la importancia de la libertad de expresión y la Primera Enmienda, añadiendo algunas bromas ligeras sobre algunos periodistas en específico.
El presidente republicano no asistió durante su primer mandato ni en el primer año de su segundo periodo en el poder. Acudió como invitado en 2011, sentado entre el público, cuando el entonces presidente, Barack Obama, un demócrata, hizo algunas bromas sobre el promotor inmobiliario de Nueva York. Trump también asistió como ciudadano en 2015.
Los asistentes y trabajadores del hotel son evacuados tras un incidente en el Washington Hilton, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Mark Schiefelbein)
Trump entró al salón de banquetes del Washington Hilton al son de “Hail to the Chief” y saludó a periodistas destacados en el estrado, deteniéndose también para elogiar a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, con un gesto alegre.
Cenas anteriores también han contado con comediantes que se burlan de los presidentes. Este año, el grupo optó por contratar al mentalista Oz Pearlman como el entretenimiento principal.
Entre reprender a reporteros individuales, pelear en los tribunales con organizaciones como The New York Times, The Wall Street Journal y The Associated Press, y restringir el acceso de la prensa al Pentágono, la animadversión del gobierno hacia los periodistas ha sido una constante del segundo mandato de Trump.
Unas pocas docenas de manifestantes se apostaron al otro lado del hotel en la antesala del evento. Uno iba vestido con un uniforme de prisión, con una máscara de Hegseth y guantes rojos. Otro llevaba un cartel que decía: “El periodismo está muerto”.