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Venezolanos varados se hacen la prueba de COVID-19 previo a su viaje

Dos funcionarias de Salud Pública esperan junto a una imagen de Simón Bolívar en la embajada venezolana, donde decenas de ciudadanos de ese país acudieron a realizarse pruebas PCR, en Santo Domingo (República Dominicana). EFE/Orlando Barría

Santo Domingo – Un grupo de 120 venezolanos se sometió el pasado lunes a la prueba de la COVID-19 en la embajada de su país en la República Dominicana, un requisito para viajar este jueves a Caracas tras permanecer, muchos de ellos, varados por seis meses en territorio dominicano a causa del coronavirus. Las pruebas fueron realizadas por el Laboratorio Nacional Doctor Defilló durante una jornada coordinada por la embajada de Venezuela en Santo Domingo y la Vicepresidencia dominicana.

Los que salgan negativo a la prueba podrán abordar el vuelo de la aerolínea Conviasa, que saldrá en la mañana del jueves próximo desde el Aeropuerto Internacional Las Américas (AILA), en el este de Santo Domingo, con destino a Caracas, y que deben costear los viajeros.

A finales del mes pasado un grupo de venezolanos se manifestó en el AILA en reclamo de que su Gobierno les autorizara retornar al país en dos vuelos que estaban programados con destinos a Caracas.

Durante la toma de pruebas de COVID, el embajador de Venezuela en el país, Ali Uzcátegui, dijo que «hay una gran cantidad de compatriotas varados desde marzo y la lista ha ido creciendo con los que se van anexando» por lo que pidió comprensión ante la situación.

El portavoz de la embajada venezolana, Thomás Ramírez, agradeció a la Vicepresidencia dominicana «por apoyar a los compatriotas que no estaban en capacidad de cubrir los gastos de las pruebas PCR».

El pasado sábado Venezuela prolongó por 30 días más, hasta el 12 de octubre, el cierre de los vuelos por la pandemia de COVID-19, una medida que entró en vigor el 12 de marzo.

Admiten el subregistro de las muertes por el coronavirus

La tasa de letalidad en el país por COVID-19 es del 1,91 %, de acuerdo con datos divulgados por el Ministerio de Salud, que agregan que la tasa de ocupación de camas de hospital destinadas a pacientes de coronavirus se sitúa en el 26 %. EFE/Orlando Barría/Archivo

Santo Domingo – Las autoridades de Salud de la República Dominicana admitieron un subregistro en las muertes por el nuevo coronavirus, que, de acuerdo con los datos oficiales, suman 1.998, mientras que los contagios suman 104.803.

En una rueda de prensa para hablar sobre la evolución de la enfermedad en el país, el ministro de Salud Pública, Plutarco Arias, señaló que están «escudriñando» para «transparentar» los datos sobre la enfermedad, y afirmó que, desde la asunción del nuevo Gobierno, el 16 de agosto, no han «escondido un solo muerto».

Las declaraciones del ministro se producen un día después de que el periódico local Hoy publicara que, de acuerdo con el registro civil nacional, los muertos por COVID-19 en la República Dominicana, hasta el 7 de septiembre, ascendieron a 2.972.

Por su lado, el asesor especial para la respuesta del COVID-19, Eddy Pérez Then, presente en la rueda de prensa, admitió que el subregistro es una realidad y debilidad local, pero que las autoridades trabajan para que sea «lo menor posible».

«Ni una sola muerte se quedará sin reportar», recalcó el funcionario, quien coincidió con Arias en destacar una baja en el número de casos en las últimas semanas, si bien dijo que el coronavirus «es una epidemia que viene y va. Hay momentos de brotes y hay momentos en los que no se va a tener brotes».En la actualidad, subrayó, «estamos en la mitigación del impacto». Mientras que Arias señaló que ahora «hay menos pacientes graves» y aseguró que están «manejando la crisis mejor».

La tasa de letalidad en el país por COVID-19 es del 1,91 %, de acuerdo con datos divulgados el pasado martes por el Ministerio de Salud, que agregan que la tasa de ocupación de camas de hospital destinadas a pacientes de coronavirus se sitúa en el 26 %; la de camas de unidades de cuidados intensivos (UCI), en el 40 %; y la de ventiladores, en el 28 %.

El país se encuentra en estado de emergencia desde el 20 de julio y desde un día después está en vigor el toque de queda en todo el país, que varía su horario en las diferentes demarcaciones en función del nivel de incidencia del virus.

Del mismo modo, se mantiene la obligatoriedad del uso de mascarilla en lugares públicos y el Gobierno insta a la población a mantener medidas de distanciamiento físico.

El ministro de Salud se mostró a favor de que se mantenga el toque de queda.

Uno de cada diez votantes elegibles para votar, son ciudadanos naturalizados

CONVENCIÓN NACIONAL REPUBLICANA Ceremonia de naturalización. Casa Blanca (EFE)

En 2020, así como su tasa de crecimiento a partir de 2000. Esta población creció un 18%, de 181 millones en 2000 a 215 millones en 2020.

Más de 23 millones de inmigrantes estadounidenses serán elegibles para votar en las elecciones presidenciales de 2020, lo que representa aproximadamente el 10% del electorado general de la nación, ambos niveles récord, según estimaciones del Centro de Investigación Pew basadas en datos de la Oficina del Censo.

El número de votantes inmigrantes elegibles ha aumentado de manera constante en los últimos 20 años, un 93% desde 2000. En comparación, la población de votantes elegibles nacidos en los EE. UU. Creció más lentamente (18%) durante el mismo período, de 181 millones en 2000 a 215 millones en 2020. (Los votantes elegibles como inmigrantes son aquellos de 18 años o más nacidos fuera de los Estados Unidos que han obtenido la ciudadanía estadounidense a través de la naturalización).

Los votantes inmigrantes de la nación tienen antecedentes diversos. La mayoría de los votantes elegibles para inmigrantes son hispanos o asiáticos, aunque provienen de países de todo el mundo. Los inmigrantes de México constituyen el grupo más grande, con el 16% de los votantes nacidos en el extranjero. Más de la mitad de todos los inmigrantes estadounidenses (56%) viven en los cuatro estados más poblados del país: California, Nueva York, Texas y Florida. Dos tercios han vivido en los EE. UU. Durante más de 20 años y el 63% domina el inglés.

El crecimiento de la población de votantes elegibles nacidos en el extranjero refleja dos amplias tendencias de la población de los EE. UU. Primero, el número de inmigrantes que viven en los EE. UU. Ha aumentado constantemente desde 1965, cuando la Ley de Inmigración y Nacionalidad se convirtió en ley. Entonces, los 9.6 millones de inmigrantes de la nación constituían solo el 5% de la población. Hoy, 45 millones de inmigrantes viven en el país, lo que representa aproximadamente el 13,9% de la población. La mayoría son de América Latina o Asia.

Entre 2009 y 2019, 7.2 millones de inmigrantes se naturalizaron y se convirtieron en ciudadanos, según el Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. Solo en el año fiscal 2018, más de 756,000 inmigrantes se naturalizaron.

Para los votantes estadounidenses en general, las cuestiones de política de inmigración han cobrado importancia recientemente. La inmigración también ha aumentado como una prioridad que el público piensa que el Congreso y el presidente deberían abordar. Esto ha sido especialmente cierto para los latinos estadounidenses bajo la presidencia de Donald Trump. Muchos de los cambios de política propuestos por la administración, como expandir el muro fronterizo México-Estados Unidos y limitar la inmigración legal, han generado reacciones fuertes y polarizadas por parte del público. Estas propuestas también pueden afectar la forma en que los inmigrantes ven su lugar en Estados Unidos y el papel potencial que podrían desempeñar en las elecciones presidenciales de 2020.

La mayoría de los votantes elegibles para inmigrantes son hispanos o asiáticos

Colectivamente, los hispanos y los asiáticos constituyen la mayoría de los inmigrantes elegibles para votar, según las tabulaciones del Centro de Investigación Pew de la Encuesta de la Comunidad Estadounidense de 2018, los datos más recientes disponibles para perfiles demográficos detallados de votantes elegibles.

Con 7,5 millones, los hispanos representan 34 % de todos los votantes elegibles para inmigrantes en 2018, un poco más que desde 2000. Los 6.9 millones de votantes elegibles para inmigrantes asiáticos representan el 31% del electorado nacido en el extranjero, también ligeramente más que desde 2000.

Los votantes elegibles de inmigrantes blancos (4.8 millones) son el tercer grupo racial y étnico más grande, que representan el 22% del electorado inmigrante. Sin embargo, hace casi dos décadas, los inmigrantes blancos constituían el 30% de los votantes elegibles nacidos en el extranjero, una proporción mayor que la de los asiáticos y comparable a la de los hispanos en ese momento. Hoy en día, los votantes elegibles para inmigrantes negros (2,3 millones) constituyen la parte más pequeña del electorado inmigrante incluido en este análisis, aunque esto ha crecido del 7% en 2000 al 10% en 2018.

Dos tercios de los votantes elegibles asiáticos son inmigrantes

Los inmigrantes representan una proporción mucho mayor de votantes elegibles asiáticos e hispanos que de votantes blancos y negros. Dos tercios (67%) de los votantes elegibles asiáticos son inmigrantes, mientras que una cuarta parte de los votantes elegibles hispanos son inmigrantes. Esto refleja un poco la población general de estos dos grupos, ya que el 77% de los adultos asiáticos y el 46% de los adultos hispanos son inmigrantes.

Por el contrario, la proporción de inmigrantes entre los votantes elegibles negros (8%) y los votantes elegibles blancos (3%) son mucho más bajos. Los inmigrantes son más pequeños en número entre las poblaciones adultas de estos grupos, que representan aproximadamente el 12% de los adultos negros y el 5% de los adultos blancos.

Con información de PEW

En N.J si pagas cuentas

Crédito: EFE/EPA/Bryan R. Smith/ARCHIVO

Trenton, NJ – En respuesta al informe Make the Road New Jersey y en total apoyo al S-2480 / A-4171, un proyecto de ley para brindar apoyo a los contribuyentes previamente excluidos de los programas de alivio del coronavirus, el Caucus Legislativo Latino emitió la siguiente declaración:

“En Nueva Jersey nos encanta promocionar nuestro estado como el más diverso de la nación. Nos gusta decir que todos son bienvenidos y que nos consideramos un santuario para inmigrantes de todos los credos y orígenes. Esta legislación es la acción que respalda esos valores al respaldar a todos los contribuyentes en este estado, documentados o no”.

“Miles de habitantes de Nueva Jersey que trabajan duro tienen un número de identificación de contribuyente, pagan el seguro social, el desempleo, Medicaid y Medicare, pero no reciben ninguno de los beneficios si pierden su trabajo o se enferman en el trabajo. Hoy en día, muchos de nuestros trabajadores esenciales, aquellos a quienes les hemos pedido que desafíen la línea del frente de esta pandemia y mantengan nuestras comunidades y nuestra economía en funcionamiento, han estado arriesgando sus vidas sin el apoyo del gobierno estatal o federal. Esto no solo pone en riesgo a nuestras comunidades, sino que no cumple con los estándares y valores que mantenemos como estado. Esta legislación garantizaría que cumplimos las promesas que hemos hecho a todos los habitantes de Nueva Jersey».

Los miembros del Caucus Legislativo Latino de Nueva Jersey incluyen: Senadora Nellie Pou, Senadora M. Teresa Ruiz, Senadora Nilsa Cruz-Perez, Asambleísta Annette Chaparro, Asambleísta Angélica Jiménez, Asambleísta Yvonne López, Asambleísta Pedro Mejía, Asambleísta Gabriela Mosquera, Asambleísta Pintor-Marin, Asambleísta Annette Quijano.

Google celebra el Mes de la Herencia Hispana honrando a una activista boricua

Nueva York, NY – Google celebra el Mes de la Herencia Hispana, que comenzó el pasadomartes, homenajeando a Felicitas Méndez, una madre puertorriqueña que junto a su esposo demandaron a la Junta de Educación en California por segregación en las escuelas públicas.

Méndez (con apellido Gómez de soltera), que nació en el municipio de Juncos, en Puerto Rico, creció en California, donde su familia se mudó cuando tenía 12 años y allí se casó con el mexicano Gonzalo Méndez, con quien abrió un café y luego una granja en el pueblo de pueblo de Westminster.

En 1944, a los tres hijos de Méndez se les negó inscribirse para estudiar en una escuela pública en Westminster debido a su origen étnico y color de piel, lo que llevó a Felicitas y su esposo a demandar a la junta escolar local.

A esa demanda se unieron otros padres exigiendo el fin de la segregación de estudiantes hispanos, destaca Google en su página que dedica hoy a esta activista.

Recuerda además que la puertorriqueña organizó comités para apoyar el caso y manejó hábilmente por su cuenta la finca que tenían, generando ganancias récord que ayudaron a subsidiar la demanda.

El 18 de febrero de 1946, el tribunal de distrito federal concluyó que los distritos escolares violaban el derecho de los ciudadanos mexicano-estadounidenses a la misma protección ante la ley y falló a favor de la familia Méndez y los demás padres.

El fallo histórico fue confirmado el año siguiente por el Tribunal de Apelaciones del Noveno Circuito el año siguiente, allanando así el camino para una ley que pedía la integración de todas las escuelas públicas de California ese mismo año.

También pavimentó la decisión de la Corte Suprema contra la Junta de Educación que declaró inconstitucional la segregación de las escuelas públicas siete años después.

Escuelas reciben apoyo en línea para traumas por tiroteos

Las escuelas están recibiendo ayuda online para lidiar contra la violencia. (Foto-Kensington Voice)

Cuando los estudiantes iban a clase en persona, la escuela privada St. Malachy en el norte de Filadelfia, estaba equipada con un sólido programa de apoyo emocional para ayudar a los niños a lidiar con el trauma.

El edificio 11 y Thompson ofrecía a sus 275 estudiantes acceso a un espacio llamado la Sala de la Paz. Estaba lleno de sillones puf, libros, música, bocadillos, incluso una elíptica, en caso de que necesitaran liberar energía. Había un asistente y un consejero disponibles a tiempo completo.

Cuando se suspendió el aprendizaje en persona en marzo, la Sala de la Paz se quedó a oscuras. El personal de Malachy ya no podía conversar casualmente con los estudiantes a diario. Mientras tanto, la pandemia añadió estrés a la vida de todos y la violencia en el vecindario continuó arreciando.

Así que Malachy trasladó todo el programa a Internet. Los profesores utilizan Google Classroom y Zoom para monitorear la salud mental de sus estudiantes.

“Hubo algunos contratiempos virtuales”, le dijo a Billy Penn Kevin Hartley, director de la Sala de la Paz de Malachy. “Todo estaba sucediendo muy rápido, pero finalmente, encontramos un método sólido”.

Con el aumento de los tiroteos a un ritmo sin precedentes, el Distrito Escolar de Filadelfia, el cual tiene problemas de liquidez, está intentando un enfoque similar, utilizando fondos de Medicaid que originalmente estaban destinados a complementar los programas escolares en vivo.

“La violencia definitivamente ha aumentado en los últimos meses”, dijo Jayme Banks, directora de prácticas escolares informadas sobre traumas del Distrito Escolar de Filadelfia. “Incluso antes de esto, sabíamos que nuestros hijos experimentan muchas cosas y queríamos apoyar a nuestros hijos”.

Kiara James inscribió a sus dos hijas en Malachy hace tres años. Viven a dos cuadras de distancia, pero el año pasado los tiroteos eran tan frecuentes que optó por conducir a sus niñas a la escuela en lugar de caminar. Se sentía más seguro, dijo.

“Mi hija de 10 años es la que más lo nota”, dijo James. “No juega mucho afuera porque ha oído los disparos muchas veces. Tiene miedo de que si sale le disparen”.

La mayoría de los estudiantes de Malachy viven en los vecindarios del norte de Filadelfia que rodean la escuela. Más de la mitad vive a una milla del corredor de la calle 11, donde 35 personas han recibido disparos desde enero, un aumento del 400 % del número promedio de víctimas anuales desde 2015.

El año pasado, el decano de estudiantes, William Eichler, dijo que pudo notar que la programación estaba funcionando. Unos 20 estudiantes visitaban la sala cada día, algunos por su cuenta sin una visita programada. Podían hacer ejercicio, leer, escuchar música, comer algo y hablar con un consejero, o relajarse en un sillón puf.

Las encuestas a los estudiantes mostraron que más del 80 % de los estudiantes opinaban: “Me gusta la forma en que el personal me trata cuando necesito ayuda”.

“Tenemos datos que muestran que los estudiantes que vienen aquí, cuando regresan a la clase, están mucho mejor”, dijo Hartley. “Es importante”.

Ahora, Hartley envía ejercicios de salud mental diarios a través de Google Classroom, destinados a ayudar a los niños a procesar sus emociones. Como las lecciones del Fleisher Art Memorial sobre Cómo dibujar sus sentimientoslibros leídos en voz alta en YouTube.

También visita clases virtuales para monitorear el comportamiento de los estudiantes en busca de signos de trauma. Si él o el maestro notan algo, establecerán una sala de reuniones con un alumno para charlar uno a uno.

Va tan bien como se puede esperar, aunque Hartley admite que menos estudiantes participan en los servicios.

“No lo veo como algo negativo”, dijo Hartley. “Lo veo como que tienen más apoyo a su alrededor. Todos están en casa, tienen mamá o papá, o hermanos y hermanas con quienes también pueden hablar”.

Una madre de la escuela, James, dijo que ve al personal de apoyo emocional de Malachy trabajando y lo aprecia y agregó que cree que incluso podría ser más fácil para su hija mayor, Sinai, discutir sus sentimientos de manera virtual que en persona.

La escuela virtual también significa que no hay viajes diarios a través de un área afectada por la violencia. “Definitivamente me he sentido más seguro en casa”, dijo James. “No tengo que preocuparme por los tiroteos”.

El distrito escolar público de Filadelfia, mucho más grande, pero con dificultades financieras, está tratando de implementar una estrategia similar a St. Malachy. Los consejeros están organizando horas de oficina virtuales a través de Zoom, ofreciendo a los padres y estudiantes la oportunidad de solicitar ayuda.

También hay nuevas iniciativas, como el programa Healing Together, donde los profesores pueden solicitar apoyo a nivel de distrito después de incidentes traumáticos como tiroteos o incendios.

Y hay un programa virtual de servicios de salud conductual nuevo, que utiliza fondos de Medicaid para conectar a las escuelas con servicios de asesoramiento de contratistas externos.

“Estamos alentando a los niños a establecer relaciones con estos proveedores, para incorporarlos a la cultura y el entorno de la escuela”, dijo Banks. “Aunque eso va a tomar tiempo”.

Nota de la editora: Este artículo se publicó originalmente en inglés el 15 de septiembre y fue escrito por Michaela Winberg para Billy Penn. Fue traducido por Solmaira Valerio, editado por Gabriela Rivera para Kensington Voice y por la redacción de Impacto para su versión impresa.

Kensington Voice es una de las más de 20 organizaciones de noticias que producen Broke in Philly, un proyecto colaborativo de reportaje sobre movilidad económica. Lea más en brokeinphilly.org o sígalo en Twitter en @BrokeInPhilly.

Colaboración P R y el Instituto Wistar de Filadelfia

Crédito Roman Odintsov (Pexels)

San Juan – Las algas marinas pueden proveer antivirales para combatir el COVID-19, de acuerdo con una investigación conjunta que llevan a cabo la Universidad de Puerto Rico y el Instituto Wistar de Filadelfia.  Eduardo Caro, catedrático auxiliar del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y director en la isla del proyecto, señaló que las algas pueden ser una respuesta. «El alga pueden ser una respuesta ante esta pandemia, ya que han contribuido a solucionar otros problemas como el cáncer», sostuvo Caro.

Las algas azules-verdes producen sustancias naturales que inhiben mecanismos específicos de enfermedades infecciosas e informes recientes han descrito la susceptibilidad del virus al ser inhibido por compuestos químicos derivados de algas marinas, según aseguró Caro.

«Las algas proveen muchas soluciones y esta investigación supone una oportunidad», destacó.

Dijo que el proyecto dirige esfuerzos para el descubrimiento de productos naturales derivados de algas marinas y otros organismos del mar de Puerto Rico que sirvan para descubrir y desarrollar agentes antivirales para el tratamiento.

COLABORACIÓN CON EL INSTITUTO WISTAR DE FILADELFIA

Para ello, el equipo que dirige de la UPR colabora con el Instituto Wistar de Filadelfia, institución ubicada en la ciudad universitaria de esa ciudad especializada en ciencia biomédica, oncología, inmunología e investigación de vacunas.

Caro explicó que durante el confinamiento tuvo la oportunidad de leer amplio material científico, entre el que se interesó por una investigación que apuntaba que elementos presentes en las algas marinas podrían funcionar como inhibidores del COVID-19.

Esa información le sirvió para contactar con un científico del Instituto Wistar de cara a la puesta en marcha de una investigación que ya avanza y que tiene un plazo de un año para presentarse.

El experto señaló que el estudio toma como base que las algas marinas y en concreto las de Puerto Rico pueden contar con inhibidores contra el coronavirus, lo que significa que, a largo plazo, se podría desarrollar fármacos contra este virus.

El estudio en marcha repartió tareas, de forma que en Puerto Rico el equipo encabezado por Caro se encargó de recolectar las algas y del análisis químico de estas.

El Instituto Wistar, por su parte, trata más la parte biomolecular y de determinar qué componentes de las algas pueden contar con inhibidores contra el virus.

OTRA FASE PARA EL DISEÑO DEL FÁRMACO

«El estudio llegaría a una fase preclínica», subrayó Caro sobre la investigación, después de matizar que una vez determinado que hay inhibidores en las algas marinas el proceso no ha terminado, sino que se abre otro en el que se entra en la parte de diseño del fármaco, que puede demorarse años.

«El objetivo es encontrar un compuesto que tenga eficacia en células infectadas en los pulmones», indicó, tras asegurar que hay muchos medicamentos derivados de componentes marinos que han mostrado su eficacia.

Recordó que para este estudio se recolectaron hasta 50 tipos de algas y otras especias marinas que se cree que pueden contener compuestos que puedan actuar como inhibidores.

El que lidera Caro en Puerto Rico forma parte de los diez proyectos de investigación de la UPR que fueron seleccionados para recibir una subvención de 1,7 millones de dólares otorgados por el Gobierno de Puerto Rico para aportar a la mitigación y erradicación de la pandemia por el COVID-19.

Caro detalló que hay un plazo de un año para exponer el resultado de las investigaciones y que tras ese periodo será evaluado si se destinan más partidas económicas para continuar con la investigación contra el COVID-19.

El estudio liderado por el científico puertorriqueño cuenta con una partida de 175.000 dólares.

El estudio puede ser de ayuda para la isla, donde el COVID-19 sigue en expansión.

Al cierre de esta edición desde que comenzó la pandemia los casos confirmados suman 18.206 y las muertes 551.

El síndrome de Cristóbal Colón

Un estudio estimó que en los primeros 100 años del coloniaje europeo en el nuevo continente, el 90 por ciento de la población indígena fue exterminada. (Foto ilustrativa (Pexels)

El 3 de agosto de 1492 sale Cristóbal Colón de Puerto de Palos, auspiciado por los Reyes Católicos de España, Isabel y Fernando, en busca de una ruta comercial más cerca para las indias. La Pinta, La Niña y la Santa María llegan a la costa norte del Caribe el 12 de octubre de ese mismo año. Según la versión tradicional de la historia, Colón estaba seguro de que había llegado a las indias, cuando en realidad llegaba a un territorio totalmente desconocido y con gente muy diferente. A este fenómeno histórico, de creer estar donde no se está, de llamar las cosas que son con el nombre de lo que no son, se le ha llamado el síndrome de Cristóbal Colón.

Cuando damos una mirada al panorama histórico, político, social y aun religioso, parece que son muchos los que sufren (puedo decir, sufrimos) de esta condición. Este síndrome puede ser tan pernicioso que aún a más de 500 años de historia americana seguimos llamando “indios” a los nativos americanos. Seguimos llamando “descubrimiento” a lo que fue un exterminio de comunidades indígenas. Seguimos llamando “conquistadores” a los que fueron asesinos en masa, maniáticos violadores, ladrones del oro indígena. La revista “Quaternary Science Reviews” (Ed. marzo 2019) publicó un estudio donde revela que en los primeros 100 años del coloniaje europeo en el nuevo continente, el 90 por ciento de la población indígena fue exterminada. Aproximadamente, unos 60.5 millones de indígenas habitaban el continente antes de la invasión europea, y para el año 1600 solo quedaban unos 4.7 millones, o sea 55.8 millones menos.

En el plano social tampoco escapamos de este síndrome. Los latinoamericanos en EE. UU. somos una comunidad de 61 millones de habitantes y se proyecta que para el 2050 seremos unos 100 millones. Llegamos a este país tras el sueño americano, y son millares para quienes ese sueño se ha tornado en una tétrica pesadilla. Vivimos pensando y afirmando una libertad que solo nos sirve para ahondar las diferencias económicas y sociales con el resto de la población. Nuestras comunidades son más inseguras, más propensas a la drogadicción, a la pobreza y al desplazamiento. No hay duda, tenemos muchas más cosas que en nuestros países de origen, pero el tener cosas no erradica la pobreza, al contrario, la recrudece, porque compramos lo que no necesitamos con el dinero que no tenemos.

En el ámbito de lo religioso el síndrome de Cristóbal Colón es mucho más interesante. Muchos religiosos cristianos y no cristianos anuncian que están exentos de los vaivenes de la vida. Eso lo vimos a inicios de la pandemia del COVID-19, cuando varios líderes religiosos desafiaron el cierre de iglesias y proclamaron su “protección divina”. Esto resultó en la muerte de al menos dos pastores y cientos de infectados. La verdadera fe es un antídoto contra este síndrome, pero muchos religiosos prefieren vivir en tradiciones humanas y ficciones bíblicas que sólo se asemejan a la magia de Disney World, y a veces hasta la supera. Si leen la Biblia, notarán que solo dos personajes bíblicos no experimentaron la muerte, y solo cinco personas fueron resucitadas. Millares murieron en el desierto en camino a la tierra prometida, decenas de profetas fueron asesinados por los propios israelitas, la mayoría de los reyes de Israel fueron corruptos. La Biblia es un libro para vivir con los pies en la tierra y no una licencia para inventarse el cielo.

¿Y qué tal las elecciones presidenciales del 2020? En este contexto parece que el síndrome está bastante generalizado. El partido demócrata da por sentado que el voto latino seguirá inclinándose en su favor. Por otra parte, al partido republicano coincide en ello por lo que no le atrae mucho la idea de promover la inscripción electoral entre los. Esto conlleva a que 36 millones de votantes latinos queden al margen de la campaña política de ambos partidos. Sin embargo, muchos de nuestros líderes que pululan en las filas de ambos partidos, viven creyendo el cuento republicano o demócrata, y corren tras promesas de campaña que nunca se concretan en nuestras comunidades. 

Hasta que nos organicemos como comunidad latina, especialmente la puertorriqueña y mexicana, seguiremos viviendo en el Macondo del sueño americano. Tenemos que crear nuestro propio movimiento político y levantar nuestros propios candidatos. No para llenar las filas a los demócratas o a los republicanos, sino para tener nuestra propia agenda común y promover el desarrollo económico y social de nuestras comunidades. Solo entonces nos tomarán en cuenta.

Hispanos celebran su mes sacudidos entre la pandemia y las elecciones

Los últimos meses han sido particularmente dura para los latinos, y más para los indocumentados que salieron de las sombras para demostrarse como esenciales. EFE/EPA/Bryan R. Smith/Archivo

Washington, DC – Los más de 60 millones de latinos en Estados Unidos celebran a partir del martes el tradicional Mes de la Herencia Hispana, en esta edición en el marco de un año electoral clave en el que su voto puede ser gravitante, aunque al mismo tiempo enfrentan con más fuerza los embates del coronavirus.

4 de cada 5 latinos son ciudadanos estadounidenses y en este año, los políticos se vuelven a enfocar en 32 millones de latinos habilitados para votar y aunque se estima que al final concurran a las urnas solo el 50 % de esa cifra aun así su voto decidirá la balanza en algunos estados.

El presidente Donald Trump y su oponente, el demócrata Joe Biden, en los últimos días han celebrado actos de campaña para atraer el codiciado voto hispano para las elecciones de noviembre, y desde luego en los próximos 30 días apretarán el acelerador. Mientras el republicano se dirigió el lunes a Arizona para asegurar el voto latino, el exvicepresidente con Barack Obama (2009-2017) lo hizo al día siguiente con los puertorriqueños en Florida.

Trump, que inició su campaña electoral en 2015 calificando a la mayoría de los mexicanos que llegan a EE. UU. de «criminales y violadores», ha favorecido en su primer mandato la separación forzada de familias inmigrantes y la deportación de miles de indocumentados, y aun así algunos sondeos lo prefieren entre un buen porcentaje de hispanos.

Biden por su parte aprovechará las festividades para restañar entre los votantes hispanos su papel como vicepresidente en el gobierno de Barack Obama, cuando fueron deportados millones de indocumentados, y ganar terreno en esa comunidad, a la que aún no convence del todo y representa el 16 % de la población de Estados Unidos.

En 2016, la candidata demócrata Hillary Clinton recibió el 66 % del voto de los latinos, y Trump se alzó con el 28 %, confirmando lo que ha sido una realidad por décadas.

500 AÑOS DE HISTORIA

Como cada año, tanto el gobierno como el sector privado encomiarán en las próximas semanas el papel que han desempeñado en 500 años de historia los hispanos, una categoría que en EE. UU. incluye a los españoles, pero excluye a los brasileños.

El 61 % de los hispanos es de ascendencia mexicana, el 9,7 % tiene sus raíces en Puerto Rico, el 4 % en Cuba, y el 3,9 % en El Salvador. Los de origen español son el 1,4 %, según cifras del Centro de Investigación Pew, que destaca que los de más rápido crecimiento entre los latinos son los venezolanos, dominicanos, guatemaltecos y hondureños.

La celebración del aporte hispano comenzó en 1968 como Semana de la Herencia Hispana por decisión del entonces presidente Lyndon Johnson, demócrata, y se expandió a treinta días en 1988 por decisión del presidente Ronald Reagan, republicano.

Esta conmemoración se extiende desde el 15 de septiembre al 15 de octubre, dado que en ese período celebran su independencia Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, México y Chile, y se recuerda la llegada de Cristóbal Colón a estas orillas del Atlántico.

Como es tradición, el presidente en turno hará una proclamación en la que halagará a los latinos y recordará que EE. UU. es una nación de inmigrantes.

LA PANDEMIA NO SABE DE CELEBRACIONES

Los últimos meses han sido particularmente dura para los latinos, y más para los indocumentados que no tienen una cobertura sanitaria.

En el sexto mes de la pandemia de la COVID-19, hay 3 millones de desempleados entre una fuerza laboral hispana calculada en 29,8 millones de personas.

Muchos de estos latinos carecen de seguro médico, trabajan en labores consideradas esenciales en la pandemia, como la producción agrícola, la limpieza, el cuidado de enfermos y ancianos, el transporte de carga, la distribución de mercaderías y el cuidado de niños.

Para ellos, el llamado «trabajo remoto» no es una opción debido a la naturaleza de sus empleos, al igual que con la educación escolar «a distancia», dado que en no pocos casos tienen menos recursos para adquirir computadoras y pagar por la conexión de internet.

La tasa de mortalidad por COVID-19 entre los latinos es de casi 55 muertes por cada 100.000 personas comparada con una de 40/100.000 entre los blancos, aunque está por debajo de las 88/100.000 muertes entre los afroamericanos y la tasa de 73/100.000 muertes entre los indígenas norteamericanos.

Otros 21.000 inmigrantes, en su gran mayoría latinos, pasarán los próximos 30 días de celebración de la Herencia Hispana en los centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), donde esperan a su pesar no solo la deportación, sino que el coronavirus no los alcance como a muchos otros, incluidos menores que han sido contagiados por falta de medidas precautorias.

El admirable hermano Pete (Parte I)

César Chávez, cortesía Fundación César Chávez

Mira, tú eres un FLIP, y yo soy un chicano y no soy tu hermano, le respondí al hombre filipino, que luego supe que era Pete Velasco, y uno de los huelguistas originales de la histórica Huelga Delano Grape.

Era el 1970, y yo había estado trabajando con recogedores de lechuga que estaban en huelga en Center, Colorado. Seguía trabajando con la oficina de Servicios Legales Rurales de Colorado, y estaba en el proceso de renunciar para trabajar en la huelga a tiempo completo. Esta huelga, que fue liderada en gran medida por mujeres, se llamó “dicho y hecho”, y querían afiliarse al Sindicato de Trabajadores Agrícolas Unidos, que por entonces se llamaba Comité Organizador de los Trabajadores Agrícolas Unidos.

Por eso me enviaron a Delano, California para reunirme con César Chávez y convencerlo de que nos debería permitir unirnos a su sindicato. Había conocido a Cesar antes y tenía la flexibilidad para ir a Delano. Todo esto sucedió en julio de 1970, quizás el año más importante de mi vida, ahora que miro hacia atrás.

Recientemente había salido del armario de apellido español y me había convertido en un chicano a pleno derecho. Yo era un líder joven y agresivo defensor de mi comunidad. Para defender mi herencia cultural tuve que enfrentarme a todas las demás razas y grupos étnicos. Los únicos que podía ver como mi familia en ese momento eran los chicanos y no veía ningún vínculo con ningún otro grupo en esos primeros días de mi desarrollo. Tenía 20 años, estaba listo para la Revolución y estaba listo para dar mi vida por ella si era necesario.

Mi intención era trabajar y estar con otros chicanos y nada más. Evité otros grupos y pasé mi tiempo comiendo y bebiendo con otros chicanos, aprendiendo más sobre nuestra historia y planificando nuestro futuro. Me consideraba hermano solo de los otros chicanos.

Al llegar al entonces famoso “40 Acres”, la sede de la Unión de los Trabajadores Agrícolas, tuve que esperar largas horas para ver al famoso y ocupado Chávez. En aquellos días la sede era un hervidero de actividad: organizadores sindicales, voluntarios, camiones que traían donaciones, medios de comunicación y visitantes curiosos de todas las formas y tamaños. ¡Había electricidad en el aire!

Me propusieron que fuera al salón del sindicato y que comiera algo, y que César me vería por la tarde. Esperaba verlo esa mañana cuando llegué; pero la reunión no iba a suceder hasta más tarde ese día. Buscar algo de comer era una buena sugerencia, ya que tenía mucha hambre. No había desayunado.

Fui al comedor, que estaba lleno de organizadores, trabajadores y otros voluntarios. El maravilloso aroma de la comida, el chile verde y los frijoles entraron rápidamente en mi nariz y cerebro cuando ingresé a la habitación. Pronto recibí un plato con comida caliente, cocinada en una cocina muy concurrida, y por supuesto con unas buenas tortillas de harina.

Miré alrededor y todas las mesas estaban llenas. Buscaba un asiento en una mesa de chicanos.

Solo había una mesa con un asiento libre, pero estaba llena de miembros sindicales de todos los grupos étnicos. Más tarde me enteré de que había trabajadores árabes, filipinos, mexicanos y negros, junto con algunos simpatizantes anglosajones y judíos. Hubiera preferido una mesa solo con chicanos o mexicanos. Pero ahí estaba yo teniendo que sentarme en esta mesa con una multitud mixta.

¿Por qué César aceptaría a todas estas personas y cómo habría logrado que no chicanos se ofrecieran como voluntarios y trabajaran para el sindicato? Yo pensaba que debería ser solo para los mexicanos. Muchos de nosotros queríamos que fuera un líder exclusivamente chicano en lugar de solo un líder de todos los trabajadores agrícolas. No entendía por qué tenía que trabajar con todas las razas y grupos étnicos.

Me acababa de sentar en esta mesa ruidosa, con ganas de comer mi comida en silencio y sin mezclarme con sus grupos étnicos, mientras esperaba a César.

Entonces, el filipino que estaba al frente mío me habló: —“Hermano, por favor, pásame la sal”.
Tenía una cara regordeta, mirada amigable y una voz suave. Pero aun así me sentí agredido. Lo miré con disgusto y le respondí: —no soy tu hermano!
—Si estás aquí y quieres ayudar a los trabajadores agrícolas eres mi hermano, —dijo el filipino.
—¡Yo no soy tu hermano… soy chicano!
—¿Y quieres ayudar a los trabajadores? —Preguntó.
—Sí, por supuesto que lo quiero hacer. Pero eso no me hace tu hermano. Dije esto en voz alta, buscando sacarlo de casillas.
—Hermano, por favor, pasa la sal, —insistió.
—No soy tu hermano, y si quieres la sal, pues, ven a conseguirla.

Nuestra mesa se había quedado en silencio mientras el diálogo continuaba y nadie se ofreció a pasarle la sal al filipino. Fue como ver a Mohamed Ali y Frazier boxear. Quién superaría a quién. Yo era chicano y sabía que seguramente ganaría esta escaramuza con un trabajador agrícola filipino mayor.

Para señalar una nota histórica, los filipinos fueron los primeros que se declararon en huelga en 1966, en Delano, California, bajo el liderazgo de Larry Itliong. Más tarde, el grupo de trabajadores latinos de César se unió a su huelga.

Hoy me estaba enfrentando a uno de esos originales huelguistas filipinos. Pero entonces yo no conocía la historia de la huelga. Pensé que los mexicanos habían ido primero a la huelga y que algunos filipinos se les habían unido después. Solo más tarde supe la verdad.

Pero en ese momento yo solo quería comer en paz, y no quería que un viejo filipino entrometido me molestara. (Continuará)