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Diáspora exige fondos para el Centro de Estudios Puertorriqueños

El presidente de la Universidad pública de la Ciudad de Nueva York (CUNY), Félix Matos Rodríguez. (Foto: EFE/ Miguel Rajmil)

Un grupo de puertorriqueños reclamó al sistema de Universidad Pública de la Ciudad de Nueva York (CUNY) que asigne los fondos que afirman necesita el Centro de Estudios Puertorriqueños para continuar su trabajo de documentar la historia de la inmigración boricua a Estados Unidos.

El 27 de abril los puertorriqueños pidieron en conferencia de prensa que se asigne dinero para que el Centro, única institución de su tipo en el país, ubicado en el Hunter College en Manhattan, pueda llenar las vacantes de directores de la Biblioteca y del Archivo Histórico. «En los últimos diez años han decaído los fondos para el Centro. Poquito a poquito le está quitando dinero y eso ha ido impactando la Biblioteca y el Archivo porque no tienen gente que pueda trabajar desde ahí con sus más de 300 colecciones» y muchos documentos aún no están clasificados, aseguró Lillian Jiménez, del Comité para Salvar el Centro. Recordó que cuando el director del Centro, Edwin Meléndez, presentó su renuncia, que será efectiva el próximo 30 de junio, la institución se encontró con tres importantes vacantes que llenar para continuar con su trabajo. Tras la renuncia de Meléndez el Comité escribió a la presidenta del Hunter College, Jennifer Raab, y un académico recaudó casi 2.000 firmas en la comunidad puertorriqueña reclamando que se nombrara un director. En febrero pasado, Raab designó como directora interina a la antropóloga puertorriqueña y profesora Yarimar Bonilla, la primera mujer que dirigirá a partir del 1 de julio el Centro, creado como resultado de las luchas por los derechos de la comunidad puertorriqueña en la década de 1960. Raab informó además que se iniciará la búsqueda de un director titular. El Comité se comunicó también con el rector de CUNY, Félix Matos Rodríguez, primer latino en ese puesto y exdirector del Centro de Estudios Puertorriqueños, quien en un breve mensaje aseguró “que apoyaba al Centro, que no nos preocupáramos», pero nada ha ocurrido hasta ahora, de acuerdo con Jiménez. Indicó que también escribieron a Raab sobre la situación de la institución, pero no han obtenido una respuesta.

El Comité también pide participación de la comunidad en todas las decisiones que impacten al Centro y afirmó su compromiso de restaurar la institución a su misión original de investigación activa y servicio a la comunidad puertorriqueña. «Desde sus comienzos el Centro ha estado muy atento a la comunidad, a los problemas de su gente, los retos y la cultura, lo que nos mantiene», afirmó Jiménez.

Recordó que la Biblioteca y el Archivo albergan donaciones individuales, así como registros de instituciones clave como la organización sin ánimo de lucro ASPIRA, creada en 1961 para combatir la exorbitante tasa de deserción escolar entre los jóvenes puertorriqueños de educación secundaria, y que se extendió a nivel nacional, así como los del Fondo de Educación y Defensa Legal de Puerto Rico, conocido hoy como Latino Justice. También que el Centro documenta y conserva la historia y las contribuciones de sucesivas migraciones a Nueva York, y ha registrado historias orales de generaciones de puertorriqueños en la diáspora y alberga programas educativos públicos.

Se pierde el 11,8 % de la población en 10 años y se sitúa en 3,3 millones

(Archivo Efe)

San Juan- Puerto Rico perdió en la pasada década cerca del 11,8 % de su población, que en estos momentos ronda los 3,3 millones de personas, según informó esta semana el director interino del Negociado del Censo de EE. UU., Ron Jarmin. La Encuesta de la Comunidad del Censo para el 2019 establecía que la población se situaba en 3.193.694 personas y en el Censo 2010 se contabilizaron en Puerto Rico un total de 3.725.789 residentes. El funcionario no aclaró la diferencia entre el estimado de 2019 y los datos de 2020, aunque matizó que en la mayoría de los estados la diferencia entre los estimados y el recuento fue menor al 1 %. El 16 de agosto es la fecha prevista para la publicación de datos adicionales del Censo 2020, relativos a la distribución de la población por municipios, edad, sexo y raza, entre otros.  La población de Puerto Rico es de las que menos ha colaborado con el Censo de todo Estados Unidos, ya que allí cerca del 67 % de los hogares enviaron las contestaciones a los formularios del Censo 2020, mientras que en la isla el porcentaje se redujo al 36 %. Por esa razón, funcionarios del Negociado del Censo tuvieron que recolectar la información directamente en el 64% de los hogares de Puerto Rico.

Lo que quiero decirles a los niños

En una de mis presentaciones en Uruguay. (Foto: Andrés Franco)

Durante 2014 y 2015 escribí nueve cuentos infantiles, que forman parte de la serie Historias Emplumadas. Hasta el momento, solo dos han sido publicados porque, como muchos saben, no es un asunto fácil. Aunque varios piensan que los escritores buscamos hacernos ricos y famosos, nada es más alejado de la realidad. Los escritores por lo general queremos contar las historias que danzan en nuestra cabeza, queremos que nos lean los adultos, o los niños. Para eso, claro, hay que publicar. En otra ocasión les contare sobre las vicisitudes de ser escritor, ahora sobre el camino que transité para escribir textos infantiles.

Admito que la idea de escribir para niños surgió ante la posibilidad de participar en un certamen literario. Sin embargo, tras el impulso inicial, cayó sobre mi cabeza el peso de la responsabilidad, pues quería dejarles un mensaje. ¿Qué escribir? ¿qué mensajes transmitir? No pretendía sermonear a los niños sobre lo que deben o no hacer, sino más bien ponerlos en situaciones para hacerlos reflexionar. Sí, porque los niños piensan, y mucho, no los subestimemos por favor.

Con mi lectora favorita, Isabella Brown. (Foto: cortesía)

Recordé cuánto de niña me agradaban las fábulas de Esopo, por lo que decidí que mis personajes serían animales. Y como la información que había escuchado en la presentación de una investigación sobre los pájaros de mi país, Uruguay, me resultó muy interesante, no dudé en elegirlos mis personajes principales. Pedí el libro a la Comisión Administradora del Río Uruguay —organismo argentino-uruguayo— y entonces, a medida que leía sobre los pájaros, sus hábitats, costumbres etc., fueron naciendo en mi mente mis propios personajes.

Fue trabajo de algunos meses, dedicando mucho tiempo a evaluar todos los aspectos de la historia, y a correcciones. Primero escribí seis cuentos, y luego tres más, que pensé en reunirlos en un libro que titulé Historias Emplumadas, que después se transformó en una serie.

Como periodista no sabía nada sobre escribir para niños —yo solo había escrito artículos y entrevistas para un diario y revistas— busqué opiniones. Primero, colegas del diario y familiares, después, la representante del Plan Nacional de Lectura de mi ciudad, Mabel De Agostini, alguien que sabe qué es realmente atractivo para los más pequeños.

Su crítica me hizo sonreír. No solo por lo positiva, sino porque reflejó los resultados de una “prueba” que ella realizó en niños de diferentes ámbitos; del campo y de la ciudad, de escuelas públicas y privadas. También me hizo saber qué historias debía corregir para hacerlas más claras y así asegurarme de que mi mensaje llegara.

Roni Pearl Reese, amante de los libros. (Foto: cortesía)

ALGO DE MI INFANCIA EN CADA HISTORIA

Para desarrollar un cuento o novela, el escritor debe crear un conjunto de personajes a través de los cuales ocurre la historia. En mi caso, leyendo la investigación sobre los pájaros de Uruguay, vinieron a mi mente los ñandúes —parientes cercanos de los avestruces— corriendo por el campo, los cuales vi cuando visitaba a mis abuelos. También recordé a las vacas y aquella potranca arisca que no nos dejaban montar. Así nacieron los personajes de “El ñandú diferente”, mi primer cuento publicado, gracias a que los niños lo eligieron su favorito en aquella “prueba” que realizó la experta en lectura.

También vino a mi cabeza aquel tero que tuvimos algunos días de mascota cuando era niña. No recuerdo cómo llegó a mi casa, pero probablemente mi padre lo trajo del campo. El villano de “El tero justiciero” —aún sin publicar— es un ragamuffin de nombre Mister Grey, que es uno los gatos de mi madre.

Un cuento más personal es “Amelia perdió un botón”, una historia que refleja muchas de las aventuras de mi infancia, vividas en la ciudad y en el campo con mis hermanas Rafaela y Carolina, y mi primo Alejandro.

Amelia —el nombre de mi bisabuela, a quien no conocí— pierde el botón de su abrigo rojo. Aunque yo nunca perdí el botón, aquel abrigo rojo fue una de las prendas más hermosas que tuve. Lo amé, no solo porque era rojo, sino porque mi tía Odila lo hizo para mí, una niña que vestía con prendas usadas de sus parientes; tener algo nuevo y bello era algo muy especial. Lamento que mi madre lo regalara después de que ya no le quedaba a mi hermana, pues “la regla” era que debía ir a alguien que le fuera útil. Todas mis historias tienen algo de mí, y en ellas quiero decirles a los niños que, todos somos iguales, aunque tengamos diferentes formas o apariencias. Deseo trasmitirles que todos sus sueños son importantes, sean pequeños o grandes; que los extraños son solo extraños porque no los conocemos; y que las circunstancias pueden hacernos tristes o gruñones, pero que el amor es la mejor medicina para todos los males del corazón. Feliz Día del Niño a chicos y grandes

Inmigrantes se apropian del Primero de Mayo para pedir la ciudadanía

Personas portan banderas cosidas juntas mientras participan durante una protesta del Primero de Mayo en Chicago, Illinois, EE. UU.EFE / EPA / TANNEN MAURY

El reclamo de ciudadanía para 11 millones de indocumentados animó este sábado a centenares de personas a sumarse a manifestaciones en distintas ciudades de EE.UU., el país donde se originó la conmemoración del Primero de Mayo pero donde apenas se celebra esta jornada.

«Sí se puede» se convirtió en uno de los lemas que coreaban los manifestantes que se concentraron en los alrededores de la Casa Blanca y que marcharon hasta el Congreso para expresar su respaldo a la reforma migratoria liderada por el presidente de EE.UU., Joe Biden, así como a dos proyectos de ley a favor de los migrantes.

Movilizaciones similares también fueron convocadas en Los Ángeles, Chicago y Nueva York, en una jornada que ha estado marcada además por los balances a propósito de los primeros 100 días de Gobierno del líder demócrata.

«Estamos aquí demandando una solución», dijo a Efe Luis Aguilar, director en el estado de Virginia de Casa , una de las organizaciones que se sumó a la colorida y bulliciosa manifestación en la capital estadounidense.

Aguilar recordó que «el proyecto de ley más perfecto no significa nada si no se convierte en una solución, en una ley, en una política que cambie la situación de nuestra gente».

En su primer día en la Casa Blanca, en enero pasado, Biden cumplió su promesa de enviar al Congreso su propuesta de reforma migratoria que ofrece a millones de indocumentados la posibilidad de obtener un estatus temporal que a los cinco años les permitiría aspirar a la condición de residentes y tres años después a la ciudadanía.

La reforma de Biden deberá conseguir al menos diez votos de la oposición republicana para sumar los 60 que se necesitan para su aprobación en el Senado.

Ante este panorama, la Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, aprobó en marzo dos propuestas de ley que prevén una vía a la ciudadanía para los «soñadores», los trabajadores agrícolas migrantes y los beneficiarios de los programas TPS y DED, los cuales ofrecen un amparo migratorio temporal para quienes han huido de conflictos o desastres naturales en sus países.

Pero esos dos proyectos también deberán obtener el visto bueno de los senadores antes de alcanzar la sanción presidencial.

Elsy Rodríguez, una madre soltera originaria de Honduras que trabaja como niñera y llegó a este país hace 15 años, declaró a Efe que la reforma migratoria se necesita «ya y ahora», especialmente para proteger a los trabajadores esenciales.

«Nuestras vidas serían diferentes si tuviéramos una ciudadanía: pudiéramos vivir y tener nuestra propia casa. No podemos comprar una casa, porque no nos dan préstamos para hipotecas. Estamos listos, hemos esperado demasiado», sostuvo.

Por su parte, Jaime Contreras, vicepresidente del sindicato de trabajadores de limpieza SEUI 32BJ, que abarca a Washington y Baltimore, afirmó que la economía estadounidense sin la mano de obra inmigrante «no funciona».

“Si un día 3 millones de latinos dejaran de trabajar, la economía se va para abajo», sentenció Contreras, quien defendió que los hispanos son ya 59 millones de personas en Estados Unidos, «un poder» que lamentó no han ejercido con contundencia en las urnas.

También en Nueva York, los empleados de agencias públicas de la ciudad se manifestaron frente a la Alcaldía, situada en el sur de Manhattan, para pedir una vuelta al trabajo segura, puesto que más de 80.000 de ellos tendrán que volver a las oficinas este lunes.

En esa ciudad, el movimiento político comunitario May Day organizó marchas tanto en la céntrica Union Square como en la zona meridional de Manhattan para exigir la organización sindical de trabajadores de Amazon, así como el asilo inmediato de migrantes y la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés).

Otras manifestaciones están previstas a lo largo de hoy en ciudades como Los Ángeles y en Chicago, convocadas por organizaciones a favor de los migrantes.

Fue justo en Chicago donde la huelga que un grupo de trabajadores inició el 1 de mayo de 1886 para reclamar una jornada laboral de ocho horas y que terminó en una violenta represión dio origen, en 1889, a la conmemoración del Primero de Mayo en todo el mundo.

Sin embargo, EE.UU. prácticamente no celebra esta jornada y sí el Día del Trabajo (Labor Day), establecido el primer lunes de septiembre de cada año.

Transformando vidas, Lizt Alfonso y el talento de los niños de Cuba

Niños de la “Lizt Alfonso Dance Cuba”. (Foto: Facebook de la compañía)

En una barriada de la Habana Vieja se encuentra una de la compañías y escuelas de danzas más reconocidas de Cuba: la “Lizt Alfonso Dance Cuba”, dirigida por la maestra y directora Lizt Alfonso. El sueño de esta gran mujer era crear dentro de su inicial compañía de danza, fundada en 1991, una escuela de danza para niños y niñas con bajos recursos y sin manera de emplear bien su tiempo libre.

La compañía “Lizt Alfonso Dance Cuba”fue fundada en el año 1991, cuando Cuba atravesaba una de las etapas más duras de su historia, llamada el “Período especial”, y que se caracterizó por la gran escasez de todo lo elemental y necesario para vivir. Un año después se creó la escuela de danza, con la intención de recoger e incentivar a todos los niños y niñas que, una vez terminadas sus clases escolares, quedaban “varados” en las calles mientras sus padres volvían del trabajo. Así se inicia la aventura de la escuela, con unas sesenta niñas y sus familiares, estrechando cada vez más sus lazos con la compañía en los últimos treinta años.

Lizt Alfonso afirma que a danza enseña a los niños a tener objetivos en la vida. (Foto: radionacional.co)

A través del tiempo, la escuela se transformó en círculos de interés para los pequeños de seis años y talleres vocacionales para aquellos entre siete y catorce, que tienen la danza como hobby; el ballet infantil, el juvenil y la carrera profesional para los que quieran convertirse en profesionales de la danza. Para la maestra Alfonso, todo el trabajo realizado ha sido una obra de infinito amor, en la que ha logrado sembrar muchos valores y extraer muchos beneficios. Entre ellos, los más pequeños han desarrollado, mediante la danza, el gusto por la música y las artes plásticas; han aprendido a adquirir disciplina, a ponerse objetivos de vida, a trabajar con constancia tanto solos como en equipo compartiendo retos y motivaciones, todos aspectos positivos para la vida misma.

Cada familia es tributaria de esos beneficios que reciben y, por consecuencia, el vecindario, la ciudad, la sociedad. Después de casi treinta años de experiencia, la mayoría de esos niños son hoy jóvenes estudiosos, dedicados, emprendedores e inspiradores, tanto en Cuba como en los distintos países del mundo en donde viven. Lizt afirma que “un mundo mejor es posible y que el amor es una fuerza invencible; y sabemos que viene de la mano de Él que todo lo puede, nos sostiene y nos amplifica para poder realizar la obra maestra”.

Niños y adolescentes entre seis y dieciséis años se toman el Teatro Martí para derrochar arte. (Foto: Thays Roque)

La escuela y sus maestros, que son los mismos bailarines egresados, forman un cuerpo con una metodología que une la enseñanza de la danza fusión en la que ellos mismos han sido educados, pero a la vez, mantiene un margen de libertad para que cada uno de ellos pueda aportar su talento individual en la obra coreográfica que realiza con su grupo. Esto da riqueza, diversidad y continuidad a la obra macro de la compañía.

Lizt se considera una mujer de fe, e intenta mantenerse firme y mirar cómo se ilumina el camino paso tras paso; aunque siente que es difícil lograrlo viviendo entre incomprensiones y carencias. Por otro lado, piensa que esa misión transformadora del arte le da la posibilidad de enseñar y educar a cada grupo, a cada generación de estudiantes y después profesionales. Para ella existe otra realidad y está en nuestras manos la capacidad de llevarla a la práctica, como lo hacen en la compañía.

Un aula de la escuela de danzas en La Habana. (Foto: archivo-agr.blogspot.com)

Lizt fue nombrada por la UNICEF en 2011 Embajadora de Buena Voluntad, por la labor social que realiza a través de su escuela de danza y su constante dedicación a educar a los niños en valores artísticos y humanos. Cuenta que en sus treinta años de carrera ha visto muchas cosas dolorosas; maltrato, alcoholismo en la familia, pérdida de uno o ambos padres, pero por suerte, dice, son minoritarias. En todos los casos, los niños y niñas han logrado convertirse en hombres y mujeres de bien.

Se siente orgullosa cuando se entera del éxito de sus exalumnos, convertidos en profesionales o con un oficio, amantes de las artes y con familias centradas y con amor. Siente que respira con regocijo su alma. Lizt cuenta que el nombramiento de la UNICEF “fue un reconocimiento a esos años de dedicación, no solo mía, sino de todo el equipo que me acompaña en apoyar a esos miles de niños que han pasado por la institución, hasta verlos hacer realidad sus sueños”.

También para los padres y familias, la escuela desarrolla muchas actividades programadas, como visitas guiadas a la escuela; conversatorios donde los maestros y asistentes cuentan cómo han llegado a ser los artistas que son hoy, y las clases demostrativas, en las que las familias van al salón a ver con sus propios ojos el trabajo que realizan los pequeños, así como las presentaciones que realizan varias veces al año en los principales teatros de la ciudad.

Por fin Carlos es ciudadano

Carlos exhibiendo su nueva ciudadanía estadounidense. (Foto: cortesía de Carlos)

Nacido en Cuba en 1945, Carlos llegó a los Estados Unidos en algún momento de la década de 1960. Después de escuchar a su hermano sobre los Servicios Legales de Inmigración de Esperanza (EILS), se acercó a buscar ayuda con su solicitud de naturalización.

Debido a su edad y duración como residente legal permanente, EILS le informó que era elegible para una exención de idioma y una exención cívica. Esto significaba que Carlos necesitaba estudiar veinte preguntas de educación cívica en español en lugar de las cien preguntas en inglés. Carlos estaba muy feliz de que el equipo de EILS lo tratara bien, especialmente con el personal bilingüe. Después de que se presentó su solicitud, Carlos tuvo que esperar más de un año para su entrevista de ciudadanía en la oficina del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS), debido a la pandemia de COVID-19.

Finalmente, su entrevista estaba programada para diciembre de 2020. Carlos trabajó duro para estudiar las preguntas para el examen con su cuidador, que venía a su casa todos los días para ayudarlo, y por WhatsApp con su abogado. Estaba listo para enfrentar este nuevo desafío, incluso en medio de una pandemia. Con su cubrebocas, en su silla de ruedas, Carlos acudió a la entrevista acompañado de su cuidador y abogado. Un intérprete de habla hispana estaba disponible por teléfono. Durante la entrevista, el oficial de USCIS hizo las preguntas sobre educación cívica y luego revisó su solicitud. La entrevista fue dura, pero Carlos fue muy valiente.

Después de la entrevista, Carlos esperó unos meses para recibir noticias. Finalmente, la primera semana de abril recibió un aviso invitándolo a la ceremonia de juramentación, donde se recibió como ciudadano, jurando lealtad a los Estados Unidos. Espera recibir más apoyo del gobierno en su vejez y espera vivir lo suficiente para disfrutar de su nueva ciudadanía estadounidense.

Flor Pérez madre de un príncipe azul

Flor Perez y su hijo Jonathan. (Foto: Cortesía)

Filadelfia, PA- Abril es el mes de la concientización sobre el Trastorno del Espectro Autista (TEA), también conocido como “El mes azul”.  Flor Pérez es madre de Jonathan, quien es el segundo de sus cinco hijos, y que fue diagnosticado con autismo a la edad de dos años. Flor recuerda que su bebé era distinto a su hija mayor. “Tenía que mecerlo para que se durmiera, a veces hasta me dolían los brazos, y le gustaba mucho brincar en la cuna, parecía no cansarse, lloraba por la noche a la misma hora, nunca gateó, le gustaban las cosas repetitivas, y no medía el peligro”. El niño tenía casi dos años y no hablaba, situación que la preocupó. Cuando lo consultó con su pediatra, le dijo que, al estar aprendiendo dos idiomas, se podía tomar más tiempo. “Yo aceptaba todo esto como normal, pensé que era mi culpa por no saber cómo educarlo”. Cuando un niño se porta distinto al resto, la gente suele decir que es malcriado o engreído, sin tomar en cuenta que esas conductas podrían tener razones médicas.

Flor regresó por un tiempo a Puebla, México, y buscó ayuda en la capital; allí Jonathan fue evaluado y diagnosticado con TEA. “Lo primero que me pregunté fue, ¿qué tengo que hacer?, ¿con qué se le va a quitar?, ¿con qué se cura?” afirma Flor. Le explicaron que el autismo es una condición de por vida. “Me dieron tres charlas para padres solamente, y no le dieron terapia al niño”,eso la desconcertó, y dijo, “sólo me explicaron el porqué de sus conductas, me enseñaron cómo tratarlo para evitarlas y cómo ayudarlo a hablar”. Se armó de valor para afrontar la situación y, aceptó que Jonathan era distinto a los otros niños de su edad.

Los familiares y cuidadores de niños diagnosticados con TEA deben saber cómo acercarse a ellos y qué actividades están aprendiendo, para que cada momento de interacción promueva nuevos aprendizajes. El entorno familiar da acogida, inclusión, mucho amor, entendimiento y aceptación; brinda el ambiente propicio para que desarrollen todo su potencial. “Trabajé duro para conectarme con mi hijo, le expliqué a sus hermanos que Jonathan era igual que ellos pero que necesitaba más ayuda. Él aun suele aislarse, pero con sus cuatro hermanos tiene con quien socializar”, mencionó Flor. El progreso ha sido grande, antes Jonathan no dejaba que lo tocaran, ahora su madre puede besarlo, abrazarlo, y jugar con él. Por ello, Flor está convencida que ser madre de un niño autista es un privilegio y una bendición. “Uno aprende mucho y descubre habilidades que no pensaba tener”, expresó.

Hoy, Jonathan es un joven bilingüe de 16 años, que disfruta de la naturaleza, se siente libre, no señalado, ni juzgado, y con espacio para explorar. Con su manera diferente de comprender y ver el mundo, este “príncipe azul” está aprendiendo su tercer idioma, el francés; le gusta la tecnología y busca convertirse en animador de caricaturas.

El secreto de esta madre ha sido el amor y la paciencia. “Como mamá, no tienes que darte por vencida, encuentra la salida; Dios nos diseñó guerreras y por eso nos dio estos hijos, descubran eso en ustedes… sólo les pido que no se desesperen, ¡luchen!”, finalizó.

petymarcet@gmail.com

¡Me vacuné!

Foto ilustrativa Pexels.

Opté por vacunarme contra el coronavirus. Recibí la segunda dosis de la vacuna Moderna hace unas semanas atrás, en un centro de salud del barrio. En las dos oportunidades, el personal de salud me proveyó la información necesaria, no solo sobre los efectos secundarios de la vacuna, como dolor en el brazo, presión en la cabeza, malestar muscular, cansancio, entre otros síntomas; sino también sobre sus beneficios. A pesar de estos factores, ¡acepté el reto de convertirme en una estadística positiva de esta pandemia!

En un segundo, el transcurso de un año de angustia vino a mi mente. Un preámbulo hacia el pasado me hizo recordar meses de desolación, preocupación y cansancio mental. Recordé que los segundos, los minutos y las horas, se convirtieron en meses; y los meses, en un año muy difícil de sobrellevar. La pregunta siempre estaba allí, en mi conciencia: ¿llegaré viva? A menudo, escuchaba en la televisión el número de contagiados y de fallecidos por día. ¡Era triste imaginar ese escenario! Ponerme la vacuna significó para mí, una esperanza de vida. Pronto podré ver a mi familia y abrazarla. Sentiré el calor de su cariño y escucharé sus risas. ¡Ese es el regalo de mi vida!

Esconde tus tamales de las personas sin hogar

Tamales de mole de Mariana, Horacio de la Luz

Amo mis tamales de una manera que casi no es normal. Amo mis tamales casi tanto como a los fumadores les encanta fumar después de un vuelo de cinco horas, o tanto como a un adicto le complace esa dosis tan esperada; así tanto es como disfruto mis tamales.

En mi defensa por lo que voy a develar, debo decir que hacía tiempo que no comía un buen tamal mexicano. Cuando escuché que se estaban sirviendo tamales mexicanos como parte de una reunión, me emocioné mucho. Ese día, estábamos llevando a cabo dos reuniones comunitarias en Holy Comforter, la Iglesia Episcopal donde el grupo Justicia de Trabajadores Interreligiosos del Sur de Florida, tenía sus oficinas y yo trabajaba como director ejecutivo.

El primero fue un evento maravilloso, coordinado por muchos y financiado por la Fundación Marguerite Casey, enfocado en levantar las voces de nuestra comunidad unificada. El segundo fue la celebración de graduación de Wage Theft Coalition (WTC), en honor a sus Community Stewards. La reunión de la mañana fue a las 10 y la del WTC fue a la 1 de la tarde, ambas en la misma sala de reuniones de la iglesia. Al mediodía, ambos grupos disfrutarían de un almuerzo colectivo de comidas multiculturales en el patio central.

Me pongo nervioso en estos eventos y siempre prefiero comer después. Miré con avidez los hermosos tamales y me pregunté si habría alguno disponible al final del día para mí. Para evitar perdérmelos, le pedí a Ida, mi voluntaria de AARP, que se acercara y le susurré al oído: “Ida, una vez que todos estén atendidos, por favor, ve si puedes conseguirme cuatro tamales y guardarlos en mi oficina”.

Una hora después, se acercó a mí, sonriendo, y me dijo que los cuatro tamales bien empaquetados estaban esperando en mi oficina. La noticia me emocionó mucho; se me hizo agua la boca con solo pensar en esos deliciosos y auténticos tamales caseros de Homestead, Florida, donde viven muchos inmigrantes mexicanos.

Las reuniones se retrasaron y eran cerca de las 4 de la tarde cuando finalmente levantamos la sesión. Con mi estómago pidiendo esos tamales tan esperados, me dirigí a mi oficina. Con amor recogí mis cuatro tamales y volví a la sala de reuniones generales para estar con amigos mientras comía mis tamales. Era mi intención llenar sus corazones, ojos y estómagos de envidia por mis hermosos y preciados tamales. Por supuesto, primero tuve que calentarlos en el microondas para que estuvieran calientitos.

Abrí mi primer tamal (se cuecen en hojas de maíz o de platano) y fue como abrir las puertas del cielo. ¡Oh, Dios mío! ¡Qué maravillas cruzaban mis labios y bendecían mi lengua! El segundo fue incluso mejor que el primero, si eso era posible; todo lo que faltaba era una cola Royal Crown helada; no sé si todavía las producen.

De repente, la puerta que conducía al pasillo exterior se abrió, y allí estaba un hombre, con una camiseta de manga corta que revelaba muchos tatuajes en sus brazos y pecho. Estaba claro que había estado viviendo con esa misma ropa durante muchos días; tenía el aspecto de un vagabundo.

“Hola”, dije, sin darme cuenta de lo que me esperaba. Él respondió: “Tengo hambre. ¿Tienes algo de comer?”, mientras miraba mis dos últimos tamales.

“¿Uh, comida?”, pregunté, deseando poder esconder mi plato con mis últimos dos preciosos tamales. “Sí, comida”, dijo de nuevo, y pude sentir que se inclinaba hacia mis tamales sagrados.

“¿Uh, comida?”, tontamente murmuré por segunda vez. “Sí, no he comido en todo el día”, dijo. Quería gritarle: “¡Yo tampoco, tonto!”. Ambos parecíamos estar mirando, hambrientos, mis tamales.

Quería gritarle: “¡Yo tampoco, tonto!”. Ambos parecíamos estar mirando, hambrientos, mis tamales.

Me quedé atónito al ver que mi mano derecha estaba moviendo mi plato hacia el hombre desaliñado; mi mano izquierda quería extenderse y detener este inesperado acto de bondad. Mi mente estaba corriendo y mi voz quería gritar: “¡Alto! ¡Esos tamales nos pertenecen!”.

El hombre extendió la mano para tomar el plato de la mía, y pronto ambos tuvimos nuestras manos en el plato con los dos tamales… mis preciados tamales. Era demasiado tarde para retirarlos; tantos ojos estaban observando el intercambio, y yo acababa de dar un discurso sobre la entrega de nosotros mismos a la comunidad. Esta era una prueba y no la quería.

“Toma, puedes tener mis tamales”, escapó dolorosamente de mis labios. Requirió todo de mí el soltar mis dedos de ese plato. Mientras el hombre agarraba el plato de papel y mis hermosos tamales cerca de su pecho, me agradeció con verdadera gratitud en sus ojos. No tuve la oportunidad de despedirme como es debido; fue como ver a un amante alejarse con otra persona: todo esto me rompió el corazón y el estómago en pequeños pedazos.

Quería llorar abiertamente por esta pérdida, y casi lo hice, pero siendo un semi-macho, traté de ocultar mi dolor con una sonrisa falsa en mi estoico rostro moreno. Saber que había hecho algo noble al renunciar a algo importante para dar felicidad de otra persona ayudó a aliviar un poco la tristeza. Maldita sea, ese vagabundo y su estómago hambriento. Me obligué a decir adiós a mis dos hermosos tamales.

La próxima vez debo estar preparado y planificar dónde esconderme para comerlos una vez que los tenga a mi alcance; aunque consciente que, con mi suerte, alguien más hambriento que yo probablemente los olerá o me oirá suspirar por ellos, y me buscará para pedírmelos, entonces me veré obligado a compartir una vez más.

Yo no tengo la suerte de esta cerca de los ya famosos tamales de Mariana, si usted tiene la posibilidad de ir Norristown, disfrútelos por mí.

Los tamales de Mariana

Cancilleres destacan «importante vínculo» entre EEUU y República Dominicana

El secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken. (Foto: EFE/MELINA MARA)

Washintgton, EE.UU.- El secretario estadounidense de Estado, Antony Blinken, y el ministro de Relaciones Exteriores de República Dominicana, Roberto Álvarez, destacaron este viernes el «importante vínculo» entre sus países durante una conversación telefónica en la que además hablaron de los derechos humanos y el Estado de derecho en el continente.

En un comunicado, el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, indicó que ambos funcionarios «enfatizaron el importante vínculo entre Estados Unidos y República Dominicana formado por los más de dos millones de estadounidenses de ascendencia dominicana que viven en EE.UU.».

Destacaron igualmente los vínculos económicos y el «compromiso compartido con la democracia en la región», así como «la importancia de promover los derechos humanos, la transparencia y el Estado de derecho».

Blinken y Álvarez -agregó la nota- dialogaron igualmente sobre cooperación económica y seguridad, así como de la pandemia de covid-19, entre otros asuntos.

El pasado 12 de marzo, el presidente dominicano, Luis Abinader, pidió a su homólogo estadounidense, Joe Biden, que no demore el acceso a la vacuna contra la covid-19 a los países en desarrollo y a sus aliados.

Abinader dijo entonces que muchos países menos desarrollados que son «aliados tradicionales» de EE.UU., como República Dominicana, tienen aprobada la vacuna de AstraZeneca y la necesitan «con urgencia».

«No permita que la espera de nuevos ensayos demore nuestro acceso inmediato a esta vacuna. No sería justo», añadió el presidente dominicano en su mensaje a Biden en redes sociales.

El Gobierno estadounidense anunció esta semana que repartirá en los próximos meses 60 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca -que EE.UU. no utiliza porque no la ha aprobado- a otros países.

Estados Unidos es el principal socio comercial de República Dominicana, que estima en más de dos millones la cifra de dominicanos que residen en territorio estadounidense.

El intercambio comercial entre ambos países superó los 13.800 millones de dólares en 2018, según estadísticas de las autoridades dominicanas.

República Dominicana forma parte del Tratado de Libre Comercio (DR-Cafta, por sus siglas en inglés) firmado entre Centroamérica y Estados Unidos.