Un cliente sale de un supermercado tras abastecerse en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Thais Llorca)

San Juan,.- Puerto Rico sufre dificultades de abastecimiento de alimentos y todo tipo de productos debido a la pandemia, una situación que se agrava por tratarse de una isla y los conflictos en el sector del transporte, escasez que amenaza con incrementarse en la temporada de huracanes.

El portavoz de la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA) de Puerto Rico, Manuel Reyes, señaló hoy a Efe que la condición de isla del territorio caribeño aumenta el problema de abastecimiento, y todo cuando todavía no llegó el pico de la temporada de huracanes, que se alcanzará en septiembre.

«Hay dificultades en el abastecimiento», destacó Reyes, tras avanzar que ante esa realidad y la pronta llegada del pico de la temporada de huracanes la mejor opción es prepararse con víveres suficientes para hacer frente a la llegada de un potencial ciclón tropical.

Reyes explicó que así se evitaría que un repentino aviso de tormenta tropical o huracán provoque que la ciudadanía acuda en masa a los comercios provocando desabastecimiento, una situación recurrente los últimos años.

NO ESPERAR AL ÚLTIMO MOMENTO

«El mensaje que queremos transmitir es que no hay que esperar hasta el último momento», indicó sobre las compras necesarias para pasar con garantías los efectos de un huracán, que deberían suponer contar con víveres para, al menos, diez días.

Reyes sostuvo que el desabastecimiento, aunque relativo, es una realidad, como queda demostrado con el 18,5 % del índice de «faltante en góndola» -no encontrar el producto que se desea- en los supermercados, un porcentaje que supera el 14 % habitual para la isla caribeña.

«El problema del desabastecimiento no es exclusivo de Puerto Rico, ya que afecta actualmente a todo el mundo», reconoció el portavoz de MIDA, pero para matizar que en la isla se ve agravado, tanto por el conflicto en el sector del transporte terrestre como en los terminales portuarios.

El más actual es el protagonizado por los camioneros puertorriqueños, que ha provocado que salten las alarmas ante este nuevo problema para la distribución y el abastecimiento.

AMENAZAS DE CAMIONEROS

Las amenazas de paro de los camioneros comenzaron el pasado mes de abril en respuesta a la oposición de la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) al aumento en las tarifas de transporte que aprobó el Negociado de Transporte y Otros Servicios Públicos (NTSP).

Además, está el problema de la falta de mano de obra provocada por la pandemia, que ha generado que no haya suficiente empleados de almacén y otros trabajadores de sector de la logística, lo que ralentiza la distribución de alimentos y otros bienes.

«Todos estos problemas llegan en el momento en que deberíamos acumular inventario ente la llegada de la temporada de huracanes», que oficialmente arrancó el pasado 1 de junio, subrayó.

En declaraciones a Efe, el presidente de la consultora de asuntos económicos Advantage Business Consulting, Vicente Feliciano, agregó un factor para el problema en la cadena de abastecimiento en la isla: un impuesto al inventario en su opinión elevado.

IMPUESTO AL INVENTARIO DEL 8 %

Feliciano indicó que la tasa al inventario del 8 % en la isla provoca que las empresas, obviamente, eviten tener mercancía almacenada.

Apuntó además otro problema añadido, la Ley de Cabotaje, que obliga a Puerto Rico a utilizar la marina mercante de Estados Unidos para importar productos desde ese país, lo que eleva en gran manera el coste del transporte a la isla caribeña y limita las posibilidades que ofrecería hacerlo desde otros puertos.

El catedrático del Departamento de Economía de la Universidad de Puerto Rico José Alameda señaló a Efe que todo este panorama ha facilitado un preocupante alza en los precios de alimentos y otros productos.

Alameda destacó que, por ejemplo, en el flujo de la carne que llega a la isla -la gran mayoría es importada- se ha producido una limitación que ha repercutido en el aumento de precios.

La pandemia ha provocado la segunda caída económica más grande de las últimas décadas en la isla, solamente superada por la que provocó el huracán María en 2017, que causó pérdidas por más de 100.000 millones de dólares.

La crisis económica causada por la covid-19 provocó además la pérdida de unos 30.000 puestos de trabajo.

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