El presidente Joe Biden (i) en 10 de agosto de 2023 en Salt Lake City, y el expresidente Donald Trump (d) el 8 de julio de 2023 en Las Vegas. (Foto: AP)

El expresidente Donald Trump pasará el sábado, cuando se cumplen tres años del asalto a la sede del Congreso, en dos mítines de campaña en Iowa como parte de su esfuerzo por recuperar la Casa Blanca.

El presidente Joe Biden, entretanto, estará el viernes cerca de Valley Forge, Pensilvania, donde George Washington y su ejército revolucionario soportó un cruel invierno. Los asesores del mandatario dicen que el enfoque del evento será denunciar a Trump por su rol en el asalto al Capitolio y resaltar que el futuro de la democracia estadounidense está en juego. El evento iba a ser el sábado, pero debido al pronóstico del clima, fue adelantado al viernes.

Ahora que Biden y Trump parecen encaminados a una repetición de su contienda del 2020, ambos están hablando del mismo evento de manera muy distinta. Las realidades paralelas reflejan cómo el asalto al Capitolio es visto de manera totalmente distinta según la filiación partidista, y cómo Trump está convencido de que el asalto no perjudicará su candidatura.

Trump sigue siendo el favorito entre los aspirantes republicanos a la candidatura presidencial de su partido, y los demás candidatos casi nunca lo critican por su rol en el asalto al Capitolio. Trump ha insistido en que ese fue “un día hermoso” y ha calificado a las personas detenidas como “grandes patriotas” y “rehenes”. En algunas concentraciones de campaña, ha tocado una versión del himno nacional cantada por los insurrectos detenidos e intercalada con el juramento a la bandera.

Los partidarios de Trump irrumpieron en el Capitolio para impedir que el Congreso certificara la victoria de Biden y obligaron a los legisladores y al entonces vicepresidente Mike Pence a huir para salvar sus vidas. Nueve muertes estuvieron relacionadas con el ataque y más de 700 personas han acudido a los tribunales por su participación en el mismo, y más de 450 personas han sido condenadas a prisión.

La estratega republicana Alice Stewart dijo que “muchos republicanos no están encantados con lo que ocurrió el 6 de enero, pero tampoco están obsesionados con ello” y podrían estar apoyando a Trump más bien porque están en desacuerdo con las políticas económicas de Biden.

“Los votantes republicanos pueden tener dos pensamientos consecutivos, diciendo, ‘Lo que pasó el 6 de enero no fue bueno, pero eso no afecta mi situación económica’”, dijo Stewart.

El gobernador de Florida Ron DeSantis, uno de los rivales de Trump para la candidatura presidencial republicana, ha calificado el asalto al Capitolio de “una protesta” que “se degeneró”, y en tiempos más recientes ha dicho que Trump “debió haber condenado más enérgicamente” a los insurrectos. Otra candidata, Nikki Haley, ha declarado en eventos de campaña que el 6 de enero “no fue un día hermoso, fue un día terrible”.

Pero en general las respectivas posiciones hacia el ataque a la sede legislativa se han solidificado según líneas partidistas.

En los días inmediatamente posteriores al asalto, el 52% de los adultos estadounidenses dijeron que Trump tenía mucha responsabilidad en el hecho, según el Pew Research Center. Para inicios de 2022, la cifra había bajado a 43%. Al mismo tiempo, el porcentaje de estadounidenses que pensaron que Trump no tuvo ninguna responsabilidad en el hecho aumentó: de 24% en 2021 a 32% en 2022.

Un sondeo del Washington Post y la Universidad de Maryland difundido esta semana mostró que un 70% de los republicanos opinan que las preocupaciones por el asalto al Capitolio son exageradas. Apenas un 18% de los republicanos opinan que los insurrectos “en su mayoría fueron violentos”, una disminución con respecto al 26% de 2021, mientras que un 77% de los demócratas y un 54% de los independientes dicen que los insurrectos fueron violentos, una cifra que no ha cambiado con respecto a 2021.

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