Mujeres haitianas venden productos en Santo Domingo (República Dominicana), en una fotografía de archivo. (Foto: EFE/Orlando Barría)

Ouanaminthe, Haití.- El haitiano Jean Renauld Pierre, de 35 años, vivía en Pétion-ville en una zona elevada de Puerto Príncipe. Su hermana mayor, que cuidaba de él, falleció en el terremoto de enero de 2010, que mató a más de 200.000 personas.

Días después del devastador sismo, se trasladó al país fronterizo en busca de mejorar sus condiciones de vida y empezó a trabajar en el sector construcción, pero, según él, la vida de los inmigrantes haitianos en la República Dominicana es una «pesadilla».

«Desde entonces, he sido un hombre olvidado en la República Dominicana», dice a EFE este hombre, cuyas condiciones físicas hacen creer que tiene una mayor edad.

Pierre, como muchos de sus conciudadanos en condición migratoria irregular en el país vecino, fue deportado a Ouanaminthe, un poblado haitiano fronterizo localizado a poco más de 500 metros de la ciudad dominicana de Dajabón (noroeste).

DURAS CONDICIONES DE VIDA

Las condiciones de vida de los haitianos en la República Dominicana no son buenas. Los inmigrantes haitianos son maltratados por los dominicanos, según manifestaron varios de ellos en diferentes puntos de la frontera entre ambas naciones.

«Los haitianos sufren mucho en la República Dominicana, nos tratan como animales. Los dominicanos no nos valoran. Me gustaría volver a la república vecina, pero temo por mi vida», declaró Pierre.

«Los dominicanos maltratan a los haitianos. Ni siquiera las mujeres se salvan», criticó, denunciando a los patrones de la República Dominicana que se alegran cuando los funcionarios de migración repatrían a los haitianos quedándose así con los salarios de los trabajadores haitianos.

REPATRIADOS A SU PESAR

Los haitianos siguen denunciando las malas condiciones en que las autoridades migratorias dominicanas los devuelven a Haití. Papo Ajilswa, un hombre en sus cuarenta años, vivió dos años en la República Dominicana.

«Nos hicieron pasar muchas miserias. Nos metieron en la cárcel», dijo. Esto, sin poder comer ni bañarse. Una situación que vivió en una cárcel de Santiago (norte dominicano), donde pasó cinco días. «Las condiciones de vida son terribles para los haitianos que están en prisión antes de ser repatriados», añadió.

Debido a su deplorable situación, no puede regresar a su casa en Haití. Lleva tres semanas deportado. La misma situación atraviesa Pierre, quien aseguró que lo dejó todo en la República Dominicana (…) dinero, gente que le debe.

«La diferencia entre Haití y la República Dominicana es que en la República Dominicana es más fácil encontrar trabajo», aseguró.

ONG DENUNCIA MALTRATOS

En cuanto a la situación de los inmigrantes haitianos en la República Dominicana, la situación no ha cambiado realmente, señaló un responsable del Grupo de Apoyo a Repatriados y Refugiados (GARR) en declaraciones a EFE.

«Los derechos de estos haitianos son violados a diario», dijo el director de Comunicaciones de la organización, Sam Guillaume, al recordar que existe un protocolo entre los dos países que define cómo deben llevarse a cabo las repatriaciones.

«No se respeta nada de este protocolo de acuerdo», dijo el directivo, quien denunció que los medios de comunicación haitianos no hablan realmente de ello.

Guillaume afirmó que el mes pasado regresaron a Haití 26.916 inmigrantes haitianos procedentes de República Dominicana, de los cuales 14.133 fueron repatriados y los demás lo hicieron de manera voluntaria.

De los repatriados, 12.000 fueron devueltos a puntos oficiales de la frontera.

«También se contabilizaron las mujeres embarazadas, 245 de ellas regresaron en enero pasado, de las que 115 fueron repatriadas, por no hablar de no menos de 70 menores de edad no acompañados. Las violaciones de los derechos de los inmigrantes no cesan», concluyó Guillaume.

NO HAY VIDA EN HAITÍ

Repatriado al menos 4 veces, Jean Renauld, se encuentra en Ouanaminthe, en el noreste de Haití. Desde su última repatriación vive a expensas de personas que han acudido en su ayuda.

«Estoy atravesando un momento difícil en Haití. Estás en tu propio país, pero no puedes vivir en él. Te obligan a dejarlo para irte a sufrir humillaciones en países extranjeros», se quejó.

Las autoridades implicadas están destruyendo el país, afirmó este desempleado, quien cree que solo la unidad puede salvar a Haití.

«Dada la situación en mi país, me veo obligado a regresar a la República Dominicana. No hay puestos de trabajo. Sin líderes y sin seguridad. La situación no hace más que empeorar. Quiero seguir trabajando», afirma Pierre.

Asegura que las autoridades haitianas empujan a los habitantes haitianos a salir, recordando que a nadie le gustaría verse impedido de vivir en su propio país.

Milo Milfort

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