El segundo juicio político, conocido como "impeachment", al expresidente Donald Trump arrancó este martes en un Senado totalmente dividido, por lo que difícilmente será condenado por su responsabilidad en el asalto al Capitolio. (Foto: EFE/EPA/)

Washington, EE.UU.- El segundo juicio político al expresidente Donald Trump arrancó este martes en un Senado totalmente dividido, por lo que difícilmente será condenado por su responsabilidad en el asalto al Capitolio.

Los cien senadores ejercerán como jurado del conocido en Estados Unidos como «impeachment», y serán los encargados de valorar la acusación de «incitación a la insurrección» contra Trump por la irrupción de una turba de sus seguidores en el Capitolio, que dejó cinco muertos.

«El Senado se reúne como corte del juicio político», dijo el senador demócrata Patrick Leahy, que preside el proceso, al comenzar la sesión a las 13:00 horas (ET).

La sesión empezó con una votación sobre las reglas que gobernarán el juicio político, que se aprobaron por 89 votos a favor y 11 en contra.

«Es nuestro deber constitucional llevar a cabo un juicio político justo y honesto de los cargos contra el expresidente Trump, los mayores cargos jamás presentados contra un presidente en la historia de EE.UU.. Esta resolución prevé un juicio justo», afirmó el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, antes de esa primera votación.

A continuación, los senadores iniciaron un debate de cuatro horas sobre la constitucionalidad del juicio político, algo que los conservadores ponen en duda al considerar que no se puede procesar políticamente a un presidente que ha abandonado ya la Casa Blanca.

UN DEBATE ÚTIL PARA LOS REPUBLICANOS

Numerosos expertos en la Constitución han opinado que el proceso es legítimo incluso si ya no puede resultar en la destitución de Trump, porque evalúa hechos que se produjeron cuando él todavía era presidente.

El debate sobre la constitucionalidad es un salvavidas para aquellos republicanos más incómodos con Trump pero que no se atreven a darle del todo la espalda, puesto que así tendrán una excusa para votar en contra de condenarlo.

Al terminar el debate sobre la constitucionalidad del proceso, en el que intervienen los legisladores demócratas que ejercen como «fiscales» del juicio y también los abogados de Trump, habrá un voto sobre si el juicio político es legítimo, para lo que solo se necesitará una mayoría simple.

Una vez superado este debate, el juicio político se retomará el miércoles a las 12:00 (ET), cuando empezarán los argumentos de los «fiscales» del «impeachment», que son nueve legisladores demócratas de la Cámara Baja.

UN JUICIO POLÍTICO EXPRÉS

Se espera que el juicio político se desarrolle rápido, con un posible final la próxima semana, y es improbable que termine en una condena para Trump, puesto que para ello se necesitaría un mínimo de 67 votos (dos tercios del Senado), y los demócratas solo controlan 50 escaños de la cámara.

Este proceso pasará a la historia en dos sentidos: porque ha convertido a Trump en el primer presidente estadounidense que afronta dos juicios políticos -tras el celebrado hace un año por sus presiones a Ucrania-, y porque nunca antes se había sometido a un «impeachment» a un mandatario cuando ya no está en el poder.

El cargo contra Trump está derivado de sus acciones del 6 de enero, cuando instó a sus seguidores a que marcharan hacia la sede del Congreso, donde ese día estaban reunidas las dos cámaras para refrendar el triunfo electoral del ahora presidente Joe Biden, que el entonces mandatario no había reconocido, al alegar sin pruebas que hubo fraude en los comicios.

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