El inmigrante ecuatoriano Juan Iza, miembro de la New Immigrant Community Empowerment (NICE), recuerda hoy a su hermano Carlos Moncayo frente al el edificio donde perdió la vida durante los trabajos de construcción en 2015, en Nueva York (EE. UU.). (Foto: EFE/ Ruth Hernández)

Trabajadores de construcción, en su mayoría inmigrantes latinos, recordaron hoy en Nueva York a otros obreros que han muerto o resultado lesionados en su lugar de trabajo y exigieron mayor seguridad, mejores salarios y respeto.

Al conmemorarse hoy el Día de los Trabajadores Caídos -que el movimiento obrero conmemora en EE .UU.- los trabajadores se reunieron frente al edificio, en el sector de Chelsea en el bajo Manhattan, donde en abril del 2015 perdió la vida el obrero ecuatoriano Carlos Moncayo.

«Justicia» gritaban mientras sostenían una gigantesca pancarta negra con los nombres, escritos con pintura blanca, de los que han muerto, en acto convocado por la organización New Immigrant Community Empowerment (NICE), que ayuda a trabajadores inmigrantes.

Estudios han demostrado que latinos y aquellos que no están agrupados bajo un sindicato están en mayor riesgo de morir en su lugar de trabajo y muchas tragedias han ocurrido al caer de andamios o quedar sepultados en zanjas que se cavan para la construcción, como ocurrió a Moncayo, recordó Nilbia Coyote, directora ejecutiva de NICE.

Recordó además que previo a muchos accidentes ha habido advertencia de autoridades de violaciones por parte de las empresas a la ley de seguridad ocupacional sin que se hubieran tomado medidas al respecto. «Son muertes que se pudieron prevenir», que siguen ocurriendo, afirmó.

Coyote citó un informe dado a conocer este año por el Comité de Nueva York para la Seguridad Ocupacional (NYCOSH) -integrado por trabajadores, sindicatos, organizaciones comunitarias y activistas- de que 20 trabajadores murieron en esta ciudad durante el 2021, con el ritmo de las muertes volviendo a los niveles previos a la pandemia.

Moncayo, inmigrante indocumentado de 22 años murió debido a un derrumbe ocurrido mientras excavaba una zanja de más de 13 pies (3.96 metros) que lo sepultó y de acuerdo a la investigación, el capataz y supervisor del proyecto habían ignorado repetidas advertencias de peligro, incluso poco antes del accidente.

La compañía para la que trabajaba fue hallada culpable de homicidio negligente y homicidio involuntario, en la primera vez en la nación que una compañía de construcción es hallada culpable de homicidio y se le impusieron multas. .

Su muerte resultó además en una ley, firmada el pasado noviembre por la gobernadora Kathy Hochul, que aumenta las multas a empresas, hasta 500.000 dólares, por la muerte o lesiones físicas graves de un empleado.

Juan Iza, también ecuatoriano, recordó la muerte de su hermano Eduardo, quien perdió el conocimiento mientras trabajaba en la construcción y la empresa no le llevó de inmediato a un hospital y cuando lo hizo, fue demasiado tarde. «Tal vez tenían algo que ocultar», comentó.

Coyote destacó la importancia de que se eduquen sobre sus derechos y tomen el curso de seguridad ocupacional que se requiere para trabajos en la construcción en Nueva York.

Francisco Palacios, quien cuenta con el certificado de haber tomado el curso, contó que fue despedido cuando, tras observar violaciones, exigió que se mejoraran las condiciones para los trabajadores.

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