Yoel Sardiñas, es un inversionista en la bolsa de Nueva York y conferencista exitoso. Fundador y CEO de Investep Academy.

Falta menos de un mes para el Black Friday y ya hay quien tiene la lista hecha. Comparó precios, activó alertas y fijó un tope de gasto. Sabe exactamente cuándo comprar y cuánto pagar por ese televisor. Sin embargo, cuando se trata de invertir, esa misma persona lleva años esperando el “momento perfecto” para empezar.

La contradicción merece una pregunta: ¿por qué estamos dispuestos a dedicar tanto tiempo a ahorrar unos dólares en una compra, pero tan poco a aprender qué hacer con el dinero que tenemos?

El 14 de octubre se confirmó un dato que debería importarte más que cualquier oferta: la inflación en Estados Unidos subió a 3,7% anual en septiembre, frente a 3,4% en agosto. Esto significa que los precios, en promedio, siguen aumentando y que el dinero que no genera intereses pierde poder adquisitivo con el tiempo. Esperar tiene un costo, aunque no llegue en ninguna factura.

El Black Friday está diseñado para activar nuestro sentido de urgencia. Las ofertas tienen fecha límite y los descuentos parecen irrepetibles. Con la inversión sucede lo contrario: aparecen las dudas, el miedo a equivocarnos y la idea de que necesitamos más dinero o mejores condiciones para comenzar.

Un estudio del Schwab Center for Financial Research ilustra el coste potencial de esperar. Analizó cinco inversionistas hipotéticos que recibieron 2.000 dólares anuales durante 20 años, entre 2005 y 2024, para invertir en el S&P 500, un índice que reúne acciones de grandes empresas estadounidenses.

Uno acertó cada año el día más barato para comprar y terminó con 186.077 dólares. Otro invirtió el primer día hábil de cada año, sin intentar anticipar el mercado, y acumuló 170.555 dólares. Incluso, quien compró siempre en el día más caro terminó con 151.343 dólares. ¿Y quién esperó sin llegar a invertir en acciones? Acabó con 47.357 dólares en letras del Tesoro.

Fíjate en lo que eso significa: quien tuvo la peor puntería posible acumuló más de tres veces lo que logró quien esperó. Son resultados pasados, pero dejan una enseñanza difícil de ignorar: equivocarte de día cuesta mucho menos que no empezar nunca.

No se trata de dejar de comprar, ni de invertir dinero que necesitamos para vivir. Se trata de reconocer que ahorrar en una compra y construir patrimonio son decisiones distintas, y que ambas merecen nuestra atención.

El 27 de noviembre habrá filas, alertas y carritos llenos. Antes de sumarte, pregúntate si dedicas la misma atención a tu futuro financiero que a conseguir una oferta. La oportunidad más importante no siempre es la que tiene fecha límite. A veces, es la que llevas demasiado tiempo aplazando.

* YOEL SARDIÑAS es inversionista en la bolsa de Nueva York y conferencista exitoso. Fundador y CEO de Investep Academy. @yoelsardinasoficial

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