Miami/Los Ángeles/Chicago/Nueva York- Los latinos son muy de barrio, de salir a la calle a compartir con vecinos y amigos lo bueno y malo de la vida y, como no podía ser de otra forma, en estos días el tema estrella son las elecciones y quién saldrá vencedor la noche del próximo 3 de noviembre.

El debate está ahí, en la conveniencia de cuatro años más del presidente Donald Trump, que según muchos ha perjudicado a los latinos, o la necesidad de darle el relevo con el demócrata Joe Biden.

Y aunque las encuestas apuntan a un mayoritario apoyo de los votantes hispanos a Biden, siempre hay quien alimenta la discusión política en estos barrios latinos:

– LA VILLITA (CHICAGO):

En la capital mexicana del Medio Oeste, como se le conoce al vecindario de La Villita, en Chicago, Biden parece contar con el apoyo mayoritario de los viandantes de unas calles llenas de negocios «en español» e imágenes de la Virgen de Guadalupe, y en el que casi en cada otra esquina hay vendedores ambulantes que se ganan la vida vendiendo elotes, vasos llenos de fruta, y flores de cempasúchil.

Hilario Reyes, mexicano de 64 años, está en fila en la Taquería El Milagro, donde revela el sentido de su voto y el de sus cuatro hermanos: «Nosotros estamos votando por Joe Biden».

En el cercano restaurante Mi Tierra, el mesero Guillermo Torres, de 25 años, afirma que él se inclina por Trump: «Sinceramente espero que gane porque que él sí ama a su país».

Mientras Laura Ramos, de 18 años, espera una torta de carne asada, dice que votará por el demócrata, porque confía en que cumplirá su promesa de lograr una reforma migratoria que establezca un camino a la ciudadanía.

En una esquina de La Villita, el comerciante ambulante Carmelo Carrueto vende pan casero hecho por su esposa, aunque no por eso deja de dar su opinión sobre el estado de la campaña: «Está la cosa muy reñida, pero me gustaría que Trump no ganara, ha hecho mucho mal a los inmigrantes».

– LA PEQUEÑA HABANA (MIAMI):

No hay nada más cubano en Miami que las pocas cuadras de la famosa Calle Ocho entre la Avenida 17 y la 12. En esta concurrida vía no hay espacio para banderas ni carteles proselitistas, pero sí para el debate político.

En una de las típicas «ventanitas» donde los cubanos paran a tomar su colada (un café servido en pequeños vasitos plásticos) o comer los no menos habituales pastelitos de guayaba, los «problemas» no tardan en surgir.

Jeanette, como dijo llamarse y que atiende una concurrida «ventanita», explica a Efe que estos días su clientela discute sobre política, pues el color político está «ahí, ahí» y que, a pesar de estar en La Pequeña Habana y de que los cubanos históricamente suelen decantarse por los republicanos, «hay de todo».

Entre ese todo está Santos el «Bigote», quién dice que para él no hay opción. «De todos los presidentes que ha tenido EE.UU., como Trump no ha habido ninguno», puntualiza. ¿El motivo? Que en estos cuatro años el neoyorquino «frenó» a los norcoreanos, a los rusos, a Venezuela y Cuba y «defiende hasta con las uñas» a sus conciudadanos.

Junto a él un compañero de tardes dice que le da «lo mismo ocho que ochenta», que solo votó una vez en los EE.UU. y ya ni se acuerda ni cuándo fue, pero sí que sabe cuál es la preferencia en el barrio, pues una reciente caravana de autos en favor de Biden duró una hora y la de Trump se prolongó hasta cinco. Sin exagerar.

Aunque en la Calle Ocho no hay espacio para propaganda entre barberías, tiendas de tabaco y restaurantes o sombrererías, dos calles más allá empiezan a verse numerosos carteles y banderas.

Junto a los habituales apoyos al mandatario Trump, y en menor medida Biden, se leen carteles de apellidos tan hispanos como Salazar, Barreiro o Díaz de la Portilla, todos ellos republicanos. No en vano, este es territorio cubano, es territorio Trump.

– ALTO MANHATTAN (NUEVA YORK):

En las calles de este barrio que por décadas ha acogido a la mayor emigración dominicana la bachata, el merengue y la música urbana que sale de las tiendas se mezcla con el ruido de los coches y los olores de la comida en la calle, mientras algunos hablan con pasión de política.

En una esquina próxima, un grupo de emigrantes cubanos conversan mientras alimentan a las palomas.

Allí se reúnen desde hace años para hablar sobre diversos temas, entre ellos de la política de su país e, inevitablemente, la de la nación donde establecieron su hogar.

«Esto es como La Pequeña Cuba y venimos a conversar casi todos los días», dice Raúl, de 67 años y que hace 40 reside en Nueva York.

Pese a ser un año electoral, no hay casi propaganda de candidatos presidenciales en esta comunidad del bastión demócrata de Nueva York, lo que desincentiva a las campañas en invertir dinero en este barrio y guardar sus millones y esfuerzo en cortejar a otros votantes.

Pero la política sí es un tema presente en la conversación de los latinos reunidos frente a una panadería de la Calle 177 y Broadway. Allí un grupo de dominicanos habla con pasión sobre Trump y sus acciones.

Uno de ellos, Juan, como prefirió identificarse, asegura que el presidente «no quiere saber de la comunidad latina», mientras otro habla de la recién elegida por Trump como nueva jueza del Tribunal Supremo, Amy Coney Barrett, que, dicen, se opone al aborto, a la inmigración, al Obamacare y a los «soñadores».

«En conclusión, es pa’fuera que va y no en Nueva York, sino en el país entero», dice sobre Trump Cuqui, otro de los tertulianos, mientras continúa su animada conversación.

ESTE (LOS ÁNGELES):

Si hay un barrio en los Estados Unidos donde las raíces mexicanas estén bien afianzadas es el Este de Los Ángeles, con décadas de historia en las que se han forjado algunas de las luchas más importantes para los hispanos del país.

Para uno de sus ilustres vecinos, el concejal y exlegislador Kevin de León, creador del Acta de Valores de California, que convirtió al estado en «santuario» para indocumentados, en «el Este» los valores son muy claros y la defensa de la comunidad inmigrante es primero.

Es esa seguridad de lo que son lo que hace que en esta zona prácticamente no exista propaganda política frente a las casas, comercios o en los típicos «lowriders» a favor de Joe Biden, y mucho menos de Donald Trump.

En un «spanglish» característico de la zona, Cristobal Jiménez advierte a Efe que allí está asegurado el apoyo al demócrata, y que la mayor preocupación en las semanas pasadas eran si finalmente Los Ángeles Lakers y los Dodgers se alzarían como campeones, tal y como sucedió.

Las banderas de ambos equipos son las que ondean frente a las casas y en el famoso Bulevar Whittier, donde cientos salieron a festejar sus victorias.

«El Este siempre ha sido azul», añade el hispano que estira una camiseta azul de los Dodgers riéndose. «Aquí no nos gusta el rojo», dice en un doble sentido al referirse a Trump y al archirival de su equipo, los San Francisco Giants.

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