Congresista estadounidense George Santos. El Comité de Ética de la Cámara de Representantes ha publicado un duro informe en el que detalla los esquemas financieros con los que transfería a sus cuentas personales dinero que ingresaba a su campaña . (Foto: EFE/PETER FOLEY/Archivo)

El financiamiento de las campañas electorales es un asunto complejo en EE. UU. Demócratas y republicanos tienen puesta la mirada en las elecciones de 2024 y ambos partidos ya han iniciado los mecanismos para presentarse a la cita electoral del próximo año. Uno de esos mecanismos es la financiación, un procedimiento que sirve para que los partidos políticos puedan recaudar fondos a través de donaciones con el amparo de la ley y así poder organizar campañas.

Los límites de las donaciones

Según la Ley de Campaña Federal Electoral, los ciudadanos pueden dar aportaciones económicas a los candidatos, pero con ciertos límites. De acuerdo con la Comisión de Elecciones Federales (FEC, por sus siglas en inglés) “los límites se indexan según la inflación cada dos años” y para esta campaña se ha establecido un límite de 3.300 dólares por elección y por candidato.

Los límites a las contribuciones de personas a los comités nacionales de los partidos son de 41.300 dólares al año y el límite de ciertos comités políticos a los candidatos del Senado es de 57.800 dólares por campaña.

“Los ajustes por inflación a estos límites se calculan únicamente en los años impares. Los límites por elección sobre las contribuciones a los candidatos están vigentes para el ciclo electoral de dos años que comienza el día después de las elecciones generales y finaliza en la fecha de las próximas elecciones generales (9 de noviembre de 2022 – 5 de noviembre de 2024)”, explica un memorándum remitido a la Voz de América por la FEC.

Los “PAC” y los “súper-PAC”

Sin embargo, los partidos políticos tienen otras fórmulas legales para recaudar más fondos para sus campañas.

“En Estados Unidos se ha establecido el Comité de Acción Política, conocido como PAC por sus siglas en inglés, que permite que individuos puedan donar casi sin límites a esos comités a través de corporaciones”, explica Eduardo Gamarra, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

Según expone Tim Lau, investigador del Centro Brennan, los PAC son “organizaciones que recaudan y financian dinero para campañas políticas a favor o en contra de candidatos, leyes o iniciativas colocadas en las boletas”.

“A los PAC tradicionales se les permite donar directamente a la campaña oficial de cualquier candidato, pero están sujetos a determinados límites de contribución, en términos de cuánto pueden recibir de sus donantes y cuánto pueden darle a un candidato”, aclara.

Sobre eso, una decisión judicial respaldó que “los grupos externos podían aceptar contribuciones ilimitadas por parte de donantes individuales o corporaciones, siempre y cuando no donen directamente al candidato”.

Eso es lo que se conoce en la jerga de la política norteamericana como “súper-PAC” y las donaciones pueden servir para “financiar anuncios producidos independientemente y otras comunicaciones que hagan campaña a favor o en contra de un candidato”.

“No pueden hacerlo a nombre de un candidato específico, pero pueden hacerlo, por ejemplo, a nombre de ciudadanos por causas conservadoras o progresistas que, por supuesto, están vinculadas a candidatos y a partidos”, agrega Gamarra al respecto.

Por lo tanto, se puede afirmar que los súper-PAC “no están sujetos a ningún límite de contribución, ni de cuánto pueden recibir ni cuánto pueden donar”, aunque, según explica Lau, sí que “están obligados a declarar quiénes son sus donantes”, a pesar de que “esos donantes pueden ser grupos de donantes anónimos, con lo cual no se conocen las fuentes originales del dinero donado”.

El dilema de la financiación política

En ese sentido, el abogado constitucionalista Rafael Peñalver se pregunta “¿Dónde termina la independencia del PAC?” en tanto que las campañas pueden recibir fondos sin ningún tipo de supervisión.

“A mí que no me digan que las personas que están donando una cantidad tan grande de dinero no esperan algo a cambio de esa donación”, cuestiona Peñalver, quien considera que “el dinero es el cáncer de la política estadounidense».

La luz verde de la Corte Suprema al tipo de financiación

En el pasado ya se han alzado voces críticas contra el sistema de financiación de las campañas políticas en Estados Unidos. De hecho, el caso se abordó en la Corte Suprema ante una demanda de Citizens United. Los magistrados concluyeron que estas donaciones eran completamente lícitas.

“Una mayoría de la Corte Suprema de 5 magistrados a favor y 4 en contra le dio la razón a Citizens United y dictaminó que las corporaciones y otros grupos externos podían aportar cantidades ilimitadas de dinero en las elecciones”, recuerda Lau.

La sentencia, elaborada por el juez Anthony Kennedy, señalaba que la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que protege la libertad de expresión, prohibía al gobierno limitar las donaciones políticas de empresas y sindicatos.

“La Corte Suprema básicamente dictaminó que cualquier medida para controlar el financiamiento era una violación a la Primera Enmienda, la que tiene que ver con la libertad de expresión. En otras palabras, que el dinero es libertad de expresión y que las corporaciones también gozan de ello”, apunta.

“Con esta decisión, la Corte Suprema anuló las restricciones que se imponían sobre la financiación de las elecciones desde hace más de 100 años. Antes, la Corte había defendido ciertas restricciones con el argumento de que el gobierno debía cumplir su función de prevenir la corrupción. Pero, en el caso Citizens United, una leve mayoría de la Corte Suprema sostuvo que ‘la financiación política independiente’ no representaba un riesgo de corrupción importante, siempre que no se coordinara con las campañas de los candidatos”, subraya Lau.

Con todo, añade el experto del Centro Brennan, “las corporaciones ahora pueden aportar cantidades ilimitadas de fondos para financiar anuncios de campañas políticas si no están ‘coordinadas’ formalmente con un candidato o un partido político”.

Esta decisión judicial abrió la puerta a que grupos externos hicieran grandes donaciones a los partidos.

La influencia política a través de las donaciones

Por eso, muchos señalan que las donaciones ilimitadas a las campañas políticas se podrían entender como una forma de influencia en el gobierno de Estados Unidos.

“Cuando la industria de armamentos militares, las industrias farmacéuticas, los cabilderos de grandes compañías de bienes raíces o agrícolas están donando miles y miles de dólares, las prioridades corporativas de estas compañías van a tener más importancia que el interés del pueblo”, advierte Thomas Kennedy, asesor político que ha participado en varias campañas presidenciales.

En esa línea, el profesor Gamarra recuerda también la influencia que ha tenido la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), “el cabildeo más grande históricamente, que ha financiado tanto a republicanos como a demócratas”.

“Porque le conviene llevar a legisladores que voten favorablemente a los intereses de los miembros de la NRA y en Estados Unidos, por supuesto, la Segunda Enmienda es sagrada”, dice el experto en Ciencias Políticas convencido de que “a pesar de las críticas, acá nadie se va a atrever a modificarla”.

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