La lucha contra el coronavirus no da tregua en Estados Unidos, especialmente a un personal médico cada vez más agotado y en muchos casos enfermo de la COVID-19, lo que reduce la capacidad de los hospitales de encarar la avalancha de nuevos casos que se ha registrado en las últimas semanas.

Arizona emerge como uno de los puntos «calientes» en el país, con miles de contagios diarios. Allí vive y trabaja el enfermero Joey Hermosillo, quien se contagió del virus, al igual que otros compañeros, mientras atendía a pacientes de coronavirus durante jornadas de trabajo que «exceden las 13 horas».

«Nuestro ‘staff’ (personal) está agotado, igual que yo hay muchos que están enfermos, que tienen estar en casa por más de diez días. En este hospital son varios los que están contagiados, así que tenemos que ponernos más creativos para poder atender al gran número de pacientes», dijo Hermosillo, supervisor de piso en el Banner University Medical Center en Phoenix (Arizona).

PERSONAL SANITARIO EN RIESGO

Con los casos confirmados multiplicándose día a día, el sistema de salud enfrenta el reto de atender a miles de pacientes, bajo el propio riesgo de que su personal contraiga la enfermedad, como está sucediendo. Hermosillo, de 25 años, empezó a sentir que algo andaba mal con su salud: tenía dolor de cabeza, estaba cansado: «Lo atribuí al exceso de trabajo y que no había tenido tiempo de comer».

«Pero seguí sintiéndome mal, al tomarme la temperatura la noté un poco alta, por lo que decidí irme a casa. Me dormí, pero al despertarme me sentía peor, así que fui a urgencias para hacerme la prueba y resultó positiva», comenta.

Pese a la responsabilidad que sentía por la gran carga de trabajo que enfrenta el equipo médico en los hospitales, el mexicano sobrellevó la enfermedad en casa, al igual que otros compañeros que se han visto afectados por el virus.

«Afortunadamente vivo solo, pero tengo compañeros que viven con su familia, y tienen que llegar directamente al cuarto, otros han tenido que rentar departamentos para estar lejos y no exponerlos al coronavirus«, dice.

Y es que, a pesar de las medidas extremas de higiene y seguridad, ve complicado no ser contagiado en las largas jornadas de trabajo atendiendo a decenas de personas con coronavirus: «Es difícil saber el momento o el paciente que nos contagió, el riesgo siempre persiste».

LA EXPLOSIÓN DE CASOS

Un abrumador aumento del 850 % en los casos de la COVID-19 golpea a Arizona desde que reabrió su economía el pasado 15 de mayo, las filas para realizarse las pruebas exceden las diez horas y, de acuerdo con datos del Sistema de Salud estatal, el 14 % de los que acuden a hacerse el análisis médico dan positivo.

Este meteórico incremento ha llevado a más de 122.000 casos reportados, a pesar de tener solo 7,2 millones de habitantes, lo que da una tasa por cada 100.000 habitantes de 1.703, solo por detrás de Nueva York y Nueva Jersey, que fueron epicentros de la pandemia a nivel global. Recién reincorporado a sus funciones, Hermosillo siente una gran angustia al ver cómo los hospitales del estado se encuentran cerca de alcanzar su máxima capacidad.

«Los pisos están llenos, hemos tenido que abrir áreas que estaban cerradas, adaptar espacios que usábamos como bodegas, mover cables y cajas, poner camas, cada semana otro piso se convierte en un área para atender pacientes», relata.

Ante este panorama tanto él como sus compañeros del personal médico tienen que ser «flexibles», han tenido que adaptarse al cambio constante porque «cada dos días algo cambia». Y lo peor es cuando se les termina una medicina y saben que «en meses» no la van a recibir de nuevo y tienen que «buscar otra».Con la explosión de casos de COVID-19 en las últimas semanas se han visto obligados a comenzar a «priorizar lo que se tiene que hacer con los enfermos, los recursos están bajos, así como las medicinas, pero pese a todo, nuestra moral sigue alta».

A pesar de ello, como supervisor de piso, Hermosillo tiene que asignar los turnos y ahora son más las personas que no pueden acudir a laborar por estar exhaustos o con síntomas, y así cada día le es más difícil cubrir los turnos para atender a los nuevos pacientes que cada día se suman a los muchos que ya están contagiados.

Con información de EFE

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