¿Por qué pre – ocuparse?

Reading, PA – Realmente, o al parecer, –para dejar un margen a los «pensadores»–, es inherente a la condición humana, por lo tanto, ninguno se escapa de un estado pre – ocupante en el transcurrir de las estaciones. Históricamente, la República Dominicana y otros países del mundo se preocuparon por desterrar regímenes dictatoriales movidos por su presente y por las futuras generaciones.

Si revisas la historia, te darás cuenta de que todo pasa, nada es para siempre. Quizás recuerdes la última vez que te preocupaste por algo que al final no fue como pensabas, pensamiento que motivó tal estado.

Ante un diagnóstico, que si positivo, superaste el impacto, que si negativo, igual es algo de lo que no se tiene el control; lo que me lleva a recordar y, siendo honesta, no tengo la fecha, pero aun así, recuerdo algún momento pasado, luego de alguna preocupación de esas que te trancan la garganta; me dije a mí misma, recordando la agonía: “oye, si lo sé no me preocupo tanto”, y eso, con la misma honestidad, me llevó a la práctica de ver y esperar.

Sí, tienes razón, ya dije que la preocupación es parte de la vida; la gente se preocupa por todo y eso no es malo cuando en ocasiones te hace sentir bonito en el corazón, pero, –y el pero le quita la gracia, como decía el pastor Quiterio del Rosario–, cuando te consume, afectando otras áreas; es entonces cuando debemos soltar y esperar, pensar en otra cosa, hacer algo, ocuparse en el momento, allí sirve recordar las tantas veces que te preocupaste sin beneficios, no te libra de tener preocupaciones dañinas, pero te ayuda a crear para ti mismo estrategias de manejo del estrés en tales casos.

Lógicamente, encontramos personas, –quizás más cerca de lo que se cree– que nada les preocupa; también existen las preocupaciones ajenas, esas las cargan varias personas, existen las preocupaciones bonitas, como, por ejemplo, si el vestido le gustará al pretendiente; las serias (un diagnóstico médico), las cortas (el semáforo no cambia), las largas (que haré cuando muera alguien especial, aunque no sé si me voy primero, porque él está mejor que yo…) En fin, estado de desasosiego, inquietud o temor. Suelta, espera, no temas. El libro Sagrado, la Biblia, dice: no se angustien, confíen en Dios y confíen también en mí, dijo Jesús. (Juan 14:1)

Así que, si te toca preocuparte y no es bonito, lee salmos 94:19, habla con alguien; nunca faltará esa mano en la espalda, acompañada de un ¡no te preocupes!

Que el impacto de JESÚS en nuestras vidas nos mantenga el pulso equilibrado.

¡Un abrazo! emma_martinez10@hotmail.com

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