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Fotografía de archivo que muestra al chef José Andrés. (Foto: EFE/Kai Försterling)

El chef español José Andrés ha recurrido a su influencia en Washington y al inmenso dolor que siente por la muerte de siete cooperantes de su ONG, World Central Kitchen (WCK), para que Estados Unidos pida a Israel cambios en su estrategia militar en la Franja de Gaza.

Cuando José Andrés habla, Washington escucha. Cuenta con importantes conexiones en círculos políticos: el que fuera presidente de EE. UU. Barack Obama le otorgó en 2016 la Medalla de las Artes y las Humanidades, y a principios de este año, la expresidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, lo nominó para el Premio Nobel de la Paz.

El chef, quien también es ciudadano estadounidense, tiene una relación cercana con el presidente, Joe Biden, y ambos conversaron por teléfono después de la tragedia.

Tras esa llamada, Biden emitió uno de los comunicados más firmes hasta la fecha contra el Gobierno israelí, acusándolo de «no haber hecho lo suficiente para proteger a los trabajadores humanitarios» desde el inicio de la guerra y afirmó «tener el corazón roto» por la muerte de los cooperantes de WCK en Gaza.

Desde el momento de la tragedia, José Andrés ha utilizado el altavoz que le da su posición para cuestionar la política de Israel y dejar claro que este no es un incidente aislado, ya que desde el inicio del conflicto, 196 trabajadores humanitarios han muerto y más de 33.100 palestinos han pedido la vida.

Aún más importante, José Andrés ha pedido una investigación independiente sobre el ataque al convoy de WCK y ha instado a Estados Unidos, Australia, Canadá, Polonia y el Reino Unido, países de origen de los cooperantes fallecidos, a unirse a este llamado, aunque Washington ya se ha negado a hacerlo.

En una entrevista con la cadena ABC, transmitida este domingo, José Andrés insistió en la necesidad de que haya una  investigación independiente y consideró que Israel está librando una «guerra contra la humanidad misma».

Una “guerra contra la humanidad misma”

«Esto ya no se trata de los siete hombres y mujeres de WCK que perecieron en ese lamentable evento. Esto está ocurriendo desde hace demasiado tiempo. Han sido seis meses atacando cualquier cosa que parezca moverse», afirmó José Andrés.

«Esto no parece una guerra contra el terror. Esto ya no parece una guerra para defender Israel. Realmente, en este punto, parece que es una guerra contra la humanidad misma», añadió.

Por eso, argumentó, es imperativo que se realice una investigación «más profunda», en la que se puedan analizar los vídeos del suceso y las conversaciones por radio de los militares implicados.

«El que ha perpetrado el ataque no puede investigarse a sí mismo», subrayó.

El Ejército israelí ha llevado a cabo su propia investigación y, en sus primeras conclusiones publicadas el viernes, afirmó que el ataque fue resultado de una cadena de «graves errores» y aseguró que dispararon creyendo que había dos «pistoleros» de Hamás dentro de los vehículos.

Al ser preguntado al respecto, José Andrés se mostró especialmente contundente. «Cada vez que ocurre algo, no podemos simplemente incluir a Hamás en la ecuación», afirmó.

Influencia sobre Biden

José Andrés no solo ha hecho este tipo de declaraciones en la cadena ABC, sino que también publicó esta semana un artículo de opinión en The New York Times y ha usado su cuenta en la red social X, con más de un millón de seguidores, para cuestionar las políticas de Biden hacia Israel.

La presión sobre Biden es enorme, especialmente porque las palabras del chef llegan en un momento en el que su política hacia Israel podría costarle cara en las elecciones de noviembre, especialmente en estados clave donde la comunidad árabe tiene un peso importante, como Míchigan y Minnesota

En este contexto, Biden conversó el jueves por teléfono con Netanyahu y le dio un ultimátum. Por primera vez, el líder estadounidense puso condiciones al apoyo de su Gobierno a la guerra en Gaza y avisó de que la política de Washington cambiaría si Israel no tomaba medidas «concretas» para mejorar la situación humanitaria.

Horas después, Israel facilitó la entrada de más ayuda humanitaria a Gaza y destituyó a dos comandantes responsables del ataque contra los cooperantes.

La verdadera prueba serán ahora las negociaciones de los próximos días en El Cairo, en las que Estados Unidos está ejerciendo presión sobre Israel para llegar a un acuerdo con Hamás y lograr un alto al fuego en la Franja, a cambio de la liberación de rehenes israelíes.

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