Leno Rose Avila. (Foto: Cortesía)

Con profundo respeto, cariño y gratitud, Impacto, junto con toda su colectividad —editores, reporteros comunitarios y colaboradores— se une a las expresiones de amor, fortaleza y acompañamiento hacia Magdaleno “Leno” Rose Avila, firme defensor de los derechos humanos y referente vivo de conciencia, dignidad y lucha dentro de nuestras comunidades.

Desde el año 2020, Leno ha sido parte esencial de la familia de Impacto, contribuyendo con constancia, generosidad y una voz única que combina claridad histórica, experiencia y una profunda capacidad de reflexión. A través de sus escritos, ha compartido con nuestros lectores piezas fundamentales para entender partes de la historia de este país que no se pueden explicar sin las contribuciones de los inmigrantes, y los chicanos como él. Su forma de escribir —cercana, auténtica, profundamente humana— ha sido también una forma de compartir su vida, su pensamiento y su compromiso con los demás.

Hoy, en medio de complejos retos de salud, Leno continúa rodeado del amor de su familia, sus amistades y una amplia comunidad que él mismo ayudó a formar durante décadas de activismo, organización comunitaria y liderazgo con principios. Su voz, incluso ahora, sigue presente, firme y necesaria.

A pesar del desgaste físico, se mantiene lúcido la mayor parte del tiempo y continúa haciendo un esfuerzo consciente por conectarse con quienes lo visitan y seguir extendiendo su legado. El dolor ha sido constante, pero lo enfrenta con serenidad, fortaleza y, sobre todo, con coherencia.

Leno enfrenta un agresivo tipo de cáncer de células fusiformes. Ante este repentino diagnóstico, tomó la decisión de pronto ingresar a cuidados paliativos.

El pasado 6 de mayo, el amor sembrado a lo largo de su vida, dio muestra de sus frutos, en la fecha que coincidió con el cumpleaños de su esposa, Carolyn Rose-Ávila. Amigos de distintos lugares viajaron para acompañarlos. El ambiente sobrio de un hospital de Seatle, se convirtió en una fiesta de plaza, llenó de afecto, compañía y solidaridad. Leno, aun en su condición, pudo sentir y disfrutar de ese amor con alegría.

Un mariachi lo sorprendió con una serenata, llenando el espacio de música, emoción y celebración. Fue un momento profundamente simbólico, lleno de significado en plena semana del Cinco de Mayo.

El constante flujo de visitas, mensajes y apoyo económico refleja con claridad el impacto de Leno en la vida de tantas personas. Eso que dio, sin reservas, se ve cristalizado.

En medio de la dificultad, Leno sigue enseñando. Desde su experiencia y convicción, continúa recordándonos que el amor es una práctica diaria, que la no violencia es una decisión consciente, y que la comunidad —especialmente mujeres y jóvenes— es el pilar de toda transformación real.

En días recientes, una de sus frases resuena con especial fuerza: “No tengo espacio para el odio”. Una afirmación simple, pero profundamente poderosa, una guía, una forma de vida.

Ante la incertidumbre, hay una certeza absoluta: Leno sigue dejando una huella profunda, irreemplazable, y su legado continuará vivo en cada persona a la que tocó. En Impacto, también sabemos eso y por eso hoy hablamos como uno solo:

Gracias, Leno, por tu palabra.
Gracias por tu ejemplo.
Gracias por enseñarnos que tu lucha, su lucha, es nuestra lucha y, que se lucha con amor.

A ti, a Carolyn, a tus hijos Aviva y Kimbo, y a toda tu familia extendida, les extendemos un abrazo colectivo.

Hay quienes luchan toda la vida… por eso para nosotros, Leno, eres seguirás siendo, uno de los imprescindibles.

Gracias por impactarnos con tanta esperanza, en que otro mundo es posible.

Con amor, Impacto.

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