Buenos Aires, Argentina ‘“Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada y en una hermosa plaza liberada, me detendré a llorar por los ausentes…” cantaba Pablo Milanés hace un poco más de 30 años, cuando el pueblo chileno le dijo NO a las aspiraciones de Augusto Pinochet por perpetuarse en el poder que le había arrebatado al gobierno democrático encabezado por Salvador Allende.

Y ahora otra vez las urnas, volvieron a manifestarse contra lo que quedaba de aquellos aires funestos, logrando merced a un plebiscito nacional, que se redacte una nueva Constitución que suplante a la redactada a forma y encaje en 1980 por los ideólogos del gobierno militar.

Pero para que esto llegara y se cristalizara, tuvo que pasar mucha agua por debajo del puente., sobre todo en este último año, cuando a pesar de las limitaciones por la pandemia del COVID 19, los partidarios del Apruebo, sufrieron un sinnúmero de represalias, por manifestarse abiertamente a favor de sus propósitos, que según se pudo ver ahora, era el mismo que el de la mayoría absoluta.

El estallido social, pudo más que las advertencias del cuestionado presidente Sebastián Piñera y de su policía que no se abstuvo de reprimir salvajemente a quienes pedían por sus derechos de una vida ordenada. Incluso, organismos internacionales, advirtieron permanentemente sobre violaciones a los derechos humanos.

Camiones hidrantes desbordados, balas de goma y otro tipo de vejaciones, fueron suficiente para que cada día más ciudadanos chilenos se fueran sumando a las protestas, a pesar del pedido de Piñera al congreso para aumentar las sanciones a quienes provoquen desórdenes públicos.

Ahora, con las urnas rebosantes de votos, resta esperar hasta el 11 de abril del próximo año, cuando se elegirán a los constituyentes que tendrán un plazo de nuevo o como máximo, doce meses, para redactar un texto para la nueva Constitución. Luego de eso, se volverá a realizar un plebiscito ratificatorio o de salida, en el que la ciudadanía chilena elegirá si aprobar o rechazar la nueva Carta Magna propuesta.

Con apoyo medido de los países del Cono Sur, las expectativas ahora están fundadas en cómo repercutirá “la nueva política” en el resto de los países y cuál será la dirección que tomará el país a partir del próximo año.

Nuevos aires soplan por Chile. Todo tiene un final, todo termina…

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