USA2564. SAN DIEGO (CA, EEUU), 25/06/2020.- Vista de la entrada del centro de detenciones de Otay Mesa en San Diego, California. La organización civil Ángeles de la Frontera ha ayudado en lo que va de este año a salir bajo fianza a 31 inmigrantes que estuvieron en el centro de detención de Otay Mesa en California, la mayoría desde que en esa prisión privada se detectó la COVID-19. EFE/Manuel Ocaño

Washington. – La cotización de las acciones de las empresas que operan los centros de detención de inmigrantes y otras prisiones se ha desplomado tras las elecciones del pasado martes y este lunes empeoran en la primera jornada de Bolsa tras conocerse finalmente la derrota del presidente Donald Trump.

Menos de una semana después de la aparente elección de Joe Biden como próximo presidente de Estados Unidos, CoreCivic y su rival en el sector, GEO Group, los mayores operador de centros de detención de inmigrantes en el país, han perdido un 18 % y un 12,7 % en Bolsa, respectivamente.

El presidente electo, Joe Biden, un demócrata que fuera vicepresidente en la Administración de Barack Obama (2009-2017), ha prometido que limitará los contratos del gobierno federal con las empresas que gestionan centros de detención, que a comienzos de este año, llegaron a tener en total un promedio diario más de 40.000 migrantes recluidos.

Antes de que se sintiera el impacto de la pandemia de la covid-19, las acciones de GEO Group se cotizaban a 18,4 dólares, su máximo anual, y se desplomaron a 10,06 dólares cuando la pandemia forzó la liberación de miles de esos detenidos.

Pero la aparente victoria electoral de Biden tumbó todavía más las cotizaciones de GEO Group, que esta mañana sus títulos se avaluaban en poco menos de 8,50 dólares, cuando el 3 de noviembre, día de las elecciones, estaban en 9,76 dólares.

Las operaciones de GEO incluyen el manejo y/o propiedad de 123 centros de detención con un total de aproximadamente 93.000 camas, y tal como ocurre con las prisiones comunes y los hoteles el margen de lucro está vinculado a la ocupación de toda la capacidad instalada.

Un perfil similar ha tenido la gráfica de cotización de CoreCivic, cuyas acciones estaban a 17,40 dólares a fin de febrero, y se transaban a 6,16 dólares esta mañana en la Bolsa de Valores de Nueva York.

El pasado martes la empresa cotizaba a 7,51, y al día siguiente, cuando se vio que Biden tenía opciones de ganar las elecciones ya estaban en 61,12 dólares.

Tras recuperarse ligeramente a lo largo de la semana y esta mañana abrió a 6,49 dólares, pero enseguida cayó de nuevo hasta los 6,16 dólares.

CoreCivic posee 50 instalaciones y administra otras 11 que incluyen 34 prisiones estatales, 14 prisiones federales, nueve centros para la detención de inmigrantes.

El uso de prisiones privadas para la reclusión de inmigrantes indocumentados creció sustancialmente durante el segundo mandato de Obama, un presidente que también aumentó el ritmo de las deportaciones en una política que, este año, Biden calificó como equivocada.

Tras su llegada a la Casa Blanca en enero de 2017, el presidente Donald Trump decretó el fin de la política migratoria por la cual los extranjeros indocumentados y detenidos eran dejados en libertad a la espera de una audiencia para la adjudicación de sus casos, y ello llevó a un incremento rápido en las cifras de hombres, mujeres y niños detenidos en estos centros.

Desde el comienzo de la pandemia de covid-19 abogados, defensores de los derechos humanos, iglesias y activistas han denunciado que el hacinamiento en esos centros de detención era una amenaza de brotes generalizados, y han denunciado particularmente las condiciones insalubres en las instalaciones operadas por empresas privadas.

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