Sopa de cebolla gratinada, un clásico de la gastronomía francesa que conquista por su caldo aromático, cebollas caramelizadas, pan tostado y queso fundido. (Foto: RR. SS)

Es un clásico de la comida francesa. Pocas recetas explican la cocina tradicional como la sopa de cebolla. Nació como comida barata, nocturna y popular con ingredientes básicos y terminó convertida en un ícono de la comida francesa.

Es muy probable que la receta haya llegado a México con los primeros españoles ya que, en un recetario de 1831 aparece la sopa de cebolla. Se le considera una sopa con múltiples beneficios para la salud Y destaca el sabor profundo y reconfortante, resultado de caramelizar las cebollas lentamente, combinarlas con caldo, rebanadas de pan doradas y queso fundido. Suele servirse como entrada en celebraciones o comidas familiares, aunque en la versión mexicana se incorporan ingredientes como el chile pasilla y el epazote, que le proporcionan un toque picante.

La preparación de la sopa es muy simple; solo se corta abundante cebolla en julianas, se sofríe en mantequilla y aceite vegetal, se agrega harina para espesar, además de vino y caldo para dar sabor. Se sirve en un tazón con un pan dorado y queso gruyer gratinado. En la tradición francesa se sirve a altas horas de la noche o madrugada cuando se trasnocha. En México no hay nada más reconfortante que disfrutar un tazón de sopa de cebolla para combatir el clima frío.

Con su combinación de cebollas caramelizadas, pan crujiente y queso gratinado, la sopa de cebolla se mantiene como uno de los platillos más emblemáticos y reconfortantes de la cocina francesa. (Foto: RR. SS.)

INGREDIENTES

5 cebollas medianas rebanadas en juliana (blancas o amarillas)

3 cucharadas de mantequilla

3 cucharadas de aceite de oliva

1 diente de ajo picado

1 cucharada de harina de trigo

½ taza de vino (tinto o blanco)

5 tazas de caldo (pollo, res o agua)

1 hoja de laurel

¼ de cucharadita de orégano

1 baguete o bolillo en rebanadas de 2 cm.

150 gramos de queso en rebanadas (gruyere, cheddar, Oaxaca, manchego o Chihuahua).

Sal y pimienta al gusto.

PROCEDIMIENTO

En una sartén se derrite la mantequilla junto con el aceite para evitar que se queme, se agrega la cebolla con una cucharadita de sal, luego el ajo, revolviendo constantemente hasta que estén suaves, se añade la harina y mueve constantemente para que se cueza, incorpora el vino, el laurel, orégano y pimienta. Se agrega el caldo, tapa y deja a fuego bajo por 20 minutos mezclando de vez en cuando.

Las rebanadas de pan se untan con mantequilla y se ponen a dorar por ambos lados a fuego medio.

Se sirve caliente en un tazón; se colocan dos rebanadas de pan y una de queso, y se hornea por 10 minutos hasta que el queso gratine.

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