El puertorriqueño Roberto Clemente, estrella de los Piratas de Pittsburg. (Foto: redes sociales)

Mientras celebramos el Mes de la Historia Negra, nos enfocamos en la grandeza de las personas que contribuyeron a la lucha por los derechos civiles de los negros en los Estados Unidos, en sus contribuciones desinteresadas y valientes para cambiar las condiciones de las personas de origen africano, en su derecho a expresar su personalidad, a unirse con otros negros en la lucha por la inclusión, la igualdad y la justicia, en contra de las desventajas y las barreras a las oportunidades. Por esto, quiero relatar sobre algunos eventos y personas de Puerto Rico que lucharon hombro a hombro con nuestros hermanos y hermanas negros.

A menudo se dice que «no recordamos los días, sino los momentos». Muchos dirían que los eventos importantes de la historia negra tal vez son solo eso; historia antigua y desconocida para nuestras generaciones más jóvenes. Mirando hacia atrás, en algunos eventos históricos que promovieron los derechos civiles, encontramos que algunas personas de ascendencia latina hicieron contribuciones notables a esa historia, a la cultura y la lucha de los negros por sus derechos.

Los latinos, particularmente aquellos con un tono de piel más oscuro, generalmente se consideran personas de color y, como tales, comparten muchos de los mismos problemas que enfrentan nuestros hermanos y hermanas negros. Ambas comunidades son, en conjunto, una parte considerable de la población de los Estados Unidos, particularmente entre las generaciones más jóvenes. El vínculo de los negros con los latinos, principalmente mexicanos y puertorriqueños, en la lucha por la desegregación, la libertad, la justicia y la igualdad se ha ido desdibujando con el tiempo.

Años antes de que la Corte Suprema de los Estados Unidos pusiera fin a la segregación racial en las escuelas de nuestra nación con el famoso caso Brown vs Board of Education, de 1954, un tribunal del circuito federal de California dictaminó en 1947, en el de Méndez vs Westminster, que la segregación de niños en edad escolar era inconstitucional. Los padres del estudiante eran una pareja puertorriqueño-mexicana. Thurgood Marshall, un joven abogado de la NAACP, al argumentar y ganar el caso ante la Corte Suprema, utilizó el caso Méndez como precedente para ganar el caso Brown.

Clemente murió en un accidente aéreo en 1972, mientras llevaba ayuda humanitaria a Nicaragua. (Foto-archivo MLB)

Algunos se sorprenderán al saber que la mayor protesta por los derechos civiles no fue en el sur, sino en la ciudad de Nueva York, donde en el 1964, frustrados con la mala educación que recibían los estudiantes negros y puertorriqueños, los organizadores de estas dos comunidades lideraron un boicot contra las escuelas segregadas. En el que, 464,361 estudiantes, cerca del 45 por ciento de todos los estudiantes de la ciudad de Nueva York en ese momento, no asistieron a la escuela.

Junto al africanista Marcus Garvey, se destacan otros gigantes de la historia negra. Arturo Alfonso Schomburg fue un puertorriqueño nativo, de ascendencia africana y alemana, que llegó a ser conocido como una de las principales autoridades mundiales en la historia de los negros, particularmente de Cuba, Haití, Puerto Rico, Jamaica y los Estados Unidos. A él se le atribuye la introducción de las obras escritas de intelectuales, escritores y poetas negros del Caribe. Cuando estaba en la escuela primaria, uno de sus maestros afirmó que los negros no tenían historia, héroes o logros. Esto lo inspiró a refutar la narrativa racista de ese maestro; y se embarcó en una búsqueda apasionada por desenterrar y documentar los logros de los africanos en su propio continente y en la diáspora.

Arturo Alfonso Schomburg, destacado activista y bibliófilo puertorriqueño. (Foto: Biblioteca pública digital de América)

Otro puertorriqueño cuyo activismo como un hombre negro, que habló con frecuencia en su segundo idioma contra el racismo en los Estados Unidos, fue Roberto Clemente, cuya carrera de béisbol de estrellas con el equipo Pittsburgh Pirates, fue paralela al movimiento de los derechos civiles. Como reservista del Cuerpo de Marines de los EE. UU., Clemente admiraba a Martin Luther King, Jr. y pasó una tarde en su granja en Puerto Rico con él. Denunció la segregación que él y otros negros enfrentaron durante los entrenamientos deportivos, en la era de Jim Crow en el sur. Los jugadores de béisbol negros tenían que esperar en el autobús a que sus compañeros blancos les trajeran comida del restaurante después de los juegos. Clemente despreciaba tanto esta práctica que amenazó con pelearse con cualquier jugador negro que recibiera la comida, diciendo, “El que acepte esa comida, tendrá que vérselas conmigo”. Entonces decidió exigir transporte separado y los Piratas de Pittsburg finalmente proporcionaron una camioneta para los jugadores negros.

Espero continuar la conversación entre negros y latinos sobre temas que afectan a los dos grupos, para que podamos discutir soluciones que beneficien a ambas comunidades de color.

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