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Fortalecidos por la ternura y la comprensión

Yarledy Lobo es una educadora venezolana con más de 25 años de experiencia en docencia y dirección escolar.

El amor se fortalece cuando aprendemos a escuchar, comprender y responder con ternura a las necesidades emocionales del otro.

Una mañana, mientras me arreglaba para salir a trabajar, le comenté a mi esposo algunos pensamientos confusos y una lucha emocional que estaba enfrentando en ese momento de mi vida.

Me sentí tan débil y vulnerable al hablar de ello que incluso me avergoncé al pensar que estaba poniendo sobre sus hombros el peso de una situación que él no podía solucionar, porque se trataba de algo que estaba en mi mente: una lucha interna que solo yo podía enfrentar.

Sin embargo, mi esposo tuvo un gesto de ternura que transformó por completo mi angustiada percepción. Horas después de nuestra conversación, me buscó en el trabajo durante mi hora libre y me llevó a recorrer algunos lugares de la ciudad que sabe que me encantan. Disfrutamos durante unos 45 minutos de un cielo azul, un sol radiante y hermosos paisajes. Además, en medio del paseo, tomó un momento para reafirmar su amor por mí y expresar su agradecimiento a Dios por todas las experiencias que nos ha permitido vivir.

Esos 45 minutos renovaron mi estado de ánimo y me ayudaron a dejar atrás la angustia que me había estado acompañando.

Por eso, la Biblia aconseja en 1 Pedro 3:7 (DHH):

«En cuanto a ustedes, esposos, sean comprensivos con sus esposas. Denles el honor que les corresponde, teniendo en cuenta que ellas son más delicadas y están llamadas a compartir con ustedes la vida que Dios les dará como herencia».

Claro está que mi esposo y yo no llegamos a esta forma asertiva de enfrentar las situaciones de la noche a la mañana. Han sido años de aprendizaje, ensayo y error. Hoy entendemos que existen dos elementos comunes que afectan a todas las parejas y que conviene comprender desde el principio:

Mujeres: nuestras emociones pueden llevarnos, en ocasiones, a magnificar las situaciones. Por eso, es importante no dejarnos guiar únicamente por lo que sentimos, sino procurar ser razonables y reconocer que muchas veces no todo lo que pensamos o sentimos refleja la realidad. En algunos casos, lo que sucede es que nuestro «tanque de amor» necesita ser llenado nuevamente.

Caballeros: en la mayoría de las ocasiones, no necesitarán gastar dinero para alegrar el día de sus esposas. Los actos de ternura, la comprensión, la atención y el tiempo de calidad suelen ser suficientes para llenar ese tanque emocional que, a veces, se encuentra vacío.

*Yarledy Lobo es una educadora venezolana con más de 25 años de experiencia en docencia y dirección escolar. Junto a su esposo, José Edilson Sabogal, ha dedicado más de una década a orientar y fortalecer familias a través de enseñanzas basadas en principios cristianos. Tienen una columna “Amor en todos los tiempos”, donde comparten reflexiones sobre matrimonio, fe, crianza y relaciones familiares, con el propósito de inspirar hogares sólidos y llenos de propósito.

From Esperanza Academy to the World Cup stage: Breendalis Perez’s unforgettable experience

Breendalis Perez on the World Cup field as an official flag bearer. (Photo: Credit/Nohely Perez)

For most high school students, summer vacation is a time to relax. But for Breendalis Pérez, a rising senior at Esperanza Academy, this summer brought an extraordinary opportunity: standing on the field in front of nearly 70,000 soccer fans, world-class athletes, and the bright lights of an international FIFA World Cup match.

Through a partnership between Coca-Cola and Esperanza Inc., she was selected for a once-in-a-lifetime experience as an official flag bearer during the World Cup match between France and Paraguay. She recently reflected on the unforgettable experience and the lessons she learned from it.

Esperanza Academy is proud of her for overcoming her fears and representing her school and community with confidence, grace, and enthusiasm.

Breendalis Pérez during the World Cup match between France and Paraguay. (Foto: Credit/Nohely Pérez)

Breendalis’ Experience in Her Own Words

“Until that day, I hadn’t really followed soccer. I recognized some of the players’ names, but I didn’t know which countries were competing or fully understand how the game worked. During our practice session, we were allowed to choose which side of the field we wanted to stand on, and each side was assigned a flag. I was chosen to carry France’s flag.

I was nervous beforehand, but it turned out to be an unforgettable experience. When I learned that nearly 70,000 people would be filling the stadium, I was terrified. But the moment I stepped onto the pitch, my nerves turned into pure awe. Hearing the crowd cheer and feeling that incredible energy completely erased my anxiety.

Being so close to the players was the most exciting part for me. The atmosphere in the stadium was unbelievable, especially when Kylian Mbappé scored France’s only goal of the match. The crowd erupted. I was also surprised by how focused the players were. I expected them to look relaxed or excited before the game, but they were completely locked in and concentrated.

Watching the game in person and experiencing the emotions of the fans gave me a new appreciation for soccer. I already knew it was important because it is played and celebrated all around the world, but actually being there helped me understand just how much the sport means to so many people.

Knowing it was July 4 and that the country was celebrating its 250th anniversary made me even more nervous. I knew more people would likely be watching the game, but it also gave me a strong sense of pride. Many of the other flag bearers were selected through athletic programs, while I had the opportunity because of my school. I felt honored to represent Esperanza Academy on such a significant day.

For my older sister, who attended with me, the highlight of the experience was simply watching me on the field. She was proud that I didn’t let my fears keep me from embracing such a remarkable opportunity. Although my parents couldn’t spot me on television, they were thrilled and proud that I had the courage to participate.

In the past, I often passed up opportunities because I was afraid. This experience taught me that there’s often less to fear than we imagine. It showed me the value of stepping outside my comfort zone and relying on the support of those around me. These are lessons I will carry with me into my senior year and beyond.”

*Jorge Calixto is the Director of Student Experience and Partnerships at Esperanza Academy.

De Esperanza Academy al escenario mundial: la experiencia inolvidable de Breendalis Pérez

Breendalis Pérez durante el partido de la Copa Mundial entre Francia y Paraguay. (Foto: Crédito/Nohely Pérez)

Para la mayoría de los estudiantes de escuela secundaria, las vacaciones de verano son un tiempo para descansar. Pero para Breendalis Pérez, quien comenzará su último año en Esperanza Academy, este verano le brindó una oportunidad extraordinaria: estar en el campo de juego ante casi 70,000 aficionados al fútbol, atletas de talla mundial y las brillantes luces de un partido internacional de la Copa Mundial de la FIFA.

Gracias a una alianza entre Coca-Cola y Esperanza Inc., ella fue seleccionada para vivir una experiencia única en la vida como portadora oficial de bandera durante el partido de la Copa Mundial entre Francia y Paraguay. Recientemente compartió sus reflexiones sobre esta experiencia inolvidable y las lecciones que aprendió.

Esperanza Academy se siente orgullosa de ella por superar sus miedos y representar a su escuela y a su comunidad con confianza, elegancia y entusiasmo.

Breendalis Pérez en el campo de juego como portadora oficial de bandera durante la Copa Mundial. (Foto: Crédito/Nohely Pérez)

La experiencia de Breendalis, en sus propias palabras

Hasta ese día, realmente no seguía mucho el fútbol. Conocía algunos nombres de jugadores, pero no sabía qué países estaban compitiendo ni entendía completamente cómo funcionaba el juego. Durante la práctica, pudimos elegir el lado del campo en el que queríamos estar y cada lado tenía una bandera asignada. A mí me tocó portar la bandera de Francia.

Estaba muy nerviosa antes del evento, pero terminó siendo una experiencia inolvidable. Cuando me dijeron que habría casi 70,000 personas en el estadio, sentí mucho miedo. Sin embargo, en el momento en que pisé el campo, los nervios se transformaron en admiración. Escuchar a la multitud animar y sentir esa energía increíble hizo desaparecer toda mi ansiedad.

Lo más emocionante fue estar tan cerca de los jugadores. El ambiente en el estadio era impresionante, especialmente cuando Kylian Mbappé anotó el único gol de Francia. La afición estalló en celebración. También me sorprendió ver lo concentrados que estaban los jugadores. Pensaba que se verían relajados o emocionados antes del partido, pero estaban completamente enfocados.

Ver el partido en persona y experimentar las emociones de los aficionados me dio una nueva apreciación por el fútbol. Ya sabía que era un deporte importante porque se juega y se celebra en todo el mundo, pero estar allí me ayudó a entender realmente cuánto significa para tantas personas.

Saber que era el 4 de julio y que el país celebraba su 250.º aniversario me puso aún más nerviosa. Sabía que probablemente más personas estarían viendo el partido, pero también me hizo sentir un gran orgullo. Muchos de los otros portadores de bandera fueron seleccionados a través de programas deportivos, mientras que yo tuve esta oportunidad gracias a mi escuela. Me sentí honrada de representar a Esperanza Academy en una fecha tan significativa.

Para mi hermana mayor, quien me acompañó, lo mejor de la experiencia fue simplemente verme en el campo. Estaba orgullosa de que no permitiera que el miedo me impidiera aprovechar una oportunidad tan especial. Aunque mis padres no pudieron identificarme en la transmisión de televisión, estaban felices y orgullosos de que hubiera tenido el valor de participar.

En el pasado, a menudo dejaba pasar oportunidades porque tenía miedo. Esta experiencia me enseñó que muchas veces hay menos que temer de lo que imaginamos. También me mostró la importancia de salir de mi zona de confort y apoyarme en las personas que me rodean. Son lecciones que llevaré conmigo durante mi último año de escuela y más allá.

* Jorge Calixto es director de Experiencia Estudiantil y Alianzas de Esperanza Academy.

En la piscina de Hunting Park, una niña que le temía al agua ahora pide venir todos los días

Trinity camina por la plataforma de la piscina antes de comenzar su clase de natación en la piscina del Centro Recreativo Hunting Park. (Foto: Aleida García)

Trinity solía caminar alrededor del borde de la piscina de Hunting Park, lo suficientemente cerca como para sentir las salpicaduras, pero nunca estaba dispuesta a entrar al agua. Este verano, en cambio, está dentro de la piscina tomando clases de natación.

Su madre, Ronnicia Davis, la observaba desde la plataforma cercana.

“Todo está muy caro en este momento, pero los niños necesitan salir, divertirse y hacer ejercicio”, dijo. “Aquí es donde estamos todos los días. Esta piscina es limpia, segura, y el personal y los líderes son maravillosos”.

Según Davis, fue precisamente el personal quien ayudó a Trinity a superar su miedo al agua y la animó a pasar del borde de la piscina a las clases de natación.

La piscina, la segunda más grande de Filadelfia, es un oasis azul y refrescante en el corazón del Centro Recreativo Hunting Park, rodeada de los árboles y áreas verdes del histórico parque de 88 acres, que forma parte del Departamento de Parques y Recreación de Filadelfia.

Niños en la piscina de Hunting Park participan diariamente en clases de natación de 4:00 p.m. a 4:45 p.m., de lunes a viernes. (Foto: Aleida García)

La piscina abre de lunes a viernes de 11: a. m. a 7:00 p. m. y, cuando las temperaturas superan los 90 grados, el horario se amplía para ofrecer natación pública durante todo el día.

Greg Stepp, supervisor y Líder de Recreación III, dirige los programas del centro recreativo y de la piscina, además de colaborar con las ligas de béisbol de los centros recreativos de toda la ciudad.

John Molinari, presidente de la Junta Asesora de Hunting Park, muestra con orgullo el trabajo realizado por el supervisor Greg Stepp, él mismo y otros colaboradores para transformar un espacio abandonado en un taller colorido y con aire acondicionado para los participantes del campamento de verano. (Foto: Aleida García)

John Molinari, presidente del Consejo Asesor del centro, lo describe como un líder trabajador y acogedor. Ambos hombres están en la piscina todos los días, junto con la Sra. Bárbara, quien dirige el programa de campamento de verano con su equipo, y los encargados del mantenimiento que mantienen el agua y las instalaciones limpias y seguras.

Fuera del área de la piscina, un oficial de policía asignado vigila especialmente durante los días más calurosos. Esta es una de las razones por las que muchos padres consideran que esta piscina es un lugar seguro para sus hijos.

El compromiso de quienes cuidan el Centro Recreativo se refleja en los detalles. El equipo transformó por su cuenta un antiguo edificio de concesiones abandonado, con fachada de piedra, en un taller colorido con aire acondicionado donde los participantes del campamento de verano construyen sus proyectos. Ellos mismos realizaron tanto el diseño como los trabajos de remodelación.

El edificio aún no cuenta con agua corriente porque la reparación de la antigua tubería principal es responsabilidad de la ciudad. Mientras tanto, los campistas utilizan los baños del edificio principal.

Por las mañanas, la piscina está reservada para los participantes de los campamentos de verano, incluidos niños provenientes de otros centros recreativos que no tienen piscina. Los niños y las niñas nadan en horarios separados debido a que el número de asistentes supera la capacidad máxima de 250 personas.

Más tarde llegan las sesiones de natación para adultos y familias, así como las clases impartidas por los 11 salvavidas de la piscina.

Durante la reciente ola de calor, la piscina se convirtió en un importante lugar de descanso y alivio para la comunidad.

“El problema era conseguir suficientes salvavidas”, explicó Molinari. “Greg pudo mantener un número estable de salvavidas implementando políticas efectivas”.

El parque ha vivido tiempos más difíciles. Originalmente formó parte de la finca colonial de James Logan, secretario de William Penn. El 24 de abril de 1855, Charles Henry Fisher y un grupo de ciudadanos compraron 88 acres de terreno y lo donaron a la ciudad.

Durante décadas, fue un lugar limpio y seguro, con carrusel y piscina para niños. Sin embargo, cuando las industrias locales comenzaron a desaparecer en la década de 1960, la pobreza y las prácticas de discriminación hipotecaria afectaron al vecindario. Para mediados de la década de 1980, tanto la comunidad como el parque enfrentaban problemas de delincuencia, prostitución y narcotráfico.

En esos años, visitar el parque era difícil y, en ocasiones, peligroso.

Hoy, gracias a la reinversión realizada por organizaciones como Fairmount Park Conservancy, el programa Rebuild y grupos comunitarios del vecindario, Hunting Park está recuperando la belleza y seguridad que alguna vez lo caracterizaron.

Por eso, en cualquier día caluroso entre semana, es probable encontrar nuevamente a Trinity dentro del agua.

“Me encanta venir aquí”, dijo sonriendo. “Y le pido a mi mamá que me traiga todos los días”.

At Hunting Park pool, a girl who feared the water now asks to come every day

Children at the Hunting Park Pool take swim lessons each day from 4-00 pm to 4-45 pm Monday through Friday. (Photo: Aleida García)

Trinity used to circle the edge of the pool at Hunting Park, close enough to feel the spray but never willing to go in. This summer, she is right in the water, taking swimm lessons.

Her mother, Ronnicia Davis, watched from the deck nearby. “Everything is so expensive right now, but the children need to go out and enjoy themselves and get some exercise,” she said. “This is where we are every day. This pool is clean, safe, and the staff and leadership are wonderful.” It was the staff, she said, who helped Trinity through her fear and coaxed her from the pool’s edge into the lessons.

Trinity walks across the pool deck before she starts her swim lessons at the Hunting Park Rec Center Pool. (Photo: Aleida García)

The pool, the second-largest in Philadelphia, is a cool blue oasis in the heart of Hunting Park Recreation Center, ringed by the time-tested trees and greenery of the 88-acre park, which is part of the city’s Parks & Recreation Department. It is open Monday through Friday, 11: a. m. to 7:00 p. m., and when temperatures climb above 90 degrees, the schedule opens to public swim all day.

John Molinari, president of the Hunting Park Advisory Board, proudly shows off the work done by Supervisor Stepp, himself, and others to convert an abandoned space to a colorful, air-conditioned workshop for the summer camp attendees. (Photo: Aleida García)

Greg Stepp, supervisor and Recreation Leader III, runs the programs at the recreation center and the pool, and helps run recreation-center baseball leagues across the city. John Molinari, president of the center’s Advisory Council, describes him as a welcoming, hardworking leader. Both men are at the pool every day, alongside Ms. Barbara, who runs the summer camp program with her staff and the pool maintenance attendants who keep the water and the pool house safe and clean. Outside of the pool area, an assigned police officer keeps watch, especially on hot days. This is one of the reasons parents call this pool a safe space.

The care of the Rec Center’s stewards shows in the details. The dedicated team took an old, stone-faced, abandoned concession building and refurbished it themselves — design and labor alike- into an air-conditioned workshop where summer campers build their projects. The building still lacks running water because the aging main is the city’s responsibility to repair, so for now the campers make do with the bathrooms in the main building.

In the mornings, the pool is reserved for summer campers, including guest campers from other recreation centers without a pool of their own. Boys and girls swim at separate times because the number of swimmers exceeds the pool’s 250-person capacity. Later in the day come adult and family swims, and swim lessons taught by the pool’s 11 lifeguards. During the recent heat wave, the pool became a center of rest for the neighborhood. “The problem was getting enough lifeguards,” Molinari said. “Greg was able to keep the number of lifeguards steady by implementing effective policies.”

The park has known harder days. Once part of the colonial estate of James Logan, William Penn’s secretary, the land became a public park on April 24, 1855, when Charles Henry Fisher and a group of citizens purchased the 88-acre tract and gifted it to the city by deed. For decades, it was a clean, safe place with a carousel and a wading pool. Then, as local industries departed in the 1960s, poverty and redlining took hold, and by the mid-1980s, the neighborhood and the park were plagued by crime, prostitution, and drug corners. During those times, it was difficult and dangerous to use the park. Today, reinvestment through the Fairmount Park Conservancy, Rebuild, and neighborhood organizations is restoring the park to the beautiful, safe space it once was, which is why, on any hot weekday, Trinity is back in the water. “I love to come here,” she chimed in, “and I ask my mom to bring me every day.”

¿Dulces y sodas fuera del programa SNAP? ¿Qué opinan algunos latinos de Filadelfia?

Pasillo de sodas en una de las tiendas que aceptan pagos con SNAP. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Filadelfia, PA – El debate sobre el futuro del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) continúa en Estados Unidos. Como parte de la iniciativa “Make America Healthy Again”, el gobierno federal ha impulsado medidas para limitar el uso de los beneficios del programa para la compra de refrescos, bebidas azucaradas y dulces, con el objetivo de fomentar una alimentación más saludable entre las familias beneficiarias.

Sin embargo, una reciente decisión de la jueza federal Amy Berman Jackson bloqueó los esfuerzos para implementar estas restricciones en 23 estados, al determinar que el gobierno federal no tiene la autoridad para modificar unilateralmente la definición de los alimentos que pueden adquirirse con SNAP. En Pensilvania, hasta el momento, no existe ninguna restricción para comprar estos productos con los beneficios del programa.

Estante de jugos envasados con etiquetas de precios en descuento en una tienda que acepta pagos con SNAP.  (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Con el objetivo de conocer cómo percibe la comunidad latina este debate, realizamos una encuesta entre 22 integrantes de la comunidad latina en Filadelfia. Aunque no se trata de una muestra representativa de toda la población, las respuestas ofrecen un panorama de las opiniones de algunos residentes sobre una posible modificación al programa.

De las 22 personas consultadas, 15 mujeres y 7 hombres entre los 35 y 50 años, 11 señalaron que no reciben beneficios de SNAP, mientras
que 8 indicaron que sí son beneficiarias. Y tres personas prefirieron no responder.

Entre quienes reciben este apoyo, siete de las ocho personas consultadas consideraron muy importante conservar la libertad de decidir qué alimentos comprar con sus beneficios. La octava persona respondió que esta libertad es de importancia media.

Vegetales frescos y etiquetas con precio regular. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

También se les preguntó a los participantes si Pensilvania debería restringir la compra de refrescos, bebidas azucaradas y dulces con los beneficios de SNAP. 17 de los 22 participantes consideraron que sí debería existir alguna restricción, al señalar que podría contribuir a reducir enfermedades como la diabetes, la diabetes infantil y la obesidad, además de incentivar la compra de alimentos con mayor valor nutricional.

Por su parte, cinco participantes se manifestaron en contra de una medida de este tipo. Entre sus principales argumentos, señalaron que estos productos suelen ser más económicos y que limitar su compra podría dificultar la gestión del presupuesto familiar. Otros consideraron que los beneficiarios debían conservar la libertad de decidir cómo utilizar sus beneficios.

Al preguntar si estas restricciones realmente ayudarían a mejorar la alimentación, 12 de las 22 personas respondieron que sí, que podrían favorecer una dieta más saludable. Las 10 restantes consideraron que una prohibición, por sí sola, no cambiaría los hábitos de consumo ya que las personas encontrarían otras formas de adquirir esos productos.

Estante de golosinas y etiquetas con precios en descuento. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Finalmente, se les pidió a los participantes que propusieran un cambio en el programa SNAP para fomentar una alimentación más saludable. La recomendación más frecuente fue fortalecer la educación nutricional mediante campañas informativas, orientación para administrar mejor el presupuesto destinado a alimentos y programas educativos en las escuelas públicas.

Algunos participantes también propusieron ampliar los incentivos para la compra de frutas y verduras, como los programas que ya existen en algunos farmers markets, donde los beneficios de SNAP permiten obtener un mayor valor en este tipo de alimentos. Otras sugerencias incluyeron elaborar una lista clara de alimentos de alto valor nutricional y facilitar su acceso en los supermercados.

Más allá de las diferencias sobre restringir o no ciertos productos, la mayoría de las personas consultadas coincidió en un punto: promover una alimentación saludable requiere brindar información, educación y opciones accesibles para que las familias tomen mejores decisiones alimentarias.

Are candy and soda being removed from SNAP? What some Latinos in Philadelphia think

Estante de golosinas y etiquetas con precios en descuento. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Philadelphia, PA – The debate over the future of the Supplemental Nutrition Assistance Program (SNAP) continues across the United States. As part of the “Make America Healthy Again” initiative, the federal government has promoted measures aimed at limiting the use of SNAP benefits for the purchase of soft drinks, sugary beverages, and candy, with the goal of encouraging healthier eating habits among beneficiary families.

However, a recent ruling by federal judge Amy Berman Jackson blocked efforts to implement these restrictions in 23 states, determining that the federal government does not have the authority to unilaterally change the definition of foods eligible for purchase through SNAP. In Pennsylvania, there are currently no restrictions on using SNAP benefits to buy these products.

Estante de jugos envasados con etiquetas de precios en descuento en una tienda que acepta pagos con SNAP  (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

To better understand how the Latino community views this debate, we surveyed 22 members of Philadelphia’s Latino community. While the survey is not representative of the entire population, the responses provide insight into how some local residents feel about potential changes to the program.

Of the 22 people surveyed, 11 said they do not receive SNAP benefits, while 8 indicated that they do. Three participants chose not to respond.

Among those receiving SNAP assistance, seven of the eight respondents said it was very important to maintain the freedom to decide which foods to purchase with their benefits. The eighth respondent considered that freedom moderately important.

Vegetales frescos y etiquetas con precio regular. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Participants were also asked whether Pennsylvania should restrict the purchase of soft drinks, sugary beverages, and candy with SNAP benefits. Seventeen of the 22 respondents said some form of restriction should be implemented, arguing that it could help reduce conditions such as diabetes, childhood diabetes, and obesity, while encouraging the purchase of more nutritious foods.

Five participants opposed such a measure. Their main arguments were that these products are often less expensive and that restricting them could make it more difficult for families to manage their food budgets. Others believed that beneficiaries should retain the freedom to decide how to use their benefits.

When asked whether these restrictions would actually improve diets, 12 of the 22 respondents said yes, believing they could encourage healthier eating habits. The remaining 10 felt that a ban alone would not change consumer behavior, as people would find other ways to obtain those products.

Pasillo de sodas en una de las tiendas que aceptan pagos con SNAP. (Foto: Montserrat Mandri Fernández)

Finally, participants were asked to suggest changes to SNAP that could promote healthier eating. The most common recommendation was to strengthen nutrition education through public awareness campaigns, guidance on managing food budgets more effectively, and educational programs in public schools.

Some respondents also proposed expanding incentives for purchasing fruits and vegetables, similar to programs already offered at certain farmers markets, where SNAP benefits can be matched to provide greater purchasing power for fresh produce. Other suggestions included creating a clear list of highly nutritious foods and making them more accessible in supermarkets.

Despite differing views on whether certain products should be restricted, most participants agreed on one point: promoting healthy eating requires providing families with information, education, and affordable options so they can make better food choices.

Supporting farmworkers through education on immigration and labor rights

The Mexican workforce makes significant contributions to the economies of Pennsylvania, Delaware, and southern New Jersey. (Photo: Courtesy)

For several years, the Protection Services Office of the Mexican Consulate in Philadelphia has conducted outreach visits to agricultural fields throughout Pennsylvania, Delaware, and southern New Jersey. The Mexican agricultural workforce plays a vital role within the consular district, contributing to a wide range of labor-intensive industries, from fruit and vegetable harvesting to greenhouse production, nursery maintenance, and the repair of agricultural machinery and equipment. “Workers come from Mexican states such as Puebla, Guanajuato, Michoacán, and Chiapas, among others,” said Mariana Iraís Hernández Mata, Consul for Protection and Legal Affairs.

“The purpose of these visits is to reach workers who are often located far from urban centers. Our outreach efforts also include farms in Kennett Square, Pennsylvania, the mushroom capital of the United States,” explained Pedro Rubio Cordero, Consul for Protection and Legal Affairs.

Mariana Hernández, Consul for Protection and Legal Affairs, displays an informational brochure. (Photo: Leticia Roa Nixon)

Through the Farmworker Support Committee (CATA), consular officials have visited flower, pepper, and mushroom growers, among others, during the year. Another important partner is the Pennsylvania Farmworker Project, part of Philadelphia Legal Assistance, which advocates for farmworkers’ labor rights, workplace safety, and healthy living conditions throughout the state.

During these visits, consular representatives meet with Mexican nationals to learn about their experiences in temporary worker programs, verify whether they are receiving the wages they are owed, and ensure employers are complying with program regulations. In Mexico, worker recruitment for these programs is coordinated by the Secretariat of Labor and Social Welfare (STPS).

From left to right: Deputy Consul Raúl García Zentlapal with members of the Protection Department. (Photo: Leticia Roa Nixon)

“In the interviews we conduct, we gather all relevant information about each individual, address their concerns, and follow up on their cases. The process is very approachable, and we are here to support them,” Hernández Mata said. According to Consul Rubio Cordero, the most common labor violations involve unpaid wages and workplace accidents. “We maintain ongoing communication with the U.S. Department of Labor regarding these issues,” he added.

The H-2A and H-2B visa programs allow U.S. employers to temporarily hire foreign workers when there are not enough available local workers to fill seasonal or temporary positions. To obtain these visas, employers must first receive labor certification from the U.S. Department of Labor and then submit a petition to U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS).

Consular outreach visits are made possible through partnerships with community organizations and advocates. (Photo: Leticia Roa Nixon)

The H-2A visa, designated for agricultural employment, has no annual numerical cap, meaning visas may be issued based on employer demand and compliance with program requirements. In contrast, the H-2B visa, used for temporary non-agricultural jobs such as hospitality, landscaping, construction, and seafood processing, is subject to an annual limit of 66,000 visas, divided into 33,000 visas for each half of the fiscal year. In some years, the federal government authorizes supplemental visas to address exceptional labor shortages.

Visits to agricultural workers take place during harvest seasons. (Photo: Courtesy)

Both visa categories are initially granted for up to one year and may be extended to a maximum of three consecutive years.

Deputy Consul Raúl García Zentlapal added that “one of our top priorities is ensuring that agricultural workers know there is a Mexican government office available to assist them and provide comprehensive support services.”

The telephone number for the Protection and Legal Affairs Department of the Mexican Consulate in Philadelphia is 215-923-8384, extensions 440 and 449. For emergencies, workers may call 215-266-3740.

Trabajadores del campo reciben orientación sobre sus derechos laborales como inmigrantes en EE. UU.

Las visitas a los trabajadores agrícolas son durante las temporadas de cosecha. (Foto: Cortesía)

Desde hace varios años los servicios de protección del Consulado de México en Filadelfia incluyen visitas a los campos agrícolas de Pensilvania, Delaware y el sur de Nueva Jersey. La fuerza laboral agrícola mexicana es muy importante en la circunscripción consular en la variedad de cultivos intensivos, desde la cosecha de frutas y verduras hasta la producción en interiores, el mantenimiento de viveros y en la reparación de maquinaria y equipos. “Los trabajadores provienen de los estados de la República Mexicana como es Puebla, Guanajuato, Michoacán y Chiapas, entre otros”, informó la Cónsul de Protección y Asuntos Jurídicos Mariana Iraís Hernández Mata.

“El objetivo de estas visitas es acercarnos a ellos ya que se encuentran alejados de los centros urbanos y entre los esfuerzos de alcance también se encuentran las fincas de Kennett Square, en Pensilvania, la capital nacional del champiñón”, precisó Pedro Rubio Cordero, Cónsul de Protección y Asuntos Jurídicos.

Mariana Hernández, Cónsul de Protección y Asuntos Jurídicos muestra un folleto informativo. (Foto: Leticia Roa Nixon)

A través del Comité de Apoyo a los Trabajadores Agrícolas, por su acrónimo en español, CATA, los cónsules de protección han visitado ese año a los cultivadores de flores, chiles y champiñones, entre otros. Otro aliado importante es El Proyecto de Trabajadores Agrícolas de Pensilvania que forma parte de la organización Philadelphia Legal Assistance, el cual defiende los derechos laborales, la seguridad y las condiciones sanitarias de los trabajadores agrícolas en el estado.

De izq. a der. Cónsul Adjunto Raúl García Zentlapal junto a los Cónsules de Protección. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Durante las visitas consulares hablan con los connacionales para ver cómo les está yendo con el programa de trabajadores temporales, si les están pagando los salarios debidos y si el empleador está cumpliendo con las normativas del programa de trabajadores que hay en México, donde hay labor de reclutamiento a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.

Gracias a los aliados y organizaciones comunitarias son posibles las visitas consulares. (Foto: Leticia Roa Nixon)

“En las entrevistas que realizamos justo tratamos de traer toda la información de esa persona, tratamos sus casos y damos seguimiento la dinámica es muy amigable y estamos para apoyarles”, señala la cónsul Hernández Mata. Los casos más frecuentes de incumplimiento del empleador “son los adeudos y accidentes en el trabajo y nosotros tenemos una constante comunicación con el Departamento de Trabajo estadounidense”, acotó el cónsul Rubio Cordero.

Las visas H-2A y H-2B permiten que empleadores estadounidenses contraten temporalmente a trabajadores extranjeros cuando no encuentran suficientes empleados locales disponibles para realizar labores estacionales o temporales. Para obtenerlas, el empleador debe solicitar una certificación laboral ante el Departamento de Trabajo y posteriormente presentar una petición ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS). La visa H-2A, destinada a trabajos agrícolas, no tiene un límite anual de emisión, por lo que puede otorgarse según la demanda y el cumplimiento de los requisitos del programa. En cambio, la visa H-2B, utilizada para empleos temporales no agrícolas como hotelería, paisajismo, construcción o procesamiento de mariscos, está sujeta a un cupo anual de 66,000 visas, dividido en 33,000 para cada mitad del año fiscal, aunque en algunos años el gobierno autoriza visas suplementarias para atender necesidades extraordinarias de mano de obra.

La fuerza laboral mexicana contribuye a la economía de PA, DE y sur de NJ. (Foto: Cortesía)

Ambas se otorgan inicialmente por un máximo de un año y pueden extenderse hasta completar tres años consecutivos.

El Cónsul Adjunto Raúl García Zentlapal agregó que “uno de nuestros objetivos prioritarios es que nuestros trabajadores agrícolas sepan que existe una oficina del gobierno de México que les puede ayudar y que está para servirles ofreciendo asistencia variada e integral”.  El teléfono de servicios de protección y asuntos jurídicos del Consulado de México es 215-923-8384, extensiones 440 y 449. En caso de emergencias es el 215-266-3740.

Small Things and the fight against hunger in Philadelphia

On June 5, a team of volunteers from Convergint prepared a pallet of healthy snacks at the Small Things warehouse in Roxborough for distribution to 765 children in low-income neighborhoods. (Photo: Courtesy/Small Things)

Feeding those in need is a fundamental principle of Christianity. Inspired by Mother Teresa’s belief that “We cannot all do great things, but we can do small things with great love,” the nonprofit organization Small Things has dedicated itself to fighting hunger across Philadelphia.

Founded in 2010 as Easter Outreach, a seasonal effort to provide Easter dinners to struggling families, the organization has grown into a year-round hunger-relief network with a broad community impact. According to its 2025 report, Small Things now distributes more than one million pounds of food annually, supplying essential groceries to thousands of low-income, working-class, and immigrant families throughout the region.

In addition to food distribution, the organization provides nutritious snacks for children and operates a workforce development program designed to help participants build skills and improve their employment opportunities.

Small Things works through a network of more than 50 local partners, including community centers, churches, and food pantries throughout Pennsylvania and neighboring areas. The organization also directly operates food pantries in Philadelphia that serve as a critical resource for families facing economic hardship, including many older adults living on limited incomes.

Respect and dignity are central to the group’s mission. Staff and volunteers strive to treat every person they serve with compassion and empathy while building lasting relationships with partner organizations. “We believe collaboration is key to alleviating poverty,” the organization states on its website. “We seek to build authentic and enduring partnerships to meet the needs of local communities.”

Leading the organization is Vito Baldini, a Philadelphia native and ordained minister in the Reformed Church in America. While serving at what was then Liberti Center City Church, now known as Resurrection, Baldini became aware of the severe food insecurity affecting neighborhoods in North Philadelphia. In 2010, one of those communities was identified as having the highest hunger rate in the United States, an experience that helped shape his dedication to urban ministry and hunger relief.

Baldini’s leadership and the organization’s work have received numerous honors. In 2020, he received the Martin Luther King Jr. Servant Leader Award from the Philadelphia Council of Clergy. In 2021, Philabundance recognized Baldini and Small Things with its Hunger Hero Award, and later that year Concilio named them Volunteer of the Year during its Hispanic Heritage celebration.

For residents in need, Small Things operates food distribution sites in Hunting Park, Fairhill, and Center City Philadelphia, providing groceries and hot meals to individuals and families experiencing food insecurity.

More information is available at smallthingsphilly.org.