La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés) en Puerto Rico informó este martes que arrestó a dos hombres de nacionalidad dominicana, acusados por contrabando de 64 migrantes a la isla caribeña. (Foto: EFE/Orlando Barría/Archivo)
San Juan.- La Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, en inglés) en Puerto Rico informó este martes que arrestó a dos hombres de nacionalidad dominicana, acusados por contrabando de 64 migrantes a la isla caribeña.
Según detalla el HSI en sus redes sociales, los imputados, identificados como Gil Antonio Febles Esteve y Wilton Mejíia Hernández dirigieron un contrabando marítimo de 64 personas, 58 dominicanos y 6 haitianos, el pasado 9 de mayo con intención de llegar a la costa de Cabo Rojo.
La embarcación fue detectada e interceptada a unas 7.5 millas náuticas al norte de Cabo Rojo y los acusados fueron arrestados el pasado 13 de mayo.
«Las operaciones ilegales de tráfico marítimo son extremadamente peligrosas y ponen vidas en riesgo en el mar», dijo el agente especial a cargo interino de HSI en San Juan, Yariel Ramos.
«Aquellos que decidan organizar o participar en estos viajes ilegales serán identificados y procesados. No se hagan a la mar ilegalmente: las consecuencias pueden ser mortales», agregó en declaraciones escritas.
El HSI agregó en la nota que uno de los acusados había sido deportado de Estados Unidos en ocho ocasiones y cumplió aproximadamente 16 meses de prisión federal por delitos migratorios previos.
El segundo había sido deportado desde Estados Unidos en 2023 mediante un proceso de expulsión acelerada.
Los acusados enfrentan cargos federales que incluyen ayudar o facilitar la entrada de extranjeros a Estados Unidos, introducir y asistir en la entrada de extranjeros, y reingreso ilegal tras deportación luego de una condena.
La investigación fue realizada por HSI en conjunto con la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, la Policía de Puerto Rico y otras agencias locales.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, no descartó este martes que los participantes del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 puedan beneficiarse del fondo creado por la Fiscalía para compensar a los investigados durante la Administración del expresidente Joe Biden (2021-2025).
«Vamos a evaluar cada solicitud caso por caso. Ahora bien, ¿quiénes son los que nunca reciben ni una pizca de compasión cuando se trata de sentencias desproporcionadas? Precisamente aquellas personas que votaron por Donald Trump y participaron en la protesta del 6 de enero», declaró Vance en una rueda de prensa en la Casa Blanca.
Según el vicepresidente, el nuevo fondo de 1.776 millones no está destinado en concreto para compensar a los asaltantes, sino a aquellas personas que han sido «realmente maltratadas» por la anterior Administración.
«Ciertamente tenemos personas que fueron acusadas de agredir a agentes del orden público. Eso no significa que vayamos a ignorar por completo algunas de las reclamaciones que puedan presentar», matizó en respuesta a los periodistas.
Vance negó también que Trump y sus familiares vayan a beneficiarse del fondo.
«¿Acaso un solo dólar de este dinero irá a la Administración Trump? No. ¿Acaso un solo dólar de este dinero irá a Donald Trump a título personal? No. ¿Acaso un solo dólar de este dinero irá a la familia de Donald Trump? No», insistió.
Según Vance, las personas que recibirán dinero son en su mayoría aquellos que fueron procesados «de manera totalmente desproporcionada» durante el mandato de Biden, y no solo exclusivamente republicanos.
«Se trata de compensar a los estadounidenses por el ‘lawfare’ que presenciamos bajo la Administración anterior y, por cierto, cualquiera puede solicitarlo. Si Hunter Biden (hijo del expresidente) desea solicitar este fondo en particular, es bienvenido a hacerlo», garantizó.
El Departamento de Justicia de EE.UU. anunció el lunes la creación de un fondo de 1.776 millones de dólares para compensar a aliados de Trump que fueron investigados o procesados durante el Gobierno de su predecesor.
La creación de este fondo forma parte de un acuerdo con la Fiscalía por el cual Trump retiró este lunes una demanda contra el Servicio de Impuestos Internos (IRS) por la filtración a la prensa de sus declaraciones tributarias.
La Fiscalía detalló que, como parte de ese acuerdo, el presidente, sus hijos Donald Trump Jr. y Eric Trump, y su empresa, la Organización Trump, recibirán «una disculpa formal, pero no una compensación económica ni indemnización de ningún tipo».
La Superluna sobre la Estatua de la Libertad y edificios de Brooklyn, el 6 de octubre de 2025, en Jersey City, Nueva Jersey. (Foto: AP/Adam Gray)
Nueva York y Nueva Jersey recibirán a aficionados del fútbol de todo el planeta para el Mundial, trasladando a una gran mayoría de los visitantes al otro lado del río Hudson hasta el MetLife Stadium, en los Meadowlands.
El estadio, casa de los Jets y los Giants de la NFL, tiene previsto albergar ocho partidos, incluida la final el 19 de julio. Es el evento más reciente de gran magnitud en el recinto de 80.000 asientos en Meadowlands, 12 años después de que allí se jugara el Super Bowl y tres años después con múltiples recitales de “The Eras Tour” de Taylor Swift.
Lugares emblemáticos para visitar
La Estatua de la Libertad, Times Square, el rascacielos Empire State, el Central Park, Coney Island y espectáculos en Broadway y fuera de Broadway, así como en el Radio City Music Hall, encabezan una larga lista de destinos turísticos.
Los Yankees y los Mets de las Grandes Ligas de Béisbol tienen muchos juegos como locales, incluido el duelo de los Los Angeles Dodgers en el Yankee Stadium el fin de semana de la final.
La escena gastronómica en Nueva York
Empiece con un bagel y una porción de pizza y, a partir de ahí, pase a cualquier tipo de cocina que se le antoje. Hay 72 restaurantes en la ciudad de Nueva York y las zonas aledañas con una estrella Michelin, y se puede comer bien a cualquier precio.
Algunas de las mejores parrillas y restaurantes italianos se encuentran por todas partes, especialmente en Manhattan, y Flushing, en Queens, ofrece una variedad de excelente comida asiática.
Zonas para aficionados
Habrá una gratuita en cada uno de los cinco distritos de la ciudad: Rockefeller Center en Manhattan; el Billie Jean King National Tennis Center — sede del Abierto de Estados Unidos de tenis— en Queens; en la ribera del East River y en Brooklyn Bridge Park en Brooklyn; un centro comercial cerca del Yankee Stadium en el Bronx; y un estadio de béisbol de ligas menores en Staten Island.
Se tendrá otra en Harrison, Nueva Jersey, en el Sports Illustrated Stadium de los New York Red Bulls de la MLS, con un costo de 10 dólares para adultos y gratis para niños de 12 años o menos, aunque se requiere entrada.
Opciones de transporte
Un boleto de tren de ida y vuelta desde Penn Station, en Manhattan, hasta East Rutherford en NJ Transit cuesta 98 dólares — menos que los 150 dólares anunciados inicialmente, pero aun así bastante más que los 12.90 dólares de otros eventos — y no es directo. Quienes tengan boleto deben comprar con anticipación para una franja horaria específica, abordar en una de dos zonas designadas y luego hacer transbordo en Secaucus Junction.
Los aficionados también pueden tomar trenes de NJ Transit desde Secaucus o desde la terminal de Hoboken. Un autobús oficial de la FIFA cuesta 20 dólares y sale de Grand Central Station, de la terminal de autobuses Port Authority, de un sitio aún por determinar en el centro o de un estacionamiento en Clifton, Nueva Jersey.
Pese a los amplios estacionamientos que rodean el estadio, con más de 20.000 plazas que suelen estar disponibles, el único estacionamiento en el lugar será lo que la FIFA denomina “premium” y de disponibilidad limitada en el centro comercial American Dream. Para recoger y dejar pasajeros, los servicios de transporte por aplicación tendrán una zona frente a la pista de carreras de arneses de Meadowlands.
Consejos sobre el estadio
Reserve mucho tiempo para entrar y aún más paciencia para salir. Un partido de temporada regular de fútbol americano provoca largas colas y atascos, y las complicaciones logísticas de no contar con estacionamiento ni reuniones previas al partido en el estacionamiento, combinadas con la cantidad de aficionados que no conocen el estadio ni el transporte para llegar, podrían causar demoras prolongadas
HARRISBURG, Pa. — Democrats in Pennsylvania will settle primary fights on Tuesday to shape their congressional slate for the fall election, where they hope to capture the state’s four swing districts and ultimately a U.S. House majority.
Gov. Josh Shapiro and national Democrats are promoting their chosen candidates over progressive rivals, the latest example of a fissure that has divided the party as it grasps for a path back to power in Washington.
Three of the four swing districts have contested Democratic primaries, in addition to a wide-open primary contest in Philadelphia that will almost surely anoint the next seatholder.
The campaigns will put Pennsylvania on the front lines of Democratic efforts to retake control of Congress and block the last two years of President Donald Trump’s agenda.
They will also test Shapiro’s influence ahead of a possible White House campaign. He’s heavily favored to win reelection over Republican candidate Stacy Garrity, the state treasurer, so Shapiro is putting his clout on the line in primaries that will determine his party’s chances in November.
Contested primaries in swing seats
Three of Democrats’ primary fights are in swing districts held by Republican U.S. Reps. Brian Fitzpatrick, Ryan Mackenzie and Scott Perry.
Shapiro and the House Democrats’ campaign arm, the Democratic Congressional Campaign Committee, have teamed up to endorse the same candidate in each of those contested primaries.
Washington U.S. Rep. Suzan DelBene, the chair of the DCCC, said the party wanted “top-tier” candidates who were the strongest to take on Republican incumbents.
Bob Brooks, bombero sindical y candidato demócrata, ha recibido el respaldo de sectores progresistas en su campaña por el Congreso. (Foto: RR. SS.)
Two of those — Janelle Stelson and Bob Harvie — are facing opponents on the left, while another, Bob Brooks, is in a four-way primary contest.
Stelson, a former local television anchor and personality, is running in Perry’s south central Pennsylvania district and competing for the nomination against Justin Douglas, a progressive minister and a Dauphin County commissioner.
In Fitzpatrick’s district in suburban Philadelphia, Harvie, a Bucks County commissioner, is up against Lucia Simonelli, a first-time candidate and climate activist.
Ryan Crosswell, exfiscal federal y exmarine, busca la nominación demócrata tras ganar notoriedad por su renuncia al Departamento de Justicia. (Foto: RR. SS.)
Lamont McClure, ejecutivo del condado de Northampton, es uno de los aspirantes con mayor experiencia política en la contienda demócrata. (Foto: RR. SS.)
Brooks’ primary is for the right to challenge Mackenzie in the Allentown-area seat. He’s facing former federal prosecutor Ryan Crosswell, former Northampton County executive Lamont McClure and former legislative aide Carol Obando-Derstine.
Carol es bilingüe y bicultural, psicóloga comunitaria, ingeniera, educadora y tiene una larga trayectoria en servir a su comunidad. (Foto: Suministrada)
Voters aren’t necessarily following endorsements
The message of Shapiro’s endorsements isn’t always getting through to voters.
Tara Chickey, a Democrat voting in south central Pennsylvania’s 10th District on Tuesday, said she likes Shapiro and his endorsement of Stelson might have made a difference to her — if she had known about it.
Instead, she voted for Douglas to take on Perry. She’d simply heard more about Douglas than Stelson, she said.
Cindy Durian, meanwhile, wants Democrats to take back the U.S. House and Senate this fall, but she’s not that interested in whom party leaders think she should vote for in the contested primaries.
Durian, 65, voted for Douglas instead of Stelson. She viewed Douglas as being more engaged with regular voters during the campaign.
“I like Josh Shapiro, but I don’t have to agree with everything he says, right?” Durian said. “I mean, that’s what makes us a democratic state.”
Democrats see opportunity
In 2018, the last midterm election cycle under Trump, Pennsylvania Democrats flipped four Republican-held congressional seats. In 2024, Perry and Mackenzie’s margins of victory were among the slimmest in that year’s House races — smaller than the margin by which Trump won those districts in the presidential election.
Fitzpatrick won more comfortably, but he is just one of three House Republicans elected in districts that also backed Democratic presidential candidate Kamala Harris.
Fitzpatrick and Perry are perennial targets of Democrats and have survived repeatedly. However, Mackenzie is a freshman in his first reelection test.
Without Trump on the ballot, Democrats hope they can capitalize on weaker Republican turnout. Shapiro won the same districts in 2022, and he’s at the top of the party’s ticket this year.
A Philadelphian will go to Washington
In Philadelphia, the Democratic primary for a seat in Congress is widely viewed as a toss-up among three candidates.
No Republican is seeking that party’s nomination, making the Democratic primary winner a shoo-in to succeed retiring Democratic Rep. Dwight Evans.
It features a familiar name to many in the city: Sharif Street, a state senator, former state party chairman and son of the city’s former two-term mayor, John F. Street. He is backed by Mayor Cherelle Parker, former Gov. Ed Rendell and the city’s building trades unions.
A state lawmaker, Rep. Chris Rabb, was endorsed by progressive stalwarts U.S. Rep. Alexandria Ocasio-Cortez of New York and online streamer Hasan Piker and has drawn financial backing from the Congressional Progressive Caucus.
Dr. Ala Stanford, a pediatric surgeon who started a Black doctors’ consortium during the COVID-19 pandemic, was helped by millions of dollars from 314 Action, a left-leaning political action committee aimed at electing scientists to Congress.
La investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Lucía Carmina Jasso (i), el director ejecutivo del Instituto para las Américas, Michael Collins (c) y la directora del Observatorio IBERO sobre el Sistema de Justicia, Ana Laura Magaloni, participan en la presentación del estudio 'Índice de Paz México 2026' este martes, en Ciudad de México (México). (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)
México experimentó en 2025 su «mayor mejora» en la paz desde hace trece años al tener una «reducción considerable» en la cifra de homicidios, pero en el país todavía persiste un miedo mayoritario a la inseguridad, según el estudio anual del Instituto para la Economía y la Paz (IEP).
En la presentación del ‘Índice de Paz México 2026’, que tuvo lugar este martes en Ciudad de México, el director ejecutivo del instituto para las Américas, Michael Collins, afirmó que la «idea central» del informe es que la paz ha mejorado por sexto año consecutivo en el país norteamericano gracias a la reducción generalizada de la violencia.
«Hemos visto una reducción considerable en homicidios en el país, una reducción del 22,7 %. Hubo 7.000 homicidios menos el año pasado que en 2024», aseguró Collins.
A pesar de esa mejoría, el experto alertó que hay cifras que, en 2025, siguen «muy altas», como el número de desaparecidos -35.000, de los que 12.000 siguen sin ser localizados-, por lo que instó a consolidar la paz en un «momento clave» a través de «muchísima más inversión» en materia de seguridad pública y de justicia.
La investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Lucía Carmina Jasso, habla durante la presentación del estudio ‘Índice de Paz México 2026’ este martes, en Ciudad de México (México). (Foto: EFE/Sáshenka Gutiérrez)
Por su parte, Lucía Carmina Jasso, investigadora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apuntó que la mejoría de la paz en un 5,1 % es la «mayor de la historia» desde que el IEP realiza este índice, si bien advirtió que la situación de violencia se «deterioró» en 10 de las 32 entidades federativas del país.
En este sentido, el estudio destaca el aumento en el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado, la extorsión o el narcomenudeo.
Sobre la situación de los estados, el documento indica que las tres regiones menos pacíficas son Colima (oeste), Sinaloa (oeste) y Guanajuato (centro), mientras que las que tienen un mayor índice de paz son Yucatán (este), Chiapas (sur) y Tlaxcala (centro).
También refleja la «prevalencia» en la sociedad en el miedo a la violencia (75,6 % de la población), lo que impacta en la «calidad de vida y también a largo plazo», lamentó Jasso.
«El miedo a la violencia no solamente es a nivel personal, también se da en las empresas o en las ciudades. Hay literatura que habla de las ciudades asustadas, donde se invierte más en proteger que en otras cuestiones que podrían ser más importantes», dijo.
La directora del Observatorio IBERO sobre el Sistema de Justicia, Ana Laura Magaloni, habla durante la presentación del estudio ‘Índice de Paz México 2026’ este martes, en Ciudad de México (México). (Foto. EFE/Sáshenka Gutiérrez)
La directora del Observatorio Ibero sobre el Sistema de Justicia, Ana Laura Magaloni, consideró que la «mejor» estrategia de seguridad de los últimos tiempos es la del actual Gobierno, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, porque se focaliza en los responsables de la violencia y descarta el «uso indiscriminado de la fuerza».
Cristopher Sánchez, lanzador dominicano de los Filis. (Foto: EFE/JOHN G. MABANGLO/Archivo)
El zurdo dominicano de los Filis de Filadelfia, Cristopher Sánchez, se consolida como uno de los lanzadores más dominantes de las Grandes Ligas y de paso mantiene un buen ritmo para afianzarse entre los principales candidatos al premio Cy Young de la Liga Nacional.
Sánchez, nacido hace 29 años en La Romana, finalizó segundo en la votación al mejor lanzador del viejo circuito la pasada temporada, superado por Paul Skenes, pero su inicio de campaña deja claro que mantiene intactas sus aspiraciones y que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
El dominicano acumula tres aperturas consecutivas con triunfo, sin permitir carreras en 24 episodios trabajados, tramo en el que ha ponchado a 30 bateadores y apenas ha otorgado una base por bolas.
La más reciente de esas actuaciones llegó el pasado sábado frente a los Piratas de Pittsburgh, equipo al que dominó con la segunda blanqueada de su carrera y trabajó la ruta completa, la primera de esta temporada y la cuarta de su trayectoria en las Grandes Ligas.
En ese compromiso, Sánchez recetó 13 ponches y limitó a la ofensiva de Pittsburgh a solo seis aislados imparables, en otra demostración de control y poder desde el montículo.
Con ese desempeño, el espigado zurdo de 1,98 metros elevó a 80 su total de abanicados para colocarse como líder de ponches de la Liga Nacional.
Además, hasta su más reciente salida encabeza el circuito en entradas lanzadas, con 64.1 episodios trabajados en 10 aperturas.
Su balance de la campaña es de cinco victorias y dos derrotas, acompañado de una efectividad de 1.82 y un WHIP de 1.20.
Sánchez no pierde un encuentro desde el pasado 18 de abril, cuando los Filis cayeron ante los Bravos de Atlanta. Su otra derrota de la temporada se produjo el 7 de abril ante los Gigantes de San Francisco.
Tras completar su más reciente joya monticular, el lanzador dominicano aseguró ante los medios que no piensa en la carga de trabajo ni en estadísticas individuales, y que su principal objetivo es «seguir compitiendo, seguir adelante y dar lo mejor de mí mismo».
Algo que Sánchez podrá demostrar nuevamente en su próxima apertura, este viernes, cuando los Filis se midan con los Guardianes de Cleveland en el Citizens Bank Park.
El candidato presidencial republicano y expresidente Donald Trump baila durante un acto de campaña en el Aeropuerto Internacional de Wilmington, el sábado 21 de septiembre de 2024, en Wilmington, Carolina del Norte. (Foto: AP/Alex Brandon)
Is there a future in politics for Republicans who cross President Donald Trump?
The signs this year suggest no, and Trump has convinced his voters to defeat his adversaries again and again. The next test of the president’s power to extract retribution is on Tuesday, when Rep. Thomas Massie of Kentucky faces a Trump-backed primary challenger.
Massie has been a thorn in the president’s side for pushing for the release of the Jeffrey Epstein files, opposing the war with Iran and voting against Trump’s signature tax legislation last year.
Here are some things to watch as voters in Alabama, Georgia, Idaho, Kentucky, Oregon and Pennsylvania cast ballots on Tuesday.
Will Trump’s endorsement continue to carry the day?
Trump has repeatedly shown that Republican primary voters will follow his lead, even as his popularity wanes with the broader electorate.
In Kentucky, he’s supporting first-time candidate Ed Gallrein over Massie, who has been in office since 2012. Massie is trying to convince Republicans that they can support both himself and Trump at the same time, a proposition that has been tried unsuccessfully in other races around the country.
On Saturday, Republican Sen. Bill Cassidy of Louisiana failed to even make the runoff, unable to repair his relationship with Trump five years after voting to convict him during his second impeachment trial. And earlier this month, Trump successfully dislodged five of seven Indiana Republicans he targeted for voting against his redistricting plan.
Trump is flexing his influence in other places on Tuesday as well.
In the race for Georgia governor, Trump is backing Lt. Gov. Burt Jones in an unexpectedly ugly battle for the Republican nomination. Jones, who comes from a wealthy Georgia family, has given his campaign $19 million. But billionaire Rick Jackson, a health care tycoon, has put more than $83 million of his fortune into the race. Trump’s endorsement power has rarely been tested against that level of lopsided spending.
Trump stayed on the sidelines of Georgia’s Senate race, leaving a crowded field of hopefuls seeking to take on Democratic Sen. Jon Ossoff, who’s running unopposed for his party’s nomination. But in Alabama, Trump endorsed Rep. Barry Moore for Senate to replace Tommy Tuberville, who is running for governor.
A test for Shapiro in Pennsylvania
It’s no secret that Pennsylvania Gov. Josh Shapiro may run for the White House.
But on Tuesday, the Democrat’s political clout will be tested in his home state, where he’s working to elect a slate of House candidates that he thinks will give his party the best chance to flip Republican seats in the fall.
Shapiro’s endorsed candidates include Paige Cognetti, mayor of Scranton; Bob Brooks, president of the state firefighters’ union; and Janelle Stelson, a former television news personality who narrowly lost two years ago.
As popular as he may be, Shapiro’s endorsements haven’t scared off Democratic rivals, who are fighting to defeat the governor’s picks — and perhaps send a message that he’s not as strong as he’d like to be with the 2028 presidential contest looming.
Politically homeless in Georgia?
Georgia is about to feature a fresh case study in the divergent paths available to Republicans who defy Trump.
Secretary of State Brad Raffensperger and former Lt. Gov. Geoff Duncan were among the few Republicans to speak out against Trump’s attempt to overturn his 2020 loss.
Both are now running for governor — Raffensperger as a Republican and Duncan as a Democrat — and both are trying to convince voters to look past things they said in the past.
Raffensperger is spending millions of his own money trying to reintroduce himself to Republicans by reminding them of his long career in conservative politics before defying Trump.
Duncan, meanwhile, is trying to convince Democratic voters that they can trust him after renouncing his prior opposition to abortion rights, gun control and the expansion of Georgia’s Medicaid program.
The primaries will go to a runoff on June 16 if nobody gets 50% of the vote on Tuesday.
Chaos in Alabama?
Confusion may reign across Alabama on Tuesday as votes cast in four of the state’s seven congressional districts may not be counted.
That’s because Republican Gov. Kay Ivey moved just last week to postpone the primaries until Aug. 11, emboldened by the recent U.S. Supreme Court decision that hollowed out the Voting Rights Act. Republicans across Alabama, Louisiana and Tennessee are now scrambling to redraw congressional boundaries to eliminate some majority-Black U.S. House districts to maximize their political advantage.
That means that ballots cast Tuesday in primaries for Alabama’s 1st, 2nd, 6th and 7th congressional districts will be voided, the secretary of state says, while state officials restore a previous set of Republican-drawn district boundaries.
You’d be excused for being confused. Alabama voters will still choose nominees Tuesday as planned for the 3rd, 4th and 5th congressional districts, as well as for U.S. Senate and a full slate of state and local offices.
Rep. David Scott’s death is a reminder of Democratic gerontocracy
The late Rep. David Scott, D-Ga., was the fourth Democrat to die in office this term, fueling a growing restlessness on the left over the party’s aging leadership. Scott, who was 80 when he died, was seeking a 13th term.
Scott’s name will appear on the ballot alongside five other candidates running in the Democratic primary, but votes for him will not be counted. Whether someone wins on Tuesday or the race goes to a runoff on June 16, the Democratic nominee is almost certain to win the general election in a district that tilts overwhelmingly toward the Democrats.
A special election on July 28 will decide who finishes the remainder of Scott’s term, with a runoff on Aug. 25 if nobody gets a majority.
El gobernador Josh Shapiro encabezó un evento de campaña en apoyo al candidato demócrata Bob Brooks en Emmaus. (Foto: RR. SS.)
ALLENTOWN, PA — El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, encabezó el pasado domingo una jornada de campaña en apoyo al candidato demócrata del Séptimo Distrito Congresional de Pensilvania, Bob Brooks, antes de participar en el evento comunitario Fiesta on Hamilton en Allentown, una de las celebraciones más importantes de la cultura latina en el Valle de Lehigh.
La jornada comenzó en Emmaus, donde Shapiro se reunió con Brooks, simpatizantes y voluntarios para impulsar el trabajo de campo rumbo a las elecciones de noviembre. En el encuentro también participaron los representantes estatales Michael Schlossberg y Peter Schweyer.
Durante el evento de campaña, el gobernador destacó la importancia de respaldar candidatos que, según dijo, representen los intereses de las familias trabajadoras y puedan enfrentar los retos políticos y económicos del país.
Josh Shapiro y Bob Brooks convivieron con simpatizantes durante la jornada política previa a Fiesta on Hamilton. (Foto: RR. SS.)
Bob Brooks, exbombero y líder sindical con más de dos décadas de experiencia, busca representar al Distrito 7 de Pensilvania en el Congreso de Estados Unidos, un escaño considerado estratégico de cara a las elecciones generales de noviembre.
Posteriormente, Shapiro se trasladó a Allentown para participar en Fiesta on Hamilton junto al vicegobernador Austin Davis. El evento reunió a miles de residentes, empresarios, artistas, líderes culturales y organizaciones comunitarias para celebrar las contribuciones de la comunidad latina en Pensilvania.
De acuerdo con la campaña Shapiro for Pennsylvania, más de 1.2 millones de latinos viven en el estado, y la administración Shapiro-Davis busca garantizar oportunidades de crecimiento y éxito para todas las comunidades, independientemente de su origen, religión o identidad.
Durante la celebración, el gobernador y el vicegobernador recorrieron puestos de pequeños negocios locales, conversaron con emprendedores y saludaron a residentes del Valle de Lehigh, destacando la importancia económica y cultural de la población latina en la región.
El gobernador Josh Shapiro conversó con residentes y asistentes durante Fiesta on Hamilton en Allentown. (Foto: RR. SS.)
Medios locales como WFMZ resaltaron la participación de Shapiro tanto en Emmaus como en Allentown, señalando que el gobernador aprovechó la jornada para fortalecer el apoyo demócrata en una de las regiones políticamente más competitivas del estado.
Asimismo, en declaraciones difundidas por CBS, Shapiro criticó al expresidente Donald Trump y responsabilizó sus políticas económicas por el aumento en el costo de vida.
Josh Shapiro participó junto a líderes comunitarios y simpatizantes en actividades de campaña y celebración cultural en el Valle de Lehigh. (Foto: RR. SS.)
“Donald Trump continúa faltándole el respeto a los habitantes de Pensilvania y a todos los estadounidenses. Las personas están batallando debido a sus políticas y al aumento de precios en alimentos y combustible”, afirmó el gobernador.
Durante el acto en Emmaus, Shapiro también reiteró su respaldo a Brooks y aseguró que el candidato comprende las necesidades de la clase trabajadora.
“Bob Brooks entiende lo que enfrenta la gente real y sabe unir a las personas para lograr resultados”, expresó el mandatario ante simpatizantes y voluntarios.
La visita ocurre en medio de una intensa actividad política en Pensilvania, considerado uno de los estados clave rumbo a las próximas elecciones federales. En las últimas semanas, Shapiro ha incrementado su presencia en distintos puntos del estado para respaldar candidaturas demócratas en distritos competitivos.
Fiesta on Hamilton volvió a consolidarse este año como uno de los principales eventos culturales latinos del este de Pensilvania, con música, gastronomía, presentaciones artísticas y participación de negocios y organizaciones locales que reflejan la diversidad y el crecimiento de la comunidad hispana en la región.
I heard the music before I reached the front door.
Walking up to the Community of Compassion CDC at the Church of Christian Compassion, 6150 Cedar Ave. in West Philadelphia, on a warm May morning, the bass notes from inside reached the sidewalk like an invitation. A volunteer at the entrance confirmed what the rhythm had already told me: this was a Get Out the Vote (GOTV) rally for Sharif Street, and tomorrow — Election Day — was the whole point.
Sharif Street speaks to the crowd at Get Out the Vote in the Cobb Creek Area of Philadelphia. (Photo: Aleida García)
Pennsylvania’s 3rd Congressional District primary has been called the most partisan in the nation — rated +40 for Democrats by the Cook Political Report. That makes the winner of Tuesday’s Democratic primary the near-certain next representative from North and West Philadelphia.
Street — a Pennsylvania state senator since 2017, a civil rights and housing attorney, the former chair of the Pennsylvania Democratic Party, and the son of former Philadelphia Mayor John F. Street — came with the weight of a legacy and a powerful political machine firmly at his back. He is running to replace long-serving U.S. Rep. Dwight Evans, who announced his retirement and is leaving behind one of the most highly prized Democratic seats in the country.
Inside, several hundred supporters waved campaign signs — Sharif Street, Women for Street — as State Sen. Anthony Williams served as master of ceremonies, introducing each speaker with a few well-chosen words about their record. Philadelphia Mayor Cherelle Parker spoke in support of Street. She stressed the need for a representative who «is going to deliver tangible results that people in the 3rd Congressional District can see, touch, and feel.» When I support someone, I want to see a receipt of what they have done.»
Senator Cory Booker gave a heartfelt speech in support of Shariff Street for Congress. (Photo: Aleida García)
The room went electric when U.S. Senator Cory Booker of New Jersey took the stage. Booker had crossed the Delaware River to stand next to the man he called his brother. When someone previously asked him why — why, with everything happening in this country, he was making this particular trip to Philadelphia, Booker didn’t hesitate.
«Let me be very clear,» he said, «that injustice anywhere is injustice everywhere.» After a heartfelt wave of applause, he continued: «I am here because I know that the fate of Philadelphia is tied to the fate of Newark, New Jersey — to the fate of Birmingham, to the fate of Atlanta. No matter how they try to divide us, we are still one nation. We need to be more indivisible. We are one nation under God.»
Booker and Street share a thread beyond geography: both are graduates of distinguished institutions, and both went to law school before stepping into political leadership. Street earned his B.A. from Morehouse College and his J.D. from the University of Pennsylvania Carey Law School. He later practiced civil rights and affordable housing law and helped create Philadelphia Green Communities. Booker called Street someone «who knows what it is to keep fighting even when you’re tired.» Philadelphia Democratic Party Chairman Bob Brady, a man who has seen more Philadelphia primaries than most, was characteristically blunt.
Sharif Street addresses the rally, flanked on the left by Mayor of Philadelphia Cherelle Parker, Philadelphia City Council President Kenyatta Johnson, Representative Joanna McClinton, PA Senator Vincent Hughes, Philadelphia Democratic Committee Chairman Bob. Brady and Senator Cory Booker. (Photo: Aleida García)
«I am tired of hearing people running against our guy saying what they are going to do,» he said, pausing for effect. «He’s already done it. Let’s get this thing done tomorrow.» City Council President Kenyatta Johnson raised the issue of gun violence prevention. Then he offered a pointed observation about voter turnout — one that resonates in communities too often dismissed before the polls even close. «These people aren’t going to show up,» he said, echoing the skeptics. Then, measuring his words, «Look at the wards that are going to win this race. These people vote more than these other people.» Pennsylvania House Speaker Joanna McClinton delivered a rousing endorsement in the commanding cadence she is known for across Harrisburg. But the speaker who landed differently was April Street — Sharif’s wife — who addressed the complicated weight of his surname with quiet force. Many people assume, she said, that being a Street makes things easier in Philadelphia politics. «Being a Street,» she told the room, «is not an entitlement. It is a legacy of service.»
Former Mayor John Street sat in the front row, watching politicians he helped shape stand up for his son. He was briefly introduced but did not speak — a patriarch who has already said, over decades of Philadelphia public life, what needed to be said. Sharif Street spoke last, his words filling the room with an urgency that brought the crowd to its feet. Signs rose, and voices rang out: «Street! Street! Street!»
At the door, a supporter sitting at the flyer table — likely handing out materials for the last time before the vote — looked up at me. «What do you think about this race?» he asked. I turned the question back. He thought for a moment. «Street has a record,» he said. «He has a plan. He has a receipt. I don’t think the other candidates have a real strategy.» He paused. «I think we will win.»
Sharif Street addresses the rally, flanked on the left by Mayor of Philadelphia Cherelle Parker, Philadelphia City Council President Kenyatta Johnson, Representative Joanna McClinton, PA Senator Vincent Hughes, Philadelphia Democratic Committee Chairman Bob. Brady and Senator Cory Booker. (Photo: Aleida García)
Escuché la música antes de llegar a la puerta principal. Al acercarme al Community of Compassion CDC en la Iglesia de Christian Compassion, ubicada en el 6150 de Cedar Ave., en el oeste de Filadelfia, en una cálida mañana de mayo. Un voluntario en la entrada confirmó lo que el ritmo ya me había dicho: se trataba de un evento de movilización electoral (GOTV) para Sharif Street, y mañana —día de elecciones— era el objetivo central.
Sharif Street speaks to the crowd at Get Out the Vote in the Cobb Creek Area of Philadelphia. (Photo: Aleida García)
Las primarias del 3er Distrito Congresional de Pensilvania han sido calificadas como las más partidistas de la nación, con una ventaja de +40 para los demócratas según el Cook Political Report. Eso hace que el ganador de las primarias demócratas del martes sea casi con seguridad el próximo representante del norte y oeste de Filadelfia.
Street —senador estatal desde 2017, abogado en derechos civiles y vivienda, ex presidente del Partido Demócrata de Pensilvania e hijo del exalcalde de Filadelfia John F. Street— llegó con el peso de un legado y una poderosa maquinaria política firmemente detrás de él. Se postula para reemplazar al veterano representante federal Dwight Evans, quien anunció su retiro y deja uno de los escaños demócratas más codiciados del país.
Philadelphia Mayor Cherelle Parker attended the Get Out the Vote Rally to support Sharif Street From Left to Right: Representative Joanna McClinton, Mayor Cherelle Parker, Senator Cory Booker, April Street. (Photo: Aleida García)
Dentro del recinto, varios cientos de simpatizantes agitaban carteles de campaña —“Sharif Street”, “Women for Street”— mientras el senador estatal Anthony Williams fungía como maestro de ceremonias, presentando a cada orador con palabras cuidadosamente elegidas sobre su trayectoria. La alcaldesa de Filadelfia, Cherelle Parker, habló en apoyo a Street. Enfatizó la necesidad de un representante que “pueda ofrecer resultados tangibles que la gente del 3er Distrito Congresional pueda ver, tocar y sentir”. “Cuando apoyo a alguien, quiero ver pruebas de lo que han hecho”, afirmó.
Senator Cory Booker from New Jersey traveled to support «his brother» Shariff Street for Congress. (Photo: Aleida García)
El ambiente se electrificó cuando el senador federal Cory Booker, de Nueva Jersey, subió al escenario. Booker cruzó el río Delaware para apoyar al hombre al que llamó su hermano. Cuando previamente le preguntaron por qué —con todo lo que ocurre en el país— hacía este viaje a Filadelfia, no dudó en responder.
“Déjenme ser muy claro”, dijo, “la injusticia en cualquier lugar es injusticia en todas partes”. Tras un aplauso sentido, continuó: “Estoy aquí porque sé que el destino de Filadelfia está ligado al destino de Newark, Nueva Jersey —al de Birmingham, al de Atlanta. No importa cómo intenten dividirnos, seguimos siendo una sola nación. Necesitamos ser más indivisibles. Somos una nación bajo Dios”.
A crowd of hundreds of supporters and numerous media outlets listen carefully to Senator Cory Booker from New Jersey. (Photo: Aleida García)
Booker y Street comparten más que la geografía: ambos son egresados de instituciones destacadas y estudiaron derecho antes de asumir el liderazgo político. Street obtuvo su licenciatura en Morehouse College y su doctorado en Derecho en la Facultad de Derecho Carey de la Universidad de Pensilvania. Luego ejerció en derechos civiles y vivienda asequible y ayudó a crear Philadelphia Green Communities. Booker describió a Street como alguien “que sabe lo que es seguir luchando incluso cuando estás cansado”.
El presidente del Partido Demócrata de Filadelfia, Bob Brady —un veterano de muchas primarias locales— fue directo: “Estoy cansado de escuchar a quienes compiten contra nuestro candidato decir lo que van a hacer”, dijo, haciendo una pausa. “Él ya lo ha hecho. Hagamos esto mañana”.
El presidente del Concejo Municipal, Kenyatta Johnson, abordó el tema de la prevención de la violencia armada. Luego hizo una observación sobre la participación electoral que resuena en comunidades a menudo subestimadas. “Estas personas no van a aparecer”, dijo, citando a los escépticos. Luego, midiendo sus palabras: “Miren los distritos que van a ganar esta elección. Estas personas votan más que otras”.
La presidenta de la Cámara de Representantes de Pensilvania, Joanna McClinton, ofreció un respaldo enérgico con el tono firme que la caracteriza en Harrisburg. Pero quien dejó una impresión distinta fue April Street —esposa de Sharif—, quien abordó con serenidad el peso del apellido. Muchas personas asumen, dijo, que ser un Street facilita las cosas en la política de Filadelfia. “Ser un Street”, afirmó, “no es un privilegio. Es un legado de servicio”.
El exalcalde John Street se encontraba en la primera fila, observando cómo políticos a quienes ayudó a formar respaldaban a su hijo. Fue presentado brevemente, pero no habló —un patriarca que ya ha dicho, a lo largo de décadas de vida pública, lo que tenía que decir.
Sharif Street habló al final, con palabras que llenaron el salón de urgencia y pusieron de pie al público. Los carteles se levantaron y las voces resonaron: “¡Street! ¡Street! ¡Street!”.
En la salida, un simpatizante sentado en la mesa de folletos —probablemente repartiendo materiales por última vez antes de la votación— me miró. “¿Qué opinas de esta contienda?”, preguntó. Le devolví la pregunta. Pensó un momento. “Street tiene trayectoria”, dijo. “Tiene un plan. Tiene pruebas. No creo que los otros candidatos tengan una estrategia real”. Hizo una pausa. “Creo que vamos a ganar”.
Mañana, los votantes del 3er Distrito Congresional tomarán esa decisión. Yo soy una de ellos.