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Trump resulta ileso tras incidente de tiroteo en cena de corresponsales en Casa Blanca

El presidente Donald Trump se acerca al podio antes de hablar en la Sala de Prensa James Brady de la Casa Blanca tras un tiroteo ocurrido fuera del salón de baile durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington, el sábado 25 de abril de 2026. (Foto AP/Tom Brenner)

SEUNG MIN KIM, AAMER MADHANI, COLLIN BINKLEY, ALANNA DURKIN RICHER y DAVID BAUDER

Un hombre armado con pistolas y cuchillos irrumpió en el vestíbulo de una cena de alto perfil de periodistas a la que asistían el presidente Donald Trump y múltiples altos dirigentes estadounidenses el sábado por la noche, corriendo hacia el salón de baile antes de que agentes del Servicio Secreto lo rodearan y lo detuvieran. El presidente resultó ileso y fue evacuado rápidamente.

Los invitados se lanzaron bajo las mesas mientras se desarrollaba la escena, y algunos reportaron haber escuchado disparos fuera del vasto salón de banquetes subterráneo del Washington Hilton, donde se celebraba el evento.

Un funcionario policial afirmó que una persona abrió fuego. Un agente policial recibió un disparo en el chaleco antibalas, pero se espera que esté bien, detallaron varias fuentes a The Associated Press.

El sospechoso del tiroteo —descrito por Trump como una “persona enferma”— fue identificado como Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California, dijeron a la AP dos funcionarios policiales.

“Cuando eres influyente, van tras de ti. Cuando no eres influyente, te dejan en paz”, aseveró Trump, a salvo e ileso y aún con su esmoquin, en la Casa Blanca, dos horas después. “Parece que creen que actuó como un lobo solitario”.

De momento no hay indicios de ninguna otra implicación, y la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, dijo que no tenía “ninguna razón” para creer que alguien más estuviera involucrado. Un video publicado por Trump mostró al sospechoso corriendo más allá de las barricadas de seguridad mientras agentes del Servicio Secreto se le acercaban.

“No parece haber ningún tipo de peligro para la población en este momento”, indicó Bowser en una conferencia de prensa aparte.

Fue la tercera vez desde 2024 que el presidente había estado bajo amenaza por parte de un agresor en su inmediata cercanía —incluido el intento de asesinato en Butler, Pensilvania, que lo hirió y mató a un bombero local.

“Hoy necesitamos niveles de seguridad que probablemente nadie ha visto jamás”, sostuvo el presidente. “No vamos a dejar que nadie se apodere de nuestra sociedad”.

El secretario de Justicia interino, Todd Blanche, explicó que los cargos relacionados con el ataque del sábado por la noche se presentarán en breve y que su naturaleza será obvia, dado lo ocurrido en la cena. Blanche subrayó que “la investigación obviamente está en curso y apenas comenzó”.

El director del FBI, Kash Patel, que flanqueaba a Trump, dijo que la agencia está examinando un arma larga y casquillos recuperados en el lugar, además de entrevistar a testigos de la cena. Instó a quien tenga información a presentarse.

Agentes del servicio secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Mark Schiefelbein)

La cena se convierte en desorden

Los invitados cenaban una ensalada de guisantes de primavera y burrata cuando comenzó el ruido —ruido que Trump dijo que inicialmente pensó que era una bandeja cayendo, pero que algunos periodistas creían que fueron de cinco a ocho disparos.

El Servicio Secreto y otras autoridades irrumpieron en el salón de banquetes del Washington Hilton cuando cientos de invitados se escondían bajo las mesas. En el salón de baile cuando los invitados se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo. Cientos de periodistas se pusieron al teléfono para transmitir información.

“¡Hágase a un lado, señor!”, gritó alguien. Otros gritaban que se agacharan. Desde una esquina, comenzó a sonar el cántico “God Bless America” mientras Trump era escoltado fuera del escenario. Cayó brevemente —al parecer, tropezó— y fue ayudado a levantarse por agentes del Servicio Secreto. Fuera del hotel, miembros de la Guardia Nacional y otras autoridades inundaron el área y helicópteros sobrevolaban en círculos.

Tras un intento inicial de reanudar, el evento fue cancelado por la noche y se reprogramará.

“Lo haremos de nuevo”, dijo Weijia Jiang, presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca. Poco después, el personal comenzó a desmontar los arreglos de las mesas y el atril presidencial.

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dijo que él y su esposa, Kelly, quienes asistieron al evento, estaban “rezando por nuestro país esta noche”.

“La violencia y el caos en Estados Unidos deben terminar”, comentó, por su parte, el líder demócrata de la Cámara Baja, el representante Hakeem Jeffries, de Nueva York.

Agentes del servicio secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Tom Brenner)

El salón de banquetes —donde cientos de periodistas destacados, celebridades y dirigentes nacionales esperaban las declaraciones de Trump— fue evacuado de inmediato. Miembros de la Guardia Nacional tomaron posición dentro del edificio cuando se permitió a la gente salir, pero no se le permitió reingresar de inmediato. La seguridad afuera también era extremadamente estricta.

El representante republicano Mike Lawler de Nueva York, un invitado a la cena, dijo que escuchó un estallido y que “no sabíamos qué demonios era. Y luego se escuchó todo tipo de cosas golpeando y traquetear”. Lawler dijo que recibe “amenazas de muerte a menudo” y afirmó: “Creo que vivimos en un clima en el que todo el mundo reconoce que es un problema, pero no creo que la gente aprecie plenamente cuán grande es el problema en realidad”.

El evento parecía listo para reanudarse tras el desorden. Los meseros volvieron a doblar las servilletas y rellenaron los vasos de agua en preparación para el regreso de Trump. Otro trabajador preparó el teleprompter del presidente para las declaraciones que estaba programado que hiciera.

Por lo general, el hotel Hilton, donde la cena se ha celebrado durante años, permanece abierto a los huéspedes habituales durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, y la seguridad típicamente se ha centrado en el salón de baile y no en el hotel en general, con poco control para las personas que no entran a la cena en sí. En años anteriores, eso ha generado interrupciones en el vestíbulo y otros espacios públicos, incluidas protestas en las que la seguridad se movió para retirar a invitados que exhibieron pancartas o realizaron protestas.

En 1981, el presidente Ronald Reagan recibió un disparo de John Hinckley Jr. fuera del Hilton —un hecho que impulsó rediseños de la propiedad que aumentaron la seguridad y añadieron una suite presidencial especial cerca de la entrada, donde los jefes del Ejecutivo podían ser trasladados. Trump fue trasladado allí brevemente tras el incidente del sábado por la noche.

La asistencia de Trump a la cena anual del sábado en Washington, por primera vez como presidente, ponía en plena exhibición pública la relación, a menudo contenciosa, de su gobierno con los medios de noticias.

Trump llegó a un evento donde los dirigentes de una nación en guerra se mezclaban con celebridades, periodistas e incluso una marioneta —Triumph the Insult Comic Dog— en una cena que típicamente genera debate sobre si la relación entre los periodistas y sus fuentes debería incluir socializar juntos y dejar de lado relaciones a veces adversarias.

Trump estaba siendo observado de cerca en el evento celebrado por la organización de reporteros que lo cubren a él y a su gobierno. Los presidentes anteriores que han asistido por lo general han hablado sobre la importancia de la libertad de expresión y la Primera Enmienda, añadiendo algunas bromas ligeras sobre algunos periodistas en específico.

El presidente republicano no asistió durante su primer mandato ni en el primer año de su segundo periodo en el poder. Acudió como invitado en 2011, sentado entre el público, cuando el entonces presidente, Barack Obama, un demócrata, hizo algunas bromas sobre el promotor inmobiliario de Nueva York. Trump también asistió como ciudadano en 2015.

Los asistentes y trabajadores del hotel son evacuados tras un incidente en el Washington Hilton, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. (Foto: AP/Mark Schiefelbein)

Trump entró al salón de banquetes del Washington Hilton al son de “Hail to the Chief” y saludó a periodistas destacados en el estrado, deteniéndose también para elogiar a la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, con un gesto alegre.

Cenas anteriores también han contado con comediantes que se burlan de los presidentes. Este año, el grupo optó por contratar al mentalista Oz Pearlman como el entretenimiento principal.

Entre reprender a reporteros individuales, pelear en los tribunales con organizaciones como The New York Times, The Wall Street Journal y The Associated Press, y restringir el acceso de la prensa al Pentágono, la animadversión del gobierno hacia los periodistas ha sido una constante del segundo mandato de Trump.

Unas pocas docenas de manifestantes se apostaron al otro lado del hotel en la antesala del evento. Uno iba vestido con un uniforme de prisión, con una máscara de Hegseth y guantes rojos. Otro llevaba un cartel que decía: “El periodismo está muerto”.

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Servicio Secreto evacúa a Trump de cena de corresponsales tras disparos en el punto de seguridad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (C), y la primera dama, Melania Trump (I), participan en la cena de la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) en Washington (EE.UU.). EFE/EPA/Yuri Gripas / POOL

El Servicio Secreto de EE. UU. evacuó este sábado al presidente y la primera dama, Donald y Melania Trump, junto a otros miembros del Gabinete estadounidense, del salón donde se celebraba la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) tras escucharse lo que parecieron ser disparos, según relató un periodista de EFE que se encontraba en el evento.

El mandatario se encuentra aparentemente bien, ya que la cadena Fox ha informado que ha pedido regresar a la sala y retomar la cena.

Trump escribió a continuación un mensaje en la red social Truth en el que aseguró que un «tirador» había sido detenido.

Las aparentes detonaciones se produjeron fuera de la sala de baile, donde se celebraba la cena, presidida por una mesa sobre un escenario, en la que estaban sentados el presidente y la primera dama, quienes fueron evacuados poco después de escucharse los aparentes disparos.

También fueron evacuados otros miembros del Gobierno que habían asistido a la gala celebrada en el Hotel Hilton de Washington, como los secretarios de Estado, Marco Rubio, del Tesoro, Scott Bessent, o de Guerra, Pete Hegseth.

Personas reaccionan tras escuchar disparos aparentes durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA) este sábado en Washington (Estados Unidos). (Foto: EFE/Eduard Ribas)

Las imágenes de televisión muestran que los aparentes disparos, entre tres y cuatro, se produjeron en un momento en que el mentalista contratado para amenizar la velada, Oz Pearlman, estaba hablando con el presidente y la primera dama, que exclamó «¡¿Qué ha pasado?!» al escuchar la conmoción.

Enseguida, todos los ocupantes de la mesa presidencial fueron evacuados a lugar seguro y después más miembros del Servicio Secreto se desplegaron en la sala de baile portando rifles de asalto y pidieron a todas las personas en la sala que se pusieran a cubierto.

Tras unos minutos, el Servicio Secreto comenzó a pedir a los asistentes que abandonaran la sala porque esta es ahora «el escenario de un crimen», según detalló el periodista de EFE presente en la cena.

Sin embargo, muchos asistentes al evento permanecieron en el recinto tras anunciarse que Trump que regresar y retomar la mesa.

Duarte sueña con Mundial y Olimpiadas en el “buen momento” del baloncesto dominicano

Duarte
Chris Duarte, jugador internacional dominicano del Unicaja, durante la entrevista entrevista con la Agencia EFE. EFE/ Jorge Zapata

Málaga.- Chris Duarte, jugador internacional dominicano del Unicaja, asegura en una entrevista con la Agencia EFE que sería “un sueño” jugar la próxima Copa del Mundo 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 con República Dominicana y analiza el “buen momento” de su selección nacional, que tiene “mucho talento”.

“Claro que sueño con jugar un Mundial y unos Juegos Olímpicos con la selección. Según me han contado mis compañeros que lo han vivido, es una experiencia bonita y lo tengo ahí marcado en rojo”, asegura el jugador ex NBA que milita en el Unicaja de la Liga ACB.

Para Duarte, el baloncesto en Dominicana vive una edad dorada: “Nosotros estamos teniendo un buen momento ahora mismo. Tenemos mucho talento, siempre lo he dicho. Si miran las entrevistas mías de antes, siempre he dicho que Dominicana tiene mucho talento”, cuenta a EFE.

“Tenemos a Jean Montero en Valencia; Andrés Feliz en Real Madrid; tenemos a Jassel Pérez en el Covirán Granada; estoy yo aquí en Málaga; tenemos a Ángel Luis Delgado en Turquía y a otros jugadores de buen nivel jugando en buenas ligas. A ver si también Tyson Pérez, aunque no sé si es español o dominicano (risas)”, analiza.

Su apodo en el país es Chris ‘El Padre de la Patria» Duarte, algo que se toma con buen humor y a lo que resta relevancia: “De verdad que sí, me siento bien que la gente me muestre ese cariño así. Pero a ver, ese es un zapato difícil de llenar. Yo no lo digo, no ando en la calle diciendo que soy el padre de la patria. Que lo digan ellos y me hace sentir bien. Pero sí entiendo y estoy consciente de que es un zapato que no se llenará nunca. Lo que hizo Juan Pablo Duarte por nuestra cultura y nuestro país es intocable”.

El escolta-alero del Unicaja de Málaga “siempre” echa de menos su tierra. “Siempre que tengo vacaciones, ese es el primer destino que cojo”, asegura, “allí tengo a mi mamá, a mi papá, a mis tíos, a mi familia, es mi tierra y mi cultura, es difícil olvidarte de tu cultura, de tu gente y de lo que viviste allí. Ese es el destino número uno mío”.

Su estilo de vida en la capital de la Costa del Sol sigue siendo diferente al que tuvo en Puerto Plata. “Ya cuando tú te crías en un lugar, es difícil adaptarte a otro. Yo en Dominicana estuve hasta los 16 o 17 años, ya era un hombrecito. La vida allá es diferente para mí. La gente está en la calle pasándola bien, tienen veinte mil problemas encima y viven la vida como si no tuvieran ningún problema. A mí me encanta eso”.

“Yo tengo un tío que es el ejemplo perfecto. Tiene buena sonrisa, siempre está alegre, haciendo chistes, con buen humor, y es un hombre que a veces está en mala, que necesita ayuda. Eso es lo que me gusta de mi gente y de mi cultura, ir la playa, los ríos, comida, jugar dominó, béisbol, baloncesto… es el país de la alegría”, resume.

Por ello, se muestra orgulloso de la evolución que ha tenido su deporte en su patria en los últimos años: “Cuando vas a Dominicana ves el talento y dices: guau, de verdad que hemos evolucionado. Hoy en día ya no es solo béisbol, antes nada más era eso, béisbol en todos lados. Hoy en día es baloncesto y béisbol. Eso es bonito”.

ICE se dispone a deportar a familia egipcia después de que un juez ordenara su libertad

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Integrantes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Foto: EFE/José Luis Castillo/Archivo)

Nueva York.- Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) han detenido a una familia egipcia que ha estado retenida durante casi un año, apenas dos días después de que un juez federal en Texas ordenara su liberación, y está en proceso de deportarlos, según informaron este sábado sus abogados.

«Detenidos nuevamente en el primer control de ICE, la deportación es inminente, se presentaron mociones de emergencia», informó en primera instancia a EFE el equipo legal que representa a Hayam El-Gamal y sus cinco hijos, de entre 5 y 18 años de edad.

En un comunicado posterior los abogados explicaron que retornó hoy a su domicilio en Colorado, donde ICE los arrestó y los subió a un avión con destino inicial al aeropuerto Willow Run de Detroit «y posteriormente fuera de Estados Unidos, a un lugar desconocido»

La defensa de la familia ha presentado mociones de emergencia en el Distrito Oeste de Texas y en el Quinto Circuito, así como una nueva petición de hábeas corpus en Colorado al considerar que «el intento de deportar a la familia El Gamal viola una orden judicial federal y debe detenerse de inmediato».

Los El Gamal fueron arrestados en junio del año pasado y trasladados al centro de Dilley -el único centro de detención para familias migrantes activo en EE. UU.-, después de que el exesposo de Hayam El-Gamal fuera señalado como el autor de un ataque contra una manifestación proisraelí en Colorado.

El mismo día que la familia fue arrestada, el presidente de Esyados Unidos, Donald Trump, hizo dos publicaciones en Truth Social sobre el caso: «podrían ser deportados tan pronto como esta noche», y «seis boletos sin retorno para la esposa de Mohamed y sus cinco hijos».

En el último año, más de 6.200 menores de edad han sido detenidos en centros para migrantes en Estados Unidos en el último año, según informaron los congresistas.

Tribunal dictamina que la prohibición de asilo de Trump en la frontera es ilegal

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Imagen de archivo. EFE/EPA/ALLISON DINNER

Los Ángeles (EE. UU.)- Un tribunal federal de apelaciones dictaminó que la suspensión del asilo en la frontera sur emitida por el presidente estadounidense Donald Trump es ilegal, lo que supone un golpe a la política migratoria de la Casa Blanca.

El fallo se refiere a una proclamación (212 f) que le permite al Ejecutivo estadounidense deportar sumariamente a los solicitantes de asilo que cruzan la frontera sin permitirles pedir protección.

La medida emitida por Trump el primer día de su mandato citaba una “invasión” como argumento para negar la protección de asilo a personas en riesgo de persecución, con lo que evadía la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA).

Pero un panel del Tribunal de Apelaciones del Distrito de sostuvo que el mandatario no puede eludir las leyes aprobadas por el Congreso que permiten a los extranjeros solicitar asilo.

«Denegar el asilo de un solo golpe, sin información alguna sobre los individuos afectados, ignora necesariamente todo riesgo de persecución que estos enfrentan al ser obligados a regresar a su lugar de origen», escribió el tribunal en una extensa opinión.

La Casa Blanca ha destacado que las admisiones de solicitantes de asilo que han llegado a la frontera son casi nulas desde que Trump asumió su segundo término en enero de 2025.

El fallo representa una victoria para la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes, el Centro de Estudios de Género y Refugiados, y el Proyecto de Derechos Civiles de Texas, que presentaron la demanda en nombre de varias organizaciones que brindan servicios legales a solicitantes de asilo y a un grupo de extranjeros afectados por la política.

“Esta decisión pone fin a la política inhumana de Trump de enviar a personas, incluidas familias con niños pequeños, de regreso a un peligro terrible sin siquiera una audiencia”, declaró en un comunicado el abogado de la ACLU, Lee Gelernt, quien presentó la apelación.

El abogado subrayó que el tribunal “dejó claro” que el presidente no tiene el poder unilateral de anular todas las leyes de asilo promulgadas por el Congreso.

Por su parte, Keren Zwick, directora de litigios del Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes, dijo que tras el fallo espera que el gobierno de Estados Unidos “recuerde su obligación” de considerar las solicitudes de protección para refugiados y “se comprometa nuevamente” a defender los derechos fundamentales de las personas que solicitan protección.

La orden del tribunal no entrará en vigencia inmediatamente. Se espera que la Casa Blanca apele el fallo.

Adriana Ramírez opens her family album to tell the story of “La Violencia en Colombia”

Ramírez will continue presenting her book in cities across the United States, including Pittsburgh. (Photo: Cristian Marín)

On April 23, Mexican‑ and Colombian‑born author Adriana E. Ramírez presented her latest book, The Violence, My Family’s Colombian War, at Taller Puertorriqueño in Philadelphia. Through an intimate family lens, the book examines a defining and traumatic period in Colombian history—one that opened wounds still felt today. Ramírez describes the work as “a macro‑history of Colombia from the 1940s through the 1990s, combined with the story of my grandmother.”

In conversation with the audience, Ramírez spoke about the forces that compelled her to weave a deeply personal narrative rooted in national tragedy. The conflict she explores erupted following April 9, 1948, when the assassination of political leader Jorge Eliécer Gaitán plunged Colombia into widespread unrest. Known as El Bogotazo, the violence sparked decades of civil conflict that reached even the remote mountain regions where her grandparents, Ester and Aníbal, lived.

Set largely in the rural department of Santander, Ramírez’s family story reflects the brutality of a bipartisan war between Liberals and Conservatives—often referred to simply as La Violencia. This period led to mass displacement, deep inequality, and long‑lasting trauma, shaping Colombia’s social and political landscape for generations. Through her storytelling, Ramírez connects Colombia’s political history with her own personal roots, revealing a country marked by displacement, polarization, and domestic violence, yet also defined by extraordinary beauty and resilience.

Adriana Ramírez spent more than 10 years writing the book, combining historical research, family interviews, and an exploration of Colombia’s turbulent past.
(Photo: Cristian Marín)

Like other Cold War–era conflicts around the world, Colombia’s struggle was framed in stark binaries—“reds and blues,” Liberals and Conservatives. Amid rifles, machetes, political flags, and rural farmers caught in the middle, Ramírez introduces her grandparents’ love story. Their relationship unfolds with courage and tenderness, surviving in the midst of a war that often seemed endless. Her grandmother Ester emerges as a central figure—a powerful symbol of strength, determination, and survival.

Many of Colombia’s later struggles—including the rise of guerrilla movements, political polarization, and the violence tied to the drug trade—can be traced back to the instability and social fractures of this era. Ramírez’s book situates those broader developments within the lived experience of a single family, one of countless families forced to migrate and adapt in order to escape violence. For the author, this deeply personal account ultimately serves as “an invitation to understand forgiveness.”

The conversation was moderated by Marissa Johnson‑Valenzuela. (Photo: Cristian Marín)

For U.S. readers less familiar with Colombian history, La Violencia refers to the period beginning with Gaitán’s assassination in 1948 and extending through the mid‑20th century. The events of that day in Bogotá marked the start of decades of partisan bloodshed, the consequences of which continue to shape Colombia today.

Adriana E. Ramírez is also an acclaimed novelist and poet. In 2015, she received the PEN/Fusion Emerging Writers Prize for her novel Dead Boys. She has written as a columnist and literary critic for major U.S. publications including The Boston Globe, Los Angeles Times, Guernica, and PEN America, among others.

More information about her work and details on how to purchase The Violence, My Family’s Colombian War can be found on her Instagram account @adrianawrites. Ramírez will continue presenting the book in other U.S. cities, including an upcoming event in Pittsburgh.

Adriana Ramírez abre su álbum familiar y cuenta la historia de su obra “La Violencia en Colombia”

Adriana dedicó 10 años a la escritura del libro. Involucró investigación, entrevistas a sus familiares y un repaso por los acontecimientos del país cafetero del último siglo. (Foto: Cristian Marín)

La autora de origen mexicano y colombiano, Adriana E. Ramírez, expuso el pasado 23 de abril en Taller Puertorriqueño, su más reciente libro titulado “The Violence, my family´s colombian war” (La Violencia, la guerra colombiana de mi familia). Una exploración, a través del lente de su historia familiar, por un periodo de la historia de este país que abrió una herida que aún cobra víctimas. Ella define su obra como “una macrohistoria de Colombia desde los 40 hasta los años 90 combinada con el relato de mi abuela”.

A través de un conversatorio, Adriana expuso las motivaciones que la llevaron a hilar un relato íntimo que refleja la crueldad del conflicto que se desató a partir del 9 de abril de 1948 y que se expandió hasta las montañas que habitaban sus abuelos Ester y Aníbal. El retrato de ellos, que se ubica en la ruralidad de Santander, refleja el horror de una guerra bipartidista que causó muerte, desplazamiento, desigualdad y otros tantos horrores que aún este país sudamericano sigue padeciendo décadas después. La escritora recorre este episodio entre los caminos que cruzan el pasado político y civil colombiano con sus propias raíces y expone los contrastes de una nación marcada por violencias domésticas, desplazamientos, polarización y, a pesar de todo, una inmensa belleza.

El conversatorio fue moderado por Marissa Johnson-Valenzuela. (Foto: Cristian Marín)

La cuestión, como en otras latitudes, era entre rojos y azules, liberales y conservadores. Y en medio de los fusiles y los machetes, los campesinos y las banderas aparecen los padres de la madre de la autora y su historia de amor que se abrió paso con valentía entre el caos de una guerra que no parece haber tenido fin. La abuela Ester emerge en el relato como un símbolo de fortaleza y determinación.

Lo que hoy se evidencia en las confrontaciones políticas, en el nacimiento de guerrillas o en las violencias que marcaron la historia del narcotráfico, tuvo en buena medida su génesis en las escenas que relata el libro a través de una familia que, como muchas otras, emigró y se movilizó huyéndole al horror. Al final, para la autora, este relato “íntimo es una invitación a entender el perdón”.

La autora seguirá presentando su libro en otras ciudades de Estados Unidos. Pronto lo hará en Pittsburg. (Foto: Cristian Marín)

La Violencia es el periodo de la historia de Colombia que inició con el asesinato del líder político Jorge Eliécer Gaitán. Acontecimiento que desató el Bogotazo durante el 9 de abril de 1948. Una jornada de disturbios sin precedentes en la capital del país que está marcada como el inicio de décadas de cruda violencia partidista que aún persiste en algunas esferas del país.

Adriana E. Ramírez, quien también ha incursionado en la poesía, ganó el premio PEN/Fusion de autores emergentes en el año 2015 por su novela Dead Boys y ha sido columnista y crítica literaria para publicaciones como The Boston Globe, Los Angeles Times, Guernica, PENAmerica, entre otros.

A través de la cuenta de Instagram de la autora (@adrianawrites) se puede conocer más de su obra y de cómo adquirir esta publicación que presentó en Filadelfia.

Museo de Filadelfia lleva la estatua de Rocky al interior tras décadas de tensión

Museo
La estatua de Rocky afuera del Museo de Arte de Filadelfia el 22 de abril del 2026. (AP foto/Tassanee Vejpongsa)

FILADELFIA— Cada día, visitantes de todo el mundo se dirigen a las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia —no necesariamente por las galerías del interior, sino por una estatua de un boxeador ficticio de esa ciudad.

La figura de bronce de Rocky Balboa —con los brazos en alto en señal de victoria, vestido con pantalones cortos de boxeo y botas— se ha convertido en destino de peregrinación para personas de todo el mundo.

Durante décadas, el museo mantuvo una distancia incómoda frente a este tipo de devoción. Ahora la está acogiendo —e invitando a Rocky a entrar.

La muestra “Rising Up: Rocky and the Making of Monuments”, que abre este fin de semana, examina cómo un luchador ficticio se convirtió en un símbolo del mundo real, al situar la estatua dentro del amplio recorrido de la historia del arte y de la identidad de Filadelfia. La exposición es una idea del curador invitado Paul Farber, quien pasó años explorando el significado de la estatua y de los monumentos públicos —incluido a través de sus pódcasts de NPR— antes de llevar la conversación al museo.

La exposición abarca más de 2.000 años de imágenes del boxeo, y sigue una historia de lucha humana que, según dijo Louis Marchesano, subdirector del museo para asuntos curatoriales y conservación, ayuda a explicar el atractivo perdurable de Rocky.

“El tema común de 2.000 años de imágenes del boxeo es que la gente responde al esfuerzo físico, a un conflicto, de una manera muy similar hoy a como lo hacía hace 2.500 años», declaró Marchesano. «No se trata simplemente de ver a dos personas golpearse; se trata de resistencia, fortaleza interior y lucha interna”.

Cuando la estatua de bronce quedó en las escalinatas tras la filmación de las películas de “Rocky”, el museo luchó para que la retiraran. Con el tiempo fue trasladada al sur de Filadelfia antes de regresar a la base de las escalinatas en 2006. Fue recibida de nuevo, pero nunca aceptada del todo. El lugar donde está la estatua es propiedad de la municipalidad, no del museo.

“El museo ha tenido una relación accidentada con la estatua”, admitió Marchesano.

Añadió: “Nos llevó décadas aceptarla. Pero me alegra que lo hayamos hecho”.

Según el Centro de Visitantes de Filadelfia, unas 4 millones de personas visitan las escalinatas cada año, una cifra que rivaliza con la cercana Campana de la Libertad.

David Muller, entrenador de lucha de Francia que recientemente llevó a sus alumnos a las escalinatas, señaló que cree que las pruebas y tribulaciones de Balboa son “buenas para la próxima generación”.

“La película ‘Rocky’ es importante para la mente del deporte y la mente de la vida”, indicó Muller después de correr con ellos escaleras arriba mientras levantaban las manos, sonreían y golpeaban el aire como boxeadores.

Kate Tarchalska viajó desde Polonia con su familia e hizo de la estatua una de sus paradas.

“Era mi héroe cuando era más joven. Y ahora me alegra tanto haber podido estar en el mismo lugar que él”, señaló Tarchalska.

Suraj Kumar, que visitaba a su tía en Filadelfia desde San Luis, se propuso fotografiar la estatua para compartirla con su padre, quien lo introdujo por primera vez a las películas cuando él crecía en Bengaluru, India.

“Cuando supe que esta estatua está aquí, pensé: de verdad tengo que venir”, señaló Kumar.

Una galería sitúa a Rocky en la fiebre mundial del boxeo de la década de 1970, con obras de Keith Haring, Jean-Michel Basquiat y Andy Warhol —todas creadas en una época en la que el boxeo captaba la atención del mundo—.

“En la década de 1970, sabíamos minuto a minuto quién era el campeón mundial de los pesos pesados», apuntó Marchesano. «Los artistas de esta galería responden a ese frenesí global. Sylvester Stallone, en ‘Rocky’, hacía lo mismo: pensaba en la lucha interna y externa”.

Otra galería se centra en la propia Filadelfia, con fotografías del gimnasio de boxeo Blue Horizon y una sección sobre Joe Frazier, cuya historia real inspiró al menos en parte a Rocky.

“Sin Joe Frazier, Rocky no existe”, sostuvo Marchesano.

Cuando la exposición cierre en agosto, la estatua se trasladará a un hogar permanente en la parte superior de las escalinatas del museo, un lugar que nunca ha ocupado oficialmente. La estatua que actualmente está afuera sigue en préstamo de Stallone.

El lugar de Rocky en la base de las escalinatas no quedará vacío: una estatua de Frazier lo reemplazará.

Un consejo tecnológico: ¿Se conecta en un café? Guía de privacidad y seguridad para teletrabajadores

teletrabajadores
Lauren Contreras, de 40 años, trabaja desde su laptop en Foxtail Coffee Co., en Flagstaff, Arizona,el lunes 20 de abril de 2026. (AP Foto/Cheyanne Mumphrey)

Para los teletrabajadores digitales, conectarse para trabajar desde una cafetería, un espacio de coworking, el vestíbulo de un hotel o una sala VIP de un aeropuerto es una forma de vida.

El trabajo remoto ha sido posible gracias a un internet confiable de alta velocidad y se vio impulsado por la pandemia. Para algunos trabajadores remotos, eso incluye trabajar desde algún lugar distinto a su casa u oficina, quizá porque su empresa no tiene una sede física en su zona o porque no cuentan con una configuración ideal de oficina en casa.

Sin embargo, trabajar en público no está exento de riesgos para la privacidad y la seguridad. A continuación, un recordatorio rápido de las precauciones que conviene tomar:

Lea las normas

El trabajo híbrido o totalmente remoto es la norma en muchos empleos, así que conviene revisar si su empleador tiene recomendaciones sobre lo que se espera cuando se trabaja fuera de la oficina.

Muchas empresas y organizaciones tienen directrices internas que incluyen buenas prácticas para trabajar en público, o incluso ofrecen capacitación al personal sobre privacidad y confidencialidad.

Algunas desaconsejan trabajar en lugares públicos concurridos, como cafeterías, por los riesgos para la privacidad de los datos. El gobierno británico lo deja claro en sus indicaciones para el personal que trabaja con documentos clasificados. Señala: “Estos entornos pueden presentar riesgos adicionales, incluido el hecho de ser más fácilmente accesibles para personas sin la autorización adecuada y sin necesidad de conocer”.

Si planea viajar y trabajar, algunos empleadores también podrían tener normas que prohíban al personal trabajar desde determinados países.

Piense en la línea de visión

Las cafeterías y los espacios de coworking suelen estar llenos de desconocidos, la mayoría de los cuales estará a lo suyo. Pero aun así, conviene no quedar expuesto.

Intente encontrar un lugar apartado para sentarse y evitar que otros vean lo que hay en su pantalla, aunque sea por accidente. Es más difícil que alguien “mire por encima del hombro” si tiene la espalda contra una pared.

Para ponérselo todavía más difícil a las miradas indiscretas, consiga un filtro de privacidad para la pantalla. Es una capa delgada con pequeñas lamas que impiden que alguien vea su pantalla cuando la mira desde un ángulo.

Desconfíe del Wi-Fi

Es muy tentador conectarse a esa red Wi-Fi gratuita en la sala VIP del aeropuerto o en el vestíbulo del hotel para revisar el correo electrónico. Pero los expertos en ciberseguridad lo desaconsejan porque los riesgos son altos.

Evite una red Wi-Fi pública que no requiera contraseña, porque cualquier dato enviado a través de ella es vulnerable al robo o la manipulación, advierte la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés).

Incluso si una red Wi-Fi requiere contraseña, eso no significa que los datos vayan a estar cifrados, indica la NSA en una hoja de consejos de ciberseguridad.

La agencia advierte sobre varios riesgos de ciberseguridad relacionados con el Wi-Fi público. Un posible peligro es una red fraudulenta que engaña a la gente para que se conecte.

“Un actor malicioso puede configurar un punto de acceso falso, también conocido como un gemelo malvado, para imitar el Wi-Fi público esperado en las cercanías, lo que hace que ese actor tenga acceso a todos los datos enviados a través de la red”, explica la NSA.

En su lugar, utilice un punto de acceso móvil, que es más seguro porque utiliza la señal de su teléfono celular para crear una mini red inalámbrica. La mayoría de los iPhone o teléfonos Android pueden hacerlo.

Para aún más seguridad, utilice una VPN, o red privada virtual. Es un software que cifra el tráfico de datos y lo enruta por túneles privados hacia servidores seguros para evitar que alguien pueda leerlo. Las empresas suelen proporcionarlas al personal. Si no, puede contratar una por su cuenta.

No olvide las medidas obvias

Hay otras medidas de sentido común que puede tomar en público.

Manténgase atento a su entorno. Sentarse en un lugar público con una laptop a la vista podría convertirle en un objetivo atractivo para los ladrones. Si necesita dejar tu sitio para ir al baño, llévese sus dispositivos.

Evite tener conversaciones privadas en público. Si está en un vagón de tren ruidoso o en el vestíbulo concurrido de un hotel hablando en una llamada de Zoom sobre un proyecto delicado, puede ser tentador alzar la voz para asegurarte de que le oigan. Pero nunca puedes estar seguro de si alguien está escuchando a escondidas.

Las recomendaciones del gobierno británico advierten: “En áreas públicas, tenga en cuenta si pueden oírle personas no autorizadas, como miembros del público, o dispositivos inteligentes de escucha”.