Fotografía de archivo del 10 de octubre 2025 de integrantes de la policía deteniendo a una persona durante una manifestación frente al centro de detención de ICE en Broadview, Illinois (Estados Unidos). EFE/EPA/ Cristobal Herrera-Ulashkevich
Austin (EE. UU.)- La policía estatal de Texas podrá detener y expulsar del país a las personas que sospeche están en Estados Unidos de manera irregular, según un fallo emitido hoy por un Tribunal de Apelaciones.
La corte permitió este viernes la entrada en vigor de una ley, conocida como SB4, que había sido aprobada por la legislatura estatal en 2023 y que estaba en pausa después de que varias organizaciones en defensa de los derechos humanos presentaron demandas para frenarla.
En el fallo, el tribunal dictaminó que las organizaciones no tienen derecho procesal para presentar esta demanda.
La norma tipifica como un crimen estatal, con condena de hasta seis meses de cárcel o 20 años para personas reincidentes, la entrada irregular desde México.
Esta ley da el poder a las autoridades estatales para arrestar y retener a las personas que sospechen hayan incurrido en este delito y permite que los jueces del estado ordenen la expulsión de migrantes a territorio mexicano.
Las organizaciones que demandaron la norma, entre ellas las ONG American Gateways y Las American Immigrant Advocacy Center, alegaron ante los tribunales que la ley SB4 es ilegal porque entra en un terreno que es exclusivamente del gobierno federal, decidir quién puede entrar o no a EE.UU., interfiere con el trabajo de las autoridades federales e impide que los migrantes que cruzaron de manera irregular puedan pedir asilo.
Las organizaciones también han argumentado que, cuando entre en vigor, esta ley puede llevar a que las autoridades locales actúen de manera discriminatoria contra las comunidades hispanas y las minorías étnicas y raciales.
Texas aprobó la ley SB4 durante el Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025), en medio de un aumento récord en la cantidad de personas que cruzaban la frontera sur de manera irregular y un enfrentamiento entre Texas y la Administración demócrata.
Ahora, bajo la Administración de Donald Trump, los cruces en la frontera irregulares han disminuido a su punto más bajo en años y el Gobierno emprende en cambio una campaña de arresto masivo de inmigrantes al interior del país.
La ley SB4 entrará en vigor en un momento en el que el gobernador Greg Abbott ha presionado a las principales ciudades del estado – entre ellas Houston, Dallas y Austin – para que no limiten la colaboración entre la policía local y el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), ante el rechazo de la ciudadanía a las políticas de «mano dura» del Gobierno Trump.
En el último año, los arrestos de migrantes que no tienen antecedentes penales se han disparado un 770 %, mientras que las detenciones en la vía pública aumentaron más de un 1.000 % según un análisis del proyecto Deportation Data Project de la Universidad de California en Berkeley.
Miembros del Concejo Municipal se reúnen con residentes del Distrito 7 para revisar el presupuesto municipal propuesto para el año fiscal 2027. De izquierda a derecha: Jeffery Young Jr. (Distrito 5), Rue Landau (por acumulación), Quetcy Lozada (Distrito 7), el presidente del Concejo Municipal Kenyatta Johnson (Distrito 2), Katherine Gilmore Richardson (por acumulación) y Jim Harrity (por acumulación). (Foto: Aleida García)
FILADELFIA, PA — El 21 de abril, la puerta principal de la Escuela Primaria Julia de Burgos permanecía abierta cuando las y los residentes comenzaron a llegar la tarde del martes, y el amplio vestíbulo interior se sentía cálido y acogedor, como un vecindario regresando a casa. Representantes de Philly 311, la Autoridad de Estacionamiento de Filadelfia, la oficina de la concejala Quetcy Lozada y Congreso de Latinos Unidos, entre otros, se alineaban a lo largo de las paredes con folletos, obsequios y sonrisas de bienvenida. Poco a poco, la gente entraba al salón de reuniones —un gran teatro dentro de la escuela, a pocos pasos de la entrada
A las 6:00 p.m., el presidente del Concejo Municipal de Filadelfia, Kenyatta Johnson, y la concejal Lozada dieron inicio al encuentro. El ambiente en el teatro era vibrante: residentes, organizadores comunitarios, comerciantes y otras personas interesadas se acomodaban para escuchar, en su propio vecindario, exactamente cómo la ciudad planea gastar 6,7 mil millones de dólares de su dinero.
La asamblea comunitaria —una de varias organizadas por el Concejo Municipal para llevar directamente a los vecindarios la propuesta de presupuesto del año fiscal 2027— se realizó en una comunidad que se ha ganado el derecho a formular preguntas difíciles.
El corredor del norte de Filadelfia y Kensington, hogar de una de las poblaciones puertorriqueñas más grandes de la ciudad, ha enfrentado décadas de pobreza concentrada, desinversión crónica, una devastadora crisis de opioides y un mercado de vivienda que con frecuencia falla a quienes más lo necesitan.
La escuela donde se reunieron las y los residentes esa noche lleva el nombre de Julia de Burgos, la querida poeta puertorriqueña, y está ubicada a menos de una cuadra del Bloque de Oro (el Bloque Dorado), el histórico corredor comercial de la calle North 5th. Este vecindario carga tanto con un profundo legado cultural como con una larga lista de necesidades no atendidas.
Reconociendo que muchas personas no pueden salir del trabajo o de sus responsabilidades familiares en medio del día para ir al Ayuntamiento, el Concejo Municipal está llevando el presupuesto directamente a la gente: explicando las cifras mediante una presentación proyectada, definiendo términos clave y luego abriendo el micrófono para preguntas y comentarios.
La concejal Lozada enmarcó la noche en términos directos:
“Hoy, el objetivo es informar a las y los residentes de la comunidad sobre el presupuesto propuesto para el año fiscal 2027”, dijo. “Es una oportunidad para que la comunidad escuche y aprenda sobre la propuesta y para que comparta sus preocupaciones y prioridades para sus vecindarios. En general, las prioridades para los distritos se han mantenido constantes con lo que hemos visto y escuchado que la gente prioriza: fondos para la seguridad pública, la vivienda asequible y nuestras escuelas”.
Se han programado otras asambleas comunitarias para el 28 y 30 de abril, y el 5 de mayo, en distintos puntos de Filadelfia.
Las cifras, presentadas paso a paso en la pantalla frente al salón, contaban la historia de una ciudad que intenta equilibrar prioridades urgentes con recursos limitados. Del presupuesto operativo de 6,7 mil millones de dólares, el 52% se destina a la seguridad pública. Las oportunidades económicas representan el 23%. La vivienda recibe el 15%, incluyendo 22 millones de dólares en el año fiscal 2027 para agregar 1.000 camas en refugios, financiar inspecciones proactivas de alquiler y apoyar nuevas inversiones en vivienda.
La respuesta de la ciudad a la crisis de opioides incluye un compromiso de 211 millones de dólares a lo largo de cinco años, destinado a la red de apoyo para el bienestar de Kensington, Riverside Wellness Village y el Tribunal de Bienestar (Wellness Court). Además, se presupuestan 25 millones de dólares adicionales para iniciativas comunitarias de seguridad pública. Los esfuerzos de limpieza y las áreas verdes representan el 4% del total, que incluye nuevos camiones de saneamiento e inversiones para combatir el vertido ilegal de basura.
Para Gloria Cartagena Hart, esas cifras sobre vivienda no son abstractas. Residente de Kensington y organizadora comunitaria con Kensington Corridor Trust —donde trabaja en el tramo de la avenida Kensington desde Allegheny hasta Tioga—, Hart ha pasado años luchando por la estabilidad que el presupuesto promete, pero que no siempre se cumple. Vivienda, drogas y crimen, dijo, siguen siendo las principales preocupaciones del vecindario. Ella no lo sabe por las estadísticas, sino por experiencia propia.
Su familia vivió la falta de vivienda. Durante meses, ella, su esposo y sus hijos vivieron sin un hogar permanente antes de poder reorganizar sus vidas.
“Me sentía tan sola en ese entonces”, dijo Gloria. “Todas las personas merecen una vivienda digna”.
City Council Members explain the budget to constituents in the 7th district. From left to right, Katherine Gilmore Richardson, Jeffery Young Jr., District 5, staff member, Council President Kenyatta Johnson district 2, Quetcy Lozada, District 7, Jum Harrity, at-large, and Rue Landau, at-large.
Después de la presentación, algunos participantes se formaron a ambos lados del teatro escolar y llevaron sus historias al micrófono, transformando una presentación presupuestaria en algo que se sentía como la democracia funcionando como debe. Algunas olvidaron decir su nombre y fueron directo al tema.
Cuando Gloria llegó al micrófono, se mostró con la compostura de alguien que ya ha estado ahí antes, que sabe que el tiempo es corto y que lo que está en juego es alto. Recordó con claridad a las y los concejales que la falta de vivienda puede afectar a cualquiera y que es necesario priorizarla en el vecindario. Le ocurrió a su familia, y estaba decidida a que no volviera a suceder, ni a ella ni a tantas personas como pudiera ayudar.
No todas las personas acudieron con una crisis. Dan Haney, miembro del comité del distrito 42, llegó con una pregunta. “Me gusta que exista consenso sobre cómo se van a gastar los impuestos”, dijo. “Creo que los servicios no deben recortarse y que la ciudad tiene que buscar dónde reducir el desperdicio, como hacemos con nuestros presupuestos en casa”.
Todd Parker, Director de Comunicaciones y Alianzas Estratégicas de American Paradigm Schools, una red de escuelas charter de Filadelfia, llegó temprano. Dijo que estaba ahí para entender cómo encajan las escuelas charter en el plan de la ciudad. “Estoy aquí para escuchar y mantenerme informado sobre el progreso de las escuelas en Filadelfia”, afirmó.
Las filas a ambos lados del salón se mantuvieron largas hasta el final. El Concejo Municipal había prometido que el presupuesto reflejaría lo que escucharan. Gloria Cartagena Hart ya conoce su respuesta. La dio al micrófono, en una escuela que lleva el nombre de una poeta que escribió sobre la lucha y la supervivencia, a una cuadra de la calle dorada donde su comunidad siempre ha encontrado la manera de resistir.
“Me sentía tan sola en ese entonces”, dijo. “Todas las personas merecen una vivienda digna. Y ahora soy una organizadora comunitaria ayudando a que otras personas también tengan eso: un hogar digno”.
Concejales Kendra Brooks y Nicolas O’Rourke rodeados de activistas. (Foto: Leticia Roa Nixon)
La abrumadora mayoría de los 17 concejales y la comunidad inmigrante de Filadelfia lograron una victoria histórica el 23 de abril en el Concejo Municipal al aprobar el paquete de siete leyes, una de las protecciones más fuertes en el país contra las acciones de agentes de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su acrónimo en inglés), bajo la administración Trump.
El voto fue de 16 a favor y 1 en contra del único concejal republicano Brian O’Neill del Distrito 10.
Aunque esta ley no bloquea por completo a ICE entrar a la ciudad, es una acción poderosa para proteger a los inmigrantes indocumentados atemorizados por los agentes de esa Oficina federal.
Las concejalas Kendra Brooks y Ru Landau, quienes presentaron ese proyecto de ley, afirmaron que al aprobar esta legislación “Estamos enviando un mensaje firme a ICE y a la Administración Trump: Philly está de pie con nuestras comunidades inmigrantes, Philly se alza en defensa cuando los agentes enmascarados están secuestrando a nuestros vecinos y nunca capitularemos a la Administración Trump con sus tácticas aterrorizantes.
La ley “Fuera ICE” restringe las actividades de los agentes entre otras:
Dar por terminada toda colaboración con ICE
Asegurar la privacidad de información y datos personales
Proteger los espacios comunitarios
Detener la discriminación por estatus migratorio
La prohibición de tácticas engañosas
Philadelphia lives up to its name—the City of Brotherly Love. (Photo: Leticia Roa Nixon)
Ahora pasará a la oficina de la alcaldesa Cherelle Paker respaldada por una mayoría a prueba de veto.
Las funcionarias públicas, Brooks y Landau, agradecieron a la Coalición de Inmigración de Pensilvania, a las organizaciones de defensa de los derechos de los inmigrantes y a los cientos de miembros de la comunidad y voluntarios.
Erika Guadalupe Núñez, directora ejecutiva de la organización Juntos, miembro de la Coalición de Inmigración de Pensilvania, puntualizó que el siguiente paso, tras la aprobación de la alcaldesa Parker, es reportar los incumplimientos de los agentes de ICE a estas siete leyes.
Una alta funcionaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos, que hace parte del equipo de contraterrorismo, fue puesta en licencia administrativa tras ser denunciada por supuestamente tener relaciones románticas para obtener beneficios económicos, informó FOX News.
Una fuente del DHS confirmó a la televisora que Julia Varvaro, de 29 años, subsecretaria adjunta de contraterrorismo del DHS, se encuentra suspendida.
La joven funcionaria es sujeto de una investigación por parte de la Oficina del Inspector General del DHS, después que un hombre que fue su expareja asegurara que lo usó para obtener beneficios económicos por más de 40.000 dólares, entre los que se cuentan un bolso de 3.500 dólares, viajes a Europa y costosas joyas, de acuerdo a la denuncia revisada por el diario británico Daily Mail.
La acusación sale a la luz pocas semanas después que se revelaran unas fotos del esposo de la destituida secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, señalado por aparecer con pechos postizos y ropa ultraceñida en imágenes difundidas en internet.
Las fotos aparecieron después que Noem fuera removida de su cargo, donde desarrolló la campaña de deportación masiva del presidente Donald Trump.
A esto se suma, la renuncia el lunes pasado de la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, en medio de acusaciones sobre una supuesta conducta indebida, que incluiría viajes de carácter personal realizados durante desplazamientos en avión financiados con fondos de los contribuyentes.
Fotografía que muestra un cartel en el ingreso de la base Muñíz Ang de la Guardia Nacional de Puerto Rico este jueves, en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Esther Alaejos)
San Juan.– El racismo, el acoso a las mujeres, las secuelas en la salud física y mental y los límites de los beneficios para los veteranos en Puerto Rico son algunas de las causas que han provocado que decaiga la cifra de puertorriqueños que se sienten atraídos para inscribirse en el Ejército de Estados Unidos.
«Una vez dentro, me di cuenta de que las cosas son un poco más complicadas. Especialmente para nosotros, los puertorriqueños. El racismo se hacía sentir todos los días», rememora a EFE Frankie Pérez, veterano boricua que entró a las Fuerzas Armadas en 2001, antes del 11S, y estuvo destinado en Irak y en Arabia Saudí.
La discriminación racial forma parte del Ejército de EE. UU., pese a que en 1948 el presidente Harry S. Truman ordenó que no se discriminara por raza o color de piel.
Pérez relata que fue «demasiado duro» el regreso a su tierra natal, donde tuvo un intento de suicidio en 2008 debido a las secuelas de la guerra, y consiguió salir adelante gracias al apoyo de sus seres queridos y a ONG como ‘Guitars for vets’.
El camarero Alejandro Ayala posa durante una entrevista con EFE este jueves, en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Esther Alaejos)
Decae un 11 % el reclutamiento
De acuerdo a los datos del censo, el total de personas reclutadas en las cinco ramas militares en Puerto Rico descendió un 11 % entre 2021 y 2025.
Un ejemplo de ello son los datos ofrecidos a EFE por la Guardia Nacional Aérea que reflejan que en el último lustro la cifra de puertorriqueños que se alistaron bajó a casi la mitad, pasando de 122 en 2020 a 68 personas en 2025.
En declaraciones conjuntas a EFE de la Guardia Nacional Aérea y el ‘Army’, el descenso en el reclutamiento no es un fenómeno exclusivo de Puerto Rico, es una tendencia que se está observando en todas las ramas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
«Identificamos varios factores clave, pero podemos destacar uno: desinformación y percepciones erradas. Existe una brecha de información. Muchos jóvenes y sus influenciadores (padres, maestros) tienen una visión del servicio militar que a menudo está desactualizada», precisaron.
Acoso sexual a mujeres
Nagelys Cristal Viera, de 24 años, exmiembro del ‘Army’ e hija de una veterana, expresa a EFE que cuando entró en las Fuerzas Armadas «no esperaba las cosas que pasan allá», ya que por ser mujer enfrentó diversos retos.
«Tanto en lo físico como en que te tomen en serio para liderar, entre otras muchas cosas, y pues los problemas de acoso sexual y comentarios no deseados sobre mi cuerpo», confiesa la veinteañera, agregando que ella siempre alzó la voz contra las «injusticias» y no toleró que le faltaran el respeto.
A pesar de las vejaciones, Viera remarca que «no se arrepiente» de haber entrado al Ejército porque no estuvo destinada en ningún conflicto bélico y, gracias a los años que sirvió en Wisconsin y otros estados, la milicia le está pagando sus estudios de Derecho.
Nagelys Cristal Viera, exmiembro del ‘Army’, posa durante una entrevista con EFE este jueves, en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Esther Alaejos)
Personas de bajos recursos en busca de seguridad económica
El perfil de las personas reclutadas por la milicia de Estados Unidos suelen ser jóvenes de bajos recursos atraídos por la seguridad económica y los beneficios en educación y salud, en un país en el que el costo de una carrera universitaria y la sanidad no es accesible para todos.
Alejandro Ayala, de 20 años, es camarero y decidió alistarse recientemente en el Cuerpo de Marines por razones «monetarias» y para «poder asegurar un futuro» en el que le gustaría estudiar finanzas y ciencias políticas.
«Quiero estudiar pero primero pienso que tengo que dejar estipulado muchas cosas dentro de mi vida como puede ser lo económico, y a la misma vez mejorar mi condición física y fortaleza mental. Estoy aquí por mí, por mi crecimiento, por mi desarrollo y voy a hacer lo que me toque hacer», sostiene Ayala.
Puerto Rico es desde 1898 territorio estadounidense y, en 1952, se estableció como Estado Libre Asociado. Sus habitantes tienen ciudadanía estadounidense y combaten en su Ejército, pero no cuentan con los mismos derechos que en otros estados de la nación.
«Busca información, asegúrate de que hay cosas mejores antes de tomar una decisión porque después de que levantas la mano y juramentas, puede ser muy tarde y tienes que esperar cuatro años para reclasificarte. Después no te van a dar bonos, son muchas cosas complicadas», recomienda el veterano Pérez a los jóvenes.
Integrantes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (Foto: EFE/José Luis Castillo/Archivo)
El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) ha instruido a sus agentes a no ingresar a viviendas sin una orden judicial y limitar las detenciones en los tribunales de inmigración solo a extranjeros que tengan órdenes de deportación vigentes, según informó este jueves NBC.
Dos altos funcionarios del DHS aseguraron a la televisora que se han revertido algunas de las más polémicas estrategias de los agentes del ICE para cumplir con la campaña de deportaciones de la Casa Blanca.
Las fuentes informaron que los agentes han recibido instrucciones verbales de que ya no deben entrar en viviendas sin una orden judicial, una práctica criticada por defensores de los derechos civiles porque supuestamente viola la Cuarta Enmienda de la Constitución, que protege contra los registros y confiscaciones injustificados por parte del Gobierno.
Además, los agentes de ICE también han reducido las detenciones hechas en los tribunales de inmigración, tras un cambio en la política migratoria del Gobierno del presidente Donald Trump en febrero pasado.
El cambio se dio tras la ola de críticas, incluso de legisladores republicanos, tras los operativos migratorios en Minneapolis en enero pasado, que se saldaron con la muerte de dos estadounidenses, Alex Pretti y Nicole Renée Good, ambos de 37 años.
Tras las muertes, la Casa Blanca retiró de su cargo a la entonces secretaria del DHS Kristi Noem.
Durante su audiencia de confirmación en el Senado el mes pasado, el nuevo secretario del DHS, Markwayne Mullin, dijo que exigiría a los agentes del ICE obtener órdenes judiciales antes de ingresar en los domicilios, revirtiendo así una política anterior más laxa.
Asimismo, propuso reorientar la colaboración de ICE con las policías, centrándose en la detención de indocumentados en las cárceles en lugar de realizar redadas comunitarias a gran escala.
City Council Members explain the budget to constituents in the 7th district. From left to right, Katherine Gilmore Richardson, Jeffery Young Jr., District 5, staff member, Council President Kenyatta Johnson district 2, Quetcy Lozada, District 7, Jum Harrity, at-large, and Rue Landau, at-large
PHILADELPHIA, PA_ On April 21, the front door of Julia de Burgos Elementary School was propped open when constituents arrived Tuesday evening, and the large vestibule just inside felt warm and inviting, like a neighborhood coming home. Representatives from Philly 311, the Philadelphia Parking Authority, the office of Councilmember Quetcy Lozada, and Congreso de Latinos Unidos, and more lined the walls with flyers, giveaways, and welcoming smiles. People trickled into the meeting room, a large theatre at the school, feet away from the entrance. At 6:00, Philadelphia City Council President Kenyatta Johnson and Councilmember Lozada called the room to order. The theater was energized — residents, community organizers, business owners, and stakeholders settling in to hear in their own neighborhood, exactly how the city plans to spend $6.7 billion of their money.
The town hall — one in a series organized by City Council to bring the proposed Fiscal Year 2027 budget directly to Philadelphia neighborhoods — landed in a community that has earned the right to ask hard questions. The North Philadelphia corridor and Kensington, home to one of the city’s largest Puerto Rican populations, have faced decades of concentrated poverty, chronic disinvestment, a devastating opioid crisis, and a housing market that routinely fails the people who need it most. The school where residents gathered that evening is named after Julia de Burgos, the beloved Puerto Rican poet, and sits less than a block from el Bloque de Oro — North 5th Street’s storied commercial corridor. This neighborhood carries both a deep cultural legacy and a long list of unmet needs. City Council, recognizing that many residents cannot leave work or family in the middle of the day to go to City Hall, is bringing the budget to the people, walking them through the numbers in a projected PowerPoint, defining key terms, and then opening the microphone for questions and comments. Lozada framed the evening in straightforward terms. “Today, the goal is to inform community residents of the proposed budget for fiscal year 2027,” she said. “It is an opportunity for residents to hear and learn about the proposal and to share their concerns and priorities for their neighborhoods. Overall, the priorities for the districts have remained consistent with what we have seen and heard residents prioritize: funds for public safety, for affordable housing, and for our schools.”
City Council Members meet residents in the 7th district to review the proposed City Budget for fiscal year 2027. From left to right, Jeffery Young Jr, District 5, Rue Landau, at-large, Quetcy Lozada, District 7, President of City Council Kenyatta Johnson, District 2, Katherinne Gilmore Richardson, at-large, and Jim Harrity, at-large.
Additional town halls are scheduled for April 28, April 30, and May 5 at locations across Philadelphia. The numbers, laid out step by step on the screen at the front of the room, told a story of a city balancing urgent priorities against finite resources. Of Philadelphia’s $6.7 billion operating budget, 52 percent goes to public safety. Economic opportunity accounts for 23 percent. Housing receives 15 percent — including $22 million in FY27 to add 1,000 shelter beds, fund proactive rental inspections, and support new housing investments. The city’s opioid response carries a $211 million commitment over five years, directing resources toward the Kensington Wellness Support network, Riverside Wellness Village, and Wellness Court. An additional $25 million is budgeted for grassroots public safety initiatives. The city’s clean and green efforts account for 4 percent of the total, with new sanitation trucks and investments in illegal dumping enforcement.
For Gloria Cartagena Hart, those housing numbers are not abstractions. A resident of Kensington and a community organizer with the Kensington Corridor Trust — where she works the stretch of Kensington Avenue from Allegheny to Tioga — Hart has spent years fighting for the kind of stability that the budget promises but does not always deliver. Housing, drugs, and crime, she said, remain the defining concerns of the neighborhood. She knows that not from data, but from memory. Her family experienced homelessness. For months, she, her husband, and their children lived without a permanent home before they were able to reorganize their lives.
“I felt so alone back then,” Hart said. “Everyone deserves decent housing.”
After the presentation, people lined up on either side of that school theater — and carried their stories to the microphone — that turned a budget presentation into something that felt like democracy working the way it is supposed to. Some forgot to give their names and went straight to the issue. When Gloria reached the microphone, she stood with the composure of someone who has done this before — who has learned that the window is narrow and the stakes are high. She plainly reminded the councilmembers: homelessness can happen to anyone, and we need to prioritize housing in our neighborhood. It had happened to her family. She was determined to make sure it did not happen again — to her, or to as many people as she could reach.
Not everyone in the room came with a crisis. Dan Haney, a committeeman from the 42nd Ward, came with a question. “I like that there is a consensus on how the taxes will be spent,” he said. “I believe that services should not be cut and that the city has to look at places where they can trim waste, as we do with our budgets at home.”
Todd Parker, Director of Communications and Strategic Partnerships for American Paradigm Schools — a Philadelphia charter network, arrived early. He was there, he said, to understand where charter schools fit into the city’s plan. “I am here to listen and be informed about the progress of schools in Philadelphia.”
The lines on either side of the room stayed long until the end. The budget, the City Council had promised, would reflect what they heard. Gloria Cartagena Hart already knows her answer. She gave it at the microphone, in a school named after a poet who wrote about struggle and survival, a block from the golden street where her community has always found a way to endure.
“I felt so alone back then,” she said. “Everyone deserves decent housing. And now I am a community organizer helping people get just that — a decent home.”
A women’s softball tournament transforms a cold, uncertain day into a celebration of women and community in North Philadelphia
Philadelphia, PA – The day didn’t begin with certainty. Cold air and steady rain hovered over The Lighthouse in North Philadelphia as players from The Storm and Power Queens arrived, unsure if the tournament would even happen. Coats stayed on. Hands stayed tucked. Warmups felt tentative.
Still, both teams and supporters waited.
The tournament, organized by Mujeres Que Inspiran in collaboration with Juddy Nails Beauty and Spa, was designed as a family-friendly event centered on celebration, support, and community. The afternoon carried that intention even before the first pitch.
After a brief delay, the game was on, and the atmosphere shifted almost instantly.
As if on cue, the rain cleared and sunlight broke through the clouds just after the ceremonial first pitch, casting a warm glow over the field and resetting the tone for the afternoon.
What followed was a game driven as much by energy as it was by competition.
From the first inning, both teams played with intensity. Dugouts stayed loud through every hit, and every call from the umpire sparked a reaction. Players stepped up with confidence while teammates rallied behind them, turning each at-bat into a spotlight moment.
Tension built in familiar ways. Close plays on the bases led to disagreements. Questionable calls were met with pushbacks. But just as quickly, those moments gave way to celebration.
Runs brought entire dugouts onto the field. Laughter carried between innings. Music, cheers, and megaphone chants filled the air as cheerleaders helped keep the family supporters engaged, blurring the line between game and gathering.
Despite the stakes on the field, joy remained constant.
Events like this reflect the kind of space Mujeres Que Inspiran continues to build in Philadelphia, one where women are centered & empowered, community is welcomed, and culture is felt throughout the experience.
By the final innings, it was clear that both teams had left everything on the field. Power Queens, led by their captain, Mayorie Paredes, ultimately secured the win over The Storm, captained by Juddy Santos.
But the outcome didn’t define the day. The field held onto the kind of energy that only builds when a community shows up together.
What began as a cold, uncertain morning turned into a bright Sunday afternoon filled with competition and celebration. For those in attendance, it was well earned.
By the end of the afternoon, Mujeres Que Inspiran had created a visible celebration of women, community, and culture. Like many moments rooted in sports, you had to be there to fully understand.
Un torneo de sóftbol femenil convierte un día frío e incierto en una celebración de mujeres y comunidad
Filadelfia, PA — El día no comenzó con certezas. El aire frío y la lluvia constante cubrían The Lighthouse en el norte de Filadelfia mientras las jugadoras de The Storm y Power Queens llegaban sin saber si el torneo siquiera se llevaría a cabo. Los abrigos permanecían puestos. Las manos, escondidas. Los calentamientos se sentían tímidos.
Aun así, ambos equipos y sus seguidores esperaron.
El torneo, organizado por Mujeres Que Inspiran en colaboración con Juddy Nails Beauty and Spa, fue concebido como un evento familiar enfocado en la celebración, el apoyo y la comunidad. Esa intención se sentía en el ambiente incluso antes del primer lanzamiento.
Tras una breve demora, el juego comenzó y la atmósfera cambió casi de inmediato.
Como si fuera una señal, la lluvia se disipó y el sol se abrió paso entre las nubes justo después del lanzamiento ceremonial, bañando el campo con una luz cálida y marcando un nuevo tono para la tarde.
Lo que siguió fue un partido impulsado tanto por la energía como por la competencia.
Desde la primera entrada, ambos equipos jugaron con intensidad. Las bancas se mantuvieron animadas con cada batazo, y cada decisión del umpire generó reacciones. Las jugadoras se paraban en el plato con confianza mientras sus compañeras las respaldaban, convirtiendo cada turno al bate en un momento destacado.
La tensión se fue acumulando de manera familiar. Jugadas cerradas en las bases provocaron desacuerdos. Decisiones cuestionables generaron reclamos. Pero esos momentos rápidamente daban paso a la celebración.
Las carreras hacían que las bancas enteras saltaran al campo. Las risas se escuchaban entre entradas. Música, aplausos y cánticos amplificados llenaron el aire mientras animadoras mantenían al público familiar comprometido, difuminando la línea entre un partido y una convivencia comunitaria.
A pesar de lo que estaba en juego, la alegría se mantuvo constante.
Eventos como este reflejan el tipo de espacio que Mujeres Que Inspiran continúa construyendo en Filadelfia: uno donde las mujeres son el centro y se sienten empoderadas, la comunidad es bienvenida y la cultura se vive en cada momento.
Para las últimas entradas, era evidente que ambos equipos lo habían dejado todo en el campo. Power Queens, lideradas por su capitana Mayorie Paredes, finalmente se llevaron la victoria sobre The Storm, capitaneadas por Juddy Santos.
Pero el resultado no definió el día. El campo conservó ese tipo de energía que solo se genera cuando una comunidad se presenta unida.
Lo que comenzó como una mañana fría e incierta se transformó en una luminosa tarde dominical llena de competencia y celebración. Para quienes estuvieron presentes, fue algo bien merecido.
Al final de la tarde, Mujeres Que Inspiran había logrado una celebración visible de mujeres, comunidad y cultura. Como muchos momentos arraigados en el deporte, había que estar allí para comprenderlo por completo.
Mayor Cherelle Parker speaks to a room of women in leadership at the Union League, emphasizing resilience in difficult times, holding on to your core, and being authentic. (Photo: Aleida García)
PHILADELPHIA, PA_Long before Mayor Cherelle Parker walked through the brass-framed doors of the Union League of Philadelphia that Tuesday afternoon, the mahogany-paneled ballroom at 140 South Broad Street was already humming with purpose. Women in tailored blazers had gathered from every sector of the city’s leadership — business, government, nonprofits, and philanthropy — their conversations layered over the soft clink of water glasses and the low murmur of a city in motion outside.
The agenda before the mayor’s arrival was weighty: a close look at the city’s proposed Fiscal Year 2027 budget and a shared vision for a cleaner, greener Philadelphia — both in this landmark year marking the nation’s 250th anniversary and in the years stretching beyond.
Across the city, in corner stores and cramped Kensington apartments, the policies discussed in that gilded room carry real weight. Carmen Melendez, 68, still rises before dawn to clean office buildings in Center City. She collects Social Security, but the payments don’t stretch as far as they once did — and the rent on her Kensington apartment keeps climbing.
“I am afraid that as my health begins to decline as I get older, I will not be able to meet my financial needs,” Carmen said. “How do you plan for a future with such radical changes?”
Melendez is exactly the kind of resident Mayor Parker says her agenda is designed to protect.
Then the mayor arrived — and the room shifted. Mayor Parker settled into a chair at the front of the ballroom, across from the event moderator, beneath a large portrait of Abraham Lincoln. As she began to speak, the conversation grew warmer, more personal, more urgent. Heads tilted forward. Nods rippled through the rows. From somewhere near the back, soft “ahas” and quiet “yeses” broke through the formal air. She was not delivering a policy address. She was speaking, it seemed, directly to every woman in that room.
“Two of our Union League member groups collaborated to make this event happen,” said Breanna Pleis, Assistant Director of Member Events at the Union League. “We wanted to highlight the Mayor’s female cabinet and give our members the chance to learn how they can support her work toward a cleaner, greener, and stronger Philadelphia.”
The fireside chat — organized around the mayor’s vision for revitalizing commercial corridors, transforming housing and urban development, and advancing philanthropy and wellness across the city — quickly took on a tone that transcended policy.
When the moderator asked how she stays resilient in an often-contentious political climate, Mayor Parker answered without hesitation.
“I stay focused on the center, on the nucleus,” she said. “I don’t forget who I am or where I came from.”
She spoke of her grandmother’s lasting influence on her life and perspective. She invoked advice she received from Augusta “Gussie” Clark — a groundbreaking Philadelphia political figure who served as a City Council At Large Member from 1972 to 1979 — who told her simply: “No one can be you, better than you.” The instruction was direct: be yourself.
“We don’t have to wear masks anymore,” Mayor Parker told the room. “I strongly encourage you to hold on to your core.”
At one point, the mayor paused and smiled, noting she was glad to be in a room full of estrogen, adding, with a knowing laugh, that in political circles, that doesn’t happen often. The room filled with knowing chuckles.
The policy substance emerged steadily. Among the mayor’s most ambitious commitments is the Housing Opportunities Made Easy (H.O.M.E.) initiative — a $2 billion plan backed by $800 million in municipal bonds aimed at creating and preserving 30,000 housing units across Philadelphia. For aging, working-class residents — women like Carmen Melendez in Kensington, who are one illness or rent hike away from losing their home, the program expands eligibility for housing assistance to seniors earning between 60 and 80 percent above the poverty line, a range that has historically left middle-need households without support. The city issued the first $400 million in H.O.M.E. bonds in March.
As the questions deepened, so did the mayor’s candor. She named the barriers, the inherited disadvantages, the weight of expectation that follows women in public life. And then, without drama, she explained how she navigates it: by refusing to become someone else.
For Cathy Scott, retired president of Local 47 AFSCME and a commissioner on the Women’s Commission of Philadelphia, the mayor’s housing commitment landed with personal weight. Like others in the room, she reached for a single word to describe what she had witnessed: authentic.
“As a senior citizen, I am very concerned about the ability of seniors to stay in their homes,” Scott said. “I am happy to hear that housing assistance will be expanded to seniors at 60 to 80 percent above the poverty line.”
As the fireside chat drew to a close, Mayor Parker acknowledged what was visible to anyone in that room: many of the women seated before her were already doing the work — already showing up, already investing in the city they called home. She simply asked for continued support and for others to get on board. Cards were exchanged. Coats were gathered. Resolve settled quietly in the air.
Vivian Denkins, a career professional at Mid Penn Bank who came that afternoon because she believes in the city’s economic future — and in the opportunities it holds for herself and her family — did not hesitate when asked what she was taking home from the room.
“I am inspired by the Mayor,” Denkins said. “Today, we had a chance to see her human side. She is authentic, approachable, and listens to what people have to say.”