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Del campo dominicano a Filadelfia: relatos que perduran

La artista Arianna Cabrera, conocida como Yung Picari, sostiene Gentleness, un homenaje a su bisabuela. (Foto: Taíno Studios)

El arte y el cine dominicanos se reunieron el 12 de septiembre en el Philadelphia Film Society Center, donde el público asistió a la proyección de La Hija Natural (Love Child), actividad que puso fin a la serie “From Page to Screen” Dominican Arts & Film Series del Esperanza Arts Center dedicada a celebrar las artes y la cultura dominicanas. La serie fue presentada en colaboración con Tamo en Cine, la Philadelphia Film Society y la Free Library of Philadelphia.

Jasmine Hawkins da la bienvenida a los invitados al evento “From Page to Screen”, del que fue curadora en el Philadelphia Film Society Center. (Foto: Taíno Studios)

La directora de Participación Comunitaria de Philadelphia Film Society, Jasmine Hawkins, estuvo a cargo de la curaduría de todo el evento “From Page to Screen” en PFS, incluido el mercado comunitario que recibió a los asistentes en el vestíbulo antes de la proyección.

Artistas y creadores dominicanos exhibieron sus trabajos y conversaron con el público antes de la función. Entre ellos estuvo la artista Arianna Cabrera, conocida profesionalmente como Yung Picari, cuya obra explora la familia y la identidad caribeña.

Una de sus piezas, titulada Gentleness (Gentileza), es un homenaje a su bisabuela, quien crió a 15 hijos en la República Dominicana y se convirtió en el pilar de su familia. Frente a su casa crecía un árbol de mango que Arianna recuerda como testigo de generaciones de historias, risas y amor.

“Era una mujer amable, pero a través de ella aprendí que la gentileza no es la ausencia de fortaleza”, escribió Arianna sobre la obra. “Es resiliencia”.

Poco después, los asistentes pasaron a la sala para ver La Hija Natural, la película de 2011 dirigida por la cineasta dominicana Leticia Tonos Paniagua.

Cuando conversé con Leticia antes del inicio de la serie en agosto, la directora describió Love Child, su primer largometraje, como la película más personal de su carrera.

“Me tomó años entender lo que realmente intentaba decir, hasta que me di cuenta de que se trataba de la soledad, del deseo universal de pertenecer y de las heridas emocionales que deja el abandono”, explicó Leticia.

La película sigue la historia de María, una joven que abandona su hogar tras la muerte de su madre y recorre el campo dominicano en busca del padre que nunca conoció.

Leticia también describió la cinta como un retrato de un mundo rural dominicano que teme esté desapareciendo.

“Espero que los dominicanos reconozcan en la película el mundo de sus madres y abuelas”, compartió. “Un lugar que desaparece silenciosamente ante nuestros ojos”.

La actriz Julietta Rodríguez participa en la conversación con el público tras la proyección de La Hija Natural en el Philadelphia Film Society Center. (Foto: Taíno Studios)

Después de la proyección, la actriz Julietta Rodríguez, quien interpreta a María, participó en una conversación con el público.

Julietta Rodríguez tras la proyección de La Hija Natural el 12 de septiembre en Center City. (Foto: Taíno Studios)

Julietta señaló que La Hija Natural fue su primera película. Mientras estudiaba Comunicación Social en Santo Domingo, supo que Leticia estaba buscando una actriz principal y deseaba involucrarse tanto en el proyecto que se ofreció para trabajar como asistente de producción.

Sin embargo, terminó siendo seleccionada para interpretar a María.

“Así fue como comenzó mi carrera”, recordó Julietta.

La actriz también rememoró la primera vez que vio la película terminada junto a sus padres y agradeció a Leticia por hacerla sentir protegida durante la realización de su primer largometraje.

Al preguntarle cuánto de ella misma veía reflejado en María, Julietta respondió que el personaje representa a alguien que todavía puede encontrarse en muchas comunidades rurales de la República Dominicana. Habiendo crecido en La Romana, explicó que incorporó aspectos de su propia experiencia al personaje.

“Puse mucho de mí en María, y María me dio mucho de ella”, afirmó. “Yo fui una María en alguna etapa de mi vida”.

Desde el homenaje de Arianna a su bisabuela hasta las imágenes del campo dominicano creadas por Leticia y la conexión personal de Julietta con María, la última jornada de “From Page to Screen” se convirtió en una reflexión sobre cómo las historias y los recuerdos dominicanos continúan transmitiéndose de generación en generación.

From the Dominican countryside to Philadelphia: Stories that endure

Actress Julietta Rodriguez speaks during the La Hija Natural post-screening talkback at the Philadelphia Film Society Center. (Photo: Taíno Studios)

A screening of Love Child, a community marketplace, and a post-screening conversation with lead actress Julietta Rodríguez at the Philadelphia Film Society Center on September 12 brought Esperanza Arts Center’s three-part series celebrating Dominican arts and culture to a close. “From Page to Screen” was presented in partnership with Tamo en Cine, the Philadelphia Film Society, and the Free Library of Philadelphia.

Jasmine Hawkins welcomes guests to the “From Page to Screen” event she curated at the Philadelphia Film Society Center. (Photo: Taíno Studios)

Philadelphia Film Society Director of Community Engagement Jasmine Hawkins curated the full “From Page to Screen” event at PFS, including the community marketplace that welcomed guests in the lobby before the screening.

Artist Arianna Cabrera, known as Yung Picari, holds Gentleness, a tribute to her great-grandmother. (Photo: Taíno Studios)

Dominican creatives displayed their work and spoke with attendees before the screening. Among them was artist Arianna Cabrera, known professionally as Yung Picari, whose work explores family and Caribbean identity.

One of her pieces, titled Gentleness, is an homage to her great-grandmother, who raised 15 children in the Dominican Republic and became the foundation of their family. Outside her home stood a mango tree that Arianna remembers as a witness to generations of stories, laughter and love.

“She was a gentle woman, but through her I learned that gentleness is not the absence of strength,” Arianna wrote about the piece. “It is resilience.”

Soon after, audiences moved into the theater for La Hija Natural, the 2011 feature directed by Dominican filmmaker Leticia Tonos Paniagua.

When I spoke with Leticia ahead of the series in August, she described Love Child, her first feature, as her most personal film.

“It took me years to understand what I was really trying to say, until I realized it was about loneliness, the universal desire to belong and the emotional wounds left by abandonment,” Leticia said.

The film follows María, a young woman who leaves home after the death of her mother and travels through the Dominican countryside searching for the father she never knew.

Leticia also described the film as a portrait of a rural Dominican world she fears is disappearing.

“I hope Dominicans recognize in the film the world of their mothers and grandmothers,” she told Impacto. “A place that is quietly disappearing before our eyes.”

Julietta Rodríguez following the September 12 screening of La Hija Natural in Center City. (Photo: Taíno Studios)

After the screening, actress Julietta Rodríguez, who plays María, joined the audience for a talkback.

Julietta noted that La Hija Natural was her first film. While studying social communication in Santo Domingo, she learned Leticia was searching for a lead actress and wanted to be involved so badly that she offered to work as a production assistant.

Instead, she was cast as María.

“That’s how my career started,” Julietta said.

She also remembered watching the completed film with her parents for the first time and credited Leticia with making her feel protected while navigating her first feature.

When asked how much she saw herself in María, Julietta said the character represents someone audiences can still recognize throughout the Dominican countryside. Having grown up in La Romana, Julietta said she brought pieces of her own upbringing into the role.

“I put a lot of myself in María, and María gave me a lot of herself,” she said. “I was a María in some part of my life.”

From Arianna’s tribute to her great-grandmother to Leticia’s images of the Dominican countryside and Julietta’s connection to María, the final afternoon of “From Page to Screen” became a reflection on how Dominican stories and memories continue to be carried forward.

¡Viva la comunidad mexicana de Filadelfia!

Escolta infantil de Casa Guanajuato de Kennett Square. (Foto: Leticia Roa Nixon)

La Independencia de México se conmemora cada 16 de septiembre y, este año, se realizaron varios eventos especiales que reconocieron las valiosas contribuciones de la comunidad mexicana en Filadelfia.

El cónsul general de México, Carlos G. Obrador, encabezó el izamiento del lábaro patrio en el Ayuntamiento de Filadelfia. Durante su mensaje, destacó que tanto la lucha por la independencia de Estados Unidos, hace 250 años, como la de México, hace 216 años, “muestran dos naciones con historias similares moldeadas por los mismos principios de libertad, justicia e igualdad”.

El cónsul de México enarbola con orgullo el lábaro patrio. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Asimismo, enfatizó que “los mexicanos contribuyen a diario a la vida de esta ciudad y fortalecen el tejido social de Filadelfia”.

Charlie Elison, director de la Oficina de Asuntos Migratorios de Filadelfia. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Por su parte, Charlie Elison, director de la Oficina de Asuntos Migratorios de la ciudad, señaló que “todos sabemos que no es un tiempo fácil para ser inmigrante en Estados Unidos, pero es mi esperanza, y la labor de mi oficina, continuar la larga tradición de que Filadelfia sea una ciudad acogedora para turistas, estudiantes internacionales, académicos, profesionales y todos aquellos que aman este lugar”.

Elison reconoció que son tiempos difíciles para el país y para la ciudad, pero subrayó que “hemos enfrentado muchos retos antes y saldremos adelante juntos como una comunidad resiliente”.

A continuación, la escolta infantil de la organización cultural Casa Guanajuato de Kennett Square entregó solemnemente la bandera mexicana al cónsul, quien la enarboló para dar el tradicional Grito de Independencia, acto con el que se recuerda el llamado realizado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla durante la madrugada del 16 de septiembre de 1810 para iniciar la lucha por la libertad frente al dominio español.

Bailarinas del grupo folclórico Ñuuxakun. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Tras la ceremonia del Grito, el grupo folclórico Ñuuxakun, dirigido por la maestra Andrea García Espinal, presentó una serie de bailes regionales mexicanos.

Por la tarde, el Consulado de México organizó una recepción en el Museo de la Revolución Estadounidense, a la que asistieron funcionarios públicos, miembros del cuerpo diplomático, líderes comunitarios, empresarios, artistas e invitados de diversas nacionalidades.

El Dr. R. Scott Stephenson, presidente y director ejecutivo del museo, dio la bienvenida a los asistentes y expresó su satisfacción por la colaboración entre el Consulado de México y la institución. Asimismo, invitó al público a visitar la exposición Declaration’s Journey, que incluye declaraciones de independencia de diversos países, además de la de Estados Unidos. La muestra exhibe también el traje militar de José María Morelos y Pavón, uno de los héroes de la independencia de México.

Reconocimientos

Kyra Harris muestra la proclamación de la alcaldesa Cherelle Parker. (Foto: Leticia Roa Nixon)

Kyra Harris, en representación de la alcaldesa Cherelle Parker, entregó al cónsul Obrador una proclamación mediante la cual se designó el 16 de septiembre como el Día de la Independencia de México en la ciudad.

A su vez, Héctor Herrada, integrante de la Comisión Asesora de Asuntos Latinos del Gobernador, presentó una proclamación emitida por el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro.

Posteriormente, el cónsul Obrador dio el tradicional Grito desde lo alto de la escalinata del museo y entonó el Himno Nacional Mexicano, al que se unieron las voces de los connacionales reunidos en el lugar.

Para cerrar la celebración con broche de oro, el Mariachi Villaseñor hizo vibrar de emoción al público con su presentación.

En otro renglón de actividades realizadas por el Consulado de México este mes, destacó la presentación del libro Cómo ser mexicano y no morir en el intento, del autor jalisciense Andrés Zorrero Lara, celebrada el pasado 10 de septiembre en una amena velada literaria. La obra explora, con humor y colorido, las tradiciones, costumbres y expresiones de la cultura popular mexicana a lo largo del año.

Caribbean life inside City Hall: Passport Through the Caribbean exhibit explores family, food, fun and faith in Philadelphia

A Guyana figure and Anansi book highlight Caribbean culture and storytelling traditions. (Photo: Taíno Studios)

Philadelphia, PA – The Office of Immigrant Affairs kicked off Welcoming Week 2026 on September 10 at City Hall with Passport Through the Caribbean: Art & Artifacts Representing Caribbean Life Through the Four Pillars, an exhibition highlighting Caribbean art and cultural traditions.

The project, presented with Creative Philadelphia’s Art in City Hall program and the Mayor’s Commission on African & Caribbean Immigrant Affairs, is curated by Raeann Billey, founder and president of the Guyana Tri-State Coalition and Chamber Inc. and a member of the Caribbean United Leaders Collective.

Raeann organized the displays around four ideas she identifies as central to Caribbean life: family, food, fun and faith.

Caribbean art and artifacts on display inside Philadelphia City Hall. (Photo: Taíno Studios)

“For Caribbean people, Family is central to daily life and community,” Raeann writes in her curator’s statement. “We do not simply think in terms of ‘extended family’; we understand ourselves as one family.”

The sense of connection carries into the rest of the exhibit. Flags from Caribbean nations are shown above paintings, books, dolls, musical instruments, sports equipment, and other artifacts. The objects reflect shared experiences across the region while highlighting the distinct cultures found throughout the Caribbean.

Paintings, instruments and cultural objects represent traditions from across the Caribbean. (Photo: Taíno Studios)

Featured artists and authors include Leila Laraque (Piman Zwazo), Eunice LaFate, Edgard Wah, Keith Morrison, C.L.R. James, Walter Rodney, Anthony Olatunji, Mike Atherton, Victorine Grannum-Solomon and Undine Giuseppi.

Notably, the works highlight Caribbean identities beyond the Spanish-speaking islands often associated with the region.

Jean Jean, The Drummer by Haitian artist Leila Laraque, known as Piman Zwazo. (Photo: Taíno Studios)

Haitian artist Leila Laraque, known as Piman Zwazo, connects music with family memory in Jean Jean, The Drummer. The painting is named after her uncle Jean Alix Laraque, who played electric drums with Caribbean Sextet before his death in 1986.

A painting titled Jamaica by K. Sterling uses bright colors, palm trees and an island landscape to evoke a connection to place and community.

Edgard Wah’s Man in Love with his Woman explores love and companionship. (Photo: Taíno Studios)

Nearby, Haitian American artist Edgard Wah turns toward intimacy in his 2006 oil painting Man in Love with his Woman. The work depicts a couple together and centers love, trust and companionship, offering a quieter expression of Caribbean life alongside the exhibit’s music and celebration.

Music is also represented through a Trinidad and Tobago steel pan display. The accompanying text traces the instrument’s development in Trinidad and Tobago and its influence on calypso and modern Caribbean music.

Celebration itself is part of Raeann’s framework. “To ‘lime,’ or simply hang out, is to gather in good company,” she writes, describing the food, conversation and music that turns everyday gathering into a shared cultural experience.

Books and references to Anansi bring storytelling into the exhibit. The West African trickster figure appears throughout Caribbean oral traditions, connecting faith, folklore and lessons passed between generations.

Altogether, the works avoid presenting the Caribbean as a single culture. They move across different islands and traditions while returning to shared themes of family, food, fun and faith.

The exhibit coincides with this year’s Welcoming Week theme, “The Courage to Connect: 250 Years of Welcome in Philly,” as Philadelphia commemorates the nation’s 250th anniversary.

Passport Through the Caribbean remains on view on the first floor of Philadelphia City Hall through October 2.

Vida caribeña dentro del Ayuntamiento: la exhibición “Passport Through the Caribbean” explora la familia, la comida, la diversión y la fe en Filadelfia

Ayuntamiento
Jean Jean, The Drummer, de la artista haitiana Leila Laraque, conocida como Piman Zwazo. (Foto: Taíno Studios)

La Oficina de Asuntos de Inmigrantes inauguró la Semana de la Bienvenida 2026 el 10 de septiembre en el Ayuntamiento con Passport Through the Caribbean: Art & Artifacts Representing Caribbean Life Through the Four Pillars, una exposición que destaca el arte caribeño y las tradiciones culturales de la región.

El proyecto, presentado en colaboración con el programa Art in City Hall de Creative Philadelphia y la Comisión del Alcalde para Asuntos de Inmigrantes Africanos y Caribeños, fue curado por Raeann Billey, fundadora y presidenta de la Guyana Tri-State Coalition and Chamber Inc. y miembro del Caribbean United Leaders Collective.

Raeann organizó la exhibición en torno a cuatro ideas que identifica como fundamentales para la vida caribeña: la familia, la comida, la diversión y la fe.

Arte y objetos culturales caribeños en exhibición dentro del Ayuntamiento de Filadelfia. (Foto: Taíno Studios)

“Para los pueblos del Caribe, la familia es el centro de la vida diaria y de la comunidad”, escribe Raeann en su declaración como curadora. “No pensamos simplemente en términos de ‘familia extendida’; nos entendemos como una sola familia”.

Ese sentido de conexión se extiende al resto de la exposición. Las banderas de las naciones caribeñas se exhiben sobre pinturas, libros, muñecas, instrumentos musicales, equipos deportivos y otros artefactos. Los objetos reflejan experiencias compartidas en toda la región, al tiempo que resaltan la diversidad cultural presente en el Caribe.

Entre los artistas y autores destacados se encuentran Leila Laraque (Piman Zwazo), Eunice LaFate, Edgard Wah, Keith Morrison, C.L.R. James, Walter Rodney, Anthony Olatunji, Mike Atherton, Victorine Grannum-Solomon y Undine Giuseppi.

Pinturas, instrumentos y objetos culturales representan tradiciones de todo el Caribe. (Foto: Taíno Studios)

Cabe destacar que las obras ponen de relieve identidades caribeñas más allá de las islas de habla hispana que suelen asociarse con la región.

La artista haitiana Leila Laraque, conocida como Piman Zwazo, conecta la música con la memoria familiar en Jean Jean, The Drummer. La pintura lleva el nombre de su tío, Jean Alix Laraque, quien tocaba la batería eléctrica en el grupo Caribbean Sextet antes de su fallecimiento en 1986.

Una pintura titulada Jamaica, de K. Sterling, utiliza colores vibrantes, palmeras y un paisaje isleño para evocar una conexión con el lugar de origen y la comunidad.

Man in Love with his Woman, de Edgard Wah, explora el amor y la compañía. (Foto: Taíno Studios)

Cerca de ella, el artista haitiano-estadounidense Edgard Wah explora la intimidad en su pintura al óleo de 2006, Man in Love with his Woman. La obra representa a una pareja reunida y pone en el centro el amor, la confianza y la compañía, ofreciendo una expresión más tranquila de la vida caribeña junto a la música y la celebración presentes en la muestra.

La música también está representada mediante una exhibición dedicada al steel pan de Trinidad y Tobago. El texto que la acompaña explica el desarrollo de este instrumento y su influencia en el calipso y la música caribeña contemporánea.

La celebración es igualmente parte del marco conceptual de Raeann. “Limear”, o simplemente pasar el rato con otras personas, significa reunirse en buena compañía”, escribe la curadora, describiendo cómo la comida, la conversación y la música convierten cualquier encuentro cotidiano en una experiencia cultural compartida.

Los libros y las referencias a Anansi incorporan la tradición oral a la exhibición. Esta figura tramposa del folclore de África Occidental aparece en numerosas tradiciones orales caribeñas, conectando la fe, el folclore y las enseñanzas transmitidas de generación en generación.

Una figura de Guyana y un libro sobre Anansi destacan la cultura caribeña y las tradiciones narrativas de la región. (Foto: Taíno Studios)

En conjunto, las obras evitan presentar al Caribe como una cultura única y homogénea. En cambio, recorren diferentes islas y tradiciones mientras regresan continuamente a los temas compartidos de la familia, la comida, la diversión y la fe.

La exposición coincide con el tema de la Semana de la Bienvenida de este año, “The Courage to Connect: 250 Years of Welcome in Philly” (El valor de conectar: 250 años de bienvenida en Filadelfia), mientras la ciudad celebra el 250.º aniversario de la nación.

Passport Through the Caribbean permanecerá abierta al público en el primer piso del Ayuntamiento de Filadelfia hasta el 2 de octubre.

Desde Filadelfia, La diáspora venezolana mira hacia el futuro: cumbre pone el énfasis en la unidad, la resiliencia y el poder cívico

Organizadores, ponentes y asistentes posan para una fotografía grupal durante la III Cumbre de Organizaciones Venezolano-estadounidenses en Filadelfia. (Foto: Cortesía/ Venezuelan American Summit)

Filadelfia, PA – Líderes venezolano-estadounidenses de todo el país se reunieron los días 10 y 11 de septiembre en el Esperanza Arts Center para participar en la III Cumbre de Organizaciones Venezolano-estadounidenses, un encuentro nacional que congregó a más de 40 organizaciones para reflexionar sobre lo que una diáspora venezolana más fortalecida puede construir en Estados Unidos.

Organizada por Casa de Venezuela Philadelphia, Gente de Venezuela Philadelphia y Casa de Venezuela Delaware, la cumbre de dos días se centró en temas como migración, integración profesional, liderazgo, salud, inclusión financiera, participación cívica, cultura, democracia y cooperación comunitaria.

Asistentes participan en un panel durante la III Cumbre de Organizaciones Venezolano-estadounidenses en el Esperanza Arts Center. (Foto: Taíno Studios)

El equipo organizador estuvo integrado por Emilio Buitrago, Liselotte Ponce, Arianne Bracho Hernández, Alex Moreno, Harianned Chaurel, Marilú Salazar y Rossana Arteaga-Lopenza. José Urdaneta ayudó a coordinar el programa durante ambas jornadas, mientras que el fundador de Esperanza, el Rvdo. Luis Cortés, dio la bienvenida a las delegaciones que llegaron a Filadelfia.

La cumbre se celebró en un momento de profunda incertidumbre. La política de Estados Unidos hacia Venezuela ha experimentado cambios significativos este año, mientras cientos de miles de venezolanos en el país continúan vinculados a una batalla legal en curso relacionada con el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés).

Panelistas conversan sobre historia y cooperación hemisférica durante la sesión “De Filadelfia a Panamá”. (Foto: Taíno Studios)

Ese contexto hizo especialmente relevantes las conversaciones sobre participación y pertenencia. A lo largo de los dos días, los ponentes dejaron claro que los venezolanos en Estados Unidos no comparten una única visión política y que la cumbre no buscó eliminar esas diferencias.

Por el contrario, los participantes volvieron una y otra vez a una cuestión más práctica: ¿cómo pueden las organizaciones fortalecerse lo suficiente para representar a sus comunidades independientemente de los cambios políticos en Washington o Caracas?.

Los representantes describieron el crecimiento de organizaciones que han evolucionado junto con las comunidades venezolanas en todo el país. Muchas comenzaron ayudando a los recién llegados a enfrentar desafíos inmediatos relacionados con vivienda, empleo, inmigración y otros servicios esenciales. Hoy, su trabajo se expande hacia la participación cívica, la creación de alianzas y el fortalecimiento institucional para defender los intereses de los venezolanos a largo plazo.

Una conferencia magistral del economista venezolano Ricardo Hausmann, fundador y director del Growth Lab de Harvard, amplió la conversación hacia el conocimiento y la experiencia profesional distribuidos en toda la diáspora y cómo estos recursos podrían contribuir al futuro de Venezuela.

Discusión sobre medios de comunicación, desinformación y la narrativa sobre Venezuela. (Foto: Taíno Studios)

Los panelistas también destacaron la importancia de comprender las instituciones políticas estadounidenses, construir relaciones con funcionarios electos de ambos partidos y demostrar un impacto comunitario tangible al solicitar apoyo. Participantes de LULAC, The Welcoming Center, UnidosUS y otras organizaciones latinas e inmigrantes reforzaron la necesidad de desarrollar esas relaciones más allá de la comunidad venezolana.

Las cuestiones de representación también surgieron en las discusiones sobre medios de comunicación, desinformación y quién tiene el derecho de contar la historia de Venezuela.

Un vendedor exhibe joyería y productos artesanales en el Mercado Multicultural Latino. (Foto: Taíno Studios)

Los ponentes señalaron los daños causados no solo por la información falsa, sino también por la falta de contexto y la representación limitada. Asimismo, reflexionaron sobre la pérdida de medios independientes en Venezuela y la manipulación de narrativas históricas. La conversación enfatizó además el papel que pueden desempeñar los periodistas y la diáspora en la preservación de la memoria y en la construcción de relatos más completos sobre el país.

La cumbre también reservó espacio para la cultura y el emprendimiento. Un mercado multicultural latino permitió a los asistentes conectarse con vendedores y creadores, reafirmando que la construcción de comunidad también ocurre a través de los negocios y de las relaciones cotidianas.

Libros y artículos culturales venezolanos expuestos durante la cumbre. (Foto: Taíno Studios)

La fecha del encuentro también lo vinculó con una historia más amplia. Mientras Estados Unidos conmemora los 250 años de su independencia y el Congreso de Panamá celebra su bicentenario, los participantes reflexionaron sobre esfuerzos históricos de cooperación en las Américas, incluido el legado del prócer venezolano Francisco de Miranda, y sobre la vigencia de esas ideas en la actualidad.

Para los venezolanos en Estados Unidos, muchas de las decisiones que afectan su futuro continúan tomándose en Washington y Caracas. Sin embargo, la cumbre puso menos énfasis en esperar las decisiones gubernamentales sobre lo que vendrá después.

A través de sus organizaciones y relaciones comunitarias, los venezolanos continúan creando bases capaces de resistir la incertidumbre política y las diferencias de opinión. Aunque el trabajo varía de un estado a otro, el objetivo general es cada vez más compartido: instituciones más sólidas, alianzas estratégicas, vínculos más profundos y una comunidad con mayor capacidad para influir en su propio futuro.

El mensaje central de la cumbre fue claro y orientado hacia el futuro: una diáspora marcada por el desplazamiento también se está convirtiendo en una comunidad definida por lo que decide construir.

Philadelphia becomes a hub for Venezuelan leadership

Books and Venezuelan cultural items on display during the summit. (Photo: Taíno Studios)

Venezuelan-American leaders from across the country gathered at Esperanza Arts Center on September 10 and 11 for the III Summit of Venezuelan-American Organizations, a national gathering that brought together more than 40 organizations to consider what a stronger Venezuelan diaspora can build in the United States.

Hosted by Casa de Venezuela Philadelphia, Gente de Venezuela Philadelphia and Casa de Venezuela Delaware, the two-day summit centered on migration, professional integration, leadership, health, financial inclusion, civic participation, culture, democracy and community cooperation.

Attendees gather for a panel during the III Summit of Venezuelan-American Organizations at Esperanza Arts Center. (Photo: Taíno Studios)

The organizing team included Emilio Buitrago, Liselotte Ponce, Arianne Bracho Hernández, Alex Moreno, Harianned Chaurel, Marilú Salazar and Rossana Arteaga-Lopenza. José Urdaneta helped guide the program across both days, while Esperanza founder Rev. Luis Cortés welcomed delegations to Philadelphia.

The summit came at a moment of deep uncertainty. U.S. policy toward Venezuela has shifted sharply this year, while hundreds of thousands of Venezuelans in the United States remain tied to an ongoing legal fight over Temporary Protected Status.

Panelists discuss history and hemispheric cooperation during “From Philadelphia to Panama.” (Photo: Taíno Studios)

The continued tension made conversations about participation and belonging especially relevant. Across the two-day program, speakers made clear that Venezuelans in the United States do not share a single political viewpoint, and the summit did not try to erase those differences.

Instead, speakers repeatedly returned to a more practical question: how can organizations become strong enough to represent their communities regardless of changing politics in Washington or Caracas?.

Representatives described organizations that have grown alongside Venezuelan communities across the country. Many began by helping newcomers navigate housing, employment, immigration systems and other immediate needs. Their work is now expanding toward civic participation, partnerships and stronger institutions capable of advocating for Venezuelans over the long term.

Discussion on media, misinformation, and Venezuela’s story. (Photo: Taíno Studios)

A keynote by Venezuelan economist Ricardo Hausmann, founder and director of Harvard’s Growth Lab, widened that conversation to the knowledge and professional experience spread across the diaspora and how it could contribute to Venezuela’s future.

Panelists also emphasized understanding American political institutions, building relationships with elected officials across party lines and showing measurable community impact when asking for support. Participants from LULAC, the Welcoming Center, UnidosUS and other Latino and immigrant organizations reinforced the importance of building those relationships beyond the Venezuelan community.

A vendor displays jewelry and handmade goods at the Multicultural Latino Market. (Photo: Taíno Studios)

Questions of representation also surfaced in discussions about media, misinformation and who gets to tell Venezuela’s story.

Speakers pointed to the damage caused not only by false information, but by missing context and limited representation, while reflecting on the loss of independent media in Venezuela and the manipulation of historical narratives. The conversation also emphasized the role journalists and the diaspora can play in preserving memory and offering fuller accounts of their country.

The summit also made room for culture and entrepreneurship. A Multicultural Latino Market gave attendees a space to connect with vendors and creators, reinforcing how community building also happens through businesses and everyday relationships.

The timing connected the summit to a larger history. As the United States marks 250 years of independence and the Congress of Panama marks its bicentennial, speakers reflected on earlier efforts to build cooperation across the Americas, including the legacy of Venezuelan independence figure Francisco de Miranda, and what those ideas mean today.

Organizers, speakers and attendees gather for a group photo during the III Summit of Venezuelan-American Organizations in Philadelphia. (Photo: Courtesy/Venezuelan American Summit)

For Venezuelans in the United States, major decisions affecting their futures are still being made in Washington and Caracas. Yet the summit focused less on waiting for governments to determine what comes next.

Through organizational relationships, Venezuelans continue creating foundations that can endure political uncertainty and disagreement. The work may look different from state to state, but the larger goal is increasingly shared: stronger institutions, deeper connections and a community with greater agency over its future.

The message from the summit was forward-looking: a diaspora shaped by displacement is also becoming a community defined by what it chooses to build.

Voting for «us,» not for «me»

As often happens these days, I recently found myself caught in a political conversation. It was the familiar debate: conservative versus liberal. Most of us understand that voting is the foundation of a democracy, the process through which we choose representatives to serve as our voice and help shape laws for the benefit of the people. But as I listened, I was reminded of a theme I frequently return to in this column: our current political climate is increasingly marked by a lack of empathy, rising individualism, and the belief that «what I want is what the country needs right now.»

This mindset stands in stark contrast to some of the most significant moments in our nation’s history. On March 15, 1965, President Lyndon B. Johnson delivered his famous «American Promise» address to a joint session of Congress, urging lawmakers to pass the Voting Rights Act. He concluded with a powerful moral call to action, challenging the nation to live up to its founding ideals of freedom and equality. Johnson emphasized that voting rights were not merely a regional or partisan issue but a test of the nation’s conscience. He famously declared that overcoming injustice required a united effort, echoing the words, «We shall overcome.»

That spirit of collective responsibility is something I learned early in life. Coming from an immigrant family, I was taught that civic participation and political rights exist for the common good of our communities and families. Whenever I entered the voting booth, I cast my ballot based on what would genuinely benefit my family, my neighbors, and my community, setting aside personal preferences and political ego.

During the Clinton administration, as a young father raising a growing family, I supported policies such as the Family and Medical Leave Act and the Children’s Health Insurance Program (CHIP), initiatives that addressed the real-world needs of families like mine. Years later, my family directly benefited from the Affordable Care Act during the national health care debate. In each case, my decisions were driven not by party loyalty or political theater, but by practical issues that improved the well-being of the people around me.

This brings me to the importance of issue-based voting rather than personality-based voting. Instead of supporting a candidate because we admire their style, charisma, or rhetoric, we should carefully evaluate where candidates stand on the issues that directly affect our families and neighborhoods. The three branches of government were designed to serve the people, and voting based on policy outcomes remains one of the most effective ways to protect and strengthen our communities.

As election season approaches, perhaps we can all take a step back and reconsider our priorities. Instead of asking what benefits «me,» let’s ask what strengthens «us.» When we vote with empathy, responsibility, and community in mind, we build a stronger foundation not only for ourselves but for future generations as well.

Votar por “nosotros” no por “yo”

Como suele ocurrir en estos días, recientemente me encontré inmerso en una conversación política. Era el debate de siempre: conservadores contra liberales. La mayoría entendemos que el voto es la base de una democracia, el proceso mediante el cual elegimos a nuestros representantes para que sean nuestra voz y ayuden a crear leyes en beneficio del pueblo. Sin embargo, mientras escuchaba la discusión, recordé un tema al que regreso con frecuencia en esta columna: cómo el clima político actual se ve afectado por la falta de empatía, el aumento del individualismo y una mentalidad que parece decir: “Lo que yo creo es exactamente lo que el mundo necesita en este momento”.

Esa forma de pensar contrasta profundamente con algunos de los momentos más importantes de la historia de nuestro país. El 15 de marzo de 1965, el presidente Lyndon B. Johnson pronunció su histórico discurso American Promise ante una sesión conjunta del Congreso para impulsar la aprobación de la Ley de Derechos Electorales. En su mensaje hizo un poderoso llamado moral, instando a Estados Unidos a cumplir plenamente con sus principios fundacionales de libertad e igualdad. Johnson enfatizó que garantizar el derecho al voto no era un asunto regional ni partidista, sino una obligación nacional que ponía a prueba la conciencia misma del país. Su llamado a superar la injusticia mediante un esfuerzo colectivo quedó resumido en una frase memorable: “We shall overcome” (“Venceremos”).

Ese espíritu de responsabilidad compartida es algo que aprendí desde muy joven. Como miembro de una familia inmigrante, me enseñaron que la participación cívica y los derechos políticos existen para el bienestar común de nuestras comunidades y nuestras familias. Cada vez que he entrado a una cabina de votación, he intentado emitir mi voto pensando en lo que realmente beneficiaría a mi familia, a mis vecinos y a mi comunidad, dejando de lado preferencias personales o intereses individuales.

Durante la administración de Bill Clinton, cuando era un padre joven criando una familia en crecimiento, apoyé políticas como la Ley de Licencia Familiar y Médica y el Programa de Seguro Médico para Niños (CHIP), iniciativas que respondían a necesidades reales de familias como la mía. Años después, mi familia se benefició directamente de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Affordable Care Act). En cada uno de esos momentos, mis decisiones estuvieron guiadas no por la lealtad partidista ni por discursos políticos, sino por asuntos concretos que impactaban positivamente a las personas que me rodeaban.

Esto me lleva a la importancia de votar basándose en los asuntos y las políticas públicas, y no en las personalidades. En lugar de apoyar a un candidato porque nos agrada su estilo, su carisma o su retórica, deberíamos examinar cuidadosamente sus propuestas y su posición respecto a los temas que afectan directamente a nuestras familias y vecindarios. Los tres poderes del gobierno fueron diseñados para servir al pueblo, y votar teniendo en cuenta los resultados reales de las políticas públicas sigue siendo una de las formas más eficaces de proteger a nuestros seres queridos y fortalecer nuestras comunidades.

A medida que se acerca la temporada electoral, quizás todos podamos dar un paso atrás y reflexionar sobre nuestras prioridades. En vez de preguntarnos qué me beneficia, preguntémonos qué nos fortalece. Cuando votamos con empatía, responsabilidad y sentido de comunidad, construimos una base más sólida no solo para nosotros mismos, sino también para las generaciones futuras.

Building a future beyond violence

Children who live in environments affected by domestic violence also experience its consequences, but recovery and resilience are possible with the right support. (Photo: Ilustrative/Pexels)

Domestic Violence (DV) is more common than we think. We now know that more than 1 in 3 women and more than 1 in 6 men will experience violence at the hands of an intimate partner during their lifetimes. In Philadelphia, the 24/7 Domestic Violence Hotline operated by Congreso, Lutheran Settlement House, Women Against Abuse, and Women In Transition receives roughly 12,000 calls each year.

For children living in homes affected by domestic violence, the impact can last long after the violence ends. Moving, separation, or divorce can further disrupt a child’s sense of safety and stability. Children who witness abuse might experience fear and guilt about being unable to stop the violence and anger toward one or both parents. They might struggle to understand why someone they love would hurt their parent.

Children often communicate their experiences through changes in behavior. Some might display intense emotions, like difficulty controlling impulses, outbursts, or aggression toward siblings or peers. Others might internalize their feelings and appear completely fine on the outside, while experiencing sleep problems or anxiety about leaving the parent who was harmed.

For parents who have experienced violence, recognizing these behaviors can be challenging. Parents might become hypervigilant and closely monitor their children for signs of distress, making it difficult to tell the difference between normal childhood behaviors and trauma-related responses. However, children actually show more emotions and behaviors when they feel safe enough to express themselves. Often, their actions are not necessarily attempts to create problems for the family, but instead, attempts at seeking connection. 

At Lutheran Settlement House, our Bilingual Domestic Violence Program Advocates and Counselors emphasize that healing begins with validating what children have experienced. Children might have conflicting feelings about the person who caused harm, including love or a desire to maintain a relationship with them; these feelings can exist alongside anger and other emotions related to the violence. Adults should talk honestly and calmly about the violence their children have witnessed using developmentally appropriate language.

Parents also need support. There is no single “right” way to parent after domestic violence. Connecting with a domestic violence advocate, therapist, or another trusted person can help parents process their experiences and prepare for difficult conversations with their children. Domestic Violence Advocates can also safely plan with the parent if there’s another violent incident.

Most importantly, children and survivors can heal. They are not broken. It’s just that healing is not always linear, and it takes time. Children can hold happy memories and painful experiences at the same time. Giving them space to express those feelings while maintaining safety and connection is an important part of healing, not just for the child but also for the survivor.

To learn more about our services and how you can support survivors, visit us at https://lutheransettlement.org/ or follow us on Instagram @lshphilly and Facebook @lutheransettlementhouse. On October 7, 2026, join us for Groove for Good, a dance party celebrating the strength, resilience, and joy of survivors.