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Lugares de comidas para adultos mayores

Lugares de comidas para adultos mayores
(FOTO EFE)

Filadelfia, PA – Los adultos de 60 años o más son elegibles en los lugares patrocinados por la “Philadelphia Corporación for Aging (PCA)”. Los adultos mayores deben llamar para reservar la comida con anticipación antes de retirarla.

Son 17 Lugares patrocinados por la PCA donde los adultos mayores pueden llamar con anticipación y reservar de 5 a 7 comidas por semana.

Los horarios de retiro varían según el lugar. Para obtener más información o reservar comidas, comuníquese con el lugar específico.

Un familiar del adulto mayor puede retirar las comidas con previo acuerdo. Las comidas también se pueden enviar a domicilio si es necesario.

Para recibir ayuda en otro idioma que no sea inglés, llame a la línea de ayuda de la PCA al (215) 765-9040.

Madre de Impacto

Marisol Suarez Mateus antes de la pandemia. (Foto crédito por Marisol Suarez Mateus)

Filadelfia, PA – Estar embarazada y dar a luz una nueva vida son estados llenos de amor y de muchísimos retos en la vida de quienes lo experimentamos, y de aquellos que están en nuestro circulo. Ahora bien, si a eso le agregamos vivirlos en medio de una pandemia, se vuelve un gran reto.

El pasado 9 de abril nació Gabriel Calixto Suarez, peso 7 libras 6 onzas y midió 20 pulgadas. Los felices padres de Gabriel son Marisol Suárez Mateus, colombiana y Juan Calixto Rivera mexicano; su hermanita de casi cuatro años se llama Isabella.

Cuando le preguntamos a Marisol como había sido esta experiencia durante las restricciones surgidas para detener la propagación del COVId-19; respondió que fue totalmente diferente a su primer embarazo. Empezando porque por la orden de quedarse en casa, no pudo tener el babyshower que ya tenía planeado “Eso fue muy triste porque quería tener esos recuerdos fotográficos para cuando mi bebe este grande. En el mes de febrero después de escuchar todos los riesgos para las mamás embarazadas decidí entrar en cuarentena voluntariamente” …

Después de dar a luz a Gabriel Calixto Suarez. (Foto crédito por Juan Calixto Rivera)

«Mis controles prenatales fueron en el Hospital de Pensilvania en Filadelfia, pero debido al nuevo trabajo de mi esposo, nos mudamos a Montgomery … Antes que el COVID-19 llegara yo iba con nuestra pequeña hija Isabella a todos los controles mientras mi esposo trabajaba. Eso era perfecto porque como no tenemos apoyo adicional Isabella siempre estaba conmigo. Al llegar este virus todo cambio y los protocolos también, ya no permitían que Isabella viniera conmigo y me tocaba manejar sola por una hora… La angustia, el miedo, pánico, desespero han sido algunos de los sentimientos que he sentido a niveles nunca vividos. Yo usaba guantes, mascaras, llevaba el antibacterial y aun así estuve en riesgo de ser contagiada porque otra mamá que llegó a su cita tenía los síntomas del virus y yo estaba en el mismo lugar. Cuando me fui a mi casa estuve aún más asustada y no sabía si llorar o reír al pensar que esa mamá me podía haber contagiado…

Marisol Suarez Mateus y su esposo Juan Calixto Rivera durante una de las últimas visitas al Dr.
Foto crédito por Marisol Suarez Mateus

Pasaron los 15 días y afortunadamente no presente síntomas de tener el COVID -19. Mis controles fueron semanales y ya se hacían por Telemedicina.  Sin embargo, el estar en casa sin poder salir con mi hija Isabella que es super activa y no entendía lo que estaba pasando… Además de estar cuidando a Isabella, yo no podía dormir y descansar como antes…

Cuando llego el momento de dar a luz a Gabriel, además de sentir todos los síntomas normales y dolorosos de un parto natural, los doctores en el hospital me preguntaron si había tenido contacto con alguien que tuviera o sospechaba que tenía el virus y respondí que si por la situación a la cual había sido expuesta anteriormente. Inmediatamente los protocolos cambiaron y todos los doctores y las enfermeras se cambiaron sus atuendos y en medio de mis dolores de parto me hicieron prueba del COVID-19. El resultado de la prueba estuvo listo en una hora y salió negativo. Los doctores y enfermeras me pidieron disculpas y yo entendí la situación y sus atuendos también cambiaron porque yo no tenía el virus.  Aunque no tenía el virus mi esposo Juan y yo usamos mascaras…

Gabriel tomando leche materna, siendo alimentado por su hermanita Isabella Suarez.
Foto crédito por Marisol Suarez Mateus

Desde que regresamos a casa hemos continuado en cuarentena y ha sido súper difícil porque además de cuidar a Gabriel y de amamantarlo, cuido de Isabella y todo eso lo hago sola porque mis padres y mi suegra no pudieron venir a apoyarnos. Mi recomendación a todas aquellas mamitas que estén en mi situación es que confíen en Dios, que todo está bien y que tomen todas las precauciones necesarias, que, si no tienen que salir, no lo hagan y que si se sienten deprimidas busquen ayuda”.

Marisol decidió hacer nacer a su hijo en un hospital, pero cada vez son más las madres que deciden parir con parteras en sus casas para disminuir riesgos.

Celebrando el Día de las Madres durante el distanciamiento social

Filadelfia, PA – El Día de las Madres, esa una ocasión que hay que aprovechar para celebrar a nuestras madres y ya está a la vuelta de la esquina. Este año será memorable y ya sea que estás manteniendo a tu madre segura al practicar el distanciamiento social o que estés siendo afectado por las restricciones de viaje, este año será difícil.

En estos tiempos complicados, es cuando queremos mostrar apoyo a nuestras madres dándoles una atención especial. Pero seamos realistas, nosotros también necesitamos a nuestras madres para que nos conforten. Así que en honor a la mujer que te llevó en el vientre, aquí te doy unas maneras ingeniosas de mostrarle cuanto te importa.

Hazle un libro de cupones

Nada derrite el corazón de una mamá más que lavar los platos por ella. Recuerda cuando estabas en la escuela primaria y le hacías a tu mamá un libro de cupones. Cada página estaba llena de quehaceres específicos que harías cómo lavar los platos, arrancar las hierbas del patio, un masaje a los pies, a penas tengan la oportunidad.

Fiesta online

En estos días, todos se conectan por medio de Zoom y otros medios digitales. Ya sea por una reunión de trabajo o para estar al día con la familia. Organiza una fiesta de desayuno almuerzo donde todos puedan compartir un platillo en honor a su madre. También puedes hacer una demostración de cocina, pedirles a todos que obtengan los ingredientes, y cocinar juntos.

Ordena una comida especial

¡Ordena de su restaurante favorito! Si es latino mejor, así ayudamos a nuestra comunidad y de seguro a ella le gustará tener un día en el que no tenga que cocinar y limpiar.

Desayuno en la cama

Si tienes la suerte de vivir con tu mamá, haz el desayuno y llévaselo a la cama. Qué tan agradable sorpresa es el despertar con una bandeja de quiche recién horneado y un café bien calientito para celebrar las gloriosas horas de dolor de parto que ella sufrió por ti.

Envíale un ramo de flores

Enviarle flores a tu mamá nunca estará fuera de moda. Es el ritual más tradicional que se practica en el Día de las Madres. Puedes ordenar de una tienda de flores o pedirle a tu supermercado local que te arme un bonito ramo.

Twitter @SabaterDiana

sabater.diana@gmail.com

Nacer en medio de una pandemia

moms_02.jpg (From left) Mallory, baby Alivia, daughter Emma Jean and husband Mitchell (Courtesy of the Pease family)

Las contracciones de Mallory Pease se hicieron más fuertes cuando su esposo, Mitchell, la llevó al Hospital Oaklawn en Marshall, Michigan, para dar a luz a su segundo hijo. Había sido un embarazo normal, pero le dijo a su médico que en los días previos había tenido dolor de garganta, tos y falta de aliento, síntomas que su doctor sabía podían indicar COVID-19.

Por eso, cuando llegó al hospital, la llevaron a un área de aislamiento, le hicieron la prueba para coronavirus y recibió oxígeno. Dio a luz a su hija el 23 de marzo en un parto que duró unas cinco horas.

Pero solo pudo sostener a la pequeña Alivia por cinco minutos antes que llevaran a la beba a la nursery. A Pease, de 27 años, la trasladaron a un piso para pacientes con COVID-19, donde le dijeron que su prueba había dado positivo. A la mañana siguiente, estaba tan enferma que sus médicos discutieron ponerla en un ventilador.

Mientras luchaba por respirar y estaba preocupada por su vida, le dolía el corazón por no poder tener a su beba. Se aferró al recuerdo de esos cinco minutos.

Pudo acunar a Alivia cuatro días después.

En todo los Estados Unidos, COVID-19 está alterando radicalmente la atención médica, no solo para los adultos mayores vulnerables sino también para las embarazadas y sus recién nacidos. «En las últimas seis semanas, el mundo que conocíamos se alteró completamente», dijo la doctora Edith Cheng, jefa de división de medicina materna y fetal de la Universidad de Washington.

Los hospitales, desde Seattle hasta St. Louis, recomiendan separar a las madres infectadas de sus recién nacidos durante días, y les piden que renuncien al contacto piel con piel y, a veces, incluso a la lactancia, para prevenir que sus bebés contraigan el virus.

La separación va en contra del plan de nacimiento de la mayoría de los padres y de la mejor investigación sobre la atención centrada en la familia. Pero expertos dicen que es importante establecer protecciones, por recién se está adquiriendo conocimiento sobre COVID-19 durante el embarazo y el parto.

¿Pueden infectarse los bebés si la madre está infectada al nacer? “La respuesta es sí, no comúnmente, pero sí», dijo la doctora Karen Puopolo, profesora asociada de pediatría de la Escuela de medicina de la Universidad de Pensilvania, y coautora de las directrices de la Academia Americana de Pediatría sobre COVID-19 y recién nacidos.

No está claro cuántas mujeres embarazadas han sido infectadas con COVID-19 en los Estados Unidos Representaron solo el 2% de los casos en un informe inicial. Con más de 870,000 infecciones confirmadas en el país hasta el viernes 24 de abril, todavía hay miles de mujeres embarazadas potencialmente afectadas por el mortal virus respiratorio.

Muchas embarazadas pueden estar infectadas y no saberlo. De las 215 mujeres ingresadas para el parto en el Hospital Presbyterian Allen de Nueva York y el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, del 22 de marzo al 4 de abril, alrededor del 15% dieron positivo para el coronavirus, pero la gran mayoría no mostró síntomas al ingresar.

Los bebés muy pequeños pueden tener un mayor riesgo de complicaciones graves por COVID-19 que otros niños. Aunque los de 18 años y menos representan menos del 2% de todos los casos de COVID-19 en los Estados Unidos, según los CDC, los bebés representaron la mayoría de las hospitalizaciones en casos pediátricos.

Dada la escasez de datos sobre los efectos de COVID-19, algunos expertos se preguntan si separar a madres y recién nacidos es prudente o justificado. Interrumpir el vínculo que se produce en los primeros días de vida podría tener consecuencias de largo alcance, dijo la doctora Yalda Afshar, ginecóloga y obstetra de UCLA Health en Los Ángeles.

«Es incorrecto proceder sin información», dijo.

Para llenar el vacío de datos, Afshar y sus colegas de la Universidad de California-San Francisco han creado un registro nacional para rastrear los efectos de COVID-19 en las mujeres embarazadas y sus recién nacidos. Más de 1,000 personas ya se han inscrito para el estudio.

Silvana Vergara Tobin, de 33 años, que dirige una galería de arte en línea en la ciudad de Nueva York, es una de ellas. Tobin desarrolló COVID-19 a mediados de marzo y está preocupada por los posibles efectos en el bebé que espera dar a luz en agosto.

«Lo que realmente me asusta es que podría contraerlo de nuevo», dijo Tobin, cuyos síntomas incluyeron dolores en las fosas nasales y en el cuerpo, y una tos persistente. «O que el bebé no fuera inmune y lo tuviera al nacer».

El registro hará un seguimiento de las mujeres y sus bebés desde el comienzo del embarazo hasta un año después del parto, tratando de responder preguntas básicas: «¿Las mujeres embarazadas tienen una forma de COVID más grave, menos grave o diferente?; ¿Se transmite en el útero? ¿Causa defectos de nacimiento?”, explicó Afshar.

Para proteger a las madres y a los bebés, muchos hospitales con suficientes kits de prueba están comenzando a evaluar a todas las mujeres que se presentan para dar a luz. La doctora Chemen Neal, ginecóloga obstetra de Indiana University Health, dijo que sus colegas bañan a los bebés de madres con COVID apenas nacen.

Esta información fue producida por Kaiser Health News, un programa editorialmente independiente de Ia Kaiser Family Foundation no relacionado con Kaiser Permanente.

Homicidio en Silencio

Refinería Maratón en Los Ángeles en medio de la pandemia del Coronavirus en Wilmington California. EFE/EPA/Etienne Laurent/File

Filadelfia, PA – Hoy en día, una de las conversaciones más importantes es la relación del medio ambiente y el impacto del COVID-19 y otras crisis en nuestra comunidad. Por una parte, el medio ambiente tiene una relación directa a la salud de los nuestros, por otro lado, el estado de salud es un factor decisivo en la mortalidad del coronavirus y otros virus respiratorios. A nivel personal, hay muchas cosas que podemos hacer para mantenernos saludables como no fumar, ejercitarse, y demás. Pero también hay otros factores que en cierta manera se salen de nuestras manos. Pensemos, por ejemplo, en las factorías que están localizadas en nuestros vecindarios, los centros de reciclaje y los depósitos de chatarra. Todos estos causan contaminación en sus operaciones diarias y esto afecta directa e indirectamente nuestro bienestar. Usted se preguntará: ¿quién está a cargo de regular estas actividades para proteger a la ciudadanía? En Estados Unidos, la agencia a cargo de dicho trabajo es la Agencia de Protección Ambiental o EPA por sus siglas en inglés. Esta es la agencia a nivel federal y no debe ser confundida con el Departamento de Protección Ambiental (DEP) la cual es la agencia estatal. Saber que existe un cuerpo encargado de velar por la salud del medio ambiente debería traer paz mental a los ciudadanos, pero la realidad es que esta agencia actúa según los deseos de cada administración y no siempre se alinea con su propia misión. 

En los últimos meses, mientras el mundo batalla con el enemigo invisible del COVID-19, esta agencia ha tomado pasos para eliminar o disminuir las reglas que mantiene la emisión de contaminantes a raya en los Estados Unidos. En marzo, por ejemplo, la administración redujo los estándares de emisión de dióxido de carbono y ahorro de combustible requeridos a la industria automotriz diciendo que esto era lo mejor para la industria y que reduciría el costo a los consumidores. Mientras que las regulaciones pueden presentar un costo, este no se puede comparar con los beneficios al planeta y la salud de sus habitantes a corto y a largo plazo.

La ciudad de Los Ángeles con el manto de contaminación desde Vernon, California y el río de Los Ángeles. EFE/Iván Mejía/Archivo

Recientemente, la EPA también emitió un comunicado que justifica la violación de las leyes medio ambientales siempre y cuando sea por causa del COVID-19 y se haya hecho lo posible por cumplir los requisitos. Aunque la agencia no espera que este memorándum cause un incremento significativo en las violaciones, es preocupante que se hayan relajado los estándares y que algunas entidades puedan tomar ventaja de la situación para incumplir sus deberes ambientales y así reducir costos. Como si esto fuera poco, a principios de abril, la administración optó por eliminar una regla de la era del presidente Obama, que forzaba a las compañías a instalar equipos para el control de la contaminación y así reducir las emisiones de mercurio. Esto se hizo cambiando el modelo matemático que mostraba el beneficio económico de estos controles versus los costos.

Estos son solo ejemplos de cómo la EPA ha ido desmantelando poco a poco las leyes y los estándares que fueron diseñados para proteger el planeta y evitar muertes prematuras por la contaminación.

¡Pero hay buenas noticias! La ciudadanía también tiene el poder de alzar su voz, de exigirle a sus representantes el defender sus intereses, y hacer su voz contar con su voto.  Estas son algunas razones importantes para que nosotros como comunidad Latina participemos en las oportunidades que tenemos de hacernos contar, como responder al censo, votar en las elecciones, y organizarnos con nuestros vecinos en la lucha por nuestro bienestar común.

https://www.epa.gov/sites/ production/files/2020-03/documents/oecamemooncovid19implications.pdf

https://www.epa.gov/newsreleases/us-dot-and-epa-put-safety-and-american-families-first-final-rule-fuel-economy-standardshttps://www.nytimes.com/2020/04/16/climate/epa-mercury-coal.html?fbclid=IwAR2pmyqwX67SlQmd—JlwE6DtomiFj_xA-Rn33xh01ZPd5HJjjU_vK0rmU

Aroche: Con la pandemia de COVID-19 debemos aprender más sobre el estrés postraumático

La pandemia de COVID-19 puede provocar traumas y estrés postraumático en los trabajadores de primera línea, alertó a el presidente del Consejo Internacional para la Rehabilitación de Víctimas de Tortura, Jorge Aroche.

El también director ejecutivo del Servicio para el Tratamiento y Rehabilitación para las Víctimas de Tortura y Trauma (STARRTS) australiano advirtió además sobre la situación de vulnerabilidad de los refugiados y las poblaciones vulnerables en zonas que carecen de información fidedigna sobre la pandemia.

Pregunta: La respuesta a la COVID-19 incluye medidas drásticas de distanciamiento físico y confinamiento. ¿El ciudadano de a pie y especialmente los refugiados y expresos políticos podrían vivir esta situación como una tortura?

Respuesta: No sé si me atrevería a usar el término tortura. Ciertamente es una situación difícil para gente que ha tenido una experiencia de tortura, de trauma, de muchas pérdidas y sobre todo de muchas privaciones, como todos los refugiados. Es una experiencia que puede traer recuerdos y desencadenar traumas que todavía no se han resuelto, además de contribuir al riesgo del aislamiento. Esto también se puede extender a gente que ha padecido otros traumas, sobre todo a las víctimas de violencia doméstica. Lamentablemente, también hay una interfase entre los dos: hay familias de refugiados que también tienen problemas de violencia doméstica. Este entorno implica un riesgo emocional y en ciertas circunstancias, uno físico.

P: ¿Qué caja de Pandora abre esta sensación de que el coronavirus es una amenaza invisible y omnipresente?

R: Debemos tener en cuenta que estamos en una situación en que los niveles de ansiedad pública son mucho mayores. Hay una posibilidad mucho más grande de que nuestros niveles de ansiedad vayan a subir porque palpamos ese nivel de ansiedad en todos lados y además algunas cosas específicas como es ver más seguridad, más gente en uniforme, reglas que no entendemos, gente manteniendo distancia o las calles vacías pueden desencadenar recuerdos traumáticos que quedan vivos en alguna parte de nuestro cerebro. Sobre todo, si no están procesadas a nivel verbal y no podemos manejarlas, darles sentido y entender qué están pasando.

P: ¿Esta crisis mundial puede generar un fuerte trauma generalizado, dejarnos con un trastorno de estrés postraumático?

R: Sobrevivir al trauma variará de persona a persona. La mayoría de las personas logran superar el impacto de ese evento traumático sin problemas para el resto de su vida, hay un proceso de equilibrio para contrarrestar ese evento traumático cuando sufrimos ansiedad. Considero que la crisis entorno a la COVID-19 crea muchas situaciones extremas para mucha gente, que las sufre como eventos postraumáticos. Una pequeña parte de la población lo desarrollará y es importante que estemos al tanto de ello.

Además, está es el aislamiento. Mucha gente que ya estaba en peligro de depresión y se encuentra en un tipo de entorno donde tiene menos acceso a gente que les apoye o les ayude a estabilizar puede desarrollar problemas de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental.

IMPACTO EN LA PRIMERA LÍNEA Y EL ACCESO A ARMAS

P: ¿El trastorno de estrés postraumático puede tener un mayor impacto en los trabajadores de la salud, quienes a veces tienen que decidir a quién dejar vivir?

R: Vamos a tener a muchas más personas expuestas a situaciones en las que tendrán que tomar una decisión entre una opción mala y otra peor. Esto puede tener un costo emocional y psicológico y depende de cómo se maneje el entorno. Mucha de la gente que trabaja en la policía, en ambulancias, gente que trabaja en situaciones así tienden a desarrollar un «cuero duro» para no dejarse impactar. Muchas veces no solicitan ayuda cuando la necesitan y eso es un problema. Creo que como sociedad debemos aprender mejor el impacto del estrés traumático y del trauma. Hay pocas sociedades que lo manejen bien.

P: ¿En el extremo más cruel del confinamiento se crearán situaciones de violencia doméstica o suicidios?

R. La COVID-19 está creando un nivel de ansiedad alto en toda la población y es indudable que esto coloca a la gente que ya tenía problemas de salud mental en una situación en la que es posible que desarrollen más reacciones violentas, ya sea en su entorno familiar o en su entorno con los vecinos.

P: ¿Hasta el peligro de que alguien salga descontrolado a disparar a los demás?

R: Australia ha logrado evitar mucho el acceso a las armas. Acá tenemos colas en los supermercados por el papel higiénico, mientras que en Estados Unidos se forman en los locales de venta de armas.

Estados Unidos es una sociedad en la que, sin ningún otro ingrediente adicional de ansiedad pública, se han producido atentados armados. Si a eso se le añade todo el estrés por el coronavirus obviamente tenemos un caldo de cultivo para posibles problemas, pero si además se tiene acceso a armas o instrumentos más contundentes para desatar esa explosión, (el potencial escenario) es preocupante.

LA VULNERABILIDAD DE LOS DESPOSEÍDOS

P: La manera de vivir la pandemia no solo depende de la salud mental, sino también de las condiciones materiales y ambientales. No es lo mismo vivirla en un piso de Madrid o Bogotá o una vivienda en Australia, que en pleno desplazamiento migratorio en Centroamérica o en una favela de Brasil.

R: Absolutamente. Hay muchos lugares en el mundo donde hay refugiados, donde la gente está detenida por asuntos de derechos humanos o activismo, donde el acceso o ayuda desde el punto de vista de la salud es prácticamente nulo. No se tiene información de cuánto ha impactado el virus en los campos de refugiados o en lugares donde los inmigrantes indocumentados están viviendo situaciones paupérrimas.

También está la otra cara de la moneda: en algunos lugares del mundo comienza a haber indicios de que las medidas que se adoptan contra la COVID-19 también se están usando para ejercer represión.

P: ¿A medida en que los esfuerzos se centran en la atención de los nacionales y la mitigación de la peor crisis económica desde la Gran Depresión, los gobiernos se olvidarán de sus compromisos con los derechos humanos y la protección de los más vulnerables?

R. Las personas en situación más vulnerable tienen menos recursos y menos acceso a los pocos que podrían tener. En su mayoría no se benefician de las medidas que los diferentes gobiernos han puesto para apoyar a los sectores vulnerables de la población. Cuando esto lo llevas a situaciones en las que la pobreza es preocupante, en las que la salud ya era preocupante, tenemos un cóctel tremendo, muy complejo.

UN CONFINAMIENTO DENTRO DE OTRO

P: La pandemia también impacta en lugares como las cárceles, los campamentos de refugiados de Oriente Medio o en la frontera Venezuela-Colombia, a los rohinyás o a los centros para inmigrantes que auspicia Australia en el Pacífico ¿En estos casos sería una situación de confinamiento dentro de otro?

R: Totalmente. Creo que la gente en situaciones que has mencionado estaba subsistiendo con muchas dificultades, sujetas a abusos de derechos humanos. Esta situación va a ser peor porque va a haber menos acceso a la información. Por ejemplo: los periodistas no van a poder viajar con tanta facilidad como antes.

Además, se consiente que los gobiernos puedan violar algunos de los derechos humanos a los que estamos acostumbrados o que por lo menos reclamamos porque estamos en una situación crítica. Todo vale para derrotar al virus. Pero si llevas estas medidas a lugares como Cox’s Bazar (donde se encuentran los campos de refugiados rohinyás en Bangladés) o Sri Lanka, en donde ya hay persecución de minorías, la situación puede ser bastante trágica y de la cual quizá no tengamos información fidedigna por mucho tiempo.

P: ¿Cómo afecta este olvido y el impacto de la COVID-19 a los tratamientos de rehabilitación de las víctimas de trauma y tortura?

R: Una de las cosas en las que nos estamos preparando en este trabajo con la gente que ha sufrido trauma y tortura… de lo que está pasando en sus países de origen o en lugares como campos de refugiados en donde pueden tener a seres queridos.

Si miramos más allá creo que el mundo está ya en una crisis económica y de derechos humanos. Mucha gente quedará marginada, hay gente que se rebela, hay opresión y represión y esto genera un movimiento de gente, y esto a su vez refugiados. En este tipo de situaciones es posible que no obtengan refugio y ciertamente las posibilidades de ayuda internacional a estos grupos también va a disminuir.

En el abismo de la muerte

Fotografía personal cedida donde aparece la fotógrafa venezolana Lola Gómez, de 42 años, durante una de sus coberturas en Austin, Texas. EFE/Lola Gómez /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS

El relato de lo vivido en las últimas cinco semanas por la periodista venezolana Lola Gómez es angustioso. El dolor y la desesperación que le causó el coronavirus la hizo sentirse al borde de la muerte, incluso antes de ir al hospital después noches y días interminables en su casa recluida, sin confirmar que tenía la enfermedad, recuerda su llanto y su impotencia.

La tos persistente y el dolor la obligaban a tratar de permanecer inmóvil. Tanto que prefería evitar sus necesidades básicas como ir al baño o inclusive comer. «El dolor es indescriptible, sientes que te mueres”, recalca.

La advertencia de Gómez, de 42 años, de no minimizar y subestimar la amenaza de la COVID-19 viene desde la “terrible experiencia” que vivió en Austin, Texas, donde vive sola, alejada de su familia, y tuvo que afrontar la enfermedad que terminó llevándola al hospital.

LA DIFICULTAD DEL DIAGNÓSTICO

A esta pesadilla se sumó el hecho de que para finales de marzo era casi imposible acceder a una prueba de COVID-19 en Austin, a pesar de que ella tenía una gran cantidad de síntomas. En una de las visitas al médico le recetaron antibióticos que no sirvieron para nada.

Cuando llegó al hospital para encontrarse con que el médico le dijo que solo a los pacientes hospitalizados le estaban haciendo la prueba de COVID-19.

Fotografía personal cedida donde aparece la fotógrafa venezolana Lola Gómez, de 42 años, durante su hospitalización por Covid-19 en Austin, Texas. EFE/Lola Gómez /SOLO USO EDITORIAL /NO VENTAS

CONTAGIADA A PESAR DE LAS PRECAUCIONES

Entre sus reflexiones sobre el coronavirus destaca que desde el inicio de la emergencia ella tomó las precauciones necesarias para desempeñar su trabajo como fotógrafa en el periódico Austin American-Statesman.

Gómez recuerda que el gel desinfectante de manos nunca le faltó, limpió constantemente su equipo y trató de mantener las órdenes de distanciamiento social. A eso se suma que es una persona que hace ejercicio y estaba en buen estado de salud.

Haciendo un repaso sobre las historias que cubrió en marzo, la fotógrafa cree que adquirió el virus cuando realizó un reportaje sobre los senderos donde la gente se estaba ejercitando.

Pero la duda de dónde se contagió siempre estará presente. «El virus nos ha dejado más preguntas que respuestas», considera.

Con estrés postraumático, la inmigrante venezolana ya se recuperó, sin embargo, asegura que le quedó el cansancio mental, el cansancio físico, y lo peor: el temor a volver a contagiarse ya que no hay ninguna evidencia científica que asegure que ahora es totalmente inmune.

«El miedo es peor porque cualquier persona me puede enfermar de nuevo y volver a pasar por esa situación es realmente una pesadilla», enfatiza.

TRABAJADORES ESENCIALES

El riesgo de Gómez es mayor porque ella es uno de los millones de trabajadores esenciales que han tenido que laborar en la pandemia.

No obstante, los trabajadores de los medios de comunicación ya se están viendo afectados por el remezón económico que ha dejado la pandemia. Los despidos y los recortes de horas se ven alrededor del país en esta industria, también golpeada por la opinión pública.

Una encuesta de la agencia Gallup encontró que en marzo 55 % de los estadounidenses desaprobaban el trabajo de los medios de comunicación en el manejo de la pandemia.

La desaprobación del presidente Donald Trump estuvo muy por debajo en comparación con los medios. Solo 38 % de las personas encuestadas dijeron que no les gustaba el desempeño del mandatario con respecto al coronavirus.

Desde este 1 de mayo Trump dejó en los gobernadores la responsabilidad de aplicar las medidas de confinamiento y distanciamiento social.

Más de 30 estados están en vía de hacerlo, mientras las presiones de grupos conservadores crecen para que se reabra todo el país.

La inmigrante, que llegó a Estados Unidos en 2009, asegura que entiende la necesidad de trabajar de la gente, y de recuperar la economía. Ella ya fue afectada por los recortes de horas. No obstante, advierte que muchos de los que piden la reapertura no están pensando en el colectivo social, y de los más débiles.«Esta enfermedad es real, y si llega una segunda ola podríamos pasarla muy mal. Deberíamos pensar en las personas que pueden morir, o que están en mayor riesgo», considera.

Con la boca abierta.

Reading, PA – El número de memes por el tema del peregrino es incontable; las críticas políticas, religiosas y de algunos grupos sociales no se han hecho esperar, estamos frente aún fenómeno de ignorancia increíble.

Nos referimos al hecho de que en días pasados, los dominicanos vimos en nuestro país al antes mencionado peregrino, quien ahora dice que “recibió un mensaje del señor” donde le indicó que enterrara una cruz en la playa de la provincia de Puerto Plata y que el Covid- 19 se iría de República Dominicana y del resto del mundo, por tanto, este con una cruz acuesta emprendió la marcha, que lo hiciera, allá él, cada loco con su tema, lo grave del caso es que centenares de personas lo siguió es su alocado plan, con todo y las órdenes de aislamiento social. Y hemos quedado con la boca abierta y asombrados, puesto que no alcanzamos a creer que nuestra gente llegara a ese punto en medio de la desesperación. No sé quién le habló a él, pero si podemos decir que a partir de este suceso queda demostrado que cuando hay incertidumbre, angustia, temor y situaciones que atentan contra la estabilidad tanto emocional, física, o económica, como individuos tendemos a seguir cualquier corriente, que de una manera u otra nos haga creer sin sustento que “Todo se solucionará”. Aunque no es momento de cuestionar creencias personales, si es momento de tomar esta situación con seriedad siguiendo y cumpliendo las normas establecidas por nuestro gobierno y sus instrucciones las cuáles buscan lo mejor para el país, haciendo énfasis en que el periodo de “quédate en casa” fue alargado hasta el 17 de mayo, y puede que se alargue más.

Realmente estamos alarmados y no es para menos, pues ha habido mucha gente expuesta, y las imágenes son terroríficas. Este tema nos lleva a darle continuidad al énfasis que debemos hacer en la salud mental como dominicanos, como latinos y como mundo. Pongamos especial atención a la angustia generada que causa malestar, sufrimiento mental y tristeza que nos lleva también a tener miedo (irracional), y desesperación. Sabemos que tenemos motivos para estar angustiados y ansiosos, pero dice en la Biblia en 1 Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque él tiene cuidado de vosotros. Que el impacto de Jesús en nuestras vidas nos mantenga el pulso equilibrado.

¡Un abrazo!

emma_martinez10@hotmail.com

Ansiedad laboral en tiempos de encierro

Estrella columnista

Madrid, España. – Si ya era habitual sentir ansiedad laboral antes de esta crisis, ahora se ha convertido en un problema casi tan extendido como el coronavirus.

La OMS cifraba en más de 250 millones las personas que sufrían trastornos por ansiedad en su puesto de trabajo antes de la pandemia. En situaciones de emergencia, como la que vivimos, el problema se ha disparado y es causa de tristeza, desaliento, problemas para conciliar el sueño, trastornos gastrointestinales, cambios de carácter… Cuidar la salud mental propia y de los trabajadores en estos momentos constituye una prioridad empresarial.

Los datos de afectados por COVID-19, el número de contagios, las tasas de mortalidad son terribles. También lo es el parón de la economía. Hay muchas personas que han visto reducidos o incluso suprimidos de golpe sus ingresos; multitud de gente ha sido despedida o infinidad de empresarios ignoran qué pasará después, si recuperarán su actividad, si podrán hacer frente a los pagos atrasados…

En la imagen Seema Verma, miembro del grupo de trabajo sobre coronavirus de la Casa Blanca, y administradora de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. EFE/Stefani Reynolds /Archivo

Todo esto es así de crudo y, consecuentemente, provoca ansiedad. Por eso es importante aprender a gestionarla. Mis propuestas son:

  • Reducir y seleccionar el consumo de noticias: No hay por qué ser fieles a nuestras fuentes de información de toda la vida, sino elegir aquellas fiables, rechazar las alarmistas y las que se dediquen a alimentar el miedo, las noticias falsas y el odio. Basta con un momento al día, por la mañana o por la noche, o brevemente en dos bandas horarias, para saber cómo va todo y, a continuación, desconectar y dedicarse a otros asuntos.
  • Tener una agenda laboral repleta: El día a día debe estar enfocado hacia el cumplimiento de objetivos, con un horario profesional que permita conectar con los equipos de trabajo, mediante una comunicación cercana, clara y personalizada, donde se cuiden las emociones de las personas y se dé respuesta a sus necesidades individuales. En el caso de que el trabajo esté paralizado, la tele-formación puede ocupar el grueso del horario laboral.
  • Disfrutar del tiempo personal: Conviene empezar el día haciendo ejercicio, porque mantenerse activos físicamente mejora la salud mental y ayuda a mantener hábitos de vida saludable. En el tiempo personal puede tener cabida una hora de actividad en familia o para practicar una afición creativa, cocinar, ordenar… Llenar la agenda con horarios resulta saludable.
  • Reconectar con amigos: En estos días no es extraño contactar con personas de las que hacía años que no sabíamos nada. Eso es hermoso. Aprovechemos para reconectar y despertar afectos dormidos. Aunque vivamos solos, no estemos solos.
  • Cambiar el enfoque: Es cierto lo que está pasando es terrible. Pero no podemos hacer más que cumplir con lo que recomiendan las autoridades sanitarias. Y esperar. La naturaleza tiene un tiempo de recuperación que no va a acelerarse por nuestra ansiedad. Lamentarnos no va a mejorar la situación. Sin embargo, nuestra salud mental sí saldrá beneficiada si conseguimos gestionar las emociones y ver una oportunidad para aprender y mejorar. Ahora podemos hacer todo eso que aparcábamos por falta de tiempo: escribir, leer, hacer bricolaje, interaccionar mejor con los hijos o la pareja, meditar, practicar relajación, ver películas pendientes, seguir tutoriales para aprender esto y lo otro… O rediseñar nuestro trabajo para el día después.
  • Solo hay una cosa segura: esto no va a durar eternamente y habrá que estar preparados para retomar la actividad con fuerzas renovadas. Así que aprovechemos el tiempo y no perdamos la esperanza.

www.ieie.eu

A un mes de la cuarentena

Rosalba Esquivel Cote

Norristown, PA – El pasado 31 de diciembre de 2019, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan (provincia de Hubei, China) notificó la aparición de un brote de neumonía en la ciudad. A pocos días se supo que esta enfermedad infecciosa conocida como COVID19 era causada por el coronavirus SARS-CoV-2. Un mes después la peste constituyó una emergencia de salud pública de importancia internacional. Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud la caracterizó como una pandemia. Oficialmente, en Estados Unidos se decretó el inicio de la cuarentena el 23 de marzo del 2020.

Resultó sorprendente reconocer que las gotículas (gotas de saliva) que salían expulsadas de la nariz o la boca al toser, estornudar o hablar resultaran la amenaza biológica más mortífera del 2020. Y que, ante tal peligro, tan simple como quedarse en casa y lavarse las manos eran la mejor ofensiva que teníamos para evadir el contagio.

Debido a la cuarentena, nos obligamos a salir de la rutina y de nuestra zona de confort, a ser más responsables, disciplinados y creativos. Repentinamente, nos vimos envueltos en un remolino de opciones en línea para mantenernos en casa. Una computadora, una tableta, un celular y servicio de internet casi se convirtieron en artículos de primera necesidad. Resultó asombroso saber todo lo que podíamos hacer desde la comodidad del hogar: asistir a la escuela, visitar museos, hacer ejercicio, tener reuniones por videoconferencia, aprender un idioma, una manualidad, cocinar un nuevo platillo, presenciar un espectáculo, disfrutar de una comida con calidad de restaurant y hasta tener una consulta médica.

Algunos descubrieron incluso ser más productivos laborando desde casa y en pijama, aunque las horas de trabajo se extendieron. Y otros, valoraron más ese tiempo que no aprovecharon estando en sus lugares de trabajo. Pero sin duda, el reto más grande ha sido aprender a convivir en familia: ser más tolerantes con los nuestros, compartir y respetar el espacio y las actividades de cada uno, cooperar con los quehaceres de todos los días, apoyar nuestros estados de humor. Cuidándonos y ayudándonos a superar el encierro, el estrés y la preocupación.

A un mes de la cuarentena desarrollamos habilidades que no sabíamos que podíamos hacer. Nos dimos cuenta de la importancia de una llamada, de un paseo y del valor de un simple abrazo. Reconocimos que, la naturaleza no nos necesita para existir.

Espero que ahora nos conozcamos más, seamos más sabios y mejores personas.