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S.O.S

El lunes, en la plataforma norte del Ayuntamiento, la Dra. Dorothy Johnson Speight, fundadora de “Mothers in Charge”, se paró en el podio con una camiseta blanca y negra impresa con el logotipo de MIC que ha llevado como baluarte durante más de 15 años. Ella es una de las campeonas del movimiento de prevención de la violencia a nivel nacional.  Su hijo, Khaaliq Jabbar Johnson, fue asesinado en 2001 en una disputa por un lugar de estacionamiento. Una vez más, la Dra. Johnson-Speight extendió una súplica apasionada por la paz y ofreció soluciones para poner fin a esta epidemia de salud pública. Lamentó el aumento de más del 30 % en homicidios este año. Defensores de las víctimas, activistas de prevención de la violencia con armas de fuego y organizaciones se unieron al concejal Kenyatta Johnson y «Peace, not Guns», para clamar por un cambio.

El consenso fue que se necesita de inmediato una financiación adecuada para las iniciativas de prevención de la violencia armada, y así cambiar el rumbo de la violencia para mantenernos a salvo. Las estimaciones del costo de un homicidio, incluidas las intervenciones iniciales de emergencia, la investigación policial, los costos financieros familiares, los funerales, la consejería y la pérdida de ingresos y empleos, oscilan entre 10 millones y 24 millones de dólares.

El Departamento de Salud de Filadelfia coloca el costo en $ 1,46 millones, incluidos los gastos médicos, la pérdida de ganancias y productividad, los daños a la propiedad y los costos de la justicia penal. En 2017, 335 homicidios resultaron en sufrimiento, trauma y pérdida de vidas y una carga económica de $ 476.6 millones para los contribuyentes en Filadelfia. Hay estimaciones más altas reflejadas en un estudio particularmente respetado del profesor Matt DeLisi de la Universidad Estatal de Iowa. el estudio demuestra el costo promedio de un homicidio de $17.25 millones en un artículo de revista publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Forensic Psychiatry & Psychology. Este estudio se basa en una encuesta de 654 homicidios en ocho estados: Arkansas, Florida, Georgia, Carolina del Norte, Nueva Jersey, Ohio, Oklahoma y Texas.

Estas evaluaciones me llevan a pensar que invertir fuertemente en programas de prevención de la violencia armada, salvará vidas y fondos futuros que podrían usarse en otras áreas como educación, servicios de salud mental, educación y recreación para niños y jóvenes. Eventualmente podríamos darle la vuelta a este círculo vicioso, pero requerirá una inversión decidida.

Ahora que nos encontramos en medio de una crisis de salud pública por la violencia con armas de fuego, necesitamos todas las manos a la obra y la financiación para revertir el círculo vicioso que nos aterroriza a todos.
 
 Fuente: Contraloría del ayuntamiento de Filadelfia

La cifra aumenta

Foto cortesía KHN

Más de 900 trabajadores de atención médica esenciales han muerto por COVID-19, según una base de datos interactiva creada por The Guardian y KHN.

Lost on the Frontline es una asociación entre las dos redacciones que tiene como objetivo contar, verificar y honrar a cada trabajador de salud de los Estados Unidos que ha muerto durante la pandemia.

Es el recuento más completo de las muertes de trabajadores de salud del país.

A medida que aumentan los casos de coronavirus, y persiste la grave escasez de equipos de protección que salvan vidas, como máscaras N95, delantales y guantes, los trabajadores de salud del país se enfrentan de nuevo a condiciones potencialmente mortales, en especial en los estados del sur y el oeste.

A través de análisis y comparación de registros y fuentes, informes de colegas, redes sociales, obituarios en línea, sindicatos de trabajadores y medios locales, los reporteros de Lost on the Frontline identifican a los trabajadores de salud que han muerto por COVID-19 y sus complicaciones.

Un equipo de más de 50 periodistas de The Guardian, KHN y de escuelas de periodismo han pasado meses investigando muertes individuales para comprobar que fueran a causa de COVID-19 y de que los fallecidos efectivamente estuvieran trabajando en la primera línea de batalla, en contacto directo con pacientes con COVID o trabajando en lugares donde reciben tratamiento.

Los reporteros también han estado investigando las circunstancias de sus muertes, incluido su acceso a equipo de protección personal (EPP), y han estado contactando a familiares, compañeros de trabajo, representantes sindicales y empleadores para que comentaran sobre estas muertes.

Cada semana se publican los nombres de nuevas víctimas. Y Cada muerte se confirma de manera individual antes de publicarla.

El recuento incluye médicos, enfermeras y paramédicos, así como personal de apoyo crucial, como conserjes de hospitales, administradores y trabajadores de hogares de adultos mayores, que arriesgaron sus propias vidas durante la pandemia para cuidar a otros.

Los primeros datos indican que han muerto decenas de personas que no pudieron acceder a equipo de protección personal adecuado y al menos 35 sucumbieron después que funcionarios federales de seguridad laboral recibieran quejas sobre la seguridad en sus lugares de trabajo.

Los primeros recuentos también sugieren que la mayoría de las muertes se produjeron entre personas de color, muchas de ellas inmigrantes. Pero debido a que esta base de datos es un trabajo en curso, con nuevos casos confirmados y sumados semanalmente, los primeros hallazgos representan una fracción del total de informes y no son representativos de todas las muertes de trabajadores de salud.

De los 167 trabajadores agregados a la base de datos de Lost on the Frontline hasta el momento de la investigación:

  • La mayoría, 103 (62%), fueron identificadas como personas de color.
  • Aproximadamente un tercio, al menos 53, nacieron fuera de los Estados Unidos y 25 eran de Filipinas.
  • Se informó que al menos 52 (31%) tenían un equipo de protección inadecuado.
  • Aproximadamente el 38% (64) fueron enfermeras, pero el total también incluía médicos, farmacéuticos, socorristas y técnicos hospitalarios, entre otros.
  • Al menos 68 vivían en Nueva York y Nueva Jersey, dos estados muy afectados al comienzo de la pandemia, seguidos por Illinois y California.

Algunas de estas muertes se pudieron prevenir. La mala preparación, los errores del gobierno y un sistema de salud sobrecargado aumentaron ese riesgo. El acceso inadecuado a las pruebas, la escasez de equipos de protección en todo el país y la resistencia al distanciamiento social y al uso de máscaras han obligado a más internaciones en hospitales ya sobrecargados, y han elevado el número de muertos.

Los vacíos en los datos gubernamentales han aumentado la necesidad de un seguimiento independiente. El gobierno federal no ha registrado con precisión las muertes de trabajadores de salud.

Historias exclusivas de los reporteros de Lost on the Frontline han revelado que muchos trabajadores de salud están usando máscaras quirúrgicas que son mucho menos efectivas que las máscaras N95, lo que los expone a mayor peligro. Los correos electrónicos obtenidos a través de una solicitud de registros públicos mostraron que los funcionarios federales y estatales estaban al tanto a fines de febrero de la grave escasez de equipos de protección.

Investigaciones posteriores encontraron que los trabajadores de salud que contrajeron el coronavirus y sus familias ahora luchan por acceder a las pensiones y otros beneficios del sistema de compensación para trabajadores. El informe también ha examinado las muertes de 19 trabajadores de salud menores de 30 años que murieron por COVID-19.

Seguimos recopilando los nombres de los trabajadores de salud que han fallecido y analizando por qué tantos se han enfermado. Agradecemos sugerencias y comentarios en frontline@theguardian.com y covidtips@kff.org.

La corresponsal senior de KHN Christina Jewett y Melissa Bailey colaboraron con este informe.

“Todos Nosotros”

EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH/Archivo

Aunque el impacto desproporcionado de COVID-19 entre afroamericanos e hispanos no es un secreto, funcionarios federales han lanzado estudios sobre disparidad con la meta de preparar mejor al país para la próxima gran epidemia. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) comenzaron el ambicioso proyecto de investigación “All of US” (Todos Nosotros) en 2018, que busca inscribir al menos a un millón de personas en la base de datos de salud más diversa del mundo.

Según funcionarios, será como un antídoto para la investigación médica que tradicionalmente ha sido muy pálida, acomodada y masculina.

En medio de una respuesta federal vacilante que ha permitido que niveles asombrosos de enfermedad arrasaran por todo el país, el programa del NIH es una señal positiva. Unas 350,000 personas han aceptado ser parte del proyecto, y de ellas, más de 270,000 ya han compartido sus registros de salud electrónicos y enviado muestras de sangre o ADN.

De estos últimos, más de la mitad son de grupos minoritarios, y el 81% pertenecen a grupos que históricamente han estado mal representados en términos de situación socioeconómica, identidad sexual u otras categorías, según el NIH.

Los investigadores del NIH tratan de establecer la relación entre factores socioeconómicos como el ingreso, la estructura familiar, la dieta, el acceso a la atención médica y las infecciones por COVID y sus resultados. Se espera llegar a conclusiones que preparen mejor al país, especialmente a las comunidades negras e hispanas, para la próxima pandemia.

Las muestras de sangre y ADN de los participantes y el acceso a sus registros médicos electrónicos ofrecen a los investigadores un tesoro de datos sobre el efecto de la pandemia en las minorías. Como parte del programa, el NIH ha prometido ofrecer los resultados de la investigación a todos los participantes en un lenguaje sencillo.

En cierto sentido, “Todos Nosotros fue diseñado para COVID-19″, dijo Hugo Campos, participante y colaborador del programa que vive en Oakland, California.

El NIH comenzó Todos Nosotros con la expectativa “de que algo como COVID-19 pudiera suceder”, señaló Josh Denny, director ejecutivo del proyecto.

Todos Nosotros, iniciado por el director del NIH Francis Collins durante la presidencia de Barack Obama, tiene como objetivo responder a las preguntas que permitirán adaptar la atención médica a los individuos en base a su genética particular, su entorno, situación socioeconómica y otros determinantes de salud.

Ahora, los científicos están aprovechando su base de datos para analizar cómo factores como el aislamiento, la salud mental, el seguro de salud y el estatus laboral impactan en la infección de COVID-19 y cómo ésta se desarrolla.

El primer estudio del NIH que emplea la base de datos, ya en marcha, realizará pruebas de anticuerpos en la sangre de al menos 10,000 voluntarios del programa, comenzando con los que se incorporaron más recientemente y retrocediendo en el tiempo para determinar cuándo entró COVID-19 en EE.UU.

Desde principios de mayo, Todos Nosotros ha distribuido encuestas mensuales a los participantes, por correo electrónico o texto, preguntando sobre los niveles de estrés asociados con el distanciamiento social, los hábitos y ambientes de trabajo, el uso de cubrebocas y el lavado de manos.

También se pregunta si los participantes han tenido síntomas de COVID-19 o se han hecho la prueba, e incluye preguntas sobre la cobertura médica, el uso de drogas y la salud mental.

Otro estudio proporcionará a los investigadores datos no identificados, incluyendo resultados de pruebas de anticuerpos e información digital de salud, para estudiar si los síntomas varían entre las personas que han dado positivo en la prueba de COVID-19 dependiendo de su origen étnico, estatus socioeconómico y otras categorías.

Los mayores latinos duplican la probabilidad de hospitalización comparados con los blancos no hispanos. Se entiende que el racismo estructural y las diferencias socioeconómicas contribuyen a esta brecha, por eso Todos Nosotros espera ayudar a señalar las causas y las posibles soluciones.

EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH/Archivo

Las minorías que han experimentado los peores resultados de COVID-19 están bien representadas en el grupo de investigación de Todos Nosotros, expresó Denny. “Realmente podremos establecer en diferentes niveles de información qué les está sucediendo a las diferentes poblaciones y tratar de encontrar algún por qué. ¿Hay diferencias genéticas, diferencias en la historia médica previa, en el momento de las pruebas?”.

Uno de los preceptos de Todos Nosotros es compartir los resultados con los participantes, así como involucrarlos en los diseños de los estudios. El NIH contrató a líderes de iglesias, organizaciones comunitarias y otros grupos de base para difundir el programa.

“Históricamente ha existido una justificada desconfianza entre algunas poblaciones diversas y comunidades de color hacia la investigación biomédica”, apuntó Denny. “No podemos controlar la historia, pero podemos movernos con autenticidad hacia el futuro”.

El movimiento Black Lives Matter ha impulsado a los líderes del programa a hacer más por los participantes, dijo Denny.

“Nos ha hecho pensar más en cómo promover la diversidad entre los investigadores, algo a lo que no se le había dado demasiada importancia”, señaló. “Ha aumentado la urgencia de lo que estamos haciendo. Es una llamada a la acción”.

El programa Todos Nosotros está financiados con $1,5 mil millones en 10 años por la ley 21st Century Cures Act de 2016. Denny dijo que espera que los resultados de las pruebas de anticuerpos, un proyecto de $850,000 para el que se contrató a Quest Diagnostics, se publiquen este año, seguido por los resultados de las encuestas.

La base de datos de Todos Nosotros ofrece un acceso, sin precedentes, a información sobre los grupos de investigación cuyo nivel de daño por el virus habría sido difícil de predecir, explicó la doctora Elizabeth Cohn, profesora de enfermería del Hunter College de Nueva York. Cohn lidera las relaciones comunitarias para Todos Nosotros y preside su comité de publicaciones.

La pandemia ha dejado aún más claro por qué es necesario tener una base multicultural para la investigación de salud, apuntó el doctor Randall Morgan, director ejecutivo del W. Montague Cobb/National Medical Association Health Institute, organización asociada a Todos Nosotros.

“Cuando lleguemos al millón, esperamos seguir teniendo ese nivel de representación”, concluyó.

Esta historia de KHN se publicó primero en California Healthline, un servicio de la California Health Care Foundation.

Celebran unidad latinoamericana

El secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, participa en una rueda de prensa matutina en el Palacio Nacional de Ciudad de México (México). EFE/ Sáshenka Gutiérrez/Archivo

México – Gobiernos latinoamericanos y caribeños aplaudieron el acuerdo de México y Argentina con la Fundación Carlos Slim para producir en América Latina la vacuna de la COVID-19 desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

La Cancillería mexicana informó durante una reunión virtual de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC), el canciller Marcelo Ebrard explicó los detalles de esta colaboración que, según dijo, permitirá que la región pueda acceder a la vacuna entre seis meses y un año antes de lo esperado.

«América Latina y el Caribe se distinguen por su histórica fraternidad, solidaridad y amistad mutua. Esta pandemia afecta a todos, sin importar postura política o ideología. Es un desafío que exige a la región poner a un lado las diferencias y trabajar por un interés común«, expresó Ebrard.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ratifico que su país, junto con México, producirá entre 150 y 250 millones de dosis de esta potencial vacuna para Latinoamérica.

AstraZeneca anunció que podrían producir su vacuna AZD1222 a partir del primer trimestre de 2021, si los resultados de la fase 3 (la que se prueba en humanos) son positivos en noviembre.

A través de Twitter, la CELAC informó del posicionamiento de diferentes gobiernos de la región, que aplaudieron el acuerdo sobre la vacuna y reivindicaron la unidad de la región frente a la pandemia.

El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Mario López, expresó el deseo de que su país forme parte de la acción conjunta por la vacuna, mientras que el canciller guatemalteco, Pedro Brolo, manifestó la disposición «para colaborar con la logística y distribución«.

El viceministro de Salud de Costa Rica, Pedro González, dijo que la iniciativa es «alentadora«, el ministro de Salud de Uruguay, Daniel Salinas, enfatizó la necesidad de que la región esté «unida y hermanada«, y el canciller venezolano, Jorge Arreaza, opinó que «es necesario cooperar más allá de cualquier diferencia ideológica«.

El canciller de Chile, Andrés Allamand, pidió un instrumento global para afrontar futuras pandemias, el de Ecuador, Luis Gallegos, reivindicó un acceso equitativo a la vacuna y la viceministra colombiana de Asunto Multilaterales, Adriana Mejía, destacó el papel de la iniciativa privada en la producción de la vacuna.

Además de otros representantes latinoamericanos y caribeños, en el encuentro participaron la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, y la secretaria general Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan, que encomiaron la cooperación regional.

Los casos globales de COVID-19 suma en el mundo más de 22 millones de contagios y cerca de 800 mil muertes, siendo el continente americano el más afectado por la pandemia.

Fotografía cedida hoy por la empresa india Scalene Cybernetics Ltd, que muestra un dispositivo para neutralizar el 99.9% la propagación aérea del virus COVID-19 (SARS-CoV-2), en Ciudad de México (México). EFE/ Scalene Cybernetics Ltd

Premio al trabajo científico de Argentina

En opinión de Lucas Filgueira, la elección de Argentina para producir esta vacuna es un premio al trabajo científico que hace este país desde hace mucho tiempo y al trabajo biotecnológico, del que es pionera en la región, y es una señal de que hay que invertir «en tecnología, en ciencia porque en definitiva para tener una vacuna que funcione hay mil proyectos que arrancan. Entonces cuantos más proyectos tengamos en marcha más éxito vamos a tener en algunos de ellos«.

Un aporte más de México

Un dispositivo que neutraliza la propagación aérea del SARS-CoV-2 en espacios cerrados será fabricado en México para su distribución en Estados Unidos y América Latina, siendo así el primer país autorizado para hacerlo en la región.

Rajah Vijay Kumar, presidente de “Organisation de Scalene y de Scalene Cybernetics Ltd”, grupo de innovación y tecnología de la empresa india creadora del proyecto, anunció el lanzamiento del dispositivo conocido como SHYCOCAN (Scalene Hypercharge Corona Canon), el cual es similar a un ventilador y emite electrones hipercargados al aire.

No obstante, todavía están en trámite las autorizaciones sanitarias pertinentes.

Mujer ¡VOTA!

Un siglo después de que las mujeres lograran el derecho al voto en EE. UU., la lucha por el sufragio universal sigue viva en el país, donde las minorías aún enfrentan trabas para votar en varios estados y el fantasma del fraude electoral sigue utilizándose para limitar el acceso a las urnas. La fiesta se celebró en Tennessee: en una votación muy ajustada, ese estado sureño ratificó el 18 de agosto de 1920 la Decimonovena Enmienda de la Constitución estadounidense, y culminó el proceso para añadir a la carta magna una frase sencilla pero poderosa: ya no podía prohibirse el voto a nadie en EE. UU. «por razón de su sexo».

La batalla para conseguirlo duró 72 años, desde la primera convención por los derechos de la mujer en 1848 en Seneca Falls (Nueva York), y muchas de sus impulsoras murieron antes de poder votar, mientras que otras fueron encarceladas y torturadas por sus desafiantes protestas ante la Casa Blanca en la década de 1910.

LA MANCHA DEL RACISMO

Lejos de ser homogéneo, el movimiento de las sufragistas abarcaba distintas filosofías políticas y discriminó a sus integrantes negras, que en algunos casos se rebelaron: la periodista Ida B. Wells, por ejemplo, se negó a situarse en la cola de su delegación durante la marcha en Washington por el sufragio femenino en 1913.

«(El movimiento de las sufragistas) expuso la misoginia y el machismo de quienes creían que las mujeres no tenían nada que aportar a la sociedad civil, pero también el racismo y el supremacismo blanco que llevó a algunas a creer que las mujeres negras no debían acceder al voto”, recuerda Marcia Chatelain, profesora de historia en la Universidad de Georgetown.

UN DERECHO ALCANZADO SOBRE EL PAPEL

Con la ratificación de la Decimonovena Enmienda, el camino hacia el sufragio universal en EE. UU. parecía completo: los hombres afroamericanos habían conseguido el derecho al voto con otro cambio a la Constitución en 1870, así que, sobre el papel, la norma era que todos los estadounidenses podían acudir a las urnas.Pero aún faltaban casi cinco décadas para que ese derecho se extendiera en la práctica a todas las minorías, y cien años después, las tácticas para suprimir el voto en varios estados siguen impidiendo la realización completa del sueño de las sufragistas, y perjudican sobre todo a los negros, latinos y nativos americanos.

NEGRAS Y LATINAS ESPERARON MEDIO SIGLO

«En el caso de las mujeres afroamericanas, particularmente en el sur, el derecho al voto no estuvo protegido para ellas hasta 1965. Tuvieron que pasar casi cincuenta años más», señaló Chatelain.

Fue ese año cuando se aprobó la Ley de Derechos al Voto, que derribó la mayoría de las barreras al sufragio que habían impuesto muchos estados y localidades del sur para dificultar el acceso de los negros a las urnas, con tácticas como el pago de tasas o la instauración de «tests de alfabetización» imposibles de superar.

Al prohibir la discriminación racial en el acceso al voto, la ley de 1965 también benefició a los latinos y nativos americanos, pero muchos hispanos tuvieron que esperar una década más, hasta 1975, para que se prohibieran explícitamente las trabas al voto para aquellos que no hablaban o entendían bien el inglés.

EL SIGLO XXI: NUEVAS TRABAS AL VOTO

En 2013, una decisión del Tribunal Supremo debilitó parte de la ley de 1965 y algunos estados implementaron nuevas medidas que, según expertos y activistas, impactan de forma desproporcionada a los negros y latinos y en muchos casos les disuaden de votar o se lo impiden.

«Cuando se trata del voto de los negros, los hispanos o los indígenas, la historia de Estados Unidos no es tanto una historia de democracia como una de hipocresía», dijo el director para asuntos externos de la organización civil dedicada a la lucha contra la corrupción RepresentUs, Renaldo Pearson.

Todavía hay estadounidenses que tienen el derecho al voto vetado de por vida: en once estados del país, quienes cometen algunos crímenes pierden indefinidamente el derecho al sufragio, incluso después de cumplir su condena, aunque cada vez son más los territorios que están reformando ese tipo de normas.

«Las mujeres negras son muy importantes en la política electoral en parte porque, en comparación con los hombres negros, es más improbable que acaben en el sistema de justicia criminal; así que pueden votar más mujeres que hombres negros«, apuntó la experta en política y raza en la Universidad Emory (Georgia) Andra Gillespie.

EL FANTASMA DEL FRAUDE ELECTORAL

A partir de la década de 2000, varios estados empezaron a impulsar medidas para impedir el fraude electoral, a pesar de que un estudio de 2007 del Centro Brennan para la Justicia demostró que es «más difícil que a un ciudadano le parta un rayo que se haga pasar con éxito por otro votante».

Con ese propósito, muchos estados empezaron a exigir algún tipo de documento identificativo con fotografía para votar, lo que perjudicó a los más pobres o marginados, complicaron el proceso de registro o eliminaron de los padrones de votantes a quienes llevaban años sin votar, una práctica aún frecuente en varios territorios.

Agitar el fantasma del fraude electoral acaba perjudicando a las poblaciones más marginadas o pobres, que suelen incluir a los latinos o negros, porque a menudo repercute en la aprobación de nuevas medidas que aumentan las barreras para quienes tienen menos recursos.

«La forma en la que se implementaron las leyes de documentos identificativos tuvo el potencial de desalentar a los afroamericanos (y latinos) más pobres o ancianos de registrarse para votar», señaló Gillespie.

LA LECCIÓN DE LAS SUFRAGISTAS

Mientras activistas como Pearson proponen soluciones como la posibilidad de registrarse para votar el mismo día de los comicios, el presidente estadounidense, Trump, ha lanzado una campaña contra el sufragio por correo en las elecciones del 3 de noviembre.

Con el argumento no demostrado de que el voto por correo puede facilitar el fraude, Trump ha permitido una serie de duros recortes en el Servicio Postal que podría resultar en la privación del voto de millones de estadounidenses en 46 de los 50 estados del país.

Ese panorama demuestra que la batalla que iniciaron las sufragistas no ha terminado, y Chatelain cree que los estadounidenses deben aprender una lección de ellas: «la importancia de las alianzas entre comunidades», de distintas razas o niveles socioeconómicos, «por el bien común de asegurarse de que todo el mundo puede votar».

Poca recepción del término «Latinx»

Crédito Robinson Avila (Pexels)

Como si ya no fuese suficiente el largo debate sobre «latino» e «hispano», en años recientes se ha introducido el término «Latinx», que poca gente ha escuchado y mucho menos usa, según un informe divulgado este martes por el Centro Pew.

«Las etiquetas pan-étnicas que describen a la población en Estados Unidos con ancestros en América Latina y España han variado a lo largo de las décadas, con altibajos de popularidad», señaló el estudio. «Las dos etiquetas dominantes ahora en uso son hispano y latino, con orígenes en las décadas de 1970 y de 1990, respectivamente».

Más recientemente ha surgido la etiqueta «latinx» -que pretende ser neutral en cuanto a género para lidiar con el hecho de que, en el idioma español, a diferencia del inglés, los sustantivos, pronombres y adjetivos son femeninos o masculinos. Esta etiqueta alternativa, señaló Pew, se ha puesto de moda en algunos medios de noticias y espectáculos, en las empresas, gobiernos locales y universidades.

Sin embargo, con unos 62 millones de latinos/hispanos en Estados Unidos, «solo 23 % de los adultos que se identifican como latinos o hispanos han escuchado el término latinx, y apenas 3 % de quienes lo han escuchado dicen que lo usan para describirse a sí mismos».

El 76 % de esta población con raíces familiares en España y América Latina ni siquiera conoce la etiqueta que ahora se le endilga en algunos medios y, especialmente, en el ambiente académico y las discusiones políticas en medios liberales.

«El surgimiento de latinx coincide con un movimiento global para introducir nombres y pronombres en muchas lenguas cuya gramática ha usado tradicionalmente construcciones femeninas o masculinas», añadió Pew.

En Estados Unidos los primeros usos de latinx aparecieron hace más de una década y en 2018 apareció añadido en el diccionario Merriam-Webster, de uso muy común en el país.

Y aunque el término latinx pretende neutralidad de género, es más conocido por las mujeres (24 %) que por los hombres (22 %), y bastante más usado por las mujeres (5 %) que por los hombres (1 %).

También es mucho más común entre los jóvenes ya que lo conoce el 42 % y lo usa el 7 % de la gente con edades entre 18 y 29 años, comparado con el 19 % de conocimiento y 2 % de uso entre la gente de 30 a 49 años.

Latinx es, definitivamente, mucho más popular entre la gente con diploma universitario, ya que lo conoce el 38 % y lo usa el 5 % de quienes se han graduado de una institución de educación superior, comparado con el 14 % de conocimiento y 2 % de uso entre quienes sólo tienen estudios de la escuela secundaria.

En cuanto al futuro de latinx como presencia en el léxico de Estados Unidos, 61 % de los encuestados por Pew indicaron que prefieren el uso de la etiqueta de «hispanos», y 29 % señalaron que les gusta más la de «latinos», comparado con 4 % que prefiere la nueva denominación.

Con información de EFE

Trabajar con “influencers” e interactuar con los clientes

Foto ilustrativa Kevin Paster (PEXELS)

Ahora que la pandemia ha trastocado los planes de muchas empresas, y al mismo tiempo ha relanzado a otras, el marketing digital se convierte en una herramienta indispensable para enfrentar los nuevos tiempos. Ya no es cuestión de elección, sino de obligación. Y cada vez hay más herramientas a disposición de todos, muchas de ellas gratuitas o al alcance de los pequeños y medianos negocios.

Veamos todas las opciones para enfrentar los efectos de la pandemia, sin quedarnos atrás.

Haga una campaña de influencia: Estudie a las personas influyentes de su entorno y seleccione perfiles de su grupo demográfico objetivo. Los ejemplos incluyen amantes de la gastronomía, la moda u otras celebridades.

Lo ideal sería trabajar con cinco influencers por mes. Esto varía según el presupuesto. Negocie mejor un plan de tres meses. ¡Es importante ser coherente!

Discuta la estrategia de lo que quiere promover: La campaña debe ser medible. Por ejemplo, podría dar a cada “influencer un enlace especial para realizar un seguimiento de las ventas o para impulsar un producto específico. O establecer entregables. (Ejemplos: 1 publicación y 3 historias por semana, un sorteo, una visita de negocios, un testimonio).

No se desespere si no obtiene cientos de seguidores en sus redes inmediatamente. Como mínimo, recibirá visitas de perfil. Esto va de la mano con su campaña publicitaria. Reorientará los visitantes del perfil y aumentará las posibilidades de que lo sigan. Entonces, puede interactuar con ellos y ofrecerles una oferta especial a través de mensajes directos.

Use recursos gratuitos como Yelp, Google Business, Trip Advisor y otros: ¡Los comentarios son cruciales! Si observa que los clientes vuelven a publicar sobre su negocio, envíeles un mensaje directo preguntándoles si podrían escribirle una reseña. Facilítelo enviando un enlace a su página.

Responda además a todas las opiniones. Sean buenas o malas, debe responder de manera profesional. ¡El cliente siempre tiene la razón!

Campaña de correo electrónico: Recoja los correos electrónicos de sus clientes y seguidores. Puede hacerlo solicitando sus direcciones cuando se conectan a su Wi-Fi o cuando pagan en el registro, siempre respetando las leyes de protección de datos de cada país. También puede pedirles que hagan clic en el enlace de su biografía en redes sociales, para obtener una oferta especial.

Los boletines mensuales, encuestas, ofertas especiales y ofertas por correo electrónico traen visitas de los clientes.
*María Fernanda Graterol es periodista y experta en Marketing Digital.
@mfgraterol
@heydayamarketing

¿Jugando con la muerte?

Nos encontramos en un mar de desinformación, mensajes contradictorios y muchas teorías sin validez científica sobre el COVID-19. En los Estados Unidos, no tenemos un plan estratégico de comunicación que permita una narrativa responsable a nivel nacional, ante la complejidad de la pandemia. Sin un liderazgo gubernamental que establezca, y refuerce pólizas de compromiso mutuo, el colapso es inevitable. 

La ambigüedad de la desinformación

Los científicos que asesoran el grupo de trabajo sobre el COVID-19 en la Casa Blanca están pidiendo, con urgencia, que cada ciudadano sea un agente activo y responsable, en nuestras comunidades para salvaguardar la vida de todos. El uso de tapabocas es primordial como instrumento de prevención para mitigar este virus maligno que no reconoce ni edad ni fronteras. Muy a menudo, los líderes expresan mensajes contradictorios creando ambientes de falsas expectativas de comportamiento en la población. ¿A qué estamos jugando: ¿A vivir o morir? 

Las estadísticas y su interpretación

Cuando la desinformación es transmitida y usada, en las altas esferas del gobierno, como una pieza de ajedrez para originar un debate político, denigra la gravedad de la emergencia de salubridad en la cual nos encontramos. Esa insensibilidad al dolor de los familiares que han perdido a un ser querido o amigo, y que solo han recibido las cenizas al final de esa batalla contra el COVID-19, es un precio muy alto para pagar. Los números no engañan: ¡Tenemos más de 172,000 muertos!

Sin estrategia de comunicación

Como una pieza de dominó, la desinformación, y su propagación, está ocasionando una inmunización colectiva a la gravedad de esta pandemia. Sin un liderazgo que conlleve un mensaje firme de concientización y de participación, para combatir el COVID-19, el fracaso está a la vuelta de la esquina divisando la suma diaria de más muertes por la pandemia.

¿Hechos u opiniones?

La UNESCO en su sección Coalición Mundial para la Educación presenta gráficos que nos ayudan a distinguir estos dos conceptos. Por un lado, los hechos son informaciones objetivas que usan un lenguaje de referencia sobre estudios, datos oficiales, reportajes sobre expertos explicando el desarrollo e impacto de un suceso. Las opiniones, por el contrario, son argumentos subjetivos de interpretación o perspectiva de una persona u organización. ¡Es imperativo aprender a diferenciar estos dos conceptos para evitar ambigüedades informativas!
Contacto: LinkedIn @maryluzmarques
Twitter @maryluz_marques

¿Deben ir sus hijos a la escuela?

Foto ilustrativa (Pexels)

Si usted me hiciera esa pregunta, mi respuesta sería no. ¿Por qué? Es muy sencillo: si a los adultos nos cuesta seguir las reglas que impone la pandemia, ¿cree usted que los niños las llevarán?

Sigo sin entender cuál es el objetivo de abrir clases con presencia física en el aula. No solamente por los niños, sino también por los maestros y todos lo que tienen relación con su funcionamiento.

Aún estamos sufriendo las consecuencias de la apertura precipitada de nuestros estados. Específicamente, ciudades como Miami están padeciendo por una pandemia que, después de haber sido casi controlada, se ha desbordado con la apertura. Al punto de ser el epicentro por varias semanas de todo Estados Unidos en cuanto al COVID-19.

Entiendo la necesidad de abrir ciertos negocios. Si no, ¿de qué la gente va a comer y cubrir sus necesidades? Entiendo la urgencia de reavivar la economía de nuestros países, pero aun así creo que la vida de los seres humanos es más importante que el dinero y la permanencia de los negocios.

¿Qué pasaría si nuestros niños terminaran este año recibiendo la instrucción a través de internet? ¿El mundo se acabaría? No. Como dijo una madre: «yo prefiero tener a mis hijos vivos, aunque tengan que repetir el año escolar».

Quisiera que alguien me explicara, como si yo tuviera cinco años, ¿cómo diablos van a lograr los maestros que los niños mantengan la distancia social, no compartan sus alimentos, conserven sus manos limpias, no se toquen la cara ni los ojos y, lo más difícil, no corran, suden y después se abracen?

Hoy vi a un niño en internet, cuya foto se hizo viral. Su madre lo mandó a comprar algo, y él no quería ir solo. Decidió llevar a su perro, pero antes le puso una mascarilla. Hay que reconocer que nuestro mundo no está lleno de niños como estos, aunque existen.

Si no hemos logrado que adultos y adolescentes usen mascarillas, ¿qué nos asegura que los pequeños lo harán? Tampoco creo que la mayoría de las escuelas de EE. UU. —ni qué decir de las de Latinoamérica— tengan el espacio suficiente para mantener la distancia social. La socialización, o sea, jugar con sus compañeros, aprender unos de otros, hacer la tarea juntos, es importante; pero aún más importante es mantener a nuestros hijos sanos y tratar de que sigan aprendiendo desde casa.

Sé que esto es sumamente difícil para los padres que trabajan y dependen de lo que ganan para mantener su casa. Quizás, en este tipo de situación, pueda ayudarse a esos niños poniéndolos en la escuela. Y, como supuestamente serían menos, se respetarían más fácilmente las normas para no seguir contagiando a la gente que nos rodea. Esa es la mejor lección que debemos darle a nuestros pequeños: ser responsables y considerados con los demás.
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El español rehúsa morir, está vivo

Desde el 1780, la Real Academia no ha dejado de trabajar en el perfeccionamiento y actualización de su “Diccionario de la lengua española”. La Academia revisa continuamente las entradas del Diccionario para separar las palabras que han perdido el uso diario acomodándolas en el “Nuevo tesoro lexicográfico”.

La Academia ha procurado eliminar referencias incómodas sobre raza y sexo sin omitir los usos reales de la lengua con el propósito de facilitar la comprensión de textos que fueron escritos desde el año 1500. Igualmente, el Diccionario incorpora extranjerismos comúnmente usados en la comunidad hispanohablante.

La Academia trabaja en colaboración y unión con las Academias hermanas de América y de Filipinas, con la meta de crear un diccionario verdaderamente panhispánico que refleje el español peninsular y el de todo el mundo hispanohablante.

El Diccionario de la Real Academia Española es universalmente reconocido y sale a la imprenta cada diez años. Con la nueva tecnología de la Red, el contacto de lenguas se ha hecho instantáneo, por esta razón la Academia y las Academias asociadas han preparado un Diccionario panhispánico de dudas.

El Diccionario es una obra en marcha con la meta de la unidad del español. Usted puede ver millones de registros léxicos en el Banco de datos del español de la Academia Corpus diacrónico del español (CORDE), y Corpus de referencia del español actual (CREA) en la página cibernética “http//www.rae.es”.

Arte poética: “Al igual que los bosques mudan sus hojas cada año, pues caen las viejas, acaba la vida de las palabras ya gastadas, y con vigor juvenil florecen y cobran fuerzas las recién nacidas… Renacerán vocablos muertos y morirán los que ahora están en boga, si así lo quiere el uso, árbitro, juez y dueño en cuestiones de lengua.” Horacio, poeta lírico y satírico.