El californiano vivió durante tres meses gracias a la comida que le daban los pasajeros y su habilidad para escabullirse llamó la atención de la jueza que dirime su caso, quien mostró su incredulidad en la vista celebrada este domingo. EFE/Archivo
Nueva York. – Una jueza imputó a un hombre por ingresar en un área restringida del aeropuerto de Chicago, donde vivió tres meses sin ser detectado por miedo a regresar a casa y contagiarse de la covid-19, según informó este lunes el diario Chicago Tribune.
Aditya Singh, de 36 años, aseguró a las autoridades que tenía miedo de volar para regresar a su casa en California por la pandemia, por lo que se pasó tres meses desde octubre hasta el pasado sábado viviendo en un área restringida del aeropuerto de O’Hare International sin ser detectado.
Singh fue detenido el sábado, después de que unos empleados le pidieran identificarse y de que mostrara un pase que pertenecía a un trabajador de este zona restringida del aeropuerto que lo había perdido.
El californiano vivió durante tres meses gracias a la comida que le daban los pasajeros y su habilidad para escabullirse llamó la atención de la jueza que dirime su caso, quien mostró su incredulidad en la vista celebrada este domingo.
«Si he entendido correctamente, me están diciendo que una persona que no era empleado y no estaba autorizada ha estado supuestamente viviendo en una parte segura de la terminal del aeropuerto de O’Hare desde el 19 de octubre de 2020 al 16 de enero de 2021 sin ser detectado ¿Lo he entendido correctamente?», aseguró la jueza del distrito de Cook Susana Ortiz.
Singh reside en un barrio de Los Ángeles y no tiene antecedentes, por lo que podrá ser puesto en libertad tras el pago de una fianza de 1.000 dólares y deberá comparecer la semana próxima ante la jueza.
La jueza mostró su sorpresa de que el hombre haya pasado tres meses sin ser detectado y recordó que es el suceso es muy serio porque pone en entredicho la seguridad aeroportuaria.
Una mujer espera su turno para entrar a un supermercado en San Juan (Puerto Rico). EFE/Thais Llorca/Archivo
San Juan. – El secretario del Departamento de Salud, Carlos Mellado, señaló este lunes que hay grandes posibilidades de que la nueva cepa de la covid-19, que inicialmente fue identificada en el Reino Unido, ya esté en suelo puertorriqueño, aunque no se le ha identificado todavía.
«A mí no me cabe la menor duda. Pensar lo contrario sería iluso», sostuvo Mellado en entrevista con la emisora Radio Isla.
Mellado, no obstante, dijo que hay consenso científico en que la vacuna ya disponible que se está repartiendo por la isla funciona en contra de todas las variantes del virus.
«Vamos a montar una vigilancia genómica», detalló el funcionario, tras explicar que el proceso para detectar una nueva cepa pasa por analizar una prueba PCR para conocer si falta alguna proteína, lo que confirmaría una mutación.
El secretario del Departamento de Salud reconoció al mismo tiempo que hay un problema con el ritmo de llegada de las vacunas contra la covid-19 en la isla.
Detalló que solamente hay disponibles cerca de 20.000 vacunas para la población de adultos mayores, que es de 600.000 personas.
Mellado sostuvo que si se mantiene el lento ritmo de llegada de vacunas no habrá inmunidad de rebaño para el próximo mes de diciembre, tal y como estimaban inicialmente las autoridades de la isla.
El funcionario tiene esperanza de que el ritmo de llegada de la vacuna aumente en febrero, tras conversaciones que han mantenido con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y afirmó que las segundas dosis de la vacuna para las personas que ya recibieron la primera están aseguradas.
Mellado indicó además que los problemas del limitado suministro de vacunas se centran en el área oeste de la isla y que pondrá en marcha una investigación para conocer los motivos.
Las declaraciones de Mellado se producen cuando Salud anunció que por segundo día consecutivo la isla no registró fallecidos por la covid-19.
Desde que comenzó la pandemia, al cifra global de muertes alcanza ya los 1.703.
El informe del Departamento de Salud divulgado este lunes indica que hay 460 casos confirmados adicionales, lo que eleva el total a 81.855 desde marzo.
Tropas armadas de la Guardia Nacional de Pensilvania revisan a los distintos vehículos en los alrededores de Massachusetts Avenue para ayudar a proteger las calles que conducen al edificio del Capitolio de los Estados Unidos en Washington, DC, Estados Unidos. EFE/EPA/JUSTIN LANE
MUCHOS EXTREMISTAS SE QUEDAN EN CASA
Resumen informativo
Sin embargo, a medida que se reforzaban los dispositivos de seguridad en todo el país, algunos activistas de ultraderecha empezaron a instar a sus amigos y a otros seguidores de Trump a quedarse en casa por considerar que las protestas podían ser una «trampa» para acusarles de actos violentos.
Los más de 100 arrestos hasta la fecha de participantes en el asalto al Capitolio del pasado día 6 también podrían haber actuado como elemento de disuasión, y algunos expertos creen que los extremistas podrían haber abandonado sus planes inmediatos para centrarse en cambio en una campaña de desestabilización a más largo plazo.
El hecho de que los grupos extremistas hayan comenzado a coordinarse en aplicaciones encriptadas de mensajería como Telegram puede haber complicado los intentos de organización de protestas armadas contundentes, aunque también dificulta que las autoridades les sigan la pista.
La red social conservadora Parler, que empleaban muchos de esos grupos y que quedó fuera de servicio hace casi una semana tras su expulsión de los servidores de Amazon, volvió a funcionar este domingo tras conseguir que la alojara una nueva plataforma, llamada Epik, según la cadena CNN.
LAS PROTESTAS DEL DOMINGO
En Michigan, más de 50 manifestantes con armas de calibre militar se reunieron este domingo ante el capitolio estatal en la ciudad de Lansing, pero casi todos se marcharon pronto, abrumados por la gran presencia policial y de la Guardia Nacional alrededor del edificio.
«Estoy aquí porque me robaron mi voto», dijo al diario The New York Times uno de los manifestantes, Richard Maurer, de 65 años, repitiendo las consignas sin pruebas sobre fraude electoral que ha diseminado Trump.
También hubo pequeñas concentraciones similares en Texas, Utah, Oregon y Ohio, donde se presentaron unos 25 miembros del movimiento extremista «boogaloo» -que confía en que una guerra civil derroque al Gobierno estadounidense-, aunque sus integrantes insistieron que no estaban allí por Trump, sino para defender su derecho a portar armas.
Los «boogaloo» coincidieron con seguidores de Trump en la protesta en Columbus (Ohio), pero más allá de algunos insultos que intercambiaron, no hubo incidentes destacables.
Las autoridades no planean bajar de todas formas la guardia hasta el miércoles, y este lunes parte de la atención se centrará en Richmond (Virginia), donde está prevista una manifestación masiva en favor del derecho a portar armas que el año pasado atrajo a unas 20.000 personas a la ciudad.
UN PAÍS BLINDADO
El despliegue de seguridad se activó después de que el Buró Federal de Investigación (FBI) avisara sobre posibles «protestas armadas» en toda la nación entre este sábado y el miércoles.
Las pistas que detectó el FBI en las redes sociales apuntaban a la posibilidad de un segundo asalto al Congreso de EE.UU. tras el protagonizado el pasado 6 de enero por seguidores radicales del presidente saliente Donald Trump, así como ataques a edificios de capitolios estatales en las capitales de cada estado.
Ese aviso llevó a blindar como nunca antes el centro de Washington, con vallas y alambradas que impiden el paso a un amplio perímetro que incluye el Capitolio y la Casa Blanca, y a desplegar en la capital a al menos 10.000 militares de la Guardia Nacional.
Para este miércoles, se espera que el número de militares en Washington se eleve hasta los 25.000, el quíntuple del total de 5.000 soldados desplegados ahora en Irak y Afganistán juntos, lo que convertirá a la investidura de Biden en la que cuenta con mayor despliegue de seguridad de la historia de Estados Unidos.
Las autoridades de los 50 estados del país también tomaron medidas desde el viernes para cercar los alrededores de sus capitolios estatales, y al menos 19 territorios desplegaron también allí tropas de la Guardia Nacional.
TRES DETENIDOS EN WASHINGTON
En Washington se registraron al menos tres arrestos este fin de semana: una mujer acusada de hacerse pasar por policía y dos hombres armados detenidos cerca del perímetro central de la ciudad, aunque uno de ellos aseguró después que se había perdido y que no intentaba acceder a la zona cercada.
Por ahora no se ha confirmado que ninguno de los tres detenidos tuviera una intención clara de provocar nuevos episodios de violencia en la capital, o que fueran seguidores radicales de Trump.
Pese al turbio clima político, Biden considera importante jurar su cargo el miércoles frente al Capitolio, como dicta la tradición, para enviar al mundo un mensaje sobre «la resiliencia de la democracia estadounidense», según su directora de comunicación, Kate Bedingfield.
«Pero estamos en un momento volátil, y estamos preparándonos (…) para cualquier escenario que pueda ocurrir tras el mediodía del 20 de enero», cuando Biden ya será presidente, matizó Bedingfield en una entrevista con ABC News.
Mientras, Trump guardó silencio durante su último fin de semana en el poder, y la Casa Blanca confirmó que dejará Washington el mismo miércoles por la mañana: una hora antes de que Biden jure su cargo, a las 11 de la mañana, ya estará en su nuevo estado de residencia, Florida.
Donald Trump dejará el poder el miércoles con un claro legado: la erosión de la confianza pública en las instituciones de Estados Unidos, una mecha que ha quemado lentamente durante cuatro años, que estalló con el asalto al Capitolio y que promete seguir activa con Joe Biden en el poder.
El relato de la Presidencia de Trump en los libros de historia empezará seguramente por sus últimos días en el poder, cuando su desafío a las normas democráticas del país culminó en una insurrección de sus seguidores e hizo realidad la «carnicería estadounidense» que él había descrito en su discurso de investidura.
Desde su primera campaña electoral, Trump fue dirigiendo guiños más o menos sutiles a los supremacistas blancos y otros extremistas de ultraderecha que le respaldaban, en una dinámica peligrosa que desembocó en el ataque al Congreso y que difícilmente se frenará simplemente con la llegada de Biden a la Casa Blanca.
Aaron Mostofsky, viste pieles, un chaleco antibalas de la Policía y portando un escudo de los antidisturbios durante su participación el pasado 6 de enero en el asalto al Capitolio en Washington. EFE/EPA/Jim Lo Scalzo
«LAS LLAMAS ARDERÁN DURANTE UN TIEMPO»
«La cerilla que encendió el presidente ha iniciado un periodo peligroso en la historia de Estados Unidos. Las llamas arderán durante un tiempo antes de extinguirse», dijo a Efe un académico que estudia la Presidencia en la Universidad de Kentucky, Richard Waterman.
Mientras a otros presidentes se les recuerda por sus logros legislativos o las guerras en las que se metieron, el legado de Trump estará atado por encima de todo a su afán de provocación, su desdén hacia la verdad y su tendencia autoritaria, que culminaron en un reto sin precedentes al resultado de las elecciones de noviembre.
«Estas últimas semanas han sellado su destino en lo relativo a su legado», afirmó a Efe Lori Cox Han, profesora de ciencias políticas en la Universidad Chapman de California.
«Cualquier logro político quedará ahogado por la violenta insurrección en el Capitolio y por sus intentos de dar la vuelta al resultado de las elecciones a pesar de la ausencia de pruebas creíbles» de un fraude electoral, añadió Han.
A través del megáfono que hasta hace unos días le daba su cuenta de Twitter y mediante sus aliados en plataformas conservadoras, Trump fue convenciendo a sus simpatizantes de que las instituciones de Washington, los medios y las empresas tecnológicas trabajaban en contra de los intereses de sus seguidores.
Los partidarios de Trump saludan en un monumento improvisado para Ashli ??Babbitt, quien fue baleado y murió el día anterior durante un motín de la multitud de partidarios de Trump en el Capitolio de EEUU en Washington, DC, Estados Unidos, 07 de enero de 2021. EFE/EPA/MICHAEL REYNOLDS
«UN CULTO DE MASAS»
Trump retorció los hechos a su antojo, con casi 30.000 mentiras o afirmaciones falsas a lo largo de su Presidencia, según el diario The Washington Post, hasta infundir en la mente de sus seguidores una narrativa casi bélica que perfilaba a sus críticos como «enemigos del pueblo».
El exmagnate inmobiliario no cumplió su promesa de «drenar la ciénaga» de Washington y, de hecho, benefició a muchos de los grupos de presión más poderosos; pero siguió vendiendo a sus votantes que estaba combatiendo a un supuesto «Estado profundo» corrupto e infiltrado en la burocracia del Gobierno.
Esa teoría, llevada al extremo por algunos de sus seguidores más radicales, como los que creen en la teoría de la conspiración QAnon, sirvió de caldo de cultivo para la violencia de los últimos días, impulsada por la insistencia del presidente en que le habían robado las elecciones.
La estrategia de Trump fue tan eficaz que, incluso después del asalto al Capitolio, el 72 % de los votantes republicanos seguían cuestionando el resultado electoral, según una encuesta del diario Vox; y solo el 27 % del mismo partido confiaban aún en el sistema electoral del país, apunta otro sondeo de Morning Consult.
«(Trump) ha creado un culto de masas», opinó para Efe Bruce Miroff, historiador presidencial en la Universidad de Albany (Nueva York).
«Sus seguidores más leales serán una espina en el costado del Gobierno de Biden, negando su legitimidad y rechazando todas sus medidas», pronosticó.
El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell. EFE/EPA/Bill O’Leary / POOL/Archivo
EL FUTURO DEL TRUMPISMO
El éxito de ese movimiento dependerá en buena parte del rumbo que tome el Partido Republicano, que fue cómplice de Trump durante años y apenas ha empezado a experimentar una mínima fractura tras el asalto al Capitolio, como demuestran los diez congresistas conservadores que votaron a favor de abrirle un juicio político.
«La pregunta para el Partido Republicano es: ¿cómo dejan atrás el culto a la personalidad que representa Donald Trump sin alienar a los votantes que se sintieron atraídos (por él)?», recalcó Han.
La figura que más puede influir en el rumbo del partido es el líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, y por eso será decisivo el voto que emita en el juicio político a Trump por el asalto al Capitolio.
Aunque Trump ha perdido su principal altavoz con la suspensión de su cuenta de Twitter, nadie espera que guarde silencio tras abandonar la Casa Blanca, y ya ha amagado con crear su propia red social o iniciar un canal de televisión digital, que le permitirían mantener su movimiento activo.
LOS OTROS LEGADOS DE TRUMP
Preguntados por cuál será el legado más importante de Trump, los expertos consultados por Efe mencionaron también la deriva aislacionista en la que ha colocado a Estados Unidos, que ha cerrado las puertas a los inmigrantes, disparado la competición con China y ralentizado la acción global contra la crisis climática.
«Uno de sus legados es cómo ve el mundo a Estados Unidos: como un aliado en el que no se puede confiar, con una economía en declive y un intento cada vez menos creíble de posicionarse como ejemplo de la democracia representativa», indicó a Efe Karen Hult, experta en la Presidencia en la universidad de Virginia Tech.
Biden podrá revertir al menos parte de ese legado, pero no podrá hacer lo mismo con otro fruto significativo de la Presidencia de Trump: su nominación de más de 220 jueces federales, incluidos tres en el Supremo, que ocupan cargos vitalicios y coinciden con él en temas como el carácter ilimitado del poder presidencial.
Shannon O’Brien, experta en políticas de la Universidad de Texas, considera que para evitar que otro presidente vuelva a desafiar las instituciones tanto como lo ha hecho Trump, son urgentes «reformas en la burocracia» estadounidense, incluidos cambios en las leyes sobre nepotismo e indultos presidenciales.
US President Donald J. Trump and senior adviser Ivanka Trump arrive during a Paycheck Protection Program (PPP) event in the East Room of the White House in Washington, DC, USA, 28 April 2020. (Estados Unidos) EFE/EPA/Al Drago / POOLFile
Conocido como Lunes Triste en español, es un término dado generalmente al tercer lunes de enero el cual es calificado, como el día más triste del año, especialmente porque a acabaron las fiestas de fin y principio de año, generalmente con nuevas deudas, y buenos propósitos ya interrumpidos. Este 2021, buena parte del mundo está sumergido en una pandemia, y en EE. UU. se vive tensión por las amenazas de golpes terroristas internos, por el cambio de gobierno.
El término fue publicado por primera vez en 2005 como parte de una campaña publicitaria de Sky Travel, realizada por la empresa de comunicación Porter Novelli, por la disminución de reservas que había sufrido en 2004. Sky Travel afirmaba en aquel entonces haber cuantificado dicha fecha a través de una ecuación. El concepto es considerado como pseudociencia por no albergar principios metodológicos y ser desacreditada por otros científicos. El término fue publicado en un comunicado de prensa por Cliff Arnall, profesor en el Centro De Aprendizaje de Lifelong, adjunto a la Universidad de Cardiff. Ben Goldacre, columnista de The Guardian, informó que el comunicado de prensa había sido entregado, ya escrito, a varios académicos por la agencia de relaciones públicas Porter Novelli, quien les había ofrecido dinero por añadir sus nombres al mismo. The Guardian publicó una declaración de la Universidad de Cardiff distanciándose de Arnall.
En 2014 el término Blue Monday fue asumido por firmas legales y minoristas de agua embotellada y bebidas alcohólicas.
La cofundadora del Sindicato de Campesinos (UFW), Dolores Huerta. EFE/ Iván Mejía/Archivo
La histórica activista y sindicalista Dolores Huerta y el chef español José Andrés serán parte el próximo 20 de enero de la ceremonia de investidura del demócrata Joe Biden como próximo presidente de Estados Unidos, informó este domingo el comité organizador.
La hispana y el español se suman así a una lista de artistas que incluye a Bruce Springsteen, Foo Fighters, Demi Lovato, Jon Bon Jovi, Justin Timberlake y Jennifer López, en el programa de un acto que celebrará la diversidad del país, de acuerdo al Comité de la Inauguración Presidencial.
José Andrés, que con su organización sin fines de lucro World Central Kitchen (WCK) provee comida a personas necesitadas, introducirá un segmento de la ceremonia, al igual que las actrices Kerry Washington y Eva Longoria, el exjugador de baloncesto Kareem Abdul-Jabbar y la activista hispana Dolores Huerta.
El compositor y actor Lin-Manuel Miranda recitará una obra clásica durante el programa, agregó el comité.
«Celebrando Estados Unidos», como se llama la ceremonia de investidura, será trasmitido a las 20.30 hora local del próximo miércoles (01.30 GMT del jueves) por las principales cadenas de televisión estadounidense y diversas redes sociales.
La ceremonia de investidura del presidente 46 de Estados Unidos tendrá lugar bajo un enorme dispositivo de seguridad después del asalto violento al Capitolio por parte de una turba de seguidores del presidente saliente Donald Trump, que dejó cinco muertos, incluido un agente policial.
El jefe de la Policía de Washington, Robert Contee, anunció la ampliación a más de 20.000 el número de efectivos de la Guardia Nacional que se esperan desde este fin de semana y durante la investidura del presidente electo, ante el temor a enfrentamientos violentos.
El centro de la capital estadounidense está prácticamente militarizado y su alcaldesa, Muriel Bowser, ha pedido no acudir a Explanada Nacional desde donde históricamente el público se reúne para seguir la toma de posesión.
El complemento de un todo: el yin y el yang. (Foto: John Hain, Pixabay)
Hay memorias individuales o colectivas que nos dejan tatuajes profundos en el alma. Estos drenajes emocionales representan ríos profundos, cargados de experiencias vividas, arrasando a su paso no solo alegría o tristeza, esperanza o decepción, coraje o furia; sino también, la fuerza y el ímpetu por seguir viviendo. Sin duda alguna, la pandemia nos deja marcas de reflexión sobre el ayer, el hoy y el futuro de la existencia humana y sus valores.
Navegando entre el yin y el yang
Este concepto de dualidad se acentuó mucho más con el pasar del tiempo. De una manera figurativa, una línea tenue y frágil dividía la vida entre un antes y un después de la propagación del mortal virus. Por un lado, la vida moderna y agitada del pasado se convertía, sin exigirlo, en una vida simple y de mucha calma.
Así, los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas, aguardando ese paso lento del tiempo. De igual modo, los días se convirtieron en meses y los meses en un año de reflexión. El COVID-19 no daba tregua a la humanidad y esta mostraba su impotencia entre las dos caras de una misma moneda: vivir o morir.
Desnudando al tiempo
A muchos les asustó la sencillez de la vida durante los meses de cuarentena –aunque muchos la seguimos viviendo–. La vida moderna, antes del COVID-19, había sido programada para cubrir las 24 horas del día con descanso, trabajo y actividades diarias. Desde los primeros rayos del alba, en el amanecer, hasta el caer del ocaso, en el atardecer, nuestra vida seguía un horario rígido de tiempo medido al milímetro.
Durante este período, el tiempo ya no era un obstáculo. Como una magia blanca, la vida que conocíamos se esfumó. Así, empezamos a prestar atención a actividades que por falta de tiempo las habíamos puesto en el baúl de los recuerdos; muchos fuimos a su encuentro y le sacudimos el polvo. El resultado fue que empezamos a crear.
Reinventando la rueda de la esperanza
Este nuevo despertar nos está invitando a diseñar una vida con propósito. La decisión de forjar una nueva generación con optimismo y creatividad está en nuestras manos.
Recordemos cada promesa de vida en su último aliento; cada lágrima de profundo dolor y el beso ausente de alguien que partió. Todos ellos forman parte de la tierra fértil de nuestra naturaleza. La pandemia sigue azotando a su paso a los que aún, con testarudez, no creen en ella. Necesitamos reinventar, con esperanza, una vida colectiva con oportunidades y aspirar a la equidad para todos, la verdadera esencia de la justicia.
No hubo ningún debate en mi mente ni mi corazón. Necesitaba ponerme esa vacuna por muchas razones. Pero… siempre parece haber un ‘pero’. Quería la vacuna, pero le tengo miedo a las jeringas.
He estado en muchas situaciones en las que estalló la violencia, o casi, y nunca pensé mucho en mi seguridad, sino que respondía de la manera apropiada. Pero una aguja es otra cosa.
Mi cónyuge descubrió que podía ir al histórico Morehouse College en su facultad de medicina, para vacunarme, aunque me inscribiera en el último momento. La vacuna que se administraría era la de MODERNA y se deben recibir dos inyecciones para estar protegido.
Después de cuatro pruebas de COVID seguía dando negativo, y sentí que eso era positivo. En una clínica también recibí la vacuna contra la gripe antes de que pudiera comenzar el proceso mental sobre mi miedo a las agujas. Creo que he evitado contraer el virus al usar una máscara, el distanciamiento social, el uso de desinfectante de manos, el consumo de jalapeños y tequila.
Había vivido en Atlanta en los años 80 y estaba familiarizado con todos los Black Colleges de la zona, pero no había vuelto a Morehouse desde el 1988 aproximadamente. Y me sentí muy bien de estar allí. Morehouse fue donde MLK y muchas otras personas increíbles fueron a la escuela, y tiene un historial maravilloso.
Antes de partir hacia la clínica había visitado El Progreso, una pequeña tienda de abarrotes mexicana, con una cocina en la parte trasera de la tienda que sirve platos recién cocinados. Tuve “menudo” (plato hecho de estómago de vaca), que es una sopa picante a la que llamo “el desayuno de los campeones”.
La clínica estaba ubicada en un estacionamiento de concreto de varios niveles. Todo era muy organizado, con estudiantes de medicina y médicos para inscribirte y explicarte cada faceta de la vacunación. Tuvimos que ir a unas cuatro estaciones diferentes y luego, finalmente, a una donde te ponían la vacuna sin tener que salir del vehículo. Así fui pasando por cada una de las paradas.
En la primera estación me registraron, llené varios formularios y me dieron dos paquetes pequeños de Carmel Corn; pero estaba demasiado nervioso y ni siquiera podía pensar en comida.
En ningún momento tuve que mostrar ninguna identificación ni verificar con un documento que estaba calificado por edad. Además de la edad, la vacuna también estaba disponible para el personal médico y las personas de alto riesgo.
Me quité la chaqueta y el suéter, quedándome con mi remera roja que decía NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL. Quizás podría haber sido un residente indocumentado recibiendo su vacuna. Y me alegré de no tener que mostrar nada y de que tan solo mi palabra fuera suficiente. Quizás el que fuera una escuela de medicina en un campus educativo negro fue lo que marcó la diferencia.
Al acercarme a la estación donde ponían las inyecciones, ya me estaba poniendo tenso. Este pseudo-revolucionario estaba empezando a temblar frente a la idea de una aguja.
Entonces un miembro del personal médico llegó a la ventana de mi camioneta con su gran aguja y comenzó a limpiar mi hombro izquierdo con una toallita empapada en alcohol. Le pregunté si ¿esto duele? ¡no!, dijo ella, y me pidió que me relajara. Lo hice, y al instante me pellizcó la parte carnosa del hombro y me aplicó la inyección. A decir verdad, no sentí nada. Luego me puso una bandita en el brazo y me indicó que pasara a la siguiente estación médica.
Allí, en esta última estación, me preguntaron si estaba sintiendo alguna reacción. Revisé una lista de posibles reacciones que uno podría tener, aunque era muy raro que se dieran. Nos mantuvieron allí durante 15 minutos para asegurarse de que si había reacción pudieran atendernos, y si teníamos una, debíamos llamar levantando los brazos o tocando la bocina del vehículo. Luego me dieron más información de fondo sobre qué hacer si teníamos una reacción más tarde. También nos ofrecieron bebidas y algo de comida para picar, aunque todavía no estaba interesado en ninguna de esas galanterías.
Pruebas de que supere mi miedo
Me dieron mi tarjeta de vacuna y me dijeron que mi segunda inyección debe realizarse en algún momento entre el 2 y el 9 de febrero.
Sé de algunos de mis amigos que no creen en las vacunas y no se pondrán la vacuna anti-COVID. Y ese es su derecho, el de hacer lo que quieran con sus cuerpos. Yo solo espero que no contraigan el virus ni infecten a otros.
Tomé la vacuna porque quiero estar vivo y pasar más tiempo con mis seres queridos, y también porque quiero continuar con mi trabajo por los derechos humanos. Además, no quiero infectar a las personas que entran en contacto conmigo. De esta manera puedo salvar algunas vidas. Una de ellas, la mía propia.
Pero solo se los cuento para que sepan que mi tensión aumentará a medida que nos acerquemos al 2 de febrero, ¡y que es posible que necesite de alguno de ustedes para que me acompañe y me tome de la mano!
Estados Unidos ha iniciado la vacunación contra el COVID-19. Foto EFE
Norristown, PA – Antes de terminar el 2020, la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), autorizó el uso de emergencia de dos vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2: el 11 de diciembre, la del consorcio Pfizer/BioNTech, y el 18 de diciembre, la de la farmacéutica Moderna.
Al respecto, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), han compartido ocho aspectos que la población en general debe conocer acerca del nuevo programa de vacunación contra el COVID-19:
1. El sistema de vigilancia de las vacunas en los EE. UU. garantiza que todas las vacunas sean lo más seguras posible.
2. En función de la vacuna específica que reciba, deberá aplicarse una segunda inyección de 3 a 4 semanas después de la primera, para obtener la máxima protección que puede ofrecer la vacuna.
3. Los CDC elaboraron las recomendaciones sobre a quiénes se les debería ofrecer primero la vacuna, si los suministros son limitados, buscando reducir las muertes y casos graves tanto como sea posible, a fin de preservar el funcionamiento de la sociedad y reducir la carga extra que el COVID-19 supone para personas que ya sufren desigualdades:
Fase 1a. Personal de atención médica y los residentes de establecimientos de cuidados a largo plazo.
Fase 1b. Trabajadores esenciales de primera línea y personas de 75 años o más.
Fase 1c. Personas de 65 a 75 años, personas de 16 a 64 años con afecciones importantes que aumentan el riesgo de presentar complicaciones que pongan en riesgo su vida, y otros trabajadores esenciales.
4. Por el momento, el suministro de vacunas es limitado en los EE. UU., pero irá aumentando en las próximas semanas o meses.
5. Puede tener algunos efectos secundarios después de aplicarse la vacuna contra el COVID-19. Es normal, y es una señal de que el organismo está generando la debida protección.
6. El costo no es obstáculo para vacunarse contra el COVID-19.
7. Las primeras vacunas se están aplicando en virtud de autorizaciones de uso de emergencia de la FDA. Existen otras vacunas en etapa de desarrollo y ensayos clínicos.
8. Las vacunas son una de muchas herramientas importantes para ayudar a detener esta pandemia.
En Estados Unidos, el 2021 se estrenó con más de 147 mil nuevos casos de contagio por COVID-19, y de acuerdo con datos de la Universidad de Medicina Johns Hopkins, ha llegado a ser el país con más personas contagiadas en el mundo (21.1 millones).
Recuerda seguir atendiendo las medidas de prevención establecidas para prevenir el contagio: uso de mascarilla, lavado y desinfección de manos y practicar la distancia social.