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Antonieta Cádiz, directora ejecutiva adjunta de Climate Power En Acción.

La semana pasada, mientras millones de familias latinas experimentaban el peso de la inflación en la gasolina y en el supermercado, las grandes petroleras celebraban resultados históricos. Chevron y ExxonMobil anunciaron ganancias combinadas de más de $26 mil millones de dólares en el segundo trimestre del año. Chevron reportó $12 mil millones, un salto de casi el 300% respecto al año pasado, mientras que Exxon duplicó sus ganancias hasta los $14.7 mil millones. Un día antes, Shell había anunciado sus mejores resultados trimestrales en cuatro años: casi $10 mil millones, un aumento del 131%.

Estas cifras no son casualidad. Son el resultado de decisiones y alianzas hechas por el presidente Trump. La primera es la guerra de Irán, que, según estimaciones, ya les ha costado a las familias estadounidenses $76.5 mil millones adicionales en costos de energía. La segunda viene de una reunión a puerta cerrada en Mar-a-Lago en 2024, donde Trump les pidió a sus donantes de la industria petrolera mil millones de dólares para su campaña y les explicó cómo un segundo mandato beneficiaría sus ganancias.

Año y medio después de asumir la presidencia y seis meses después de iniciar su guerra, la promesa se está cumpliendo al pie de la letra y aquí está lo más preocupante: Trump posee hasta $12 millones en acciones de ExxonMobil y hasta $6 millones en acciones de Chevron. Cuando dijo hace unos meses que “cuando el precio del petróleo sube, ganamos mucho dinero”, ahora sabemos exactamente a quién se refería con “nosotros.” No a las familias que hacen fila en la gasolinera. A él y a las petroleras en las que invierte.

Pero mientras Trump gana, nuestras familias pagan la cuenta. Más del 51% de los estadounidenses dicen que el alza en los precios de la gasolina representa una dificultad financiera real para sus hogares.

Las petroleras más grandes del mundo llegaron a ganar más de $30 millones cada hora durante el primer mes de la guerra de Trump. ¿Cómo lograron tanta influencia? La industria gastó $450 millones para influir en Trump y en el Congreso, incluidos más de $75 millones destinados a elegirlo. Con ese dinero, Trump y los republicanos en el Congreso ya han cancelado suficientes proyectos de energía limpia como para abastecer a 17 millones de hogares, frenando precisamente la energía que podría bajar nuestras facturas de electricidad.

La mayoría de las veces, nuestras familias no alcanzan a ver la conexión entre las ganancias y la influencia. Más aún, hay toda una infraestructura creada para esparcir desinformación climática, financiada precisamente con los millones de dólares que la industria del gas y petróleo maneja a su antojo. Ese fue precisamente uno de los temas que abordamos hace unos días en la conferencia anual de NAHJ (la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos). Tuve el honor de moderar un panel titulado “Reconociendo la desinformación climática en un año electoral: más allá de la narrativa del engaño,” junto a Ana María Carrano, editora general de Factchequeado; Roberta Braga, fundadora y directora ejecutiva del Digital Democracy Institute of the Americas; y Jorge Madrid, asesor principal de GreenLatinos y cofundador de Just Futures Collective.

Me fui de esa conversación con una sensación de esperanza. Cada vez más periodistas entienden que cubrir el clima ya no se trata solo de huracanes e incendios. Se trata de la asequibilidad, del precio de la energía, y de que los únicos actores no son solo activistas y personas afectadas por eventos de clima extremo. Es también la historia de esa señora que sufre en la gasolinera mientras llena su tanque. De ese trabajador que no puede pagar la cuenta de luz este mes, de esa mamá que no puede con la cuenta del hospital por las crisis asmáticas de su hijo. La desinformación climática trata de llevarnos por otro camino, pero podemos reconocerla y contrarrestarla.

Faltan pocos meses para las elecciones legislativas, y lo que está en juego es precisamente esto: quién va a representar los intereses de nuestras familias y quién va a seguir protegiendo las ganancias de Big Oil. Como periodista de profesión y hoy en mi trabajo en comunicaciones climáticas, les puedo asegurar que la información es nuestra herramienta más poderosa. Infórmense, compartan estos datos con su familia y vecinos, y sobre todo, voten en noviembre por líderes que prioricen nuestro bienestar por encima de las ganancias de unos pocos.

*Antonieta Cádiz es la directora ejecutiva de Climate Power En Acción. Anteriormente, trabajó como corresponsal nacional para La Opinión y fue escritora política nacional para Univisión.

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