El primer debate presidencial entre Trump y Biden nos dejó muy preocupados por el estado de la nación y por el futuro inmediato. Fue decepcionante y vergonzoso. Los principales temas que nos preocupan en este momento, el COVID-19, el desempleo, el voto, las escuelas, el medio ambiente, son las mismas cosas que Trump quiere ignorar, restarles importancia o rechazar como urgentes. No permitió que Biden presentara su caso y no obedeció a Mike Wallace mientras le advertía que respetara el tiempo de Biden o escuchara la pregunta antes de interrumpir.

Básicamente, no hubo debate, al menos en el sentido convencional, porque Trump creó suficiente disrupción, evadió respuestas y aprovechó la ocasión para atacar al hijo de Biden sobre la empresa Burisma, un tema que ha sido investigado por nuestro gobierno y los medios de comunicación y que se encontró sin fundamento. 

En algún momento, al abordar el problema del COVID-19 y el uso de máscaras para prevenir la propagación del virus, Trump se sacó una máscara del bolsillo. Todo el mundo sabe que no cree en la efectividad de las máscaras y ha realizado mítines con público que no las usa. En varios de sus mítines, sabiendo que las máscaras son necesarias y recomendadas, posiciona a un grupo de personas con máscaras directamente a su espalda y frente a las cámaras. El resto de los participantes no usan máscaras y todos están obligados a firmar un documento que absuelve a la campaña de Trump de toda responsabilidad si contraen Covid-19 como resultado de su participación.

Herman Cain, quien en un momento se postuló para presidente, murió a causa del COVID-19 contagiado en un mitin de Trump; (ver el tweet de Hassan Sayyed). Biden dice que Trump se olvidó de los estadounidenses que votaron por él y, sin embargo, promete que no olvidará si es elegido. Durante el debate, Biden tuvo los mejores momentos cuando miró directamente a las cámaras y se dirigió al pueblo estadounidense.

Trump no mostró nunca mayor interés en el debate y parecía estar preparado solo para lanzar improperios y acusaciones. No demuestra tener conocimiento profundo de los problemas y no quiere asumir la responsabilidad de nada de lo negativo que haya sucedido durante su mandato.

Es de esperar que ese pequeño segmento de la población que puede influir en las elecciones, esté escuchando y observando. Si no pueden ser persuadidos por el deslucido y deficiente desempeño de Trump, entonces difícilmente otra cosa los conmoverá. Votemos y permitamos que gane el hombre más honesto.

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