La muerte de George Floyd, desató el derrocamiento simbólico de varias estatuas, por considerarlo parte de la lucha antirracista y en contra de la discriminación por medio de la descolonización necesaria. Crédito EFE

Estamos en la semana del festejo de la independencia de este país que es una nación de naciones, en que la comunidad latina sigue su galopante crecimiento demográfico.

Después de una cuarentena de protestas, pareciera que por primera vez las agencias de seguridad estarán más al pendiente de los disturbios o ataques domésticos, que de las amenazas terroristas.

Ante las embestidas contra estatuas de los famosos generales del ejército confederado y de conquistadores españoles como Cristóbal Colón durante las protestas contra el racismo y la violencia policial, los analistas dicen que es un llamado de atención que presagia un cambio en Estados Unidos, donde una juventud diversa e instruida se hace sentir como nunca, dice la historiadora Roxanne Dunbar-Ortiz.

“Esto no ocurrió nunca en la historia de Estados Unidos. Después de este llamado de atención este país ya no será el mismo”, asegura la escritora de 80 años, autora de 16 libros entre los que destaca “Una Historia de los Pueblos Indígenas de Estados Unidos», en el que aborda la Doctrina del Descubrimiento y el papel de los colonizadores en América.

Ese «llamado de atención» como lo define Dunbar-Ortiz se tradujo en manifestantes destruyendo o vandalizando estatuas de Colón en varios estados del país.

ATAQUES A LAS ESTATUAS DE COLÓN

Una estatua de tres metros del navegante de origen genovés fue derribada en Saint Paul, ciudad cercana a Minneapolis (Minnesota), donde en mayo pasado se desató la actual ola de protestas.

En Albuquerue, en Nuevo México, quitarán la estatua del conquistador Juan de Oñate, después de se registrasen disturbios con disparos por parte de un grupo de milicianos que defendía al gobernador español de los siglos XVI y XVII de los protestantes. En Filadelfia también decidieron que la quitaran tras enfrentamientos entre los grupos contrarios.

La figura de Colón volvió a estar en las polémicas tras la decapitación de una estatua que lo homenajeaba en Boston y las arremetidas de su figura en varias ciudades durante las multitudinarias tras la muerte de George Floyd, que cuestionan el racismo y la brutalidad policial en Estados Unidos y otras partes del mundo, pero en América Latina este debate empezó mucho antes.

MANIFESTACIONES CON ALCANCE INTERNACIONAL

Según Dunbar-Ortiz, reclamos anteriores contra el racismo y la brutalidad policial, además del pasado esclavista del país, no tuvieron la repercusión del movimiento actual, que inclusive fue replicado a nivel internacional. “En mi larga vida de historiadora nunca experimenté lo que está sucediendo”, comenta.

“Lo que sucede ahora no tiene precedentes, la gente está más receptiva que nunca a los reclamos contra las injusticias”, dice la también activista, quien ve a los jóvenes muy involucrados en el movimiento.

“Es una generación joven y muy diversa, que estudia y actúa sobre el nuevo conocimiento que tiene”, indica la experta, quien destaca que se han visto protestas del movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros importa) hasta en el pequeño pueblo de Oklahoma donde nació.

En su libro “Una Historia de los Pueblos Indígenas de Estados Unidos”, la historiadora escribe que Colón es considerado el pionero del colonialismo europeo en el hemisferio occidental y del genocidio de los indígenas Arawaks en el Caribe.

También inauguró el tráfico transatlántico de esclavos, y al regresar a España llevó nativos esclavos que fueron vendidos en el mercado europeo, agrega.

TENSIÓN CRECIENTE

A Dunbar-Ortiz, quien también escribió el libro “Raíces de Resistencia: Historia de la Tenencia de la Tierra en Nuevo México”, le preocupa la reacción que ha habido de los grupos de civiles armados que tratan de proteger las estatuas. En especial el ocurrido en el sur, el autor de los disparos, Steven Ray Baca, integra una milicia llamada Guardia Civil de Nuevo México, vinculada a “los Hispanos”, como se hacen llamar quienes se consideran descendientes de los colonizadores que llegaron en 1598. “Es hijo de un alguacil y como tal solamente fue acusado de agresión agravada con arma de fuego, en lugar de homicidio. Nunca lo van a procesar por un cargo serio”, apunta la escritora.

«Los Hispanos» controlan la policía y la política en la mayoría de las ciudades, pueblos y condados de Nuevo México, dice, y reclaman la tenencia de la poca tierra que permanece en poder de los indígenas de la tribu Pueblo.

“ Este grupo autodenominado ‘Los Hispanos’, dan mucho miedo porque son fascistas que creen descender de los colonizadores originales y consideran que todos los demás son extranjeros o ciudadanos de segunda clase”, critica.

EN EL DEBATE POLITICO ELECTORAL

El candidato presidencial demócrata, Joe Biden, dijo que los monumentos de figuras de la Confederación de la Guerra Civil estadounidense deben estar en los museos y no en las plazas públicas, pero que lo mejor es retirarlos de forma pacífica. «No se sorprendan si alguien retira la estatua de Jefferson Davis”, dijo Biden, refiriéndose al presidente de los efímeros “Estados Confederados de América”, que en el siglo XIX respaldaban la esclavitud. «Es mejor que no… Siempre es mejor que lo hagan pacíficamente”, dijo el exvicepresidente.  “puedo entender la molestia y angustia que siente la gente”, dijo Biden, sobre el “racismo sistémico”.

Trump ha dicho que los monumentos representan la historia del país y que derribar las estatuas podría conducir a una situación indeseable donde más de los homenajes históricos sean removidos. La semana pasada Trump dijo en Twitter que habría condenas de prisión para aquellos que destruyan las estatuas propiedad del gobierno federal, y firmó una orden ejecutiva protegiendo los monumentos y estatuas federales.

Con información de EFE

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