Julie Chávez Rodríguez es una activista de derechos políticos estadounidense. Creció en California en una conocida familia de activistas laborales y de derechos civiles estadounidenses, la nieta del líder laboral estadounidense, César Chávez y la activista laboral estadounidense Helen Fabela Chávez.

El presidente electo, Joe Biden, anunció el martes 17 de noviembre, nuevos nombramientos en su equipo de gobierno, incluidos tres latinos, entre ellos Julie Chávez Rodriguez, nieta del histórico activista de los derechos civiles y laborales César Chávez.

Tras el nombramiento la pasada semana de su veterano asesor Ron Klain, un fuerte crítico de la gestión de la pandemia por parte del presidente Donald Trump, como su próximo jefe de gabinete, Biden anunció a varios colaboradores de alto rango de su campaña para ocupar otros puestos clave en su equipo en la Casa Blanca.

Entre los nombramientos está el de Rodríguez, que fue subdirectora de campaña y asistente de la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

Rodríguez, que tiene un historial como activista vinculada a campañas de derechos civiles y programas demócratas, será directora de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales de la Casa Blanca.

Otra latina en el equipo de la nueva Casa Blanca es Julissa Reynoso, quien en el Gobierno de Barack Obama fuera subsecretaria de Estado Adjunta para Latinoamérica y embajadora en Uruguay, y que ocupará el puesto de jefa de gabinete de la primera dama, Jill Biden.

También en el círculo más próximo de la primera dama, como asesor principal, estará el latino Anthony Bernal, quien fue subdirector de campaña y ha sido asesor y persona de confianza de la familia Biden durante más de una década.

Otros nombramientos anunciados -incluyen el del congresista de Luisiana Cedric Richmond, copresidente de su campaña, como asesor principal y director de la Oficina de Participación Pública, y el de Jen O’Malley Dillon, su directora de campaña, como subdirectora de personal.

Un nombramiento como consejero de Biden que puede resultar polémico es el de Steve Ricchetti, quien fue subjefe de gabinete de Bill Clinton (1993-2001), por su historial como lobista.

Según The Wall Street Journal, Richetti fundó una firma de cabildeo junto a su hermano Jeff en 2001, de la que se separó para empezar a trabajar con Biden y que en el último año ha conseguido varios contratos con empresas farmacéuticas.

Algunos grupos progresistas han instado a Biden a mantener a los cabilderos fuera de su administración.

Otro nombramiento en puestos clave es el de Annie Tomasini, jefa de personal de Biden durante la campaña, quien se convertirá en directora de operaciones del Despacho Oval.

«Estas personas diversas, experimentadas y talentosas demuestran el compromiso del presidente electo Biden de construir una administración que se parezca a Estados Unidos», con «profunda experiencia de gobierno», dijo la campaña de Biden en un comunicado.

Estos nombramientos se producen mientras Trump sigue insistiendo en que ganó las elecciones y ha promovido varias acciones legales en diferentes estados un intento por revertir los resultados favorables a Biden alegando irregularidades no demostradas.

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