Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia y aliado de los gobiernos de izquierda en la región, fue durante más de una década en el poder un firme oponente a las políticas de Estados Unidos. (EFE archivo)

El subsecretario Interino de la Oficina de Asuntos del hemisferio occidental del gobierno de Estados Unidos, el embajador Michael G. Kozak, elogió las elecciones presidenciales en Bolivia por «la forma pacífica en que se celebraron» y afirmó que el presidente Donald Trump «espera con interés» el buen desempeño del nuevo gobierno.

Los primeros sondeos daban como vencedor a Luis Arce del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales, pero los resultados definitivos aún no se han dado a conocer.

“El presidente Trump espera con interés que el gobierno elegido trabaje en beneficio de sus ciudadanos, que sea un socio exitoso y que permita la prosperidad de Bolivia y de toda la región”, dijo Kozak.

Los comicios del domingo en Bolivia son clave para pasar la página tras la crisis generada hace un año, en unas elecciones que fueron catalogadas de fraudulentas y que llevaron a la renuncia de Morales.

El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia, Salvador Romero, dijo que el nuevo presidente electo y demás cargos asumirán sus funciones en la primera quincena de noviembre. La autoridad informó que el 87% de los electores registrados participaron en la votación del 18 de octubre.

Según el sondeo difundido por la encuestadora Ciesmori para Unitel y la red Bolivisión, Arce obtuvo el 52,4 por ciento de los votos, mientras el principal candidato opositor, Carlos Mesa, de Comunidad Ciudadana, alcanzó 31,5 por ciento.

Aun cuando no se conocen los resultados oficiales, la oposición boliviana aceptó su derrota en los comicios, y los representantes del partido Movimiento al Socialismo (MAS) proclamaban su victoria con el compromiso de rectificar los errores cometidos durante la administración de Morales.

Morales pide «respeto» al gobierno de EE. UU.

Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia y aliado de los gobiernos de izquierda en la región, fue durante más de una década en el poder un firme oponente a las políticas de Estados Unidos. En 2008, por ejemplo, expulsó al embajador estadounidense, argumentando que fue «una cuestión de dignidad del pueblo boliviano».

Pero dijo en una conferencia de prensa desde Argentina que, si Estados Unidos quiere retomar las relaciones «bienvenido, pero que nos respete, que respete la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano».

Morales fue de los primeros en cantar la victoria del MAS y de Arce, su exministro de Economía de 57 años, que es visto como el artífice del éxito económico de su gobierno.

También informó, sin dar detalles, que planea regresar a Bolivia, asegurando que no aspira a cargo alguno en la nación. Dijo que pretende «volver a ser agricultor o pequeño productor».

Arce, por su lado, ha hecho su promesa: «Vamos a trabajar y reconducir nuestro proceso de cambio sin odios, aprendiendo y superando nuestros errores como Movimiento Al Socialismo».

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