El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en la Oficina Oval de la Casa Blanca, el miércoles 3 de junio de 2026 en Washington. (Foto: AP/Alex Brandon)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta advertencias tanto de adversarios como de aliados de que se está quedando acorralado en la guerra con Irán, un conflicto que presentó como una breve incursión militar pero que desde entonces se ha asentado en una especie de compás de espera.

Ha pasado casi una semana desde que negociadores de Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo provisional para extender el alto el fuego en el conflicto por 60 días e iniciar una nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Irán, que requería la aprobación de Trump.

Pero Trump ha pedido cambios no especificados al acuerdo, y no parece que los funcionarios iraníes —quizá calculando que el presidente republicano es reacio a reanudar los bombardeos después de agotar sistemas de armas cruciales— vayan a ceder ante nuevas exigencias.

Una serie de ataques de Washington y Teherán esta semana ha reavivado la preocupación de que el alto el fuego pueda colapsar. Trump restó importancia a su significado el miércoles.

«Es una parte diferente del mundo», dijo Trump a los periodistas en la Oficina Oval. «Ya saben, yo diría que en esa parte del mundo, un alto el fuego es cuando disparas de una manera más moderada”.

Este momento inestable llega después de que Trump reiterase desde que se acordó un alto el fuego de 14 días el 7 de abril —tras 38 días de bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán— que llegar a un acuerdo era apenas cuestión de días y que la parte iraní estaba rogando llegar a un arreglo. Trump señaló el miércoles que era posible que algo se concretara “durante el fin de semana”.

Sin un acuerdo provisional que permita reabrir el estrecho de Ormuz, los precios mundiales de la energía siguen elevados y están aumentando la ansiedad en todo el mundo por el impacto de los costos al alza, impulsados por el conflicto de tres meses, en el precio de los alimentos, el combustible y otros productos.

Después de una serie de reportes esta semana que indicaban que Irán estaba paralizando las conversaciones, Trump dijo a CNBC que “me da igual” si las negociaciones se habían estancado e incluso insinuó que se habían vuelto “aburridas”.

Inquietud sobre que Trump se esté quedando acorralado

Crece la preocupación dentro del gobierno y entre asesores clave y aliados de que Trump ahora se encuentra en un aprieto, según un funcionario de Estados Unidos y otra persona familiarizada con las deliberaciones internas del gobierno, quienes hablaron con The Associated Press bajo condición de anonimato para discutir conversaciones privadas.

Trump se ve presionado por demócratas que aprovechan los precios del petróleo y por advertencias de miembros belicistas de su base, que sostienen que una salida temprana del conflicto equivaldría a una capitulación.

En privado, Trump está escuchando de otros legisladores republicanos, así como de funcionarios del Pentágono y aliados del Golfo, que volver a la campaña de bombardeos es una mala idea.

Quienes aconsejan no retomar la acción militar señalan que Estados Unidos ha consumido municiones a un ritmo demasiado rápido. Reponer algunos sistemas de armas clave podría tomar tres años.

Mientras tanto, los aliados del golfo Pérsico temen que Irán tome represalias contra ellos y contra su infraestructura crítica y sus intereses energéticos, y que eso retrase aún más sus economías.

Al mismo tiempo, Trump ha mostrado irritación ante la idea de aceptar un acuerdo que se parezca al pacto nuclear de 2015 negociado por el gobierno del demócrata Barack Obama, que restringía el programa nuclear de Irán a cambio de levantar sanciones económicas internacionales.

Trump abandonó el pacto durante su primer mandato, al afirmar que no había logrado detener de forma permanente el programa nuclear de Irán, que ignoraba el desarrollo de misiles balísticos iraníes y que no castigaba a Irán por apoyar a grupos armados aliados en todo Oriente Medio.

Ahora, Trump, según quienes están familiarizados con las deliberaciones internas, ha dejado claro su firme convicción de que no puede llegar a “un mal acuerdo” y es plenamente consciente de que está en un momento en el que corre el riesgo de manchar su legado si da un paso en falso.

La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, desestimó la idea de que Trump esté acorralado o de que exista alguna preocupación dentro del gobierno por el ritmo de las conversaciones.

Trump resistió la presión de Israel para bombardear Líbano

Aliados israelíes y halcones en Washington han planteado a Trump que un acuerdo en este punto equivaldría a una rendición incondicional, instándolo a aumentar la presión económica sobre Irán y a respaldar el ataque de Israel contra el grupo político y militar Hezbollah en Líbano.

Pero a principios de esta semana, Trump exigió que Israel se contuviera en una llamada acalorada con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el miércoles Israel y Líbano dijeron que acordaban renovar un alto el fuego. Hezbollah no formó parte de las conversaciones entre Israel y Líbano, que se han celebrado a nivel de embajadores en Washington desde principios del mes pasado, y el grupo armado ha denunciado el acuerdo.

Irán parece estar mejor posicionado para aprovechar el statu quo actual —ni una reanudación total de las hostilidades ni cerrar un acuerdo provisional para reiniciar las conversaciones nucleares—, argumenta Behnam Ben Taleblu, investigador principal del centro de estudios de línea dura en Washington Foundation for Defense of Democracies.

Pese a ser la parte más débil, Irán parece estar calculando que cuanto más dure este tiempo de espera, mayores serán las probabilidades de que puedan “acorralar” a Trump, añadió.

“En cualquier caso, Teherán parece más decidido que nunca a no darle a Trump una imagen de victoria; de ahí que no ceda ni en el campo de batalla ni en la mesa de negociación”, señaló Taleblu.

La situación de espera no ayuda a los republicanos en las urnas

Al mismo tiempo, los demócratas intentan aprovechar el manejo de Trump de la impopular guerra de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre. La Cámara de Representantes aprobó el miércoles por primera vez una resolución simbólica que pide detener la acción militar contra Irán, con cuatro legisladores republicanos que se unieron a los demócratas para reprochar la guerra de Trump.

El presidente señaló que la votación de la cámara no tuvo “sentido”.

“Los demócratas están impulsados por el Síndrome de Trastorno por Trump”, bramó Trump en una publicación en redes sociales. “Los cuatro republicanos, esa es otra historia: ¡son OPORTUNISTAS! Deberían avergonzarse”.

Durante horas de comparecencias en el Capitolio el martes y el miércoles con el secretario de Estado Marco Rubio, los demócratas arremetieron contra Trump por minimizar el impacto económico del conflicto en los estadounidenses y por no anticipar que Irán cerraría el estrecho.

En un intercambio tenso, el senador demócrata de Nueva Jersey Cory Booker señaló el alto el fuego inestable como una señal de que Irán tiene la ventaja.

“Somos la nación más fuerte del planeta Tierra, y estamos en un punto muerto con Irán», dijo Booker. «Y ahora estamos rogando volver a un acuerdo que ustedes destrozaron en primer lugar”.

Rubio rechazó la crítica y subrayó que Irán ha quedado contra las cuerdas con los ataques que han eliminado múltiples capas de liderazgo de alto nivel y han dejado la economía iraní hecha trizas.

“No hay nadie rogando. No sé de dónde saca esa percepción de que Irán es más fuerte”, afirmó.

Otro demócrata, el senador Chris Van Hollen de Maryland, se centró en los comentarios de Trump el mes pasado, cuando dijo que la angustia de los votantes por el costo de vida no suponía “ni siquiera un poquito” un factor de motivación para alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra.

El presidente sigue minimizando el aumento de costos para los estadounidenses en las gasolineras y pronostica que los precios de la gasolina caerían bruscamente después de que termine el conflicto.

Christopher Borick, director del Instituto de Opinión Pública del Muhlenberg College en Pensilvania, dijo que los demócratas que se postulan en distritos disputados en todo el país ya están enfocándose en los comentarios de Trump sobre el impacto de la guerra en el bolsillo de los estadounidenses.

“Hay un riesgo significativo para los republicanos si esto se prolonga», comentó Borick. «Sin duda va a perjudicar si Trump termina en un punto en el que la guerra acaba y el programa nuclear de Irán está en el mismo lugar. Pero para los republicanos en algunos de estos distritos disputados difíciles, se puede argumentar que conviene arrancar la curita ahora, lograr algo de alivio en los mercados petroleros y esperar que haya tiempo suficiente para que los votantes pasen página”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí