Chester, PA – ¿Qué viene a tu mente ante la palabra perdón? Tal vez el haber aceptado uno hecho que te lastimo, que te produjo dolor, enojo, inconformidad, decepción, en fin, lo relacionas con sentimientos negativos; o quizá viene a tu mente libertad, sanidad, paz. ¿Tú has decidido alimentar al dolor o la sanidad?

En mi vida y experiencia personal, he vivido momentos que me han causado estos sentimientos. Puedo decir con total certeza que he aprendido a perdonar y a convertir esas situaciones adversas en oportunidades para crecer y mejorar como ser humano.

Se que existe en una sociedad cargada de rencor, inconformidad, negativismo y desolación; queremos encontrar culpables a las cosas que suceden a nuestro alrededor, juzgar y condenar. Resulta difícil hablar de perdón en estas circunstancias. Yo, he perdonado a quienes me han lastimado, ofendido, engañado, despreciado, en fin, he pasado por momentos en los que tuve que decidir perdonar en lugar de alimentar los sentimientos hostiles que me llenaban cada vez de más coraje y enojo. No es fácil, pero cuando decidí conocer a Dios, acercarme a Él a través de la oración, y leer la Biblia no por costumbre, sino para vivirla en mi cotidianidad, todo cambio.   «Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien» (Josué 1:8) aprendí que el perdón es una decisión, y como se da, también se recibe.

Quizá no siempre merece perdón aquel a quien se lo otorgamos, y cuando alguien nos ofrece perdonarnos por algo que sabemos hicimos mal, pero el perdón puede ser un acto de amor sorprende cuando avanza hasta la restauración. Entendemos que el amor de Dios es inmenso, y permanece fiel; aunque somos imperfectos, Su amor incondicional permanece. No rechaces el perdón de alguien, si necesitas perdonar, empieza por reconocer que algo pudiste haber hecho mal también, que pudiste haber ofendido o abandonado. También si descubres estar arrepentido, busca a esa persona, que dañaste, para pedir perdón, y sentirás su valor inmenso; veras que experimentaras algo maravilloso. Te invito a acercarte a Dios, a hablar con Él y contarle tus pensamientos, tus momentos difíciles, pídele valor para perdonar y recibir perdón. «Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, Y no recordaré tus pecados» Isaías 43:25.

Si quieres profundizar en el tema, puedes escribirme a GPLwaytoheaven@gmail.com

2 Comentarios

  1. Muchas gracias por compartir este tema tan importante e interesante. Sin perdón no hay libertad, y sin libertad no hay desarrollo en las diferentes áreas de nuestra vida. Gracias Edna Benavides.

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