
Las llamadas a los servicios de emergencia desde el Centro de Detención de Stewart (Georgia), una de las mayores instalaciones para inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, se han disparado este año, muchas de ellas por graves problemas médicos, lo que ha generado alarma entre los defensores de los derechos civiles.
«Es una situación alarmante», dijo a EFE Amílcar Valencia, director ejecutivo de El Refugio, organización que brinda apoyo a familiares de migrantes detenidos en Stewart, ubicado en la pequeña localidad rural de Lumpkin, donde este año se han registrado dos muertes de migrantes: una de un cubano por un supuesto suicidio y otra, de un mexicano que estuvo detenido allí, por leucemia.
«Muchas de estas llamadas son serias, sobre personas que están perdiendo la consciencia, que están convulsionando o que han sufrido paros cardíacos o respiratorios», precisó Valencia.
De acuerdo con el activista, durante los primeros seis meses del año, las autoridades de ese centro, localizado a unos 230 kilómetros al sur de Atlanta, realizaron más de 300 llamadas al 911, un 300 % más con respecto al total de 2022 y más del 60 por ciento con respecto a 2025, cuando Donald Trump asumió la Presidencia por segunda vez.
Estos datos respaldan las denuncias que desde hace años están haciendo organizaciones de derechos civiles sobre las condiciones de los inmigrantes en Stewart, donde la situación ha empeorado en el último año tras la ofensiva migratoria emprendida por la Administración de Trump.
También se han reportado detenidos que intentaron quitarse la vida o mujeres embarazadas que están teniendo algún tipo de emergencias, como sangrado o que están en el proceso de parto, explicó Valencia.
Informó que su grupo trabaja en un reporte con los datos oficiales para sacar a luz la situación en ese centro, que tiene una capacidad para alrededor de 2.000 personas.
«Todo esto es preocupante porque hay una población en detención, como las mujeres embarazadas, que está lidiando con situaciones serias y que, en primer lugar, nunca deberían haber sido detenidas por las condiciones que ya sabemos que existen, por la falta de atención médica», lamentó el activista.
De acuerdo con organizaciones migratorias, la pequeña localidad de Georgia, que tiene una población de 800 personas, no tiene la capacidad y los recursos para atender la cantidad de llamadas que se reciben de la cárcel y está sobrecargando el limitado sistema de servicios médicos de emergencia.
El Refugio y otras organizaciones han denunciado desde hace varios años el «historial de abusos y muertes» de Stewart, una situación que ha empeorado por el número de personas detenidas, muchas de ellas vulnerables o frágiles de salud, y porque, según activistas, el personal de CoreCivic, que opera la prisión, se ha visto abrumado.
«La negligencia médica mata a muchas personas aquí en el Centro de Detención de Stewart», aseguró a EFE la profesora universitaria Stephanie M. Madison, coordinadora de El Refugio.

Las muertes de un cubano y un mexicano
El pasado abril, Denny Adán González, un cubano de 33 años, fue encontrado sin vida en su celda en Stewart tras presuntamente haberse quitado la vida, de acuerdo con el ICE, algo que algunas organizaciones y familiares de la víctima han puesto en duda ya que ocurrió a solo dos días de haber discutido con un oficial de la instalación.
Dos meses después, en julio, Prisciliano Trejo, un mexicano de 29 años que desarrolló leucemia aguda mientras estaba detenido en el mismo centro, murió en un hospital luego de que presuntamente se le negara la asistencia médica durante varios días, según afirman sus familiares.

La muerte de Trejo no fue reportada por el ICE porque poco antes de morir, las autoridades lo entregaron a su familia.
Durante la visita de EFE a El Refugio, voluntarios de la organización recogieron a un anciano originario de Cuba que Inmigración liberó «inesperadamente» por su condición médica, según reconoció el propio hombre que apenas lograba caminar con la ayuda de un andador.
Tanto el ICE como CoreCivic han negado repetidamente las denuncias de las organizaciones y rechazan que exista negligencia médica.





