Fotografía cortesía de la Fiscalía de Justicia del estado de Guanajuato, fechada hoy domingo, que muestra la detención de José Antonio Yépez, alías 'el Marro' por parte de fuerzas federales en el estado de Guanajuato (México). EFE/Fiscalía de Justicia del estado de Guanajuato

México, (EFE).- El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador asestó este domingo su mayor golpe al crimen organizado mediante la captura del líder del poderoso Cártel Santa Rosa de Lima, con la que se abrió la incógnita de si se calmará o recrudecerá la violencia en Guanajuato, el estado con más asesinatos de México.

Tras varias semanas estrechando el círculo sobre José Antonio Yépez, conocido como «El Marro», esta madrugada fue capturado el capo en Apaseo El Alto (Guanajuato) en un operativo conjunto entre autoridades federales y estatales en el que se liberó a una empresaria que tenía secuestrada.

«Por supuesto que es el mayor golpe en dos años y un logro importante tras la fallida captura de Ovidio Guzmán (hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán) en octubre del año pasado», dijo a Efe Pedro Isnardo de la Cruz, especialista en narcotráfico.

UNA OPERACIÓN POLICIAL EXITOSA

El Gobierno seguía la pista del Marro desde hacía más de un año por su red de secuestros, extorsión, narcotráfico y, sobre todo, el robo de gasolina de los oleoductos de la petrolera estatal Pemex.

A finales de junio, a través de un vídeo en el patio de una casa, el Marro juró entre llantos venganza contra el Gobierno por la captura de varios miembros de su organización, entre ellos su madre, lo que evidenció su debilitamiento.

El mismo secretario de Seguridad del Gobierno de López Obrador, Alfonso Durazo, se mofó entonces de que El Marro «ya no está en su casa con alberca, está en una casa a medio construir batallando para cubrir la nómina».

Para el analista en seguridad, Alejandro Hope, su captura es «una buena noticia» para acabar con la impunidad y porque «la cooperación policial sobrevivió a la confrontación política».

La persecución contra el Marro había derivado en trifulcas entre López Obrador y el gobernador de Guanajuato, el opositor Diego Sinhue Rodríguez, quienes se acusaron mutuamente de no hacer lo suficiente.

Finalmente se logró una «operación efectiva», en palabras del analista Javier Oliva, dado que se capturó al Marro «sin disparar y de manera coordinada», además de que fue arrestado en flagrancia durante un secuestro, lo que servirá de prueba ante el juez.

Tras su arresto, el Marro fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano, la célebre cárcel de la que El Chapo escapó por un túnel en 2015.

PACIFICAR GUANAJUATO

El Cártel Santa Rosa de Lima, ahora muy tocado, mantiene desde el 2018 una sangrienta guerra con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por el control del territorio en Guanajuato, que se convirtió en los últimos años en el estado más violento del país.

En esta céntrica región, con fuerte presencia de industria automotriz, han sido asesinadas en el primer semestre del año 2.293 personas, con un promedio de casi 13 víctimas diarias.

Hay dos opciones antagónicas que se derivan de la caída del Marro. Puede reducirse la violencia por la debilidad del Cártel Santa Rosa de Lima o puede recrudecerse a raíz de una batalla por el control de lo que queda de la organización.

Oliva subrayó la evidente endeblez del cártel, puesto que durante la captura no hubo bloqueos ni ataques a las fuerzas de seguridad, como había ocurrido en otros intentos.

«En las últimas décadas cuando se detenía a un líder había una respuesta muy violenta. Quiero suponer que se ha aprendido y hubo un notable trabajo de inteligencia», comentó el experto, quien recordó que el año pasado el Ejército tuvo que liberar al hijo del Chapo por la violencia que desató el Cártel de Sinaloa en Culiacán.

Para Hope, cuando se captura un líder es símbolo de que se logró «desmantelar su red de protección» pero, menos optimista, advirtió que la caída del Marro «no acaba con la crisis de violencia en Guanajuato».

«Tenemos mucha experiencia como para estar pensando en la pacificación. Ahora puede haber una fragmentación de la organización, por lo que hay que lograr el desmantelamiento de su estructura», apuntó.

EL MENSAJE A LOS OTROS CÁRTELES

Además, una eventual disolución del Cártel Santa Rosa de Lima dejaría pista libre en el estado para el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En las últimas semanas, esta organización liderada por Nemesio Oseguera Cervantes, alías El Mencho, ha publicitado su fuerza con un atentado fallido contra el jefe de policía de la capital mexicana y con un vídeo que muestra su poderío militar.

Ante estos gestos y tras la captura del Marro, «se manda un mensaje correcto de que el Estado mexicano tiene capacidad para capturar a los líderes», opinó Hope.

Hace apenas dos semanas, López Obrador recorrió los estados más violentos del país, como Guanajuato o Jalisco, donde fue muy claro: «Quiero que se escuche bien y se escuche lejos. No vamos a negociar con la delincuencia (…) No vamos a dejarnos intimidar», expresó.

De la Cruz señaló que «el desafío más importante sigue siendo el Cártel Jalisco Nueva Generación» y que «la estrategia de evitar la confrontación directa de los cárteles puede resultar efectiva».

López Obrador ha consolidado el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública, pero ha rechazado hasta ahora abrir una batalla frontal con el crimen organizado para evitar muertes.

Esta es la postura que el presidente esgrimió al ordenar la captura el año pasado de Ovidio Guzmán, un gesto que ha levantado especulaciones sobre un presunto pacto con el Cártel de Sinaloa.

«Es normal que mientras se centran esfuerzos en una organización, se deje a las otras más tranquilas, aunque eso no significa que haya un acuerdo», defendió Oliva, quien sin embargo tachó de «error garrafal» la imagen de marzo pasado de López Obrador saludando en un pueblo a la madre del Chapo y abuela de Ovidio.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí