
El corazón cultural de la ciudad vibró con una fuerza colectiva que desbordó los límites de la Commonwealth Plaza del Kimmel Center. El sábado 12 de septiembre, entre páginas abiertas, aplausos entusiastas y los ritmos de la música latina colombiana, la octava edición de la Feria Latinoamericana del Libro de Filadelfia (LABF) transformó el centro de la urbe en un espacio de encuentro, resistencia y orgullo comunitario.
En una ciudad donde residen más de 240,000 latinos, cerca del 16 % de la población, este encuentro reafirmó que las letras migrantes no solo narran experiencias cotidianas, sino que también fortalecen la identidad y la participación ciudadana frente a discursos que buscan invisibilizar nuestras comunidades.
El recorrido por los pasillos fue un verdadero festín para los sentidos. El aroma del café colombiano recién preparado, ofrecido gratuitamente durante la mañana, y el sabor de las tradicionales obleas acompañaron a las familias mientras exploraban los estantes de más de 30 autores hispanos procedentes de distintos puntos de Estados Unidos y América Latina. En este ambiente acogedor se destacó un logro histórico: la participación de 15 escritoras y escritores de literatura infantil, quienes llenaron la jornada de cuentacuentos, talleres interactivos y búsquedas del tesoro, promoviendo la alfabetización temprana y cultivando el amor por el bilingüismo entre los más pequeños.

El crecimiento de este movimiento cultural representa una auténtica hazaña de gestión comunitaria. Como recordó la directora creativa Ana Omana, la iniciativa nació hace casi una década gracias al impulso de Leity Rodríguez-Largo y Edgar Ramírez, con un presupuesto inicial de apenas 300 dólares, sin patrocinadores ni sede permanente.
Hoy, la feria convoca a cientos de asistentes y se ha convertido en una plataforma para proyectos de gran relevancia, como el lanzamiento de Dos Lenguas Press una nueva editorial bilingüe e independiente fundada en Filadelfia por David Acosta y Johann Sarmiento. Durante el evento, la editorial presentó el poemario Amar: To Have and Not Hold, de la escritora Anabel Torres.
Dedicada este año a Colombia como país invitado de honor, la feria deleitó al público con las presentaciones musicales de Leonardo Lesan y Mi Corazón es Tuyo, así como con muestras de danza folclórica dirigidas por Lili Daliessio y Tania. Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje teatral a Gabriel García Márquez, realizado en colaboración con la productora Tanaquil Márquez.

La jornada también estuvo marcada por importantes reconocimientos. Entre ellos, el nombramiento de Yuliana Henao Gutiérrez como Autora del Año 2026 y la participación de Sara Aldana, destacada música colombiana y directora asistente de la Orquesta de Filadelfia, quien enfatizó la importancia de visibilizar referentes de éxito y resiliencia en tiempos de creciente hostilidad hacia las comunidades migrantes.
El respaldo cívico e institucional quedó reflejado en la presencia de figuras como el cónsul general de México en Filadelfia, Carlos Obrador Garrido Cuestas, y el exconcejal municipal David Oh, quienes celebraron la vitalidad y el aporte del arte hispano a la vida cultural de la ciudad.
La fiesta concluyó con entusiasmo, optimismo y el compromiso compartido de volver a encontrarse el próximo año. Entre libros autografiados, expresiones artísticas y recuerdos imborrables, la Feria Latinoamericana del Libro de Filadelfia renovó su promesa esencial: ofrecer un espacio abierto para dialogar con los autores, disfrutar de la música, admirar la danza, saborear las tradiciones de Colombia y descubrir la riqueza infinita de nuestras palabras.





