Policías se enfrentan a manifestantes en una protesta contra la detención masiva de inmigrantes, en Minneapolis, el 15 de enero del 2026. (Foto: AP/John Locher)

Los partidos demócratas estatales anunciaron el lunes que están poniendo en marcha una operación para las elecciones de mitad de mandato con el objetivo de reclutar a 10.000 voluntarios para vigilar los centros de votación en caso de que aparezcan agentes federales armados.

Activistas planean protestas masivas si el gobierno de Trump intenta interferir con la votación o el recuento de papeletas. Y expertos legales están distribuyendo documentos técnicos con recomendaciones para orientar a los jueces sobre qué deben hacer si el gobierno intenta incautar las papeletas.

Los esfuerzos sin precedentes responden a las medidas igualmente inéditas del presidente Donald Trump para interferir en las elecciones de mitad de mandato, entre ellas intentos de imponer requisitos de prueba de ciudadanía y obligar al Servicio Postal a desempeñar un papel central en decidir quiénes pueden votar por correo.

La planificación se ha convertido en un indicador de lo tensa que se ha vuelto la democracia en el país que alguna vez fue un ejemplo para el mundo.

“Jamás nos habíamos preparado para un sabotaje electoral como lo estamos haciendo ahora”, afirmó Ezra Levin, del grupo de izquierda Indivisible.

Activistas tienen razones para sospechar de las intenciones de Trump

Los demócratas sostienen que tienen motivos para planificar escenarios apocalípticos. Durante su primer mandato, Trump se negó a aceptar su derrota en 2020 ante el demócrata Joe Biden e intentó revertir el resultado, pero fue desafiado por funcionarios de carrera y por republicanos más alineados con el establishment. Tras volver al poder, Trump ha llenado su gobierno de personas que ayudaron en sus esfuerzos de 2020, ha utilizado al gobierno federal para atacar a sus enemigos políticos y ha indultado a más de 1.000 personas procesadas por el asalto al Capitolio cuyo objetivo era detener la certificación de la victoria de Biden.

Los partidos de los presidentes en funciones suelen perder terreno en las elecciones de mitad de mandato, pero Trump ha hecho todo lo posible para evitar que eso ocurra esta vez. Ha exigido que los republicanos redibujen los mapas para crear más escaños favorables, celebró una inusual convención de mitad de mandato e intentó cambiar las reglas electorales incluso cuando los estados comienzan a enviar las papeletas.

El consejo para los jueces en caso de que se les pida aprobar órdenes de allanamiento, por ejemplo, se inspiró en la incautación por parte del gobierno de Trump de papeletas de 2020 y otros registros electorales en el condado Fulton de Georgia, basada en teorías conspirativas falsas.

Rick Hasen, profesor de Derecho en UCLA y director del proyecto Safeguarding Democracy de la universidad, quien ayudó a redactar la guía sobre cómo responder a incautaciones de máquinas de votación, señaló que Trump ha expresado arrepentimiento por no haber tomado medidas más agresivas para revertir los resultados de 2020, como ordenar la incautación de máquinas de votación.

“Todo eso hace que lo que una vez era algo descabellado, hoy es totalmente posible», expresó Hasen. Añadió que, si bien es importante no asustar indebidamente a los votantes, es “difícil encontrar un punto intermedio línea entre el alarmismo y la complacencia”.

Gobierno de Trump dice que medidas son de sentido común

El año pasado, los demócratas temían que Trump pudiera intervenir en elecciones extraordinarias en California, Virginia y otros lugares, pero la votación transcurrió sin problemas y sin choques con el gobierno federal.

“Los únicos ‘temores’ que tienen los estadounidenses sobre nuestras elecciones están siendo alimentados por extremistas demócratas que se niegan a apoyar legislación de sentido común que garantice que los estadounidenses, y solo los estadounidenses, decidan nuestras elecciones, y otras medidas básicas de seguridad electoral como la identificación del votante”, dijo en un comunicado la portavoz de la Casa Blanca, Lauren Bis.

Aun así, lo que está en juego es mucho mayor en las elecciones de mitad de mandato, que determinarán si los republicanos continúan controlando ambas cámaras del Congreso. Hasta ahora, Trump no ha podido cambiar los procedimientos de votación antes de las elecciones.

Los tribunales frenaron el primer intento de Trump de remodelar las reglas electorales mediante una orden ejecutiva el año pasado. El mandatario respaldó un proyecto en el Congreso para introducir cambios aún más amplios, pero está estancado en el Senado por la oposición de los demócratas y de algunos republicanos.

Luego Trump intentó limitar el voto por correo mediante una orden ejecutiva, pero los tribunales volvieron a bloquearlo, al señalar que los cambios no podían aplicarse antes de las elecciones de mitad de mandato. Ese caso está ante la Corte Suprema. Funcionarios electorales advierten que sería imposible implementar los requisitos de Trump a tiempo para esta elección.

El litigio sobre las reglas electorales ha alcanzado tal intensidad que el Colegio Nacional de Abogados anunció la semana pasada una iniciativa para ayudar a votantes de ambos partidos a entender cambios de última hora en las reglas electorales y para crear una línea directa para quienes encuentren problemas al emitir su voto.

Preocupación por la posibilidad de presencia armada en los centros de votación

En cada elección, los dos principales partidos movilizan enormes operativos de abogados, personal y voluntarios para supervisar los centros de votación y el conteo de papeletas. El Comité Nacional Republicano destacó que ya ha reclutado un número récord de observadores electorales.

“El Comité Nacional Republicano ha pasado todo este ciclo preparándose no solo para desafiar la historia en noviembre, sino para protegerla”, manifestó la portavoz Ally Triolo. “Hemos construido la mayor operación de integridad electoral en la historia del Partido Republicano porque nuestra misión es simple: asegurar cada voto legal y garantizar que los estadounidenses puedan confiar en el resultado de nuestras elecciones”.

Los demócratas también han ampliado sus operaciones, y la Asociación de Comités Demócratas Estatales está reforzando ese esfuerzo con su proyecto de reclutamiento. Eso también incluirá una red para compartir información sobre amenazas y manipulación en línea, indicó Jane Kleeb, presidenta del grupo y del Partido Demócrata de Nebraska.

“Si están diciendo que van a poner gente armada fuera de los centros de votación, nosotros pondremos gente amable fuera de los centros para filmarlos”, declaró Kleeb en una entrevista. “Ahora tenemos un campo de batalla completamente nuevo”.

Kleeb se refería a temores generalizados entre los demócratas de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas sean desplegados en los centros de votación, algo que múltiples funcionarios del gobierno han negado durante meses. En el último año ha habido casos aislados de agentes de ese organismo en centros de votación, por lo general afirmando que estaban persiguiendo o investigando a una persona específica. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, dijo este mes que es posible que eso vuelva a ocurrir en noviembre.

Como indicio de la desconfianza hacia las garantías del gobierno, grupos de derechos civiles y la ciudad de Denver presentaron la semana pasada una demanda para pedir a un juez federal que prohíba formalmente la presencia de ese organismo en los centros de votación. Citaron una ley que data de la época de la Guerra Civil que prohíbe la presencia de agentes federales armados en sitios electorales.

“Este gobierno básicamente está usando la retórica de que ciudadanos indocumentados están votando y de que van a tener al Departamento de Seguridad Nacional y al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en los centros de votación para intentar intimidar y suprimir el voto latino”, afirmó Juan Proaño, director ejecutivo de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, uno de los demandantes.

Las protestas de Minneapolis como modelo a seguir

Un elemento habitual de la preparación electoral es una serie de ejercicios de simulación en mesa en los que cada bando ensaya escenarios hipotéticos para practicar su respuesta. Como parte de eso, los demócratas y grupos de derechos civiles están ensayando ante el posible despliegue de agentes de ese organismo o de la Guardia Nacional en los centros de votación, aunque el Pentágono ha dicho que no tiene planes de desplegar tropas en los centros.

Levin, de Indivisible, dijo que su grupo ha ejecutado 17 escenarios distintos para prepararse para lo que podría ocurrir en noviembre. Pero la primera prioridad, señaló, es aumentar la participación.

La red No Kings, que ha encabezado grandes protestas contra Trump durante el segundo mandato del presidente e incluye a Indivisible, está lanzando una campaña para fomentar el voto anticipado que alcanzará su punto máximo con concentraciones el 17 de octubre.

Otros se están organizando tanto en grupos de izquierda como en organizaciones más tradicionales para responder si el gobierno actúa de manera agresiva en noviembre. Algunos miran a las protestas contra ese organismo en Minneapolis como un modelo.

Dos activistas fueron asesinados por agentes de ese organismo durante esas manifestaciones de enero, y el gobierno finalmente dio marcha atrás en la ofensiva represiva que el presidente había lanzado contra la ciudad.

“Reconocemos que podría haber un momento similar en noviembre, en el que Trump intente hacer eso otra vez, en el que trabajadores comunes y estudiantes necesiten unirse y decir: ‘No podrán; este es nuestro país, ustedes no deciden quién resulta elegido ni quién llega a asumir el cargo’”, expresó Kidus Girma, del movimiento de izquierda Sunrise Movement.

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