
El candidato al Congreso por el Tercer Distrito de Pensilvania asegura que su prioridad es combatir la pobreza y llevar más recursos federales a la ciudad.
La mañana del 18 de marzo, día de su cumpleaños, Dennis Mahoney llegó al estacionamiento de Planet Fitness, en Columbus Boulevard, esperando comenzar su rutina de ejercicios. En cambio, fue testigo de la detención de un inmigrante por parte de agentes federales de inmigración mientras su esposa observaba la escena en evidente desesperación.
Mahoney permaneció junto a la mujer, posteriormente conoció a su hijo, Roosevelt, y ayudó a la familia a conectarse con recursos comunitarios. También realizó llamadas a contactos dentro del Departamento de Seguridad Nacional.
“He estado en zonas de conflicto alrededor del mundo y en lugares donde la gente lo ha perdido todo”, recuerda. “Nunca me había sentido tan perturbado espiritualmente”.
La experiencia dejó una profunda impresión en alguien acostumbrado a responder ante emergencias. A lo largo de los años, Mahoney ha participado en labores de ayuda tras el huracán María en Puerto Rico, el huracán Melissa en Jamaica y los incendios forestales de California.
Ahora busca llevar esa experiencia de servicio público al escenario político.

En noviembre, Mahoney aparecerá en la boleta electoral como candidato independiente por el Tercer Distrito Congresional de Pensilvania. Se enfrentará al demócrata Chris Rabb, representante estatal que ganó las primarias para ocupar el escaño que dejará vacante el congresista Dwight Evans. Ningún candidato republicano presentó solicitud para competir por el puesto.
Mahoney considera que un legislador independiente tendría mayor libertad para negociar recursos para Filadelfia.
“Nos da la capacidad de decir que necesitamos recursos para nuestra ciudad, y si quieren nuestro voto, tienen que ayudarnos a conseguir lo que necesitamos”, afirma.
Su candidatura cuenta con el respaldo del Forward Party.
“No quiero pelear, quiero colaborar” Mahoney explica que decidió alejarse de los partidos tradicionales porque está cansado de la polarización política.
“No siento que yo abandoné a un partido político”, dice. “Siento que ambos partidos me abandonaron a mí”.
Hijo de una inmigrante de Trinidad y Tobago y de un padre nacido en el oeste de Filadelfia, actualmente reside en el sur de la ciudad. Para lograr un lugar en la boleta electoral, su campaña reunió más de 9,000 firmas a tiempo récord.
Antes de dedicarse al trabajo comunitario, Mahoney trabajó durante cuatro años como analista de riesgos cibernéticos para una compañía aseguradora de Fortune 500. En 2017 decidió dejar el sector privado para dirigir programas comunitarios en The District Church, en Washington D.C.
Desde allí trabajó en iniciativas de vivienda asequible, apoyo a madres en riesgo de perder la custodia de sus hijos y programas para enfrentar la crisis de opioides.
“Mi madre siempre me decía que solo tenemos una vida para dar”, recuerda. “Sentí un fuerte llamado a servir”.

De los desastres naturales al servicio comunitario
Tras los huracanes Harvey y María en 2017, Mahoney lideró equipos de voluntarios dedicados a labores de emergencia y reconstrucción. Sus misiones se extendieron a Puerto Rico, Carolina del Norte y otras comunidades afectadas por fenómenos naturales.
Durante años colaboró con FEMA y organizaciones locales ayudando a coordinar esfuerzos de recuperación.
Más adelante obtuvo una maestría en Dinámica Organizacional y una Maestría Ejecutiva en Administración Pública en la Universidad de Pensilvania.
También trabajó para la organización humanitaria Food for the Hungry y fundó AOI Solutions, una firma de consultoría que coordina respuestas ante desastres y proyectos de desarrollo en distintos países.
“No importa si estaba en Burundi o en Jamaica”, comenta. “La meta siempre era trabajar y obtener resultados para la gente”.
Su prioridad: combatir la pobreza
Mahoney afirma que su principal preocupación es la pobreza, un problema que ha afectado a Filadelfia durante décadas.
“Los habitantes de Filadelfia no buscan regalos; buscan oportunidades”, sostiene.
Una de sus principales propuestas es reformar el llamado “benefits cliff”, el punto en el que las familias que logran aumentar sus ingresos pierden de golpe los beneficios públicos que reciben. Según Mahoney, la ayuda debería disminuir gradualmente para facilitar la movilidad económica.
También plantea abordar los problemas relacionados con las propiedades heredadas sin títulos claros, una situación que afecta a numerosas familias de la ciudad y dificulta la preservación de riqueza generacional.
Además, asegura que Filadelfia ha dejado de recibir millones de dólares en fondos federales disponibles para educación, desarrollo económico y pequeños negocios.

Escuchar antes de liderar
Si resulta electo, Mahoney dice que sus primeros cien días estarán enfocados en escuchar a los residentes.
“Tienes que escuchar antes de liderar”, afirma.
Su plan incluye crear grupos asesores en los distintos vecindarios para identificar necesidades específicas y llevar esas prioridades a Washington.
Respecto a la comunidad latina de Filadelfia, incluyendo la del sur de la ciudad, asegura que apoyará el acceso a préstamos para pequeños negocios, mejores escuelas y una representación más cercana.
“Mi trabajo es representarlos y escucharlos”, señala. “Debo ser un puente entre la comunidad y el gobierno”.
Consciente de las dificultades que enfrenta una candidatura independiente, Mahoney mantiene el optimismo.
“Ver a nuestro país avanzar unido es lo que quiero”, concluye. “Quizás no ocurra en una sola elección, pero alguien tiene que comenzar ese camino”.





