Las estructuras gubernamentales de Estados Unidos y Pensilvania son similares: cuentan con tres ramas del gobierno que comparten el poder y se supervisan mutuamente mediante un sistema llamado pesos y contrapesos (checks and balances), para evitar que una sola persona o grupo acumule demasiado poder.
Los Padres Fundadores de Estados Unidos aprendieron, bajo las duras imposiciones de la monarquía inglesa, que una institución gubernamental con demasiado poder puede oprimir a su pueblo. La vida bajo el rey de Inglaterra los hizo desconfiar de un líder que no tuviera que rendir cuentas a nadie, por lo que la Constitución de Estados Unidos divide deliberadamente el poder. La separación de poderes, protegida por el sistema de pesos y contrapesos, fue incorporada como base de nuestro gobierno para evitar la tiranía.
La idea de la democracia y la creencia de que todas las personas deberían tener voz es antigua. Hace más de 2,000 años, los griegos de Atenas practicaban una democracia directa: cada ciudadano varón mayor de 18 años tenía derecho a un voto. Estados Unidos no es una democracia pura; es una democracia representativa. Elegimos a candidatos para que voten en nuestro nombre, confiando en que representarán nuestra voz y los mejores intereses del país al crear leyes.
Comenzando en tu propia cuadra, eliges a un capitán de cuadra, un miembro del comité, un líder de distrito (ward leader), entre otros. Los ciudadanos de cada distrito de Filadelfia votan por un representante para convertirse en uno de los 17 miembros del Concejo Municipal de Filadelfia (City Council).
También existen 50 senadores estatales que representan a todo el estado de Pensilvania y 203 miembros de la Cámara de Representantes estatal elegidos para períodos de dos años. Pensilvania, al igual que los otros 49 estados, está representada en el gobierno federal. Los habitantes de Pensilvania eligen a dos senadores de Estados Unidos y a un miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por su distrito congresional. Juntos, el Senado de Estados Unidos y la Cámara de Representantes de Estados Unidos forman el Congreso.
Cada estado tiene un gobernador, un vicegobernador, un senado estatal, una cámara de representantes estatal y una Corte Suprema estatal. La rama ejecutiva federal está encabezada por el presidente, quien puede vetar o convertir en ley los proyectos aprobados por el Congreso. La rama judicial, compuesta por los tribunales y encabezada por la Corte Suprema de Estados Unidos, decide si las leyes cumplen con la Constitución.
A nivel federal, el Congreso constituye la rama legislativa, la parte del gobierno encargada de crear nuestras leyes. Según la Cláusula de Supremacía, las leyes federales se consideran la ley suprema del país y pueden prevalecer sobre algunas leyes estatales. El Congreso posee algunas de las facultades más importantes, incluyendo la autoridad para declarar la guerra y decidir cómo se gasta el dinero de la nación.
Ninguna rama del gobierno trabaja por sí sola. El sistema de pesos y contrapesos garantiza que el gobierno actúe con honestidad, respete la ley y evite que una sola persona concentre demasiado poder. El Congreso redacta una ley; el presidente puede vetarla. El Congreso puede anular ese veto con una votación de dos tercios. La Corte Suprema puede invalidar una ley si la considera inconstitucional. Y aunque el presidente nomina a los jueces de la Corte Suprema, solo el Senado puede confirmarlos.
Cada uno de esos funcionarios electos, desde un miembro del Concejo Municipal hasta el presidente, ocupa su cargo porque los votantes lo eligieron.
La próxima semana: cómo se presenta un proyecto de ley y cómo se convierte en ley.






