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El partido que se juega fuera de la cancha, otra vez

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Este domingo, decenas de miles de aficionados llegarán al MetLife Stadium para presenciar la final de la Copa Mundial. Pero esta vez, antes de que suene el primer silbatazo, ya hay una alerta activa: la calidad del aire en Nueva York y Nueva Jersey se ha deteriorado por el humo de los incendios forestales que arden en Canadá, y las autoridades han emitido advertencias de salud para la región. Expertos advierten que respirar ese aire durante un día completo equivale a fumar diez cigarrillos. Ni la FIFA ni las autoridades locales están considerando posponer el partido, pero claramente es una preocupación tanto para jugadores como para fanáticos.

No es la primera vez que esto ocurre, y no será la última. Cada verano, los incendios forestales se han vuelto más frecuentes, más intensos y más prolongados, y su humo se instala sobre nuestros hogares y lugares de trabajo. El calor extremo y las sequías más prolongadas son el combustible perfecto para estos incendios, que, de no ser por los impactos del cambio climático, habrían sido mucho más fáciles de contener. Lo que antes era un evento excepcional se ha convertido en una temporada más del calendario estadounidense.

Esta Copa Mundial ya obligó a la FIFA a implementar pausas de hidratación durante cada partido para proteger a los jugadores del calor extremo. Pero no existe una pausa para todos los impactos del cambio climático que experimentamos a diario. Según investigaciones de la UCLA, nuestra comunidad enfrenta más días de calor extremo y peor calidad del aire que los vecindarios no latinos. Para nuestras familias, disfrutar del deporte que amamos también significa cargar con un riesgo de salud que otros no tienen que considerar.

Esto es justamente lo que hemos venido diciendo durante meses a través de El Partido Más Importantenuestra campaña para este Mundial: mientras el mundo celebra el fútbol, se juega un partido mucho más difícil fuera de la cancha, uno donde están en juego nuestra salud, nuestra economía y nuestro futuro. Con la final de este domingo, también se cierra el capítulo más visible de esa campaña. Organizamos fiestas comunitarias en Phoenix, Las Vegas y Atlanta; creamos tarjetas coleccionables que conectaron el orgullo por nuestras ciudades con los desafíos que enfrentamos; y llevamos nuestro mensaje a millones de personas a través de redes sociales, televisión y medios de comunicación en español e inglés.

Pero el partido no termina cuando acaba el Mundial. Las decisiones sobre quién protege nuestro aire, quién invierte en energía limpia y quién se prepara para temporadas de incendios cada vez más largas, no se toman en una cancha de fútbol. Se toman en las urnas. Este noviembre, y en cada elección que se aproxima, tenemos la oportunidad de elegir a líderes que entiendan que la salud de nuestras comunidades no puede seguir quedando fuera de juego.

Nuestra gente ha demostrado, verano tras verano, una resiliencia extraordinaria: seguimos reuniéndonos, celebrando y apoyando a nuestros equipos, incluso cuando el aire mismo se pone en nuestra contra. Pero la resiliencia no debería ser la única opción que tenemos. Merecemos respirar aire limpio. Y como en cualquier buen equipo, ganar este partido depende de que todos hagamos nuestra parte, empezando por informarnos y participar cuando llegue el momento de votar. Como lo ha demostrado Argentina durante este Mundial, el partido no acaba hasta que termina, y nosotros, juntos, podemos ganar El Partido Más Importante. 

Antonieta Cádiz es la directora ejecutiva de Climate Power En Acción. Anteriormente, trabajó como corresponsal nacional para La Opinión y fue escritora política nacional para Univisión.

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