Gobernador Tom Wolf. (Foto: EFE/Archivo).

La comunidad latina en Pensilvania no se está vacunando contra el COVID-19, lo que grupos comunitarios lo atribuyen a que no se realizó una campaña educativa efectiva para llegar a este grupo, a problemas del idioma y a falta de recursos, lo que les coloca en riesgo de contagio tras levantarse restricciones como el uso de la mascarilla.

De acuerdo con el Philadelphia Inquirer, aproximadamente 73 % de quienes han recibido al menos una dosis de la vacuna en el estado -fuera de Filadelfia, que lleva sus propios datos- son blancos, 4 % latinos y 4 % negros.

En Filadelfia, donde el departamento de salud local está manejando el esfuerzo de vacunación, se está viendo una disparidad similar para sus comunidades racializadas.

Al 24 de mayo, 46 % de las casi 880.000 personas que habían recibido al menos una dosis era blanca, según el Inquirer, que cita datos del departamento de salud. Un 40 % de los residentes de Filadelfia son blancos.

Aproximadamente 25 % de los vacunados se identificaron como afroamericanos y casi 10 % como hispanos. Los primeros represetan el 42 % de la población de la ciudad, mientras los hispanos constituyen aproximadamente el 14 %.

El diario también destaca que desde que empezó la pandemia la Administración del gobernador demócrata Tom Wolf ha enfrentado críticas por no dar prioridad a las comunidades de color y de aquellos que no hablan inglés.

Recuerda que el estado no incluyó inicialmente traducciones al español para las actualizaciones diarias de la pandemia y para recursos como asistencia para el alquiler.

También que persisten lagunas en la recopilación de datos raciales y étnicos sobre infecciones y vacunas administradas, que «probablemente nunca se corregirán por completo».

No fue hasta abril pasado que la Administración Wolf reconoció la disparidad en las cifras de vacunación y contrató a Latino Connection, una agencia de mercadotecnia, a un costo de 1,8 millones de dólares para tratar de cerrar esa brecha.

Esa agencia de asoció con grupos comunitarios para establecer clínicas móviles en lugares de fácil acceso como un centro comercial, una iglesia o un evento comunitario, para informar sobre las vacunas y que las personas se registraran para inocularse.

Para el director ejecutivo de Latino Connection, George Fernández, la iniciativa fue como «empezar de cero».

La jefa de salud interina de Pensilvania, Alison Beam, señaló la semana pasada que el estado se estaba apoyando en organizaciones comunitarias para llegar a más personas de color.

«Creo que todos sabemos que todavía tenemos trabajo por hacer para asegurarnos de que más residentes de Pensilvania sean vacunados en todas nuestras comunidades, pero particularmente en aquellas que podrían tener menos acceso a la tradición de la atención médica», indicó Beam.

El diario destaca además que, sin recursos sustanciales enfocados en mejorar la equidad de las vacunas, Latino Connection y organizaciones comunitarias se han esforzado por llenar el vacío mientras satisfacen otras necesidades exacerbadas por la pandemia.

Desde el lanzamiento de su asociación con el estado, Latino Connection había realizado 25 clínicas hasta el 19 de mayo en las que distribuyó 4.507 vacunas. Fernández estima que la mitad de los vacunados son hispanos y alrededor del 30 % negros.

Indicó además que las personas racializadas no se apresuran a ir a las clínicas porque persiste una falta de recursos y educación en torno a las vacunas.

Muchas organizaciones que trabajan con estas comunidades han indicado que cuentan con limitados recursos y una gran demanda como resultado de otras dificultades relacionadas con la pandemia, como el desempleo, la asistencia para la vivienda y el cuidado infantil.

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