Policía Sulok junto a K9 Endi. Ambos trabajan cercanamente en la Unidad Canina. Cortesía

El entrenamiento de perros para ser parte del trabajo de la policía empezó en Bélgica, en 1899, con el programa Ghent, mediante el cual se adiestraba a pastores alemanes y perros lobo. El Departamento de Policía de Nueva York decidió adoptar dicho programa de entrenamiento y para 1911 ya tenían 16 canes adiestrados, con sus respectivos manejadores, como requería ese programa. En la actualidad, las unidades caninas llamadas (K-9) son parte de la mayoría de los departamentos de policía del país. Los perros policía se asignan a varias tareas similares a las de otras naciones.

La Unidad Canina del Departamento de Policía de Filadelfia fue establecida en 1958, para la Policía de Parques, y se mudó al Departamento de Policía de la ciudad en 1962. Más tarde los canes comenzaron a patrullar los sistemas de transporte. En la actualidad, la Unidad K-9 está disponible para ayudar a todos los distritos policiales y a las unidades especiales.

El teniente Paul Pérez ha estado en dicha unidad desde diciembre de 2019, y es quien junto con su personal administrativo está a cargo de las operaciones diarias. El teniente se reporta directamente a un capitán que supervisa las Operaciones Especializadas y a la Unidad Canina, la Unidad de Policía Montada, la Unidad de Marina y la Unidad de Aviación. La Unidad Canina es parte de la Oficina de Seguridad Nacional de Filadelfia.

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Teniente Pérez, a cargo de la Unidad Canina de Filadelfia, con K9 Bane. Cortesía

En la actualidad hay 26 policías asignados a la unidad, la cual consiste de un teniente, tres sargentos y 22 oficiales de policía, así como de 17 perros que detectan explosivos, nueve que olfatean narcóticos y tres que ayudan a localizar cadáveres, con un total de 29 perros.

“La mayoría de nuestros canes son pastores alemanes, pero también tenemos pastores belgas, labradores y “golden retrievers”. Nuestros perros tienen un doble propósito; es decir, fueron entrenados para detectar un olor específico como es el de bombas, drogas o cadáveres, pero también han sido entrenados para patrullar”, explica el teniente Pérez.

Agrega que el entrenamiento para ser parte de la tarea de patrullar es de 14 semanas, e incluye la búsqueda de artículos, seguir pistas, obediencia, salto de obstáculos y arresto. El entrenamiento de detección de olores (bombas y narcóticos) dura 10 semanas y para olfatear cadáveres, 12. Estos entrenamientos establecen un filtro de olores específicos en el olfato de los perros.

Capacidad olfativa valiosa

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Policía López y K9 Sammy. El pastor alemán es elegido debido a su inteligencia, fuerza, lealtad y su agudo sentido de oído y olfato. Cortesía

Los miembros caninos de la Unidad han participado en resolver casos de alto perfil en el pasado, como las muertes de LaToyia Figueroa y de Cosmo NiNardo. Los perros que fueron asignados a esos casos, pudieron olfatear el olor en descomposición de los cadáveres y dirigir a la policía al lugar donde se encontraban los restos humanos. También agrega que “nuestros canes especializados en olfatear explosivos trabajan en todos los eventos donde hay dignatarios, en conciertos, en los juegos de los Phillies, Flyers, Eagles y Sixers, haciendo barrido preventivo de bombas”.

Por su parte, los perros especializados en el hallazgo de narcóticos están disponibles para realizar búsqueda de drogas en casas, edificios y vehículos. En 2020, miembros de la Unidad K-9 ayudaron a las oficinas de Patrulla y la de Narcóticos realizando 103 hallazgos de narcóticos, por un valor neto de $1,176,764, y recuperaron $2,561,667 en valor de narcóticos en el mercado.

La Unidad es parte de la región 6 de la Asociación de Policía de los Estados Unidos, fundada en 1971. Todos los policías que son parte de esta Unidad especializada toman un curso de capacitación especial, con el fin de aprender la mejor manera de manejar a sus compañeros caninos. Los policías también completan un curso sobre el comportamiento canino y técnicas de primeros auxilios para atender a su perro en caso de que sea lastimado durante su trabajo policial.

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Policía Cahill y K9 Jax, luciendo sus trofeos. Cortesía

La Unidad entrena a más de 20 agencias de reforzamiento de la ley fuera de la ciudad de Filadelfia, en el área de tres condados. También ha dado entrenamientos a la Universidad de Temple, la Universidad de Pennsylvania, el sistema de prisiones de Filadelfia, la Oficina de Alguaciles, la Autoridad Portuaria y la Policía de Parques de los Estados Unidos, entre otros.

Los hábiles perros policía de la Unidad K-9 y sus manejadores ayudan a combatir el crimen en esta ciudad contribuyendo a la confiscación de drogas, a veces por valor de millones de dólares; a localizar explosivos y armas de fuego, así como a localizar personas secuestradas y a resolver asesinatos.

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