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Nacer en tiempos de persecución: la experiencia de madres inmigrantes bajo la nueva Ley OBBB

Las inmigrantes embarazadas y sin seguro pueden solicitar atención médica a través de líneas confidenciales como el 211. (Foto: Ilustrativa/Pexels)

Cuando María se enteró de que estaba embarazada, la alegría rápidamente dio paso al miedo. Inmigrante indocumentada que vive en Filadelfia, retrasó la atención prenatal durante meses porque temía que buscar ayuda médica pudiera exponer su estatus migratorio. “No sabía en quién podía confiar”, dijo. “Tenía miedo de que mi información personal se compartiera con Inmigración”.

En todo Estados Unidos, el embarazo para muchas latinas ahora se desarrolla en la intersección de la política migratoria, la disminución de opciones de seguro y un frágil sistema de atención materna. Bajo la ley presentada y respaldada por el presidente Trump, llamada One Big Beautiful Bill (OBBB), las brechas en la cobertura médica se han ampliado, mientras que el cierre de clínicas y la escasez de personal han hecho que la atención materna de calidad sea más difícil de alcanzar—especialmente para familias de bajos ingresos e inmigrantes—y han creado menos puntos de acceso a la atención de salud materna.

Desde 2025, los centros de maternidad y las unidades hospitalarias que atienden a comunidades trabajadoras han estado cerrando. Muchas latinas embarazadas trabajan en empleos sin seguro médico ofrecido por el empleador y ganan demasiado para calificar para Medicaid, pero muy poco para pagar planes privados.

En Pensilvania, las mujeres embarazadas indocumentadas no están completamente excluidas. Planned Parenthood, hospitales públicos y clínicas comunitarias brindan servicios prenatales, de parto y de alumbramiento sin exigir la divulgación del estatus migratorio, porque el miedo a la deportación se ha convertido ahora en un riesgo para la salud. Las políticas de control migratorio y años de desinformación han dejado un efecto duradero y muchas mujeres ingresan tarde a la atención prenatal, pierden citas de seguimiento o dependen de salas de emergencia durante el parto.

Cecile Richards, presidenta de Planned Parenthood Federation of America, dice: “En Planned Parenthood creemos que la capacidad de migrar con dignidad y acceder a atención médica sin miedo a la deportación o detención debido al estatus migratorio es una parte integral de lo que significa tener una vida saludable y plena.

Parte de honrar la herencia inmigrante en este país es garantizar que avancemos hacia la equidad en salud para que todas las personas puedan vivir una vida digna, sin importar qué”.

Incluso cuando la atención está disponible, la calidad puede ser desigual. Las clínicas sobrecargadas enfrentan escasez de personal y una reducción en los servicios de interpretación.

Las pacientes pueden ver a múltiples proveedores en lugar de a un solo médico consistente, lo que aumenta el riesgo de que se pasen por alto complicaciones como la diabetes gestacional y la preeclampsia. El posparto—esencial después del nacimiento—suele ser el primer servicio que se retrasa o se pierde.

La separación entre los servicios de la ciudad de Filadelfia y las agencias federales de control migratorio sigue siendo un elemento clave de protección: los hospitales y las clínicas no reportan a los pacientes a ICE, y los registros médicos están protegidos por leyes federales de privacidad. Sin embargo, el miedo persiste.

Muchas mujeres indocumentadas dependen de vecinas, doulas y promotoras de salud para encontrar atención segura. Para María, la tranquilidad vino de una vecina de confianza que la dirigió a una clínica local. Finalmente recibió atención prenatal y dio a luz a un bebé sano. “Ninguna mujer debería tener miedo de recibir atención cuando está embarazada”, compartió. “Todas merecemos sentirnos seguras”.

Para una joven latina en Filadelfia que está o cree estar embarazada, el paso más seguro es buscar atención temprana y confidencialmente.

No tendrás que compartir tu estatus migratorio con los proveedores para recibir atención materna. Tu primer paso puede ser llamar al 211, un servicio gratuito y confidencial disponible en español. Un operador podrá conectarte con una clínica, programas prenatales y navegadores de pacientes que trabajan con mujeres indocumentadas y sin seguro.

También puedes acudir directamente a Planned Parenthood, donde el personal ofrece atención prenatal con tarifas según tus ingresos y no te pedirán información sobre tu estatus migratorio.

Si estás en labor de parto, tienes un sangrado abundante o un dolor intenso, acude de inmediato a la sala de emergencias del hospital más cercano. Según la ley de Pensilvania, los hospitales deben atenderte en una emergencia, incluido el parto, sin preguntar sobre tu estatus. Para tu seguridad, lleva solo documentos necesarios, como algo que muestre tu nombre y dirección, y pide hablar con un navegador de pacientes o un trabajador social.

Es muy importante recordar que los hospitales y clínicas de Filadelfia te atenderán y no te rechazarán. No reportan a los pacientes a ICE. Si te sientes insegura, una promotora de salud, doula o defensora local de confianza puede ayudarte paso a paso, de manera tranquila y segura.

Birth in times of persecution: The experience of immigrant mothers under the OBBB Law

Pregnant immigrant mothers should be able to access preventative medical care without fear of being reported to ICE. (Photo: Pexels.com)

When María found out she was pregnant, joy quickly gave way to fear. An undocumented immigrant living in Philadelphia, she delayed prenatal care for months, worried that seeking medical help could expose her immigration status. “I didn’t know who I could trust,” she said. “I was afraid my personal information would be shared with Immigration.”

Across the United States, pregnancy for many Latinas now unfolds at the intersection of immigration policy, shrinking insurance options, and a fragile maternity care system. Under the Law introduced and supported by President Trump, the One Big Beautiful Bill (OBBB), gaps in health coverage have widened, while clinic closures and staffing shortages have made quality maternity care harder to reach—especially for low-income and immigrant families. And have created fewer access points to maternal healthcare. Since 2025, birth centers and hospital maternity units serving working-class communities have been closing. Many pregnant Latinas work in jobs without employer-sponsored insurance and earn too much to qualify for Medicaid, yet too little to afford private plans.

In Pennsylvania, undocumented pregnant women are not entirely shut out. Planned Parenthood, public hospitals, and community clinics provide prenatal, labor, and delivery services without requiring immigration status disclosure because fear of deportation has now become a health risk. Immigration enforcement policies and years of misinformation have created a lasting effect, and many women enter prenatal care late, miss follow-ups, or rely on emergency rooms during labor.

Cecile Richards, president of Planned Parenthood Federation of America, says, “At Planned Parenthood, we believe that the ability to migrate with dignity and access health care without fear of deportation or detention due to one’s immigration status is an integral part of what it means to have a healthy and complete life. Part of honoring immigrant heritage in this country is ensuring that we advance health equity so that everyone can live a life of dignity—no matter what.” Even when care is available, quality can be uneven. Overburdened clinics face staffing shortages and reduced interpreter services.

Patients may see multiple providers instead of one consistent clinician, increasing the risk of missed complications such as gestational diabetes and pre-eclampsia. Postpartum essential after birth—is often the first service to be delayed or lost. Philadelphia’s separation between city services and federal immigration enforcement agencies remains a key safeguard: hospitals and clinics do not report patients to ICE, and medical records are protected by federal privacy laws. Yet fear persists.

Many undocumented women rely on neighbors, doulas, and community health workers to find safe care. For María, reassurance came from a trusted neighbor who guided her to a local clinic. She eventually received prenatal care and delivered a healthy baby. “No woman should be afraid to get care when she’s pregnant,” she said. “We all deserve to feel safe.” For a young Latina in Philadelphia who is or thinks she is pregnant, the safest first step is to seek care early and confidentially.

You will not have to share your immigration status with providers to receive maternity healthcare. Your first step can be to call 211 (dial 211), which is a free and confidential service available in Spanish. An operator will be able to connect you to a clinic, prenatal programs, and patient navigators who work with undocumented and uninsured women. You can also go directly to a Planned Parenthood, where staff provide prenatal care on a sliding-scale fee and will not ask about immigration status.

If you are in labor, bleeding heavily, or having severe pain, go right away to the nearest hospital emergency room. According to Pennsylvania law, hospitals must treat you in an emergency, including childbirth, without asking about your status. For safety, bring only necessary documents, like something showing your name and address, and ask to speak with a patient navigator or social worker.

It is very important to remember that Philadelphia hospitals and clinics will treat you and will not turn you away. They do not report patients to ICE. If you feel unsure, a trusted community health worker, doula, or local advocate can help guide you step by step—quietly and safely.

Minnesota se alista para protesta contra la campaña migratoria de Trump pese al frío extremo

Varias personas visitan un monumento improvisado en honor de Renee Good, que falleció baleada por un agente de ICE, el 14 de enero de 2026, en Minneapolis. (Foto: AP/Adam Gray)

Una vasta red de sindicatos, organizaciones progresistas y clérigos ha instado a los residentes en Minnesota a no acudir al trabajo, a la escuela ni a comprar el viernes para protestar contra la aplicación de las leyes migratorias en el estado.

“Realmente queremos que ICE se vaya de Minnesota, y no se van a ir de Minnesota a menos que haya una gran presión sobre ellos”, dijo Kate Havelin, de Indivisible Twin Cities, uno de los más de 100 grupos que se están movilizando, refiriéndose a los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). «No deberían estar recorriendo las calles de nuestro país de la manera en que lo hacen ahora».

Las Ciudades Gemelas de Minneapolis y St. Paul han registrado protestas diarias desde que Renee Good falleció tras ser baleada por un agente de ICE durante un operativo el 7 de enero. En las últimas semanas, los agentes federales han aumentado su presencia en la zona y se han enfrentado repetidamente con residentes y activistas que rastrean sus movimientos en internet y en las calles.

El jueves, una destacada abogada de derechos civiles y al menos otras dos personas involucradas en una protesta contra la campaña migratoria de la Casa Blanca que interrumpió una misa en una iglesia de Minnesota fueron arrestadas.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, visitó Minneapolis para reunirse con funcionarios de ICE. Reiteró que creía que la tensa situación se aliviaría con una mayor cooperación de las autoridades estatales y locales, y animó a que las protestas sigan siendo pacíficas.

La movilización del viernes se planeó como la mayor acción de protesta coordinada hasta la fecha. Incluye una marcha por el centro de Minneapolis a pesar de las peligrosas temperaturas previstas, que según el Servicio Meteorológico Nacional estarán en los -20º y los -30º Celsius (entre -1º y -2º Fahrenheit).

Aunque los convocantes han pedido a los asistentes que se preparen para el frío, Havelin comparó la presencia de los agentes migratorios con esas advertencias meteorológicas.

“Los habitantes de Minnesota entienden que cuando estamos ante una emergencia por nieve… todos tenemos que responder y eso nos hace actuar de manera diferente”, indicó. “Y lo que está sucediendo con ICE en nuestra comunidad, en nuestro estado, significa que no podemos reaccionar como si nada hubiera pasado».

Más de un centenar de pequeños negocios en las Ciudades Gemelas, en su mayoría cafeterías y restaurantes, avanzaron que no abrirán sus puertas o donarán parte de sus beneficios, de acuerdo con los organizadores.

Los negocios de minorías étnicas, en concreto, han perdido ventas durante las oleadas de redadas: ni trabajadores ni los clientes se acercan por temor a ser detenidos.

Pero algunos están optando por cerrar de todos modos, prefiriendo adoptar una postura solidaria en lugar de sufrir la “interrupción imprevista” que supone que las autoridades detengan al personal, explicó Luis Argueta, de Unidos MN, un grupo de derechos civiles.

Muchas escuelas planeaban cerrar por distintas razones. La Universidad de Minnesota, que tiene alrededor de 50.000 estudiantes matriculados, dijo que no habría clases presenciales debido a la advertencia de frío extremo, y el distrito escolar público de St. Paul comunicó que no habría clase por la misma razón. Las Escuelas Públicas de Minneapolis también tenían previsto cerrar el viernes para que los maestros pudiesen ponerse al día con los registros.

El clero planeaba unirse a la marcha, además de realizar oraciones y ayuno, según una delegación de representantes de tradiciones religiosas que van desde el budismo al judaísmo, el luteranismo o el islam.

El obispo Dwayne Royster, líder de la organización progresista Faith in Action, llegó a Minnesota el miércoles desde Washington, D.C.

“Queremos que el ICE se vaya de Minnesota”, afirmó. “Queremos que salga de todas las ciudades del país donde están ejerciendo un poder excesivo».

Según Royster, al menos 50 de los líderes religiosos de su red que abarca a todo Estados Unidos se unirían a la protesta.

Alrededor de 10 líderes religiosos planeaban viajar al estado desde Los Ángeles, mientras que otros miembros del grupo planeaban una manifestación de solidaridad en California, de acuerdo con uno de los organizadores allí.

«Fue una experiencia muy angustiante», dijo la reverenda Jennifer Gutiérrez acerca de la gran campaña migratoria que tuvo lugar en Los Ángeles el año pasado. «Creemos que Dios está del lado de los migrantes».

Immigrants often don’t open the door to ICE, but that may no longer stop officers

(Foto: EFE/OLGA FEDOROVA)

Since coming to the United States 30 years ago from Mexico, Fernando Perez said U.S. immigration officers have stopped by his home numerous times, but he has never once answered the door.

“There are rules and I know them,” said Perez, speaking in a mix of English and Spanish in a Home Depot parking lot where he has routinely sought work as a day laborer from contractors and people renovating their homes.

Over the decades it has become common knowledge in immigrant communities across the country to not open the door for federal immigration officers unless they show a warrant signed by a judge. The Supreme Court has long held that the Constitution’s Fourth Amendment against unreasonable search and seizure prohibits the government’s forced entry into someone’s home.

As a result, immigration officers have been forced to adapt by making arrests in public, which often requires long hours of surveillance outside homes as they wait to nab someone walking to the street.

But an internal Immigration and Customs Enforcement memo obtained by The Associated Press states immigration officers can forcibly enter people’s homes without a judge’s warrant, marking a dramatic shift that could upend the legal advice given to immigrants for decades.

The shift comes as President Donald Trump’s administration dramatically expands immigration arrests nationwide under a mass deportation campaign that is already reshaping enforcement tactics in cities such as Minneapolis.

Perez said officers in the past would knock, wait and then move on.

“But if they are going to start coming into my home, where I am paying the rent — they are not paying the rent — that’s the last straw,” he said.

Most immigration arrests have been carried out under administrative warrants, documents issued by immigration authorities that authorize an arrest. Traditionally they do not permit officers to enter private spaces without consent. Only warrants signed by independent judges have carried that authority.

It is unclear how broadly the memo’s directive has been applied in immigration enforcement operations. AP witnessed ICE officers ramming through the front door of a Liberian man’s home in Minneapolis on Jan. 11 with only an administrative warrant, wearing heavy tactical gear and with their rifles drawn.

Democratic U.S. Sen. Richard Blumenthal of Connecticut is demanding congressional hearings on the ICE memo and calling on Homeland Security Secretary Kristi Noem for an explanation.

“Every American should be terrified by this secret ICE policy authorizing its agents to kick down your door and storm into your home,” Blumenthal said in a news release.

Supreme Court Justice John Paul Stevens wrote for the court in 1980 that the “physical entry of the home is the chief evil against which the wording of the Fourth Amendment is directed.”

The waiting game

For years, people have managed to evade arrest by skipping work and outings for days until agents move on. A senior ICE official once likened the surveillance experience to watching paint dry.

In July, the AP observed as immigration officers saw a Russian man enter his home in Irvine, California. They gave up when he didn’t leave after three hours. They waited longer for a Mexican man who never emerged from his house in nearby El Monte, though they caught up with him two days later at a convenience store.

ICE has tried what the agency called “knock and talks” to get people to answer the door by casually asking residents to step outside to answer a few questions, according to a 2020 lawsuit in which a federal judge found the practice illegal. In one case, they told a woman they were probation officers looking for her brother.

More often, immigration officers simply play the waiting game — a pace that is not conducive to Trump fulfilling his promise of mass deportations.

Not answering the door is a key part of know-your-rights trainings

Since shortly after ICE was created in 2003, advocacy groups and immigrant-friendly state and local governments have diligently spread the word that people should not open their doors for immigration officers unless they can show a warrant signed by a judge.

They’ve held know-your-rights trainings for communities, passed out flyers and posted videos on social media to teach immigrants how to protect themselves.

Ahilan Arulanantham, co-faculty director of the UCLA Law School’s Center for Immigration Law and Policy who has held such trainings, called the memo “quite disturbing.”

“Know-your-rights trainings have included that information for decades and even people who are only minimally aware of their rights learn that because it’s sort of the first and foundational elements of Fourth Amendment law,” he said. “They know to ask officers to slide the warrant under the door so they can see if it was signed by a judge or is an administrative warrant.”

In the predominantly Latino city of Santa Ana, where ICE agents were seen roaming the streets in recent days, several residents who did not want to give their names said they were well aware of that right. Jesus Delgado, a father of three, said the local elementary school sent out information to parents about what to do if ICE comes to your door.

“They send us bulletins, to not answer the door, to not answer any questions,” he said.

Another man said he learned that from TikTok.

Trump’s border czar Tom Homan has been highly critical of groups providing the information.

“They call it ‘know-your-rights,’” he said last year on CNN. «I call it ‘how to escape arrest.’”

Experts warn barging into homes could put all at risk

The memo says immigration officers can forcibly enter homes and arrest immigrants using solely a warrant signed by an immigration official if they have a final order of removal.

Officers must first knock on the door and share who they are and why they’re at the residence, and they can only go into the home after 6 a.m. and before 10 p.m. The people inside must be given a “reasonable chance to act lawfully.” But if that doesn’t work, the memo says, they can use force to go in.

Law enforcement and legal experts warn if more immigration officers barge into homes, everyone could be put at greater risk.

With stand-your-ground laws, people in many states have the right to shoot intruders, which could lead to officers being shot, or agents opening fire on someone coming at them with a baseball bat or other item they grab in the heat of a moment, Arulanantham said. ICE records often contain wrong addresses, which could further lead to confrontations and agents busting into homes of U.S. citizens.

Arulanantham said agents’ aggressive tactics have been building since the Supreme Court lifted a lower court’s order in September that barred federal agents in the Los Angeles area from indiscriminately stopping people because of their race, language, job or location.

“This would just be another step down that path,” he said. “Obviously it will be more significant because it suggests you’re not safe even in your own house.”

MLK Day: Protest, service, and community

(Photo: RRSS)

Philadelphia experienced an intense day of protests, community service, and cultural activities during MLK Day 2026. On Monday, January 19, the city commemorated the legacy of Martin Luther King Jr. with the nation’s largest Day of Service, but this year’s observance was also marked by strong demonstrations in Center City against ICE actions.

Hundreds of people marched from the Immigration Court at 9th and Market to the ICE offices at 8th and Cherry, denouncing immigration raids and demanding justice for Renee Nicole Good, a woman killed by an ICE agent in Minnesota.

Community leaders, including Reverend Gregory Holston, emphasized that the protest followed King’s tradition of nonviolent resistance. State legislators joined the mobilization, describing it as an urgent call to review federal immigration practices.

Meanwhile, across the city, thousands of volunteers participated in the 31st Greater Philadelphia Martin Luther King Day of Service. This year, the central project focused on educational equity. Temple University, the regional host site, welcomed Mayor Cherelle Parker, Governor Josh Shapiro, and various organizations to launch the construction of “Book Arks”—small community libraries for neighborhoods with limited access to books.

The day was complemented by community activities in recreation centers, parks, and organizations such as Philabundance. Additionally, cultural events like Justice Fest ’26, held in Chinatown, brought together artists, immigrants, and activists in a multicultural celebration.

A day later, Philadelphia students joined this regional wave of indignation by participating in the “Free America Walkout,” marking the first anniversary of President Trump’s second term. Students left their classrooms and marched to City Hall and the Immigration Court. Girard College students and public-school students walked together to the ICE offices to join the protests. Activists and religious leaders also formed human chains to temporarily block ICE vehicle exits in a coordinated action aimed at slowing agency operations.

In Norristown, protesters of all ages gathered in the township’s center to demand transparency and the protection of civil rights, expressing solidarity with families affected by the raids.

Amid protests for immigration justice, community work, and artistic expression, Philadelphia reaffirmed that King’s legacy remains alive: it is honored through collective action, service, and the defense of civil rights.

MLK Day: protesta, servicio y comunidad

(Foto: RRSS)

Filadelfia vivió una jornada intensa de protestas, servicio comunitario y actividades culturales durante el MLK Day 2026. El lunes 19 de enero, la ciudad conmemoró el legado de Martin Luther King Jr. con el tradicional Día de Servicio más grande del país, pero este año la fecha estuvo marcada también por fuertes manifestaciones en Center City contra las acciones de ICE.

Cientos de personas marcharon desde la Corte de Inmigración, en 9th y Market, hasta las oficinas de ICE en 8th y Cherry, denunciando las redadas migratorias y exigiendo justicia por la muerte de Renee Nicole Good, una mujer asesinada por un agente de ICE en Minnesota.

Líderes comunitarios, como el reverendo Gregory Holston, resaltaron que la protesta seguía la tradición de resistencia no violenta de King. Legisladores estatales acompañaron la movilización, describiéndola como un llamado urgente a revisar las prácticas migratorias federales.

Mientras tanto, en toda la ciudad miles de voluntarios participaron en el 31° Greater Philadelphia Martin Luther King Day of Service. Este año, el proyecto central se centró en la equidad educativa. Temple University, sede regional del evento, recibió a la alcaldesa Cherelle Parker, al gobernador Josh Shapiro y a diversas organizaciones para iniciar la construcción de “Book Arks”, pequeñas bibliotecas comunitarias para vecindarios con acceso limitado a libros.

La jornada se complementó con actividades comunitarias en centros recreativos, parques y organizaciones como Philabundance. Además, eventos culturales como el Justice Fest ’26, celebrado en Chinatown, reunieron a artistas, inmigrantes y activistas en una celebración multicultural.

Un día después, estudiantes de Filadelfia se unieron a esta ola regional de indignación y participaron en el “Free America Walkout”, con motivo del primer año del segundo mandato del presidente Trump, abandonando sus clases para marchar hacia City Hall y la Corte de Inmigración. Estudiantes de Girard College y escuelas públicas caminaron juntos hasta las oficinas de ICE para sumarse a las protestas. Activistas y líderes religiosos también formaron cadenas humanas para bloquear temporalmente la salida de vehículos de ICE, en una acción coordinada que buscó frenar los operativos de la agencia.

En Norristown, manifestantes de todas las edades se reunieron en el centro del municipio para exigir claridad y protección de los derechos civiles, mostrando solidaridad con las familias afectadas por las redadas.

Entre protestas por justicia migratoria, trabajo comunitario y expresiones artísticas, Filadelfia reafirmó que el legado de King sigue vivo: se honra con acción colectiva, servicio y defensa de los derechos civiles.

Queremos decir la verdad… toda la verdad

A protester holds a sign asking for the release of the Epstein files outside the US Capitol in Washington, DC, USA, 12 November 2025. (Photo: EFE/WILL OLIVER)

El juez ordenó la liberación de todos los archivos de Epstein y exigió que cualquier tachadura fuera justificada antes del 19 de diciembre. Según expertos, solo alrededor del 2% de los archivos han sido publicados.

Debemos exigir la liberación de todos ellos, especialmente porque la fecha límite del 19 de diciembre ya pasó. Y cuando finalmente tengamos todos los archivos, podrían afectar a republicanos, demócratas, figuras internacionales, a los superricos y a la llamada realeza de algunos países.

Debemos hacer todo esto por las víctimas y sus familias.

Si el Departamento de Justicia no puede avanzar más rápido, entonces quizá los tribunales deban designar un administrador especial, con fondos para empoderar a un equipo que revise los archivos de inmediato; de lo contrario, quizá nunca los veamos. Varios congresistas ya están pidiendo esto y se sugiere que todos llamen a sus congresistas para exigir que se implemente pronto.

O el Tribunal podría declarar al Departamento de Justicia en desacato y comenzar a encarcelar al secretario y a los funcionarios clave.

Otra opción sería congelar todos los fondos de la agencia y nombrar a un administrador especial que garantice que las funciones necesarias no se vean afectadas.

Quizás podamos tomar parte del dinero que se desperdicia en Seguridad Nacional, que está financiando a matones migratorios que están destrozando nuestras comunidades, y usar esos fondos para el trabajo que debe hacerse con los archivos.

El Departamento de Justicia está gastando muchos recursos persiguiendo una campaña contra Renee Good y su pareja, sin mencionar sus ataques frívolos contra funcionarios electos que se han enfrentado a Trump. Y, por supuesto, Trump continúa insultando a mujeres periodistas e incluso llegó a llamar “basura fronteriza” a la superestrella musical Linda Ronstadt (que vive en Tucson, cerca de la frontera).

Además, tenemos a nuestro Gobierno bombardeando países, tratando de apoderarse de Groenlandia, nombrando edificios con el nombre de Trump, buscando el Premio Nobel de la Paz y luego imponiendo más aranceles que, aunque podrían dañar a algunas instituciones económicas de otros países, probablemente terminarán dañándonos más a nosotros.

Las distracciones utilizadas por la Administración no podrán borrar el estrés económico que afecta a tantas familias.

No hay una dirección ni una estrategia coherente por parte de la Casa Blanca para fortalecer nuestra economía. Las encuestas son malas noticias para Trump y para quienes se postulan a cargos públicos, y aun así continúan llamando a estos resultados “fake news” y se niegan a responder al dolor económico que sufren tantas familias.

Estados Unidos fue una gran potencia y pudo negociar contratos multimillonarios con otros países, pero ahora es visto como un esqueleto errático y tambaleante de lo que alguna vez fue, cuando era admirado en todo el mundo. Son pocos los países que quieren invertir su riqueza en un país tan impredecible.

Y si los archivos Epstein fueran liberados, muchos creen que habría pruebas suficientes para destituir a Trump y a otros. Ya hemos visto suficientes fotos de Trump con niñas y pedófilos como para exigir que renuncie de inmediato. En las películas de Marvel, son hombres malvados como Trump los que son destruidos por superhéroes.

Y todos los estadounidenses deben convertirse en los superhéroes —muchos sin capa— que se necesitan para salvar una democracia.

Todos los que defienden el mal lucrativo del momento probablemente sufrirán la mancha de haber apoyado a un criminal y a todos sus acólitos. La historia no será amable con estos tontos.

Digamos la verdad.

Por qué las ciber-escuelas son esenciales: el viaje de Ariana con la nefronoptisis

Ariana también participa en forma presencial en eventos importantes de su escuela. (Foto: suministrada)

Para la mayoría de las familias, la búsqueda de una escuela comienza revisando los distritos escolares locales o los límites del vecindario. Pero para María Ugarte y su hija Ariana, la búsqueda fue una cuestión de vida o muerte.

Ariana nació con nefronoptisis tipo 3, una condición genética rara que hizo que llegara al mundo sin riñones funcionales. Desde que era una recién nacida, la vida de la familia Ugarte ha estado marcada por estancias en hospitales y procedimientos médicos intensivos. Durante años, Ariana soportó diálisis diarias—un proceso que María describe como “duro” y físicamente agotador para una niña tan pequeña.

Debido a su condición y a un sistema inmunológico gravemente debilitado, una escuela tradicional nunca fue una opción segura. Ariana requiere medicación diaria y un nivel de monitoreo médico que un salón de clases regular simplemente no puede ofrecer. “La escuela regular no era una opción”, explica María. La familia necesitaba un aliado educativo que pudiera adaptarse a tratamientos que le salvaban la vida, lo que las llevó a inscribir a Ariana en Esperanza Cyber Charter School (ECCS) para kinder.

Ariana ofreció su graduación de kindergarten en honor a su donante. (Foto: suministrada)

Conociendo a la familia a mitad de camino

Ahora en tercer grado, Ariana ha pasado toda su vida académica en ECCS. Para María, la flexibilidad de la escuela no ha sido solo una conveniencia—ha sido un salvavidas.

“Hacía muchas preguntas por sus citas; quería asegurarme de que estuviéramos bien”, cuenta María. Señala que la escuela constantemente “te encuentra a mitad de camino”, brindando la comunicación abierta y la orientación necesarias para equilibrar el currículo de tercer grado con un complejo calendario médico. Cuando los problemas de salud afectan la participación de Ariana, María dice que la escuela trabaja directamente con ella para asegurar que su hija nunca se quede atrás.

Para la familia Ugarte, la lucha por las escuelas cibernéticas fue una opción de supervivencia.

La “mariposa social” del aula virtual

Existe la idea errónea de que el aprendizaje virtual es aislante, pero Ariana demuestra lo contrario. María describe a su hija como una “mariposa social” que realmente disfruta aprender.

La escuela le brinda apoyo individualizado en matemáticas y lectura, lo que ha impulsado enormemente su confianza. Ariana está tan emocionada de participar en sus clases virtuales que incluso se frustra cuando siente que no hay suficiente oportunidad para interactuar con sus compañeros.

Para cerrar la brecha entre la pantalla y el mundo real, Ariana también asiste a los eventos presenciales de la escuela. María enfatiza que estos momentos son vitales, ya que ayudan a Ariana a “normalizar la vida”, permitiéndole conectar en persona con otros estudiantes y maestros.

Su madre, María, describe a Ariana como una “mariposa social” que disfruta aprender. (Foto: suministrada)

Una necesidad, no una elección

Mientras los legisladores continúan debatiendo el papel y el financiamiento de las escuelas cibernéticas, María Ugarte tiene un mensaje claro: para los niños con condiciones médicas complejas, estas escuelas son una necesidad.

“Las escuelas cibernéticas necesitan existir porque algunos estudiantes no tienen otra opción”, afirma María. “Mi hija estaba en diálisis todos los días… Eso haría muy difícil que tuviera una vida educativa normal”.

Al mirar hacia atrás desde el jardín de infantes hasta hoy, María ve a una niña que está prosperando emocional y académicamente—un resultado que atribuye al entorno único que ofrece ECCS. Su consejo para otros padres que enfrentan batallas médicas similares es simple: “Atrévete a dar el salto. Te aliviará la mente durante esos tiempos ya de por sí difíciles”.

Para la familia Ugarte, la lucha por las escuelas cibernéticas es una lucha por el derecho a una educación donde cada estudiante—sin importar su historial médico—se sienta bienvenido, cómodo y libre.

Why cyber schools are essential: Ariana’s journey with nephronophthisis

Su madre, María, describe a Ariana como una “mariposa social” que disfruta aprender. (Foto: suministrada)

For most families, the search for a school begins with looking at local districts or neighborhood boundaries. Still, for Maria Ugarte and her daughter, Ariana, the search was a matter of life and survival.

Ariana was born with Nephronophthisis Type 3, a rare genetic condition that meant she entered the world without functioning kidneys. Since she was a newborn, the Ugarte family’s life has been defined by hospital stays and intensive medical procedures. For years, Ariana endured daily dialysis—a process Maria describes as «rough» and physically exhausting for such a young child.

Because of her condition and a severely weakened immune system, a traditional brick-and-mortar school was never a safe option. Ariana requires daily medication and a level of medical monitoring that a standard classroom cannot accommodate. «Regular school was not an option,» Maria explains. The family needed an educational partner that could work around life-saving treatments, which led them to enroll Ariana in Esperanza Cyber Charter School (ECCS) for kindergarten.

Ariana ofreció su graduación de kindergarten en honor a su donante. (Foto: suministrada)

Meeting the family halfway

Now in third grade, Ariana has spent her entire academic career at ECCS. For Maria, the school’s flexibility hasn’t just been a convenience—it’s been a lifeline.

«I asked a lot of questions because of her appointments; I wanted to make sure we were okay,» Maria says. She notes that the school consistently «meets you halfway,» providing the open communication and guidance necessary to balance a third-grade curriculum with a complex medical schedule. When health issues impact Ariana’s participation, Maria says the school works directly with her to ensure her daughter never falls behind.

Para la familia Ugarte, la lucha por las escuelas cibernéticas fue una opción de supervivencia.

The «social butterfly» of the virtual classroom

There is a common misconception that virtual learning is isolating, but Ariana is living proof of the opposite. Maria describes her daughter as a «social butterfly» who genuinely enjoys learning.

The school provides Ariana with targeted one-on-one support in math and reading, which has caused her confidence to soar. She is so eager to participate in her virtual classes that she actually gets frustrated if she feels there isn’t enough opportunity to engage with her classmates.

To bridge the gap between the screen and the real world, Ariana also attends the school’s onsite events. Maria emphasizes that these moments are vital, as they help Ariana «normalize life» by allowing her to bond with peers and teachers in person.

Ariana también participa en forma presencial en eventos importantes de su escuela. (Foto: suministrada)

A necessity, not a choice

As lawmakers continue to debate the role and funding of cyber charter schools, Maria Ugarte has a clear message: for medically complex children, these schools are a necessity.

«Cyber schools need to exist because some students don’t have another choice,» Maria says. «My daughter was on dialysis daily… that would make it hard for her to have a normal educational life.»

Looking back on their journey since kindergarten, Maria sees a child who is thriving emotionally and academically—a result she credits to the unique environment ECCS provides. Her advice to other parents facing similar medical battles is simple: «Take a leap of faith. It will ease your mind during those already difficult times.»

For the Ugarte family, the fight for cyber schools is a fight for the right to an education where every student—no matter their medical chart—feels welcomed, comfortable, and free.

Alcaldesa Cherelle Parker anuncia inversión histórica para acelerar iniciativa H.O.M.E.

La alcaldesa, acompañada por funcionarios intergubernamentales y líderes comunitarios. (Foto: Impacto staff)

La alcaldesa de Filadelfia, Cherelle L. Parker, anunció el pasado 20 de enero en el Ayuntamiento una inversión histórica destinada a transformar el acceso a la vivienda y fortalecer la economía local. Se trata del Plan H.O.M.E. (Housing Opportunities Made Easy), una iniciativa sin precedentes que contempla una inversión de 2 mil millones de dólares, la mayor en la historia de la ciudad.

Durante el anuncio oficial, la alcaldesa, acompañada por funcionarios intergubernamentales y líderes comunitarios, presentó una alianza público-privada enfocada en la construcción, remodelación y preservación de 30,000 unidades de vivienda asequible en Filadelfia. Como parte del esfuerzo, los sindicatos de la construcción aportarán 50 millones de dólares para apoyar la reurbanización del deteriorado complejo Brith Sholom House.

El Plan H.O.M.E. surge de una colaboración entre la administración Parker, el Concejo de Oficios de Construcción y Edificación de Filadelfia y la Autoridad de Vivienda de Filadelfia (PHA). Este modelo permitirá ampliar la inversión en vivienda asequible y, a la vez, crear cientos de empleos sindicalizados, generando estabilidad económica para familias en toda la región. Además, la iniciativa ofrecerá retornos estables a los fondos de pensiones sindicales, con respaldo y protección del capital por parte de la ciudad.

La alcaldesa Parker destacó que este logro es el resultado de años de trabajo conjunto y planificación estratégica: “Esto no ocurrió simplemente con un comentario o una conversación”, afirmó. “Como alcaldesa, soy solo una persona. Por eso hablo tanto de cooperación y colaboración intergubernamental: gobierno local, estatal y federal trabajando junto con el sector privado y la comunidad filantrópica”.

El anuncio fue recibido con entusiasmo, pero también con cautela, por líderes comunitarios. Will González, director ejecutivo de Ceiba, calificó la iniciativa como una oportunidad crucial para las familias de la ciudad: “Que la alcaldesa Parker impulse una inversión a largo plazo en vivienda es una bendición para Filadelfia y para nuestras comunidades”, expresó.

González subrayó que la ampliación de elegibilidad en los programas debe mantener como prioridad a las familias de menores ingresos: “La elegibilidad se amplió, pero no significa que los más necesitados pierdan prioridad. La democracia funcionó y se protegió el interés de quienes más ayuda necesitan”, explicó.

Añadió que las familias trabajadoras enfrentan mayores obstáculos para acceder a los recursos: “Quien trabaja dos o tres empleos tiene menos tiempo para hacer llamadas y citas. Por eso es importante que el sistema siga siendo justo”.

Finalmente, González enfatizó la importancia de la información y la organización comunitaria: “No es algo que se pueda explicar en 30 segundos. Por eso es clave acudir a las organizaciones sin fines de lucro que hablan nuestro idioma y pueden orientar a las familias”.

Con el Plan H.O.M.E., la administración Parker establece un nuevo estándar para Filadelfia, demostrando cómo la colaboración entre sectores puede generar más vivienda asequible, empleos bien remunerados y un futuro más estable para las familias de la ciudad.
Para más información, visite www.phila.gov.