Inicio Blog Página 795

“Memorial Day” hispano: recordando a nuestros caídos

hispano
A lo largo del tiempo 18 mil portorriqueños sirvieron en las fuerzas armadas de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial; 65 mil durante la Segunda Guerra Mundial, 23 de ellos murieron en acción; 61 mil en la Guerra de Corea, 371 murieron en acción. Más de 3 mil fueron heridos en Corea; 48 mil pelearon en la Guerra de Vietnam, de los cuales 342 murieron en acción y 3 mil resultaron heridos. (Foto: Ilustración/Julisa)

El Día de la Conmemoración de los Caídos, “Memorial Day”, es la celebración estadounidense para recordar a los hombres y las mujeres que perdieron su vida en conflictos bélicos defendiendo a este país.

Desde la Revolución americana hasta nuestros días, los hispanos han servido arriesgando sus vidas para defender a Estados Unidos y los principios sobre los que se sustenta la nación.

Desde el español Bernardo de Gálvez (Batalla de Pensacola, FL) hasta el venezolano Francisco de Miranda (Toma de Yorktown, VA), cuyas respectivas ayudas fueron vitales para el nacimiento de Estados Unidos, pasando por el grupo de Tejanos Antiesclavistas de Texas de la Guerra Civil (1861-1865), siempre ha habido hispanos en la defensa del país.

También hubo hispanos entre los soldados confederados y unionistas (con especial mención a los “Vaqueros de azul y gris” y al oficial de ascendencia hispana David Farragut, que comandó a las fuerzas unionistas en la captura de Nueva Orleans).

Al menos 200,000 hispanos combatieron en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Se han documentado las hazañas del mexicanoamericano Nicolás Lucero, de Marcelino Serna (quien nunca recibió la Medalla de Honor por ser inmigrante mexicano) o del texano David Barkeley Cantú.

Doce hispanos consiguieron la Medalla de Honor en la en la Segunda Guerra Mundial, en la que más del doble de los soldados que sirvieron (alrededor de 500,000) fueron hispanos (la mayoría en el Regimiento de Combate Latino 159 y en la Compañía E del Regimiento de Infantería 141, compuesto solo por soldados hispanos).  

En la Guerra de Corea (1950–1953) participaron 43,434 puertorriqueños que sirvieron en el Regimiento 296 de Infantería de la Guardia Nacional Puertorriqueña, donde 582 hombres perdieron su vida en combate.

El Regimiento 65 de Infantería fue “el más dedicado… al apoyo de los principios democráticos sobre los que se alza Estados Unidos…”, en palabras de su comandante William W. Harris. Un árbol y una placa en el Cementerio de Arlington recuerdan a los valientes “Borinqueneers” (así se conocía al Regimiento 65 compuesto exclusivamente por soldados de Puerto Rico). Fue comandado durante la Guerra de Corea por Richard Cavazos. Fundado en 1899, no fue hasta 2014 que el presidente Barack Obama lo galardonó con la Medalla de Oro del Congreso.

En la Guerra de Vietnam (1963-1973) sirvieron unos 80,000 hispanos, que representaron el 4.5 % del total de las fuerzas norteamericanas y alrededor del 19 % de los caídos durante el conflicto.

Veinte años de guerra en Afganistán dejaron un 8 % de hispanos caídos en las filas norteamericanas. Un 11 % en Iraq, donde el primer soldado fallecido fue un hispano, José Gutiérrez (22 años), que llegó a Estados Unidos como indocumentado procedente de Guatemala. Hispana era la ascendencia de la primera enfermera del ejército norteamericano muerta en combate en Vietnam, María Inés Ortiz.  

Cinco de los 12 soldados que fueron condecorados con la Cruz Naval en Iraq eran hispanos.

Veinte mil hispanos participaron en la Operación Tormenta del Desierto (1990-1991).

De acuerdo con los archivos del Departamento de Defensa, sesenta Medallas de Honor, la distinción más alta en las fuerzas armadas, han sido recibidas por hispanos. El primer hispano que recibió esta condecoración fue Joseph H. de Castro, que sirvió en la Guerra Civil en el Regimiento de Infantería de Massachusetts.

Félix Longoria (Texas), Maximiliano Luna (Nuevo México), Louis Gonzaga Méndez Jr. (de ascendencia mexicana, española y nativo navaja), Bernardo Carlos Negrete (Cuba), Elwood R. “Pete” Quesada (de ascendencia española), Héctor Santa Anna (sobrino del general mexicano Antonio López de Santa Anna), Humbert Roque Versace (descendiente de puertorriqueños), son solo algunos de los militares hispanos cuyos restos descansan en el Cementerio Militar de Arlington.

Sin olvidar a las mujeres, desde aquellas cubanas de La Habana que recolectaron dinero y vendieron sus joyas para apoyar la causa independentista hasta la “nuyorican” Carmen Contreras-Bozak, primera hispana enrolada en Women’s Army Corps, pasando por las miles de hispanas que sirvieron como enfermeras y en las WAVES (“Women Accepted for Voluntary Emergency Service”) durante la II Guerra Mundial, como la puertorriqueña Carmen Lozano Dumier. Es preciso mencionar a la coronel Maritza Sáenz Ryan, primera hispana graduada de West Point y a la puertorriqueña general Irene M. Zoppi Rodríguez.

En momentos en que la retórica antiinmigrante se acentúa, conviene recordar los orígenes inmigrantes de Estados Unidos y, en particular, las contribuciones realizadas por la comunidad hispana que sirve en las Fuerzas Armadas para preservar la libertad en la tierra que les ha adoptado y a la que llaman hogar.

A aquellos que han servido, sirven o perdieron la vida en acto de servicio, gracias por su sacrificio.

Hispanic «Memorial Day»: fallen but not forgotten

Hispanic

Memorial Day is an American holiday to remember the men and women who lost their lives in military conflicts defending this country.

From the American Revolution to the present day, Hispanics have served, risking their lives, to defend the United States and the principles on which the nation is founded.

From the Spaniard Bernardo de Gálvez (Battle of Pensacola, FL) to the Venezuelan Francisco de Miranda (Capture of Yorktown, VA), whose respective contributions were vital to the birth of the United States, to the group of Tejanos Antiesclavistas de Texas from the Civil War (1861-1865), there have always been Hispanics defending the country.

There were also Hispanics among the Confederate and Union soldiers (with special mention of the «Blue and Gray Cowboys» and the Hispanic officer David Farragut, who commanded the Union forces in the capture of New Orleans).

At least 200,000 Hispanics fought in World War I (1914-1918). The exploits of Mexican-American Nicolás Lucero, Marcelino Serna (who never received the Medal of Honor for being a Mexican immigrant), and Texan David Barkeley Cantú have been documented.

Twelve Hispanics earned the Medal of Honor in World War II, in which more than double the number of soldiers who served (around 500,000) were Hispanic (most in the 159th Latino Combat Regiment and Company E of the 141st Infantry Regiment, composed only of Hispanic soldiers).

The Puerto Rican National Guard’s 296th Infantry Regiment saw the participation of 43,434 Puerto Ricans in the Korean War (1950-1953). Tragically, 582 brave men from this regiment lost their lives in combat.

The 65th Infantry Regiment was «the most dedicated… to the support of the democratic principles on which the United States stands…», in the words of its commander William W. Harris. A tree and a plaque in Arlington Cemetery commemorate the valiant «Borinqueneers» (as the 65th Regiment composed exclusively of soldiers from Puerto Rico was known). It was commanded during the Korean War by Richard Cavazos. Founded in 1899, it was not until 2014 that President Barack Obama awarded it the Congressional Gold Medal.

Some 80,000 Hispanics served in the Vietnam War (1963-1973), representing 4.5% of the total number of American forces and around 19% of those killed in the conflict.

Two decades of conflict in Afghanistan claimed the lives of 8% of Hispanic soldiers fighting alongside their American comrades. In Iraq, where the war also took a heavy toll, the first fallen soldier was José Gutiérrez, a 22-year-old undocumented immigrant from Guatemala. Notably, the first U.S. Army nurse killed in combat, María Inés Ortiz, was also of Hispanic descent.

Five of the 12 servicemen awarded the Navy Cross in Iraq were Hispanic.

Twenty thousand Hispanics participated in Operation Desert Storm (1990-1991).

According to Department of Defense records, sixty Medals of Honor, the highest military distinction, have been awarded to Hispanics. The first Hispanic to receive this decoration was Joseph H. de Castro, who served in the Civil War in the Massachusetts Infantry Regiment.

Félix Longoria (Texas), Maximiliano Luna (New Mexico), Louis Gonzaga Méndez Jr. (of Mexican, Spanish, and Navajo descent), Bernardo Carlos Negrete (Cuba), Elwood R. «Pete» Quesada (of Spanish descent), Héctor Santa Anna (nephew of the Mexican general Antonio López de Santa Anna), Humbert Roque Versace (of Puerto Rican descent), are just a few of the Hispanic military personnel whose remains rest in Arlington National Cemetery.

Not to be forgotten are the women, from the Cuban women of Havana who collected money and sold their jewelry to support the independence cause to the «Nuyorican» Carmen Contreras-Bozak, the first Hispanic woman enlisted in the Women’s Army Corps, to the thousands of Hispanic women who served as nurses and in the WAVES («Women Accepted for Voluntary Emergency Service») during World War II, such as Puerto Rican Carmen Lozano Dumier. Pioneering achievements in leadership include Colonel Maritza Sáenz Ryan, the first Hispanic woman to graduate from West Point, and Puerto Rican General Irene M. Zoppi Rodríguez.

As divisive voices rise against immigrants, it’s crucial to remember the immigrant origins of the United States. The Hispanic community exemplifies this heritage. These brave men and women have served, and are serving, and some have made the ultimate sacrifice to preserve freedom in their adopted home.

To those who fell defending this land, and to all who continue to serve, we offer our deepest gratitude.

Venezuelans in Philadelphia and around the world

Migration has always been a constant in human history. In a sense, it could be said that new countries, civilizations and empires invariably arise when large groups of people move to other regions in search of a new beginning. From this perspective, it has been widely accepted that the United States is essentially a nation built by immigrants.

However, since the dawn of the new century, and with the increase in political polarization, the discourse on immigration has become a contentious and challenging topic to address. The real impact, potential costs, and numerous benefits that can result from the arrival of new immigrants often get submerged in partisan discussions. These debates frequently revolve around the costs of providing services to newcomers and the potential security threats they pose.

Over the past decade, one of the most significant migratory flows has originated from Venezuela. This is due to the collapse of the economy following the spectacular failure of «Chavismo,» which dismantled the backbone of one of Latin America’s most robust economies, leaving millions of Venezuelans unemployed and plunged into poverty.

About 8 million Venezuelans have left the country, fleeing hunger and unemployment. They have migrated throughout Latin America, the Caribbean, Spain and the United States. The largest recipient of migrants is Venezuela’s geographic neighbor, Colombia, with 2.5 million arrivals, according to figures from the New York Times. This is followed by Peru with about 1.3 million, Chile with 533,000, and the United States with 640,000 by 2021, according to data from the Pew Center.

Although political debates often emphasize the negative aspects of migration, overshadowing the positive aspects, immigrants also bring many benefits. These include stimulating the economy, filling jobs that locals do not want and fostering creativity and entrepreneurship.

According to a report by the International Organization for Migration (IOM), there are at least five areas where the benefits of migration are very evident; one of these is the significant impact on the labor force. A study conducted in Chile revealed that between 2009 and 2017, the country’s GDP increased by 63 billion dollars, a growth attributed to the contributions of immigrants.

In addition to their role in the workforce, immigrants also contribute as entrepreneurs and investors. As per the IOM, Venezuelan immigrants in the Dominican Republic have made investments exceeding 553.3 million dollars. In Colombia, the impressive economic performance of 2019 is credited to Venezuelan immigrants. Furthermore, in Panama, Venezuelan households contributed 283 million dollars to the economy in 2022 alone.

In terms of their contribution as consumers, a report by ECLAC in Costa Rica discovered that the consumption of immigrant households was 10% higher than the general average. They contribute to the entire tax system of the country and to national savings. Not to mention the significant positive impact that remittances have on the economies of countries like El Salvador, Guatemala, Honduras, and Nicaragua, where these incomes can account for up to 17% of the national gross product.

In this edition, Impacto sheds light on some aspects of the complex landscape of migration, particularly the contributions, the positive aspects, and the labor, cultural and human wealth brought by both old and new Venezuelan immigrants of Casa de Venezuela in Philadelphia, which is celebrating its 20th anniversary.

Venezolanos en Filadelfia y en el mundo 

Los movimientos migratorios son una constante en la historia de la humanidad; y de alguna manera, se podría decir que los nuevos países, civilizaciones e imperios surgen siempre cuando un grupo grande de seres humanos se traslada a otras latitudes para buscar un nuevo comienzo. Desde esa perspectiva, siempre se ha aceptado la afirmación de que los Estados Unidos han sido, esencialmente, una nación construida por inmigrantes.

Desde los albores del nuevo siglo y con el aumento de la polarización política, el discurso sobre los inmigrantes se ha vuelto un tema álgido y difícil de abordar, pues el impacto real, los eventuales costos y los muchos beneficios que se pueden derivar de la llegada de nueva fuerza migratoria, a menudo quedan sumergidos en las discusiones y las acusaciones partidistas sobre los costos de recibir nuevos migrantes para otorgarles servicios y la potencial amenaza a la seguridad.

En la última década, uno de los mayores flujos migratorios se ha originado en Venezuela, a causa del derrumbe de la economía que siguió al estrepitoso fracaso del “Chavismo”  al desmembrar la columna vertebral de una de las economías más sólidas de Latinoamérica  y dejar a millones de venezolanos sin trabajo y sumidos en la pobreza.

Cerca de 8 millones de venezolanos han abandonado el país, huyendo del hambre y el desempleo, migrando por toda Latinoamérica, el Caribe, España y hacia Estados Unidos. El mayor receptor de inmigrantes es su vecino geográfico, Colombia, con 2,5 millones de llegados, según cifras del NYT, seguido por Perú, con cerca de 1,3 millones, Chile, con 533 mil y Estados Unidos con 640 mil para el 2021, según datos del Pew Center.

Aunque los debates políticos a menudo ponen el acento en los factores negativos de la migración, dejando en la sombra los hechos positivos, los inmigrantes también traen muchos beneficios, en especial, por la forma como dinamizan la economía, cubren empleos que los locales no realizan, y fomentan creatividad y emprendimiento.

Según un reporte de la OIM, hay por lo menos 5 campos en los cuales el beneficio de la migración es muy evidente, uno de ellos es su gran impacto en la fuerza laboral. Un estudio realizado en Chile mostró que entre 2009 y 2017 el producto interno del país aumentó en 63mil millones debido a la fuerza de los inmigrantes. Además, contribuyen como emprendedores y como inversionistas. Según la OIM, los inmigrantes venezolanos a la R.D. han hecho inversiones por más de 553.3 millones. En Colombia se atribuye a los inmigrantes venezolanos el impresionante desempeño económico del año 2019, y en Panamá los hogares venezolanos agregaron 283 millones a la economía tan solo en 2022.

Respecto a su contribución como consumidores; un reporte de la Cepal en Costa Rica comprobó que el consumo de los hogares inmigrantes era 10% superior al de la media general. Contribuyen con sus impuestos a todo el sistema tributario del país; y contribuyen al ahorro nacional. Todo esto sin mencionar el gran impacto positivo que el flujo de las remesas tiene sobre las economías de países como El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua; donde estos ingresos pueden alcanzar hasta el 17% del producto bruto nacional.

En esta edición resaltamos algunos aspectos de la compleja panorámica de la migración, y en especial las contribuciones, la cara positiva y la riqueza laboral, cultural y humana que aportan los viejos y nuevos inmigrantes venezolanos de Casa de Venezuela de Filadelfia, que están celebrando 20 años de su fundación.

Casa de Venezuela celebra su 20 aniversario con inauguración de su propia sede

Casa de Venezuela

Una de las organizaciones culturales con mayor reconocimiento de la zona triestatal de Filadelfia está de fiesta.

La organización cultural y comunitaria dedicada a preservar y promover el patrimonio venezolano, Casa de Venezuela (CDV), anunció la apertura de su sede en las instalaciones de Billy Penn Studios, al norte de la ciudad.

En un comunicado señalan que este acontecimiento llega después de dos décadas de servicio dedicado a la comunidad venezolana en el área metropolitana de Filadelfia. “Nos propusimos como reto tener para los 20 años un pequeño lugar que sirviera de centro de acopio y reunión. Después de ver y probar en múltiples espacios de esto que llaman co-working spaces, seleccionamos el Billy Penn Studios porque tiene características únicas y en él hay varias pequeñas organizaciones, talleres de artistas, espacio de galería y, además, está en el Distrito 7, el que tiene mayor concentración de la comunidad latina”.

“Estoy agradecida por el trabajo de Casa De Venezuela para fortalecer las comunidades latinas y venezolanas en Filadelfia. Esta nueva ubicación física permitirá a esta gran organización ampliar sus esfuerzos de promover y preservar la cultura venezolana e invitar a más personas a participar en los programas y eventos que ofrecen. Me enorgullece que llamen hogar al Séptimo Distrito del Concejo y espero colaborar con ellos en esfuerzos para conectar a los residentes con los recursos necesarios”, señaló la concejala Quetcy Lozada.

«Estamos emocionados de anunciar la realización de un sueño que ha tardado 20 años en hacerse realidad», dijo Rossana Arteaga-Lopenza, vicepresidenta de Casa de Venezuela Philadelphia. «Contar con una ubicación física en el icónico edificio Billy Penn Studios representa un paso significativo para nuestra organización y la comunidad venezolana a la que servimos. Funcionará como centro de intercambio cultural, iniciativas educativas y compromiso comunitario».

Emilio Buitrago, cofundador de Casa de Venezuela, agregó que: «Juntos, esperamos crear experiencias significativas y forjar conexiones duraderas que celebren el espíritu vibrante de Venezuela”.

El anuncio también se compartió el 11 de mayo por esta organización durante la celebración de su 20. ° aniversario en el Gran Salón de Esperanza. El evento fue dedicado a más de 200 personas que han colaborado en múltiples facetas, desde eventos culturales y artísticos hasta ser miembros de diversos comités y de la junta. Luis Manuel Colmenares, presidente «pro tempore» de CDV, ofreció una panorámica de la evolución multifacética de la organización. Entre la música de Casa de Venezuela Ensemble y la degustación de comida típica venezolana también se entregaron reconocimientos especiales a miembros sobresalientes por parte de Dayana Meléndez y Liselotte Harrity.

La convivencia familiar y multigeneracional contó con la presencia del representante estatal Danilo Burgos y la concejala Rue Landau en representación de la concejala Quetcy Lozada, quienes se congratularon por los aportes de la organización y de los venezolanos en la región.

LOGROS

Entre los logros principales de CDV se encuentran brindar asistencia a los migrantes venezolanos en su proceso de adaptación e integración a la sociedad estadounidense, incluidos servicios sociales, asistencia local y apoyo en la búsqueda de empleo. Ha organizado campañas para recolectar y enviar donaciones a Venezuela.

Ha organizado una variedad de eventos culturales, como festivales, conciertos, exhibiciones de arte y ferias artesanales que ayudan a mantener vivas las tradiciones entre los venezolanos en el extranjero y educan al público en general sobre la riqueza cultural de ese país sudamericano.

Desde 2015 la organización se dedica al activismo, concienciación y defensa de los derechos humanos organizando y participando en protestas y manifestaciones. Junto con otras organizaciones han brindado ayuda a los indocumentados enviados por el gobernador Greg Abbott a Filadelfia. Además, han trabajado para influir en políticas públicas que beneficien a la diáspora venezolana, como el logro de grandes proyectos como el TPS para los venezolanos y el programa de Parole Humanitario, en coordinación con varias organizaciones a escala nacional, entre ellas El Venezuelan American Caucus, Casa de Venezuela Orlando y Illinois Venezuelan Alliance.

RETOS

Como muchas organizaciones sin fines de lucro dedicadas a apoyar a comunidades migrantes y promover la cultura, CDV enfrenta varios retos significativos. Entre ellos conseguir fondos suficientes para sostener sus programas y actividades, al igual que mantener bajos los costos operativos, mientras se asegura la calidad y efectividad de los servicios y programas que ofrecen. Con el incremento de la migración venezolana debido a la crisis en Venezuela, la demanda de servicios de apoyo ha crecido, lo que pone presión sobre los recursos disponibles y la capacidad de la organización para atender a todos los necesitados.

Las necesidades de los migrantes pueden ser muy variadas, desde asistencia legal y ayuda con el empleo, hasta apoyo emocional y adaptación cultural, lo que requiere una amplia gama de servicios especializados.

Navegar por las complejas regulaciones y los requisitos legales tanto en Estados Unidos como en Venezuela, para enviar ayuda y organizar eventos, puede ser complicado y consume mucho tiempo.

Ayudar a los migrantes con sus estatus legales y enfrentar los desafíos burocráticos relacionados con Inmigración, es un proceso arduo y prolongado.

“Definitivamente, el incremento de las necesidades de la comunidad no es el mismo que hace 20 años, ahora tenemos una comunidad que ha llegado con muchas necesidades y, al no ser Casa de Venezuela una agencia de servicio social, se complica el poder proveer atención, ayuda y recursos. Gracias a 20 años de trabajo y de ser reconocidos como una institución sólida y responsable, contamos con el apoyo de varias organizaciones de servicio social, quienes nos ayudan para casos y situaciones puntuales cuando es requerido”.

SUEÑOS CUMPLIDOS

Un ejemplo del impacto que ha tenido la organización a través de los años es el testimonio de Arianne Bracho Hernández, directora del Centro Integral de la Mujer Madre Tierra. Llegó a la ciudad en 2017 y se ha involucrado como amiga, colaboradora y admiradora del trabajo que realiza Casa de Venezuela. “Esta organización ha tenido un impacto significativo en mi adaptación y bienestar en la comunidad, brindando apoyo y un espacio para mantener y celebrar nuestra cultura venezolana”.

Ha sido un recurso fundamental para ella como inmigrante. Incluso antes de su llegada a Filadelfia, su hijo, quien ya residía allí, estableció contacto con la organización. “Ellos lo asistieron en la gestión de recursos y preparativos necesarios para asegurar que nuestra llegada, en una situación de emigración llena de miedo y persecución, fuera segura y confortable. Gracias a su apoyo pudimos sentirnos seguros y bienvenidos en un nuevo entorno, a pesar de llegar sin nada. Estamos profundamente agradecidos por la ayuda y el soporte que Casa de Venezuela nos ha brindado”.

Arianne explica que esta organización comunitaria aporta significativamente a la comunidad venezolana de Filadelfia al permitir que sus miembros mantengan un fuerte vínculo con sus tradiciones culturales. “Además, ofrece apoyo emocional y contención, crucial para quienes están lejos de su país de origen. También desempeña un papel vital en la creación y gestión de redes de apoyo que facilitan la integración y el bienestar de los venezolanos en la ciudad. La sensación de pertenencia y unidad que se experimenta en las reuniones refuerza la idea de que, aunque lejos de Venezuela, son parte de una gran familia”.

Errores de primerizos en Estados Unidos

Estados Unidos
(Foto: Archivo)

El comediante y empresario Robert Nava describe, en clave de humor, los principales errores que cometen los “primerizos” en Estados Unidos.

Habiendo triunfado, sin olvidar el haber dormido en un colchón en el piso recién llegado a EE. UU., estos son los seis errores para evitar:

1-El viajero nostálgico:

Para triunfar siendo inmigrante, hay que centrarse y poner toda la energía. No vale tener los pies en Estados Unidos y la cabeza en el país de origen. Así no funciona la cosa. Nada de “esto en mi país se hacía así”, ni de andar en vuelos cada fin de semana. Ya habrá tiempo de regresar.

2-El caminante de alfombra roja:

No, a ti no te van a recibir con banda de música y fuegos artificiales. Eso solo le ocurre a un porciento insignificante de la gente. Tú vienes a luchar, así que olvídate de las glorias pasadas y empieza a construir tu nuevo presente. Humildad, ante todo.

3-El compara-todo:

Todo el que llega tiene que dejar de compararse todo el tiempo con los ya establecidos en materia de ropas, marcas y autos. Amigo, da igual lo que eras antes. Si acabas de llegar y tienes poco dinero, la marca de jeans es lo menos importante. Céntrate en adaptarte, trabajar, ahorrar dinero, tener lo imprescindible para vivir dignamente. E ir creciendo poco a poco.

4-El solicitante de consejos:

Por favor, no le pidas consejos a personas pesimistas. Aléjate inmediatamente de aquellos que, de primeras, te recomiendan regresar a tu país, porque “todo está muy difícil aquí”. Si tienes las ideas claras y las herramientas para hacerlo, busca apoyo entre personas que te motiven a crecer.

5-El inversor precipitado:

Cuidado con aceptar lo primero que te ofrezcan. Llegaste a un país distinto. Si estás en condiciones de invertir en algún negocio, el conocimiento previo de tu país no será suficiente. ¡Tienes que asesorarte bien! No vaya a ser que te metas en un negocio ruinoso, o peor, que caigas en una estafa.

6-El chofer despistado:

Si estás en procesos migratorios internos, cuidado por dónde manejas o caminas… Porque puedes salirte de Estados Unidos y entrar a México o Canadá, apenas sin darte cuenta… Y eso significa que has salido del país y tendrías

Cómo los niños latinos se ven afectados por la deportación de sus padres

Jamile Tellez Lieberman joined Esperanza as the new Sr. Vice President of Research, Community Engagement, and Health Equity. (Photo: Courtesy/Jamile Tellez)

Un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Drexel, la Comisión de Salud Fronteriza entre Estados Unidos y México, muestra cómo los niños se ven perjudicados por las políticas de control de inmigración dirigidas a sus padres inmigrantes. El estudio, llamado Between the Lines, fue financiado por el Instituto Nacional de Salud de las Minorías y Disparidades de Salud y se completó con aportes de proveedores, expertos legales y defensores de todo el país.

El artículo más reciente sobre el estudio se publicó esta semana en el volumen 9 del Journal of Migration and Health.

Los datos para este estudio fueron recopilados de 2019 a 2020, durante la Administración Trump. Durante el gobierno del expresidente Trump, la actividad de control de la inmigración (incluidos arrestos y deportaciones por parte de ICE) fue más intensa en la frontera y en todo el país. Equipos de investigación en Estados Unidos y México identificaron y reclutaron familias latinas que fueron separadas por deportación (incluido un padre que fue deportado) y familias en riesgo de separación por deportación (con al menos uno de los padres que era indocumentado en ese momento).

Los investigadores recopilaron datos de estas familias durante seis meses mediante encuestas y entrevistas. El propósito era comprender cómo la deportación de un padre puede afectar la salud de los niños, el desempeño de los niños en la escuela, la situación económica de su familia y más.

Según el análisis de los datos, los niños que sufrieron la deportación de uno de sus padres informaron peor salud (incluidos síntomas de salud mental como depresión y cambios de comportamiento) y otros problemas como mala calidad de la vivienda, inseguridad alimentaria, ausencias escolares y menor esfuerzo académico, en comparación con niños que no sufrieron la deportación de sus padres.

La Dra. Jamile Tellez Lieberman quien es una de las coautoras del artículo más reciente publicado sobre Between the Lines, y vicepresidenta senior de Participación Comunitaria, Investigación y Equidad en Salud de Esperanza que dirige el Instituto Esperanza para la Equidad en Salud de los Latinos; habló con la Dra. Ana Martínez-Donate, profesora de la Universidad de Drexel, investigadora principal de Between the Lines y autora principal de este artículo.

Cuando se le preguntó por qué este estudio es importante, la Dra. Martínez-Donate explicó: “…hay investigaciones limitadas que examinan los impactos negativos de la deportación de los padres en los hijos de inmigrantes nacidos en los Estados Unidos.

Los datos que muestran estos efectos pueden usarse para persuadir a los responsables políticos a cambiar las políticas y prácticas de inmigración para que sean más humanas y evitar estos daños. Los datos también se pueden utilizar en juicios de deportación para evitar que los padres de niños ciudadanos estadounidenses sean deportados”.

De cara al futuro, los investigadores del proyecto Between the Lines esperan poder completar un estudio más amplio sobre la deportación de los padres. Los hallazgos de este estudio también se pueden utilizar para ofrecer programas y servicios para apoyar a los hijos de inmigrantes en riesgo de deportación.

Finalmente, este estudio puede ser útil para impulsar una reforma migratoria estadounidense favorable a las familias y que proteja la salud y el bienestar de los niños de familias inmigrantes. Las historias de estos niños y familias son dolorosas, pero también poderosas, y deben ser escuchadas.

La Dra. Martínez-Donate cree que este estudio también es significativo para la comunidad latina en Filadelfia y dice: «Creo que la comunidad puede encontrar algo de consuelo al saber que hay muchos profesionales e investigadores en esta ciudad que se preocupan por ellos y que trabajan duro para tratar de proteger y promover su salud y bienestar de diferentes maneras, incluyendo, investigando y generando datos para promover políticas y programas más amigables con los inmigrantes”.

Study shows how Latino children are impacted by deportation of their parents 

Jamile Tellez Lieberman joined Esperanza as the new Sr. Vice President of Research, Community Engagement, and Health Equity. (Photo: Courtesy/Jamile Tellez)

A study conducted by a group of researchers at Drexel University, the U.S.-Mexico Border Health Commission shows how children are harmed by immigration enforcement policy that targets their immigrant parents. The study, called Between the Lines, was funded by the National Institute of Minority Health and Health Disparities, and completed with input from providers, legal experts, and advocates across the country. The newest paper about the study was published this week in volume 9 of the Journal of Migration and Health.

The data for this study was collected from 2019 to 2020, during the Trump Administration. Under former President Trump, immigration enforcement activity (including arrests and removals by ICE) was more intense at the border and across the country. Research teams in the U.S. and in Mexico identified and recruited Latino families who were separated by deportation (including a parent who was deported), and families at risk for separation by deportation (with at least one parent who was undocumented at the time). Researchers gathered data from these families over six months using surveys and interviews. The purpose was to understand how the deportation of a parent can affect children’s health, children’s performance in school, the economic status of their family, and more.

Based on the analysis of the data, children who experienced the deportation of a parent reported worse health (including mental health symptoms like depression and behavior changes) and other issues such as poor housing quality, food insecurity, school absences and lower effort academically, compared to children who did not experience the deportation of their parent.

Dr. Jamile Tellez Lieberman, one of the co-authors of the newest paper published about Between the Lines, is Esperanza’s Senior VP of Community Engagement, Research and Health Equity and directs the Esperanza Institute for Latino Health Equity. She spoke with Dr. Ana Martinez-Donate, a professor at Drexel University, the primary investigator for Between the Lines and lead author of this paper.

When asked why this study is important, Dr. Martinez-Donate explained, “…there is limited research examining the negative impacts of parental deportation on immigrants’ US-born children. Data showing these effects can be used to persuade policy makers to change immigration policies and practices to be more humane to avoid these harms. The data can also be used in deportation trials to prevent parents of US-citizen children from being deported.”

Looking forward to the future, researchers for the Between the Lines project hope to be able to complete a larger study about parental deportation. The findings from this study can also be used to deliver programs and services to support children of immigrants at risk of deportation. Finally, this study can be helpful to push for family-friendly U.S. immigration reform that protects the health and well-being of children from immigrant families. The stories of these children and families are painful, but also powerful, and must be heard.

Dr. Martinez-Donate believes this study is also meaningful for the Latino community in Philadelphia, saying, “I think the community can find some comfort in knowing that there are many professionals and researchers in this city who care about them and that work hard to try to protect and promote their health and well-being in different ways, including doing research and generating data to promote more immigrant-friendly policies and programs.”

Politicians should talk to immigrants, not pose for photos

Do politicians ever talk with immigrants at the border, asking them why they traveled so far and endured so many dangers to seek asylum in the USA?

Many politicians rush to the border for photo ops in front of the wall, hurling accusations about open borders and dangerous immigrants. They paint a picture of terrorists, drug smugglers, and rapists flooding the country, and threatening economic stability by competing for jobs.

The reality is far less dramatic. Apprehensions by Homeland Security are down, thanks in part to Mexico’s efforts. Many immigrants have integrated into border communities over the years. Often, they take jobs Americans won’t do, for less than a living wage.

While tragic incidents involving undocumented immigrants do occur, some politicians inflate the numbers, creating a perception of widespread danger.

Studies show that the vast majority of drugs enter the country through smuggling by air, sea, and land, not with immigrants, not backpacks.

Instead of fearmongering, politicians should focus on real threats. Consider secondhand smoke, estimated to kill 38,000 annually. 

The right wing remained silent on the opioid crisis created by Purdue Pharma, a crisis that ruined families and took countless lives. Politicians weren’t protesting outside Purdue’s offices then.

Some politicians exploit fear of immigrants to deflect from their lack of accomplishments. The contrast is stark. Look at the violent January 6th Capitol attackers – that’s who we should fear, not the peaceful immigrants at the border.

My advice: Politicians at the border, spend time talking to immigrants and aid organizations. Listen to their stories.  You might find a more productive approach and might learn something valuable.

Los políticos deberían hablar con los inmigrantes, no posar para fotografías

políticos

¿Hablan alguna vez los políticos con los inmigrantes en la frontera y les preguntan por qué viajaron tan lejos y soportaron tantos peligros para buscar asilo en EE. UU.?

Muchos políticos se apresuran a ir a la frontera para tomarse fotografías frente al muro, lanzando acusaciones sobre fronteras abiertas e inmigrantes peligrosos. Pintan un cuadro de terroristas, narcotraficantes y violadores inundando el país y amenazando la estabilidad económica al competir por empleos.

La realidad es mucho menos dramática. Las detenciones por parte del Departamento de Seguridad Nacional han disminuido, gracias en parte a los esfuerzos de México. Muchos inmigrantes se han integrado a las comunidades fronterizas a lo largo de los años. A menudo, aceptan trabajos que los estadounidenses no harían, por menos de un salario digno.

Si bien ocurren incidentes trágicos que involucran a inmigrantes indocumentados, algunos políticos inflan las cifras, creando una percepción de peligro generalizado.

Los estudios demuestran que la gran mayoría de las drogas ingresan al país a través del contrabando por aire, mar y tierra, no con inmigrantes, ni con mochilas.

En lugar de infundir miedo, los políticos deberían centrarse en las amenazas reales.

La derecha guardó silencio sobre la crisis de opioides creada por Purdue Pharma, una crisis que arruinó a familias y se cobró innumerables vidas. En ese entonces los políticos no estaban protestando frente a las oficinas de Purdue.

Algunos políticos explotan el miedo a los inmigrantes para distraerse de su falta de logros. El contraste es marcado. Mire a los violentos atacantes del Capitolio del 6 de enero. A ellos debemos temer, no a los inmigrantes pacíficos en la frontera.

Mi consejo es que los políticos en la frontera dediquen tiempo a hablar con inmigrantes y organizaciones de ayuda. Escuchen sus historias, es posible que encuentren un enfoque más productivo y aprendan algo valioso.