Inicio Blog Página 52

Las pymes y los emprendedores de Filadelfia quieren construir aquí: hagámoslo más fácil

Muchos dueños de pequeños emprendimientos quieren quedarse en Filadelfia pero el pago de impuestos antes de generar ganancias los asusta. (Foto: Visitphilly)

El proyecto de ley 251026, la LIFT Act, es una solución inteligente y específica para respaldar a quienes apuestan por la ciudad.

Cada semana hablo con emprendedores y dueños de pequeños negocios que están construyendo algo nuevo en Filadelfia o trabajando para mantener vivas sus comunidades. Desde startups de software hasta operadores de food trucks y dueños de bodegas en Kensington, el mensaje es consistente: aman esta ciudad y quieren crecer aquí.

Pero muchos hacen la misma pregunta: ¿por qué nos gravan impuestos antes siquiera de generar ganancias? ¿Por qué pagar impuestos sobre ingresos brutos cuando ese dinero se necesita para cubrir costos operativos como nómina, renta y gastos esenciales? Es una pregunta difícil de responder.

Esto no es una queja sobre Filadelfia. Es una pregunta sobre cómo estamos preparando a nuestros negocios más nuevos para tener éxito, y es algo en lo que el Concejo Municipal ya está trabajando.

El proyecto de ley 251026, conocido como la LIFT Act, puede ser la respuesta. Eliminaría el Impuesto sobre Ingresos y Recibos Empresariales (BIRT) para propietarios únicos y LLC de un solo miembro, que son precisamente las estructuras legales que la mayoría de los emprendedores utilizan en sus primeras etapas. Es una solución específica y merece el apoyo amplio de todos los que quieren que Filadelfia siga siendo un lugar donde la gente inicie proyectos.

El proyecto de ley 251026, conocido como la LIFT Act, puede ser una respuesta para estimular a los nuevos comerciantes a emprender en Filadelfia. (Foto: Visitphilly)

Es importante aclarar qué es este proyecto y qué no es.

No es un recorte general de impuestos para grandes corporaciones. Es un cambio enfocado en los operadores más pequeños y en etapas iniciales—freelancers, contratistas independientes y negocios de una sola persona que asumen el mayor riesgo personal y tienen el menor margen para absorber una factura inesperada. Cuando la ciudad eliminó el año pasado la exención de $100,000 del BIRT, decenas de miles de estos operadores recibieron una factura fiscal por primera vez. Muchos no lo esperaban. La LIFT Act corrige eso de forma clara para quienes más lo necesitan.

Tampoco es un salto a lo desconocido. La mayoría de las ciudades con las que Filadelfia compite por emprendedores y talento tecnológico ya hacen algo similar, y en muchos casos algo más generoso. Austin no aplica su impuesto hasta que un negocio supera los 2.65 millones de dólares en ingresos. Miami no tiene impuesto municipal sobre ingresos empresariales. Boston cobra un mínimo estatal bajo. Atlanta elimina su impuesto empresarial para startups tecnológicas calificadas durante sus primeros tres años. Filadelfia es la única gran ciudad de esta lista que impone simultáneamente un impuesto sobre ingresos brutos y otro sobre ingresos netos, sin umbral mínimo. Esto afecta a negocios con márgenes reducidos, que no tienen suficiente margen para pagar impuestos sobre ingresos que en realidad se destinan a nómina, renta y operaciones.

Los bodegueros, dueños de food-trucks y de pequeñas start-ups son desanimados al deber pagar impuestos BIRT, lo que desestimula el emprendimiento. (Foto: Visitphilly)

El trabajo técnico de este proyecto ya está hecho. En la audiencia del Comité Plenario del 25 de marzo, el abogado principal del Departamento de Ingresos confirmó que la LIFT Act cumple con la Cláusula de Uniformidad. El análisis fiscal de Asuntos Legislativos estima un costo anual de aproximadamente 29.5 millones de dólares. El camino legal es claro y los números están documentados.

Igualmente importante, la LIFT Act no compite con los programas existentes de apoyo a pequeños negocios sino que los complementa. Los programas de subvenciones son valiosos, pero requieren solicitudes, plazos y conocimiento previo. La LIFT Act llega directamente a más personas—sin aplicaciones, sin trámites y sin necesidad de saber que existe para beneficiarse. Ambos enfoques funcionan juntos.

Hay mucho positivo en este momento. La coalición LIFT Philly ha hecho un trabajo constante y cuidadoso construyendo el caso. Una comunidad creciente de emprendedores, pequeños empresarios y líderes comunitarios está lista para involucrarse.

La coalición LIFT Philly viene trabajando con las oficinas del Concejo y la administración para llevar esta propuesta a la meta. (Foto: Visitphilly)

Lo que pedimos ahora es simple: una audiencia y una votación, ya sea en el Comité de Finanzas o en el Comité Plenario.

El proyecto está listo. El expediente está completo. Y las personas que se beneficiarían ya están haciendo escuchar su voz.

Continuaremos trabajando con la coalición LIFT Philly, las oficinas del Concejo y la administración para llevar esta propuesta a la meta.

Filadelfia tiene fortalezas reales como lugar para iniciar un negocio: talento, universidades y comunidades que los emprendedores realmente valoran. La LIFT Act facilitaría significativamente elegir Filadelfia en el momento más importante: cuando un emprendedor decide si quedarse.

Ese es un futuro que vale la pena respaldar, y que podemos construir juntos.

Amaury Abreu Leonardo es fundador y presidente de  PHL Tech PAC, un comité de acción política con base en Filadelfia que apoya políticas para fortalecer la economía tecnológica y de innovación de la ciudad. Puede ser contactado al 717-341-2748 o en phltechpac.org.

Staying informed without getting harmed: The urgent challenge for journalism and its audience

Mindful news consumption and healthy screen limits are becoming essential to protect mental health. (Photo: RR. SS.)

In an information ecosystem dominated by urgency and negativity, both journalists and the public are facing the same kind of exhaustion.

May is Mental Health Awareness Month. It is coming to an end, but the urgency to rethink not only how we work with news, but also how we consume it, is not.

At times, staying informed seems painful. And this is not an isolated feeling.

More and more people are avoiding reading, listening to, or watching the news, not out of indifference, but out of exhaustion. It is a silent decision many make as a way to protect their mental health from a reality that is presented almost exclusively through the lens of crisis.

The data confirms it: around 40% of people worldwide avoid the news sometimes or often — the highest level ever recorded — according to the Reuters Institute. And four out of ten say they feel “worn out” by the amount of information, perceived as “depressing” and “relentless.”

But while the public is partially withdrawing from the flow of information, something parallel is happening inside newsrooms: journalism itself is exhausted.

The Invisible Burnout

A survey by the Center for Innovation and Sustainability in Local Media reveals that around 70% of journalists have experienced job burnout, and nearly three out of four have considered leaving their work. These are not isolated cases, but rather structural symptoms.

The World Health Organization defines burnout as a “syndrome resulting from chronic workplace stress that has not been successfully managed.” In journalism, that stress is multiplied by the constant pressure of immediacy, job insecurity, and daily exposure to negative events.

As researchers in the field warn, “having a large number of people experiencing burnout is not sustainable.”

The problem is not only the workload. It is something deeper: an erosion of meaning. A growing disconnect between the vocation of public service and the actual dynamics of the profession.

The Other Side: An Overwhelmed Audience

On the audience side, the phenomenon has a name: news avoidance.

Far from being apathy, it is an emotional response. Many people admit they avoid the news because it negatively affects their mood or because they feel powerless in the face of what is happening.

One testimony cited in recent studies summarizes it bluntly: “The world is too depressing right now with the news.”

The explanation even has a psychological basis. The human brain is naturally predisposed to focus on threats — what is known as the “negativity bias” — which makes constant exposure to bad news particularly draining.

A Silent Risk

However, protecting ourselves by completely disconnecting also comes with costs.

The Reuters Institute warns that the decline in news consumption may have negative implications for democratic participation and the fight against misinformation.

In other words: the same mechanism that protects us individually today may weaken us collectively.

This is where the central tension of our time emerges:

How do we protect mental health without disconnecting from reality?

Rethinking Journalism… and Consumption

This scenario demands changes on both sides.

For journalism, it means revisiting practices. Not only improving working conditions but also rethinking how reality is told: incorporating context, nuance, and approaches that go beyond immediate impact.

It also means transforming internal culture. Academic Amy Edmondson defines psychological safety as “a belief that one will not be punished or humiliated for speaking up, offering ideas, or expressing concerns.” Without these kinds of environments, healthy and innovative newsrooms are unlikely to flourish.

For the public, the challenge is different but equally urgent: developing a more conscious way of consuming information.

It is not about staying less informed, but better informed. About setting boundaries, choosing reliable sources, and avoiding the constant and fragmented exposure that generates anxiety without providing understanding.

Do Not Turn Off Empathy

The fact that the news affects us is not the problem. In fact, it is a sign that we are still connected.

The challenge is to avoid extremes:

  • that overexposure wears us down
  • that saturation numbs us
  • that anguish paralyzes us

Because if we stop feeling, we stop engaging. And if we stop engaging, we stop acting.

A Conversation Still Pending

This is not only about reducing stress or limiting consumption. It is about something deeper:

How to rebuild a more human, sustainable, and meaningful relationship with information.

For journalists, it means recovering purpose amid demanding systems.

For the public, it means learning how to stay informed without getting harmed.

And for both, it is a shared challenge:

to keep looking at reality without allowing that gaze to paralyze us and ultimately break us. Let us not renounce our principles and let us nourish our ideas with carefully examined truth — the real truth, not the one we find comforting to believe.

Cristina en tu Esquina is a column written by a psychologist, focused on providing practical guidance on mental health, emotional well-being, and human dynamics in everyday life.

Informarse sin dañarse: el desafío urgente del periodismo y su audiencia

El agotamiento informativo y el estrés crónico impactan en la salud mental de quienes consumen y producen noticias. (Foto RR. SS.)

En un ecosistema informativo dominado por la urgencia y lo negativo, periodistas y público enfrentan un mismo desgaste.

Mayo es el Mes de la Salud Mental, está llegando a su fin, pero no la urgencia de repensar no solo cómo trabajamos las noticias, sino también cómo las consumimos.

Por momentos, pareciera que informarse duele. Y no es una sensación aislada.

Cada vez más personas evitan leer, escuchar o ver noticias. No por indiferencia, sino por agotamiento. Una decisión silenciosa que muchos toman como forma de proteger su salud mental frente a una realidad que se presenta, casi siempre, en clave de crisis.

Los datos lo confirman: alrededor del 40% de las personas en el mundo evita las noticias a veces o con frecuencia, el nivel más alto registrado hasta ahora, según el Reuters Institute. Y cuatro de cada diez dicen sentirse “agotados” por la cantidad de información, percibida como “deprimente” y “implacable”.

Pero mientras el público se retira parcialmente del flujo informativo, dentro de las redacciones ocurre algo paralelo: el periodismo también está exhausto.

El desgaste invisible

Una encuesta del Center for Innovation and Sustainability in Local Media revela que alrededor del 70% de los periodistas ha experimentado burnout laboral, y casi tres de cada cuatro han considerado dejar su trabajo. No se trata de casos aislados, sino de un síntoma estructural.

La Organización Mundial de la Salud define el burnout como un “síndrome resultante del estrés crónico en el trabajo que no ha sido gestionado adecuadamente”. En el periodismo, ese estrés se multiplica por la presión constante de la inmediatez, la precariedad laboral y la exposición cotidiana a eventos negativos.

Como advierten investigadores del sector, “tener un gran número de personas experimentando burnout no es sostenible”.

El problema no es solo la carga de trabajo. Es algo más profundo: una erosión del sentido. Ese distanciamiento entre la vocación de servicio público y las dinámicas reales del oficio.

La otra cara: el público saturado

Del lado de la audiencia, el fenómeno tiene nombre: evitación de noticias.

Lejos de ser apatía, se trata de una respuesta emocional. Muchas personas admiten que evitan las noticias porque afectan negativamente su estado de ánimo o porque se sienten impotentes ante lo que ocurre.

Un testimonio citado en estudios recientes lo resume con crudeza: “El mundo es demasiado deprimente en este momento con las noticias”.  

La explicación tiene incluso base psicológica. El cerebro humano está naturalmente predispuesto a enfocarse en amenazas —lo que se conoce como “sesgo de negatividad”—, lo que hace que la exposición constante a malas noticias resulte particularmente desgastante.

Un riesgo silencioso

Sin embargo, protegerse desconectándose completamente también tiene costos.

El Reuters Institute advierte que la caída en el consumo de noticias puede tener implicaciones negativas para la participación democrática y la lucha contra la desinformación.

Es decir: el mismo mecanismo que hoy nos protege individualmente puede debilitarnos colectivamente.

Aquí aparece la tensión central de nuestro tiempo:
¿cómo cuidar la salud mental sin desconectarnos de la realidad?

Repensar el periodismo… y el consumo

Este escenario exige cambios en ambos lados.

Para el periodismo, implica revisar prácticas. No solo mejorar condiciones laborales, sino también repensar cómo se cuenta la realidad: incorporar contexto, matices y enfoques que no se limiten al impacto inmediato.

También implica transformar la cultura interna. La académica Amy Edmondson define la seguridad psicológica como “la creencia de que uno no será castigado o humillado por hablar, plantear ideas o expresar preocupaciones”. Sin ese tipo de entornos, difícilmente puedan florecer redacciones saludables o innovadoras.

Para el público, el desafío es distinto, pero igual de urgente: desarrollar un consumo más consciente.

No se trata de informarse menos, sino mejor. De establecer límites, elegir fuentes confiables y evitar la exposición constante y fragmentada que genera ansiedad sin aportar comprensión.

No apagar la empatía

Que las noticias nos afecten no es el problema. De hecho, es una señal de que seguimos conectados.

El desafío es evitar los extremos:

  • que la sobreexposición nos desgaste
  • que la saturación nos anestesie
  • que la angustia nos paralice

Porque si dejamos de sentir, dejamos de involucrarnos. Y si dejamos de involucrarnos, dejamos de actuar.

Una conversación pendiente

No se trata solo de reducir el estrés o limitar el consumo. Se trata de algo más profundo:
cómo reconstruir una relación más humana, sostenible y significativa con la información.

Para los periodistas, implica recuperar propósito en medio de sistemas exigentes.
Para el público, implica aprender a informarse sin dañarse.

Y para ambos, un desafío compartido:
seguir mirando la realidad sin dejar que esa mirada nos paralice y termine por quebrarnos. No renunciemos, pues, a nuestros principios, y alimentemos nuestras ideas con la verdad escudriñada, la real, no la que nos complace creer.

*Cristina en tu esquina es una columna escrita por una psicóloga, enfocada en brindar orientación práctica sobre salud mental, bienestar emocional y dinámicas humanas en la vida cotidiana.

Empresarios latinos lanzan campaña “The Flavors of South Philly” en apoyo a pequeños negocios de Filadelfia

El aporte de los mexicanos a la economía local fue reconocido en una carta del gobernador a los empresarios mexicanos de la calle 9. (Foto: Olga Rentería)

Una coalición de empresarios latinos de Filadelfia lanzó una nueva iniciativa destinada a fortalecer y promover los pequeños negocios del sur de Filadelfia y otros vecindarios cercanos, en medio de los desafíos económicos y políticos que continúan enfrentando las comunidades inmigrantes.

En un evento el pasado 28 de mayo, presentaron la campaña, titulada Discover the Flavors of South Philly, que fue creada por la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM), una organización nacida durante la pandemia de COVID-19, cuando los negocios latinos del corredor comercial del sur de Filadelfia luchaban por sobrevivir.

“En 2020, cuando la pandemia amenazó con borrar a los comerciantes latinos del corredor, nos unimos con la intención de sobrevivir”, expresaron líderes de AEM durante la presentación de la campaña. “Juntos entendimos algo aún más importante: que como grupo somos mucho más fuertes”.

Seis años después de su fundación, AEM ha crecido hasta reunir a más de 70 negocios miembros activos. Los organizadores señalaron que esta nueva iniciativa surge en un momento en que los negocios latinos continúan enfrentando incertidumbre económica, aumento en los costos operativos y un clima político que afecta a las comunidades inmigrantes.

“Esta vez estamos más organizados, con más experiencia, con más apoyo y con el mismo impulso para seguir adelante y continuar sirviendo a la gente de esta hermosa ciudad”, afirmaron los organizadores.

La campaña representa una inversión comunitaria de $20,500, posible gracias a alianzas con Asian Bank, The Merchants Fund y subvenciones del Philadelphia Department of Commerce.

La Asociación de Empresarios Mexicanos lanzó la campaña Discover the Flavors of South Philly para apoyar el crecimiento de los negocios latinos del sur de la ciudad. (Foto: VisitPhilly)

Como parte de la iniciativa, los organizadores produjeron 112 fotografías profesionales y 112 videos cortos para destacar a 23 negocios participantes. Desde febrero de este año, la organización también ha realizado más de 50 consultas personalizadas con empresarios enfocadas en fortalecer su presencia en redes sociales, mejorar su posicionamiento en Google Maps y desarrollar estrategias financieras para estabilizar y hacer crecer sus operaciones.

La campaña también incluye el lanzamiento de un sitio web público con un mapa interactivo diseñado para ayudar a residentes y visitantes a descubrir negocios latinos en distintos sectores de la ciudad.

Aunque la iniciativa lleva el nombre Discover South Philly, los organizadores destacaron que algunos de los negocios participantes se encuentran fuera del sur de Filadelfia, reflejando el crecimiento y la expansión de la comunidad mexicana y latina en toda la ciudad.

“South Philly es el corazón, pero ya no es la frontera”, expresaron los organizadores, señalando que muchos empresarios han expandido sus negocios a otros vecindarios a medida que sus familias y empresas han crecido.

Los dueños de negocios también resaltaron el impacto financiero de las aplicaciones de entrega a domicilio, las cuales —según explicaron— cobran entre un 25% y un 30% por cada pedido realizado a través de sus plataformas.

“Ese dinero no va al conductor ni al cocinero. Va directamente a la compañía de entregas”, señalaron, mientras invitaban a los residentes a apoyar los negocios visitándolos en persona.

La campaña invita a los habitantes de Filadelfia a explorar restaurantes, cafeterías, tiendas y negocios de servicios durante el verano.

“Somos los pequeños negocios que emplean a esta comunidad, mantienen esta economía en movimiento, preservan las tradiciones y generan riqueza dentro de este vecindario”, afirmaron los organizadores. “Este fin de semana, este verano, elijan un negocio del mapa, visítenlo, disfrútenlo y recomiéndenlo a un amigo”.

La campaña ha destacado a 23 negocios latinos como bares, restaurantes y servicios participando en la iniciativa. (Foto: VisitPhilly)

Negocios participantes

La campaña destaca a 23 negocios, entre restaurantes, cafeterías, tiendas y proveedores de servicios en Filadelfia y comunidades cercanas.

Entre los participantes se encuentran Adelita Taqueria, Arepa Grub Spot, Aztlan Taqueria, Los Cuatro Soles, Mole Poblano Restaurant, Tacos Los Catrines – El Guero, Tamalex y Taqueria Morales.

También participan cafeterías como Duskaia Coffee y Flores Coffee Shop, así como negocios de ventas y servicios como Ana Thorne Designs, Chocolate Arts & Crafts, South Philly Salon Unisex y Ruedas Mexibike.

Cifra de muertos por ataques de EE. UU. a botes en Latinoamérica sube a 199

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, comparece ante la subcomisión de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes para una audiencia presupuestaria del Departamento de Defensa, el martes 12 de mayo de 2026, en Washington. (Foto. AP/Alex Brandon)

La cifra de muertos por los ataques iniciados hace meses por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental aumentó a por lo menos 199 personas, después de que no se encontrara a sobrevivientes de ataques recientes.

El total incluye al menos a 22 personas que habían sobrevivido a un ataque inicial, pero fueron alcanzadas de nuevo o murieron en el mar durante la campaña que comenzó en septiembre pasado. Eso incluye a tres personas que sobrevivieron a dos ataques separados este mes, según las fuerzas armadas estadounidenses.

El Comando Sur de Estados Unidos dice que le notifica a la Guardia Costera sobre cualquier sobreviviente de ese tipo de ataques, pero en gran medida esos reportes parecen ser transmitidos a países más cercanos al lugar real del ataque.

Al ser consultada sobre labores recientes de búsqueda y rescate, la Armada de México señaló que recibió una alerta de la Guardia Costera de Estados Unidos sobre los ataques de este mes, pero no mencionó que haya habido sobrevivientes. El servicio de guardacostas estadounidense remitió las solicitudes de más información a las autoridades mexicanas.

El gobierno de Trump ha declarado que Estados Unidos está en guerra contra los cárteles de la droga de América Latina.

Los ataques han sido polémicos. A finales del año pasado provocaron más críticas tras revelaciones de que dos personas sobrevivieron al primer ataque contra una embarcación en septiembre, pero fueron atacadas de nuevo posteriormente y murieron. Expertos jurídicos han señalado que eso habría violado las leyes que rigen los conflictos armados.

El organismo de supervisión del Pentágono indicó este mes que planea investigar si las fuerzas armadas de Estados Unidos siguieron un marco de selección de blancos establecido al llevar a cabo sus ataques. Sin embargo, la evaluación se centra específicamente en lo que se conoce como el Ciclo Conjunto de Selección de Objetivos de seis fases y no en la legalidad de los ataques, informó la oficina del inspector general.

Hasta la fecha, sólo se sabe que tres personas han sobrevivido a ataques y luego fueron rescatadas. Dos fueron rescatadas de una embarcación semisumergible acusada de transportar drogas en octubre, y posteriormente regresaron a sus países de origen, Ecuador y Colombia.

En marzo, la Guardia Costera de Estados Unidos informó que recuperó a un sobreviviente de un ataque en el que murieron otras dos personas y lo entregó a las autoridades de Costa Rica.

Condenan a 14 años de prisión a un hombre de Aguadilla por explotación infantil

Fotografía de archivo del jefe de la Fiscalía federal para Puerto Rico, W. Stephen Muldrow. (Foto: EFE/Thais Llorca)

El jefe de la Fiscalía federal para Puerto Rico, W. Stephen Muldrow, informó este jueves de que el juez presidente del Tribunal de Distrito de Estados Unidos, Raúl Arias-Marxuach, condenó a Leonardo Román-Domenech, de 40 años, oriundo de Aguadilla, a 14 años de prisión y 10 años de libertad supervisada por el transporte de material de explotación infantil.

Según los documentos judiciales, entre julio y octubre de 2021, Román-Domenech utilizó un teléfono móvil con conexión a Internet para transportar a sabiendas imágenes de una menor de 15 años participando en conductas sexualmente explícitas.

Román-Domenech fue acusado el 3 de abril de 2025, detenido el 9 de abril de 2025 y se declaró culpable el 2 de febrero de 2026.

El fiscal federal W. Stephen Muldrow del Distrito de Puerto Rico y Carlos Goris, agente especial al mando de la Oficina Local del FBI en San Juan, hicieron el anuncio.

El FBI y el Departamento de Policía de Puerto Rico investigaron el caso.

La fiscal federal adjunta Emelina Agrait Barreto, de la Unidad de Explotación Infantil e Inmigración, llevó el caso ante los tribunales.

Este caso se ha presentado en el marco del proyecto ‘Infancia Segura’, una iniciativa a escala nacional para combatir la epidemia de explotación y abuso sexual infantil puesta en marcha en mayo de 2006 por el Departamento de Justicia.

Esta iniciativa, dirigida por las fiscalías federales y la Sección de Explotación Infantil y Obscenidad, moviliza recursos federales, estatales y locales para localizar, detener y enjuiciar más eficazmente a las personas que explotan a menores a través de Internet, así como para identificar y rescatar a las víctimas.

Pensilvania apuesta por “alimentos como medicina” para mejorar la salud comunitaria

La administración de Pensilvania propuso una iniciativa para ofrecer comidas médicamente adaptadas a personas beneficiarias de Medicaid con enfermedades crónicas, con el objetivo de integrar la alimentación saludable como parte de la política de salud pública. La propuesta, presentada por el Departamento de Servicios Humanos del estado, destaca la importancia de la nutrición en la prevención y el manejo de enfermedades, en línea con un enfoque más amplio de bienestar en la atención médica.

La iniciativa, incluida en la propuesta de presupuesto estatal 2026-27 del gobernador, contempla una inversión de $900,000 en fondos estatales para lanzar un programa piloto denominado Investments in Health (“Inversiones en Salud”). El programa apoyaría a beneficiarios de Medicaid diagnosticados con enfermedades sensibles a la alimentación, como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedad renal terminal y pacientes con cáncer en quimioterapia.

La propuesta incluye una inversión estatal que permitiría obtener fondos federales adicionales, alcanzando cerca de $2.3 millones para el programa. Las autoridades de salud del estado destacan que el acceso a alimentos frescos y saludables es fundamental para mejorar la calidad de vida, reducir costos médicos y combatir la inseguridad alimentaria, especialmente en comunidades con mayores riesgos de salud.

Programas similares en el país han demostrado que el enfoque de “alimento como medicina” puede reducir hospitalizaciones y bajar los gastos de atención médica hasta en un 16 %, lo que refuerza su impacto positivo en la población.

Aunque algunas organizaciones ya ofrecen comidas médicamente adaptadas de forma limitada, el nuevo plan busca ampliar el acceso a más residentes en todo Pensilvania, beneficiando directamente a comunidades vulnerables.

Además, la iniciativa forma parte de un esfuerzo estatal más amplio que también incluye:

  • $900,000 en inversión estatal (hasta $2.7 millones con fondos federales) para apoyar a personas que salen de prisión con cobertura médica y servicios.
  • $1 millón (hasta $2.5 millones en total) para ayudar a personas sin hogar a acceder a vivienda estable y servicios de apoyo.

Organizaciones comunitarias como 412 Food Rescue, con más de 26,000 voluntarios, desempeñan un papel clave al redistribuir alimentos a familias necesitadas. En los últimos años, también han apoyado a madres en período posparto y otras poblaciones vulnerables.

Estas acciones se suman a otras medidas recientes del estado para fortalecer a las comunidades, como el aumento de fondos para programas alimentarios, la expansión de desayunos escolares gratuitos y el apoyo a bancos de alimentos, con el objetivo de mejorar la salud y reducir la inseguridad alimentaria en Pensilvania.

La administración también ha emprendido acciones legales contra políticas federales relacionadas con la asistencia alimentaria. A principios de este año, Pensilvania se unió a varios estados en demandas que cuestionan decisiones federales relacionadas con fondos del programa SNAP y la cancelación del Programa de Asistencia para Compras Locales de Alimentos, que beneficia a granjas y bancos de alimentos en todo el estado. Funcionarios estatales aseguran que la iniciativa de “alimentos como medicina” refleja un cambio más amplio hacia políticas de salud preventiva diseñadas para mejorar los resultados de salud a largo plazo y reducir el

Un fármaco experimental contra la hepatitis B podría ofrecer «cura funcional» a algunos pacientes

Esta imagen de microscopio de electrones de 1981 publicada por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos mientras partículas del virus de la hepatitis B, indicadas en naranja. (Foto: AP/Dr. Erskine Palmer/CDC/Archivo)

Un fármaco inédito para la hepatitis B permite que algunos pacientes suspendan el tratamiento sin mostrar señales del peligroso virus hepático, lo que se conoce como una “cura funcional”, informaron investigadores el jueves.

En dos estudios internacionales, cerca de 1 de cada 5 pacientes que recibieron el fármaco experimental vieron su virus reducido a niveles lo suficientemente bajos como para que el sistema inmunitario lo mantuviera bajo control.

“No habíamos tenido un tratamiento que alcanzara este nivel de cura”, declaró a reporteros el doctor Seng Gee Lim, del National University Health System de Singapur, quien ayudó a encabezar los estudios financiados por GSK, antes de presentar los hallazgos en una reunión científica en Barcelona, España.

Los datos también se publicaron el jueves en el New England Journal of Medicine.

La hepatitis B crónica puede causar cáncer de hígado o insuficiencia hepática, y mata a alrededor de 1,1 millones de personas en todo el mundo cada año. Desde hace décadas se buscan mejoras a la terapia de por vida actual, que puede ser difícil de seguir o de obtener en algunos países.

Los nuevos hallazgos “representan un gran paso”, escribió en la revista la doctora Anna Lok, experta en hepatitis de la Universidad de Michigan que no participó en la investigación. Pero advirtió que se necesita más estudio para ver cuánto dura ese estado similar a la remisión.

El fármaco es bepirovirsen, apodado “bepi”, y fue desarrollado por GSK e Ionis Pharmaceuticals. Está bajo revisión acelerada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, y se espera una decisión en octubre. Los reguladores en Japón, China y Europa también están considerando el fármaco.

La hepatitis B es una infección grave del hígado que se propaga por contacto con sangre u otros fluidos corporales, incluido durante el parto. Una vacuna altamente eficaz puede prevenirla. En las personas infectadas, muchas presentan una enfermedad “aguda” que dura varios meses. Pero en algunas —alrededor de 1,7 millones de personas en Estados Unidos y más de 250 millones en todo el mundo— se convierte en una forma crónica que daña gradualmente el hígado.

Los tratamientos estándar, incluidas pastillas diarias, reducen los niveles del virus y previenen el daño hepático. Pero una cura verdadera es difícil de lograr porque la hepatitis B tiene una capacidad inusual para ocultarse en el organismo, lista para reaparecer si se suspende la terapia.

El nuevo fármaco ataca la hepatitis B al unirse a sus componentes genéticos, suprime la replicación viral así como una proteína clave, la proteína “S” o de superficie, y estimula el sistema inmunitario, explicó la vicepresidenta de GSK Melanie Paff.

Los ensayos incluyeron a 1.838 pacientes asignados a recibir ya fuera una inyección de bepi o una inyección simulada semanal durante seis meses, además de sus pastillas habituales. Si el virus era indetectable durante seis meses después de suspender las inyecciones, también podían dejar sus pastillas habituales. En cerca del 20% de quienes recibieron bepi, el virus permaneció indetectable durante seis meses más después de que suspendieron todo tratamiento —esa “cura funcional”—, algo que no logró ningún paciente que recibió las inyecciones simuladas, informaron los investigadores.

Los receptores de bepi que comenzaron el estudio con niveles más bajos de esa proteína S tuvieron una probabilidad ligeramente mayor de lograr una cura funcional, señaló Lim. Está realizando investigaciones adicionales para tratar de determinar por qué solo algunas personas responden.

En cuanto a cuánto dura la cura funcional, GSK ha seguido a un pequeño número de pacientes de estudios en etapas anteriores y encontró que la mayoría seguía evolucionando bien hasta tres años después, indicó Paff.

Lim dijo que los efectos secundarios incluyeron enrojecimiento o dolor leves en el sitio de la inyección y un aumento temporal de enzimas que pueden indicar estrés hepático.

Lok, la experta en hepatitis de Michigan, observó que los ensayos no incluyeron a pacientes con cirrosis, niveles altos de proteína S u otros factores que complican el cuadro.

Dentro de un hotel africano donde se retiene a solicitantes de asilo deportados por EE. UU.

Retratos enmarcados del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en una oficina en la capital del país, Malabo, el 24 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)

 A primera vista, el hotel parece como cualquier otro en esta isla tropical frente a la costa centroafricana: la entrada flanqueada por palmeras, un vestíbulo con suelo de mármol y el retrato del presidente del país rico en petróleo colgado detrás de un mostrador de recepción de caoba.

Pero el inquietantemente vacío Hotel Bamy no es hoy un refugio para turistas en busca de aventuras ni para viajeros de negocios internacionales. Desde finales del año pasado, solo un pequeño número de personas se ha alojado allí, y no están de vacaciones. Están retenidas en contra de su voluntad.

En virtud de un opaco acuerdo de 7,5 millones de dólares con el gobierno de Donald Trump, el todopoderoso presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, ha convertido este hotel propiedad de su familia en una prisión para solicitantes de asilo deportados desde Estados Unidos.

Sin embargo, el hotel es solo una estación de paso. De las al menos 32 personas recluidas allí desde noviembre —a todas las cuales jueces estadounidenses les habían concedido protección previamente, de acuerdo con sus abogados—, 25 han sido obligadas a regresar a sus países de origen en el continente, donde sus vidas podrían estar en peligro. El resto enfrenta presiones de las autoridades para marcharse.

“La gente del gobierno venía todo el tiempo y decía: ¿Dónde está tu pasaporte? Tienes que volver a tu propio país”, contó un hombre de 26 años de una nación del este de África encarcelado allí. Por temor a represalias, habló bajo condición de anonimato, igual que otros dos deportados entrevistados por The Associated Press.

La Casa Blanca utiliza las deportaciones a terceros países como una laguna legal, según abogados de inmigración, para obligar indirectamente a los solicitantes de asilo a regresar a sus países de origen.

Debido a que Guinea Ecuatorial está gobernada por un régimen autoritario —como algunas otras naciones que han firmado acuerdos similares—, resulta difícil para periodistas extranjeros visitar el país e informar directamente sobre las condiciones allí. La AP viajó a la isla de Bioko como parte de una reciente visita de León XIV, el primer papa estadounidense de la historia, y es el único medio internacional que ha visitado el hotel donde se mantiene a los migrantes detenidos.

Presionados para regresar a países que temen

Atrapados en un país del que muchos no habían oído hablar antes de llegar allí, hombres y mujeres de Angola, Eritrea, Etiopía y Mauritania deambulan por los largos pasillos del hotel y miran por las ventanas hacia la reluciente piscina que no se les permite usar.

No han sufrido abusos físicos, pero sienten una intensa presión psicológica al saber que probablemente serán enviados de vuelta a unos países de origen que temen.

“Estoy asustado y deprimido”, manifestó el hombre de África Oriental.

Dijo que, por su etnia y por el hecho de haber huido del país, sería encarcelado o asesinado si lo obligaran a regresar. Todos los solicitantes de asilo en el hotel enfrentan un alto riesgo de persecución al volver a casa, según expertos en derechos humanos.

En el marco de una serie de acuerdos turbios y a menudo secretos, el gobierno de Trump ha deportado a miles de personas a casi dos docenas de países que no son los suyos, según activistas, dentro de la amplia ofensiva de Estados Unidos contra la inmigración. Las naciones con las que se han firmado acuerdos se encuentran principalmente en el mundo en desarrollo, de acuerdo con el grupo Third Country Deportation Watch, incluidos cerca de una docena en África. De acuerdo con expertos, los países que aceptan a los deportados podrían hacerlo para ganarse la buena voluntad en negociaciones con Estados Unidos sobre comercio, migración o ayuda.

La Casa Blanca declinó comentar los detalles de su acuerdo con Guinea Ecuatorial. Un portavoz del Departamento de Estado afirmó que “nos mantenemos firmes en nuestro compromiso de poner fin a la inmigración ilegal y masiva”.

El gobierno de Obiang no respondió a una solicitud de comentarios.

Retratos enmarcados del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en una oficina en la capital del país, Malabo, el 24 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)

Atrapados entre lo surrealista y lo cotidiano

Mientras el hombre de África Oriental recluido en el Hotel Bamy relataba su periplo, un representante del gobierno que hablaba poco inglés se sentó cerca, consultando su celular en una sala de conferencias por lo demás vacía.

Tras viajar de África a Brasil, contó el hombre, en agosto de 2024 llegó a la frontera de Estados Unidos, donde fue detenido. Más tarde fue trasladado de un centro de inmigración a otro en California, Arizona y Luisiana, antes de terminar en Guinea Ecuatorial hace casi seis meses.

La rutina diaria de los deportados en el hotel es mundana, aunque el entorno hace que todo parezca surrealista, señaló.

Duermen en lujosas habitaciones que rara vez se limpian, explicó, y les sirven arroz y carne en mesas con manteles blancos instaladas dentro del restaurante del hotel. Después de enfermar varias veces por la comida, el hombre apuntó que toma lo mínimo indispensable.

Un abogado local les lleva cepillos de dientes nuevos, tarjetas SIM para sus celulares y, a las mujeres, productos de higiene menstrual.

La atención médica ha sido irregular. El hombre de África Oriental fue llevado a un hospital de inmediato tras quejarse de un problema en un ojo. Pero cuando contrajo malaria y fiebre tifoidea, no lo trasladaron a un centro hasta que su estado se había deteriorado mucho, lo que requirió suero intravenoso. Otros detenidos han tenido experiencias similares, dijo.

Recientemente, el hombre se quejó a un policía por su situación. El agente le respondió que sus problemas desaparecerían si subía al cuarto piso del edificio y saltaba por la ventana.

“¿Qué puedo hacer ahora? (La situación) ha empeorado”, dijo, con su frágil cuerpo temblando. “Empecé a perder la razón”.

En primera fila (de izquierda a derecha), el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo; la primera dama, Constancia Mangue Nsue Okomo, y el vicepresidente del país, Teodoro Nguema Obiang, asisten a una misa con el papa León XIV en el estadio de Malabo, en Malabo, Guinea Ecuatorial, el 23 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)

EE. UU. mantiene fuertes lazos con Guinea Ecuatorial, a la que también critica

Guinea Ecuatorial es uno de los países más ricos de África gracias a sus recursos petroleros. También está plagada de corrupción y abusos de derechos humanos, según funcionarios estadounidenses.

Antigua colonia española, el país cayó en la desesperación económica tras obtener la independencia en 1968. Su destino cambió en la década de 1990, cuando empresas estadounidenses comenzaron a perforar a lo largo de su extensa costa en busca de petróleo. El auge posterior transformó la economía, pero más de la mitad de la población aún vive en la pobreza.

Según grupos de derechos, la riqueza impulsada por el petróleo ha sido en gran medida acaparada por Obiang y su familia. El hijo de Obiang, de 57 años y aparente heredero, Teodoro “Teodorin” Obiang Nguema, exhibe su estilo de vida ostentoso en TikTok —relajándose en piscinas infinitas, dándose banquetes de langosta, viajando en aviones privados—, aun cuando a los ciudadanos de Guinea Ecuatorial se les prohíbe usar la plataforma.

El Obiang más joven, que se desempeña como vicepresidente, ha enfrentado sanciones internacionales debido a la corrupción en el gobierno de su padre. Pero Estados Unidos levantó las sanciones, lo que le permitió viajar a una reunión de alto nivel de Naciones Unidas en Nueva York en septiembre, apenas semanas antes de que comenzaran las deportaciones a Guinea Ecuatorial.

En el país no hay apenas voces críticas y grupos de derechos y el Departamento de Estado de Estados Unidos han acusado al gobierno de detener, torturar e incluso matar a quienes se atreven a alzar la voz.

Pese a esto, sus principales inversionistas extranjeros son empresas estadounidenses, y su ejército recibe financiación para entrenamiento por parte de Washington.

Migrante de África Oriental espera su destino

Los deportados que aún están en el Hotel Bamy saben que pueden ser enviados a casa cualquier día.

Representantes de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU y de su agencia para los refugiados visitaron el hotel en noviembre y prometieron a los deportados que regresarían. Nunca lo hicieron.

El hombre de África Oriental es el único entre los recluídos al que se le ha permitido ver a un abogado, aunque no está claro por qué.

Aunque Guinea Ecuatorial no tiene una política de asilo, su abogado presentó una solicitud formal ante la oficina del primer ministro, una posibilidad remota que valía la pena intentar si existía alguna opción de salir del hotel.

Le dijeron que suplicara clemencia al vicepresidente, pero su solicitud de asilo fue rechazada.

A la mañana siguiente, las autoridades deportaron a otras cinco personas, dejándolo angustiado a la espera de su destino. Le comunicaron que sería el siguiente.

Exclusive: Inside an African hotel where asylum seekers deported by the US are imprisoned

Front row, from left, Equatorial Guinea President Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, first lady Constancia Mangue Nsue Okomo, and Equatorial Guinea Vice President Teodoro Nguema Obiang attend a Holy Mass with Pope Leo XIV at the Malabo Stadium in Malabo, Equatorial Guinea, Thursday, April 23, 2026. (Photo: AP/Misper Apawu)

At first glance, the hotel looks like any other on this tropical island off the Central African coast, with its palm tree-lined driveway, marble-floored foyer and portrait of the oil-rich country’s president hanging behind a mahogany reception desk.

Yet the eerily empty Bamy Hotel is not a refuge for adventure-seeking tourists or international business travelers these days. Since late last year, only a small number of people have been staying there, and they aren’t on vacation. They are being held against their will.

Under an opaque $7.5 million deal with the Trump administration, Equatorial Guinea’s all-powerful president, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, has turned this hotel owned by his family into a prison for asylum seekers deported from the United States.

The hotel is just a way station, though. Of the at least 32 people imprisoned there since November — all of whom had previously been granted protection from U.S. judges, their lawyers said — 25 have been forced to go back to home countries across Africa where their lives might be in danger. The rest face pressure from authorities to leave.

“Government people would come all the time and say: Where is your passport? You need to go back to your own country,” said a 26-year-old man from an East African country imprisoned at the hotel. Out of fear of retaliation, he spoke on condition of anonymity, as did two other deportees interviewed by The Associated Press.

The Trump administration uses deportations to third countries as a legal loophole, immigration lawyers say, to indirectly force asylum seekers back to their home countries.

Because Equatorial Guinea is run by an authoritarian government — as are some other countries that have signed similar deals — it is difficult for foreign journalists to visit and report directly on conditions there. AP traveled to the island of Bioko as part of a recent visit by the first American pope, and is the only international news organization to visit the hotel detaining migrants.

Pressured to return to countries they fear

Trapped for now in a country many had never heard of before arriving, men and women from Angola, Eritrea, Ethiopia and Mauritania wander the hotel’s long corridors and gaze out the windows at the shimmering pool they are not allowed to use.

They haven’t faced any physical abuse, but they feel intense psychological pressure knowing they are likely headed back to home countries they fear.

“I am scared and depressed,” said the East African man.

Because of his ethnicity and the fact he fled his home country, he said he would be imprisoned or killed if forced to return. All of the asylum seekers at the hotel face a high risk of persecution back home, human rights experts say.

Under a series of murky and often-secret agreements, the Trump administration has deported thousands of people to nearly two dozen countries that are not their own, advocates say, all part of the broad U.S. crackdown on immigration. The countries with agreements are mostly in the developing world, according to the group Third Country Deportation Watch, including roughly a dozen in Africa. Experts say countries accepting the deportees may be doing so to earn goodwill in negotiations with the U.S. over trade, migration or aid.

The Trump administration declined to comment on the details of its deal with Equatorial Guinea. A State Department spokesperson said, “we remain unwavering in our commitment to end illegal and mass immigration.”

The Obiang administration did not respond to a request seeking comment.

Trapped in the surreal and the mundane

As the man from East Africa at the Bamy Hotel recounted his journey, a government minder who spoke little English sat nearby, scrolling on his phone in an otherwise empty conference room.

After traveling from Africa to Brazil, the man said, he arrived in August 2024 at the U.S. border, where he was detained. He then was shuffled between immigration centers in California, Arizona and Louisiana — before landing in Equatorial Guinea almost six months ago.

The deportees’ daily routines at the hotel are mundane, though the setting makes it all seem surreal, he said.

They sleep in fancy rooms that rarely get cleaned, he said, and they are served rice and meat at white cloth tables set up inside the hotel’s restaurant. After being sickened by the food several times, the East African man said he eats the bare minimum.

A local lawyer brings new toothbrushes, cellphone SIM cards, and, for women, sanitary products.

Medical care has been uneven. The East African man was driven to the hospital right away after complaining of an eye problem. But when he came down with malaria and typhoid, he was not taken to a hospital until his condition had greatly deteriorated, requiring an IV. Other detainees have had similar experiences, he said.

Recently, the East African man complained to a police officer about his situation. The officer responded by saying his problems would go away if he went to the hotel’s fourth floor and jumped out the window.

“What can I do now? It’s become worse,” he said, his frail body shaking. “I started losing my mind.”

The US has strong ties to, and criticisms of, Equatorial Guinea

Equatorial Guinea is one of the richest countries in Africa thanks to its oil resources. It is also rife with corruption and human rights abuses, according to U.S. officials.

A former Spanish colony, the country fell into economic despair after gaining independence in 1968. Its fate shifted in the 1990s when U.S. companies started drilling for oil along its vast coastline. The subsequent boom transformed the economy, yet over half the population still lives in poverty.

The country’s oil-fueled wealth has been largely pocketed by Obiang and his family, according to rights groups. Obiang’s 57-year-old son and heir apparent, Teodoro “Teodorin” Obiang Nguema, chronicles his lavish lifestyle on TikTok — soaking in infinity pools, feasting on lobster, traveling on private jets — even as citizens of Equatorial Guinea are banned from the platform.

The younger Obiang, who serves as vice president, has faced international sanctions because of corruption across his father’s administration. But the U.S. lifted sanctions, allowing the younger Obiang to travel to a high-level U.N. meeting in New York last September, just weeks before the deportations to Equatorial Guinea began.

There are virtually no critical voices in Equatorial Guinea, where the government has been accused by rights groups and the U.S. State Department of detaining, torturing and even killing those that dare to speak out.

Despite that, its largest foreign investors are U.S. businesses, and its military receives funding for training from the U.S. government.

East African migrant awaits his fate

The deportees still at the Bamy Hotel know they can be sent home any day.

Representatives of the U.N.’s International Organization for Migration, and its refugee agency, visited the hotel in November, and promised the deportees they would come back. They never did.

The East African man is the only one among them that has been allowed to see a lawyer, though it’s not clear why.

While Equatorial Guinea has no asylum policy, his lawyer made a formal request with the prime minister’s office — a long shot worth taking if there was any chance of being released from the hotel.

He was told to plead for mercy with the country’s vice president, but his asylum claim was rejected.

The next morning, authorities deported five other people, leaving him anguished as he awaits his fate. He was told he would be next.