La administración de Pensilvania propuso una iniciativa para ofrecer comidas médicamente adaptadas a personas beneficiarias de Medicaid con enfermedades crónicas, con el objetivo de integrar la alimentación saludable como parte de la política de salud pública. La propuesta, presentada por el Departamento de Servicios Humanos del estado, destaca la importancia de la nutrición en la prevención y el manejo de enfermedades, en línea con un enfoque más amplio de bienestar en la atención médica.
La iniciativa, incluida en la propuesta de presupuesto estatal 2026-27 del gobernador, contempla una inversión de $900,000 en fondos estatales para lanzar un programa piloto denominado Investments in Health (“Inversiones en Salud”). El programa apoyaría a beneficiarios de Medicaid diagnosticados con enfermedades sensibles a la alimentación, como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedad renal terminal y pacientes con cáncer en quimioterapia.
La propuesta incluye una inversión estatal que permitiría obtener fondos federales adicionales, alcanzando cerca de $2.3 millones para el programa. Las autoridades de salud del estado destacan que el acceso a alimentos frescos y saludables es fundamental para mejorar la calidad de vida, reducir costos médicos y combatir la inseguridad alimentaria, especialmente en comunidades con mayores riesgos de salud.
Programas similares en el país han demostrado que el enfoque de “alimento como medicina” puede reducir hospitalizaciones y bajar los gastos de atención médica hasta en un 16 %, lo que refuerza su impacto positivo en la población.
Aunque algunas organizaciones ya ofrecen comidas médicamente adaptadas de forma limitada, el nuevo plan busca ampliar el acceso a más residentes en todo Pensilvania, beneficiando directamente a comunidades vulnerables.
Además, la iniciativa forma parte de un esfuerzo estatal más amplio que también incluye:
$900,000 en inversión estatal (hasta $2.7 millones con fondos federales) para apoyar a personas que salen de prisión con cobertura médica y servicios.
$1 millón (hasta $2.5 millones en total) para ayudar a personas sin hogar a acceder a vivienda estable y servicios de apoyo.
Organizaciones comunitarias como 412 Food Rescue, con más de 26,000 voluntarios, desempeñan un papel clave al redistribuir alimentos a familias necesitadas. En los últimos años, también han apoyado a madres en período posparto y otras poblaciones vulnerables.
Estas acciones se suman a otras medidas recientes del estado para fortalecer a las comunidades, como el aumento de fondos para programas alimentarios, la expansión de desayunos escolares gratuitos y el apoyo a bancos de alimentos, con el objetivo de mejorar la salud y reducir la inseguridad alimentaria en Pensilvania.
La administración también ha emprendido acciones legales contra políticas federales relacionadas con la asistencia alimentaria. A principios de este año, Pensilvania se unió a varios estados en demandas que cuestionan decisiones federales relacionadas con fondos del programa SNAP y la cancelación del Programa de Asistencia para Compras Locales de Alimentos, que beneficia a granjas y bancos de alimentos en todo el estado. Funcionarios estatales aseguran que la iniciativa de “alimentos como medicina” refleja un cambio más amplio hacia políticas de salud preventiva diseñadas para mejorar los resultados de salud a largo plazo y reducir el
Esta imagen de microscopio de electrones de 1981 publicada por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos mientras partículas del virus de la hepatitis B, indicadas en naranja. (Foto: AP/Dr. Erskine Palmer/CDC/Archivo)
Un fármaco inédito para la hepatitis B permite que algunos pacientes suspendan el tratamiento sin mostrar señales del peligroso virus hepático, lo que se conoce como una “cura funcional”, informaron investigadores el jueves.
En dos estudios internacionales, cerca de 1 de cada 5 pacientes que recibieron el fármaco experimental vieron su virus reducido a niveles lo suficientemente bajos como para que el sistema inmunitario lo mantuviera bajo control.
“No habíamos tenido un tratamiento que alcanzara este nivel de cura”, declaró a reporteros el doctor Seng Gee Lim, del National University Health System de Singapur, quien ayudó a encabezar los estudios financiados por GSK, antes de presentar los hallazgos en una reunión científica en Barcelona, España.
Los datos también se publicaron el jueves en el New England Journal of Medicine.
La hepatitis B crónica puede causar cáncer de hígado o insuficiencia hepática, y mata a alrededor de 1,1 millones de personas en todo el mundo cada año. Desde hace décadas se buscan mejoras a la terapia de por vida actual, que puede ser difícil de seguir o de obtener en algunos países.
Los nuevos hallazgos “representan un gran paso”, escribió en la revista la doctora Anna Lok, experta en hepatitis de la Universidad de Michigan que no participó en la investigación. Pero advirtió que se necesita más estudio para ver cuánto dura ese estado similar a la remisión.
El fármaco es bepirovirsen, apodado “bepi”, y fue desarrollado por GSK e Ionis Pharmaceuticals. Está bajo revisión acelerada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, y se espera una decisión en octubre. Los reguladores en Japón, China y Europa también están considerando el fármaco.
La hepatitis B es una infección grave del hígado que se propaga por contacto con sangre u otros fluidos corporales, incluido durante el parto. Una vacuna altamente eficaz puede prevenirla. En las personas infectadas, muchas presentan una enfermedad “aguda” que dura varios meses. Pero en algunas —alrededor de 1,7 millones de personas en Estados Unidos y más de 250 millones en todo el mundo— se convierte en una forma crónica que daña gradualmente el hígado.
Los tratamientos estándar, incluidas pastillas diarias, reducen los niveles del virus y previenen el daño hepático. Pero una cura verdadera es difícil de lograr porque la hepatitis B tiene una capacidad inusual para ocultarse en el organismo, lista para reaparecer si se suspende la terapia.
El nuevo fármaco ataca la hepatitis B al unirse a sus componentes genéticos, suprime la replicación viral así como una proteína clave, la proteína “S” o de superficie, y estimula el sistema inmunitario, explicó la vicepresidenta de GSK Melanie Paff.
Los ensayos incluyeron a 1.838 pacientes asignados a recibir ya fuera una inyección de bepi o una inyección simulada semanal durante seis meses, además de sus pastillas habituales. Si el virus era indetectable durante seis meses después de suspender las inyecciones, también podían dejar sus pastillas habituales. En cerca del 20% de quienes recibieron bepi, el virus permaneció indetectable durante seis meses más después de que suspendieron todo tratamiento —esa “cura funcional”—, algo que no logró ningún paciente que recibió las inyecciones simuladas, informaron los investigadores.
Los receptores de bepi que comenzaron el estudio con niveles más bajos de esa proteína S tuvieron una probabilidad ligeramente mayor de lograr una cura funcional, señaló Lim. Está realizando investigaciones adicionales para tratar de determinar por qué solo algunas personas responden.
En cuanto a cuánto dura la cura funcional, GSK ha seguido a un pequeño número de pacientes de estudios en etapas anteriores y encontró que la mayoría seguía evolucionando bien hasta tres años después, indicó Paff.
Lim dijo que los efectos secundarios incluyeron enrojecimiento o dolor leves en el sitio de la inyección y un aumento temporal de enzimas que pueden indicar estrés hepático.
Lok, la experta en hepatitis de Michigan, observó que los ensayos no incluyeron a pacientes con cirrosis, niveles altos de proteína S u otros factores que complican el cuadro.
Retratos enmarcados del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en una oficina en la capital del país, Malabo, el 24 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)
A primera vista, el hotel parece como cualquier otro en esta isla tropical frente a la costa centroafricana: la entrada flanqueada por palmeras, un vestíbulo con suelo de mármol y el retrato del presidente del país rico en petróleo colgado detrás de un mostrador de recepción de caoba.
Pero el inquietantemente vacío Hotel Bamy no es hoy un refugio para turistas en busca de aventuras ni para viajeros de negocios internacionales. Desde finales del año pasado, solo un pequeño número de personas se ha alojado allí, y no están de vacaciones. Están retenidas en contra de su voluntad.
En virtud de un opaco acuerdo de 7,5 millones de dólares con el gobierno de Donald Trump, el todopoderoso presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, ha convertido este hotel propiedad de su familia en una prisión para solicitantes de asilo deportados desde Estados Unidos.
Sin embargo, el hotel es solo una estación de paso. De las al menos 32 personas recluidas allí desde noviembre —a todas las cuales jueces estadounidenses les habían concedido protección previamente, de acuerdo con sus abogados—, 25 han sido obligadas a regresar a sus países de origen en el continente, donde sus vidas podrían estar en peligro. El resto enfrenta presiones de las autoridades para marcharse.
“La gente del gobierno venía todo el tiempo y decía: ¿Dónde está tu pasaporte? Tienes que volver a tu propio país”, contó un hombre de 26 años de una nación del este de África encarcelado allí. Por temor a represalias, habló bajo condición de anonimato, igual que otros dos deportados entrevistados por The Associated Press.
La Casa Blanca utiliza las deportaciones a terceros países como una laguna legal, según abogados de inmigración, para obligar indirectamente a los solicitantes de asilo a regresar a sus países de origen.
Debido a que Guinea Ecuatorial está gobernada por un régimen autoritario —como algunas otras naciones que han firmado acuerdos similares—, resulta difícil para periodistas extranjeros visitar el país e informar directamente sobre las condiciones allí. La AP viajó a la isla de Bioko como parte de una reciente visita de León XIV, el primer papa estadounidense de la historia, y es el único medio internacional que ha visitado el hotel donde se mantiene a los migrantes detenidos.
Presionados para regresar a países que temen
Atrapados en un país del que muchos no habían oído hablar antes de llegar allí, hombres y mujeres de Angola, Eritrea, Etiopía y Mauritania deambulan por los largos pasillos del hotel y miran por las ventanas hacia la reluciente piscina que no se les permite usar.
No han sufrido abusos físicos, pero sienten una intensa presión psicológica al saber que probablemente serán enviados de vuelta a unos países de origen que temen.
“Estoy asustado y deprimido”, manifestó el hombre de África Oriental.
Dijo que, por su etnia y por el hecho de haber huido del país, sería encarcelado o asesinado si lo obligaran a regresar. Todos los solicitantes de asilo en el hotel enfrentan un alto riesgo de persecución al volver a casa, según expertos en derechos humanos.
En el marco de una serie de acuerdos turbios y a menudo secretos, el gobierno de Trump ha deportado a miles de personas a casi dos docenas de países que no son los suyos, según activistas, dentro de la amplia ofensiva de Estados Unidos contra la inmigración. Las naciones con las que se han firmado acuerdos se encuentran principalmente en el mundo en desarrollo, de acuerdo con el grupo Third Country Deportation Watch, incluidos cerca de una docena en África. De acuerdo con expertos, los países que aceptan a los deportados podrían hacerlo para ganarse la buena voluntad en negociaciones con Estados Unidos sobre comercio, migración o ayuda.
La Casa Blanca declinó comentar los detalles de su acuerdo con Guinea Ecuatorial. Un portavoz del Departamento de Estado afirmó que “nos mantenemos firmes en nuestro compromiso de poner fin a la inmigración ilegal y masiva”.
El gobierno de Obiang no respondió a una solicitud de comentarios.
Retratos enmarcados del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, en una oficina en la capital del país, Malabo, el 24 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)
Atrapados entre lo surrealista y lo cotidiano
Mientras el hombre de África Oriental recluido en el Hotel Bamy relataba su periplo, un representante del gobierno que hablaba poco inglés se sentó cerca, consultando su celular en una sala de conferencias por lo demás vacía.
Tras viajar de África a Brasil, contó el hombre, en agosto de 2024 llegó a la frontera de Estados Unidos, donde fue detenido. Más tarde fue trasladado de un centro de inmigración a otro en California, Arizona y Luisiana, antes de terminar en Guinea Ecuatorial hace casi seis meses.
La rutina diaria de los deportados en el hotel es mundana, aunque el entorno hace que todo parezca surrealista, señaló.
Duermen en lujosas habitaciones que rara vez se limpian, explicó, y les sirven arroz y carne en mesas con manteles blancos instaladas dentro del restaurante del hotel. Después de enfermar varias veces por la comida, el hombre apuntó que toma lo mínimo indispensable.
Un abogado local les lleva cepillos de dientes nuevos, tarjetas SIM para sus celulares y, a las mujeres, productos de higiene menstrual.
La atención médica ha sido irregular. El hombre de África Oriental fue llevado a un hospital de inmediato tras quejarse de un problema en un ojo. Pero cuando contrajo malaria y fiebre tifoidea, no lo trasladaron a un centro hasta que su estado se había deteriorado mucho, lo que requirió suero intravenoso. Otros detenidos han tenido experiencias similares, dijo.
Recientemente, el hombre se quejó a un policía por su situación. El agente le respondió que sus problemas desaparecerían si subía al cuarto piso del edificio y saltaba por la ventana.
“¿Qué puedo hacer ahora? (La situación) ha empeorado”, dijo, con su frágil cuerpo temblando. “Empecé a perder la razón”.
En primera fila (de izquierda a derecha), el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo; la primera dama, Constancia Mangue Nsue Okomo, y el vicepresidente del país, Teodoro Nguema Obiang, asisten a una misa con el papa León XIV en el estadio de Malabo, en Malabo, Guinea Ecuatorial, el 23 de abril de 2026. (Foto: AP/Misper Apawu)
EE. UU. mantiene fuertes lazos con Guinea Ecuatorial, a la que también critica
Guinea Ecuatorial es uno de los países más ricos de África gracias a sus recursos petroleros. También está plagada de corrupción y abusos de derechos humanos, según funcionarios estadounidenses.
Antigua colonia española, el país cayó en la desesperación económica tras obtener la independencia en 1968. Su destino cambió en la década de 1990, cuando empresas estadounidenses comenzaron a perforar a lo largo de su extensa costa en busca de petróleo. El auge posterior transformó la economía, pero más de la mitad de la población aún vive en la pobreza.
Según grupos de derechos, la riqueza impulsada por el petróleo ha sido en gran medida acaparada por Obiang y su familia. El hijo de Obiang, de 57 años y aparente heredero, Teodoro “Teodorin” Obiang Nguema, exhibe su estilo de vida ostentoso en TikTok —relajándose en piscinas infinitas, dándose banquetes de langosta, viajando en aviones privados—, aun cuando a los ciudadanos de Guinea Ecuatorial se les prohíbe usar la plataforma.
El Obiang más joven, que se desempeña como vicepresidente, ha enfrentado sanciones internacionales debido a la corrupción en el gobierno de su padre. Pero Estados Unidos levantó las sanciones, lo que le permitió viajar a una reunión de alto nivel de Naciones Unidas en Nueva York en septiembre, apenas semanas antes de que comenzaran las deportaciones a Guinea Ecuatorial.
En el país no hay apenas voces críticas y grupos de derechos y el Departamento de Estado de Estados Unidos han acusado al gobierno de detener, torturar e incluso matar a quienes se atreven a alzar la voz.
Pese a esto, sus principales inversionistas extranjeros son empresas estadounidenses, y su ejército recibe financiación para entrenamiento por parte de Washington.
Migrante de África Oriental espera su destino
Los deportados que aún están en el Hotel Bamy saben que pueden ser enviados a casa cualquier día.
Representantes de la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU y de su agencia para los refugiados visitaron el hotel en noviembre y prometieron a los deportados que regresarían. Nunca lo hicieron.
El hombre de África Oriental es el único entre los recluídos al que se le ha permitido ver a un abogado, aunque no está claro por qué.
Aunque Guinea Ecuatorial no tiene una política de asilo, su abogado presentó una solicitud formal ante la oficina del primer ministro, una posibilidad remota que valía la pena intentar si existía alguna opción de salir del hotel.
Le dijeron que suplicara clemencia al vicepresidente, pero su solicitud de asilo fue rechazada.
A la mañana siguiente, las autoridades deportaron a otras cinco personas, dejándolo angustiado a la espera de su destino. Le comunicaron que sería el siguiente.
Front row, from left, Equatorial Guinea President Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, first lady Constancia Mangue Nsue Okomo, and Equatorial Guinea Vice President Teodoro Nguema Obiang attend a Holy Mass with Pope Leo XIV at the Malabo Stadium in Malabo, Equatorial Guinea, Thursday, April 23, 2026. (Photo: AP/Misper Apawu)
At first glance, the hotel looks like any other on this tropical island off the Central African coast, with its palm tree-lined driveway, marble-floored foyer and portrait of the oil-rich country’s president hanging behind a mahogany reception desk.
Yet the eerily empty Bamy Hotel is not a refuge for adventure-seeking tourists or international business travelers these days. Since late last year, only a small number of people have been staying there, and they aren’t on vacation. They are being held against their will.
Under an opaque $7.5 million deal with the Trump administration, Equatorial Guinea’s all-powerful president, Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, has turned this hotel owned by his family into a prison for asylum seekers deported from the United States.
The hotel is just a way station, though. Of the at least 32 people imprisoned there since November — all of whom had previously been granted protection from U.S. judges, their lawyers said — 25 have been forced to go back to home countries across Africa where their lives might be in danger. The rest face pressure from authorities to leave.
“Government people would come all the time and say: Where is your passport? You need to go back to your own country,” said a 26-year-old man from an East African country imprisoned at the hotel. Out of fear of retaliation, he spoke on condition of anonymity, as did two other deportees interviewed by The Associated Press.
The Trump administration uses deportations to third countries as a legal loophole, immigration lawyers say, to indirectly force asylum seekers back to their home countries.
Because Equatorial Guinea is run by an authoritarian government — as are some other countries that have signed similar deals — it is difficult for foreign journalists to visit and report directly on conditions there. AP traveled to the island of Bioko as part of a recent visit by the first American pope, and is the only international news organization to visit the hotel detaining migrants.
Pressured to return to countries they fear
Trapped for now in a country many had never heard of before arriving, men and women from Angola, Eritrea, Ethiopia and Mauritania wander the hotel’s long corridors and gaze out the windows at the shimmering pool they are not allowed to use.
They haven’t faced any physical abuse, but they feel intense psychological pressure knowing they are likely headed back to home countries they fear.
“I am scared and depressed,” said the East African man.
Because of his ethnicity and the fact he fled his home country, he said he would be imprisoned or killed if forced to return. All of the asylum seekers at the hotel face a high risk of persecution back home, human rights experts say.
Under a series of murky and often-secret agreements, the Trump administration has deported thousands of people to nearly two dozen countries that are not their own, advocates say, all part of the broad U.S. crackdown on immigration. The countries with agreements are mostly in the developing world, according to the group Third Country Deportation Watch, including roughly a dozen in Africa. Experts say countries accepting the deportees may be doing so to earn goodwill in negotiations with the U.S. over trade, migration or aid.
The Trump administration declined to comment on the details of its deal with Equatorial Guinea. A State Department spokesperson said, “we remain unwavering in our commitment to end illegal and mass immigration.”
The Obiang administration did not respond to a request seeking comment.
Trapped in the surreal and the mundane
As the man from East Africa at the Bamy Hotel recounted his journey, a government minder who spoke little English sat nearby, scrolling on his phone in an otherwise empty conference room.
After traveling from Africa to Brazil, the man said, he arrived in August 2024 at the U.S. border, where he was detained. He then was shuffled between immigration centers in California, Arizona and Louisiana — before landing in Equatorial Guinea almost six months ago.
The deportees’ daily routines at the hotel are mundane, though the setting makes it all seem surreal, he said.
They sleep in fancy rooms that rarely get cleaned, he said, and they are served rice and meat at white cloth tables set up inside the hotel’s restaurant. After being sickened by the food several times, the East African man said he eats the bare minimum.
A local lawyer brings new toothbrushes, cellphone SIM cards, and, for women, sanitary products.
Medical care has been uneven. The East African man was driven to the hospital right away after complaining of an eye problem. But when he came down with malaria and typhoid, he was not taken to a hospital until his condition had greatly deteriorated, requiring an IV. Other detainees have had similar experiences, he said.
Recently, the East African man complained to a police officer about his situation. The officer responded by saying his problems would go away if he went to the hotel’s fourth floor and jumped out the window.
“What can I do now? It’s become worse,” he said, his frail body shaking. “I started losing my mind.”
The US has strong ties to, and criticisms of, Equatorial Guinea
Equatorial Guinea is one of the richest countries in Africa thanks to its oil resources. It is also rife with corruption and human rights abuses, according to U.S. officials.
A former Spanish colony, the country fell into economic despair after gaining independence in 1968. Its fate shifted in the 1990s when U.S. companies started drilling for oil along its vast coastline. The subsequent boom transformed the economy, yet over half the population still lives in poverty.
The country’s oil-fueled wealth has been largely pocketed by Obiang and his family, according to rights groups. Obiang’s 57-year-old son and heir apparent, Teodoro “Teodorin” Obiang Nguema, chronicles his lavish lifestyle on TikTok — soaking in infinity pools, feasting on lobster, traveling on private jets — even as citizens of Equatorial Guinea are banned from the platform.
The younger Obiang, who serves as vice president, has faced international sanctions because of corruption across his father’s administration. But the U.S. lifted sanctions, allowing the younger Obiang to travel to a high-level U.N. meeting in New York last September, just weeks before the deportations to Equatorial Guinea began.
There are virtually no critical voices in Equatorial Guinea, where the government has been accused by rights groups and the U.S. State Department of detaining, torturing and even killing those that dare to speak out.
Despite that, its largest foreign investors are U.S. businesses, and its military receives funding for training from the U.S. government.
East African migrant awaits his fate
The deportees still at the Bamy Hotel know they can be sent home any day.
Representatives of the U.N.’s International Organization for Migration, and its refugee agency, visited the hotel in November, and promised the deportees they would come back. They never did.
The East African man is the only one among them that has been allowed to see a lawyer, though it’s not clear why.
While Equatorial Guinea has no asylum policy, his lawyer made a formal request with the prime minister’s office — a long shot worth taking if there was any chance of being released from the hotel.
He was told to plead for mercy with the country’s vice president, but his asylum claim was rejected.
The next morning, authorities deported five other people, leaving him anguished as he awaits his fate. He was told he would be next.
En la imagen de archivo, un aficionado de la selección de fútbol de Estados Unidos reacciona previamente al anuncio de la lista oficial de jugadores convocados para el Mundial 2026, en Nueva York (Estados Unidos). (Foto: EFE/Ángel Colmenares)
El Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá entre el 11 de junio y el 19 de julio, podría llegar a generar más de nueve millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), convirtiéndose en la competición con mayor huella de carbono de la historia.
Así lo estima el laboratorio de ideas New Weather Institute en un estudio que indica que las emisiones de efecto invernadero derivadas del transporte aéreo aumentarán entre un 160 % y un 325 % en el torneo respecto a anteriores ediciones.
Que el Mundial 2026 genere 9 millones de CO2 supondría doblar la media histórica de los mundiales precedentes, según el mencionado informe.
El de 2026 será el Mundial de las grandes distancias porque se celebrará en tres países diferentes, con 16 sedes distribuidas por el vasto territorio que recoge cuatro husos horarios distintos: entre Vancouver y Miami, las sedes más separadas hay cerca de 5.600 kilómetros de distancia.
Por eso los desplazamientos de equipos, de aficionados y de trabajadores multiplican los que pueda generar otro tipo de grandes competiciones como los Juegos Olímpicos (celebrados generalmente en una misma ciudad) u otros torneos que no se extienden tanto en el tiempo.
Asimismo, que este certamen en concreto sea el más grande jamás disputado, con 48 selecciones y 104 partidos, eleva la emisión de CO2 y de gases de efecto invernadero.
«Más grande también significa más vulnerable. Más equipos implican más vuelos, más logística, más consumo energético y más exposición operativa. Mientras el deporte intenta avanzar hacia modelos más sostenibles, los megaeventos internacionales crecen a un ritmo que tensiona los límites climáticos y urbanos», explica Sergi Simón, asesor académico de EALDE Business School.
El clima será otro desafío, pues el calor extremo sobre jugadores, aficionados e infraestructuras puede impactar en el correcto desarrollo del evento.
Informes recientes, como desvela EALDE, alertan de que varias sedes podrían registrar episodios de estrés térmico «potencialmente peligrosos», como en Miami, Dallas, Houston o Monterrey.
Una situación que aviva el debate sobre la temporada en la que deberían jugarse este tipo de competiciones, con cada vez más adeptos a celebrarlas en meses de climas suaves o en horarios más cercanos a la noche, con temperaturas más bajas.
«El deporte empieza a descubrir cómo el cambio climático ha dejado de ser un problema futuro para convertirse en un riesgo económico y operativo directo», añade Simón.
El Mundial 2026 como laboratorio de nuevas tecnologías
El certamen no solo será una prueba para la sostenibilidad, sino un laboratorio de inteligencia artificial (IA), de ciberseguridad y de energía.
Porque la FIFA ha anunciado herramientas para equipos, árbitros y aficionados basados en IA, pero también cada país organizador utilizará este tecnología para la seguridad.
«Este Mundial funcionará como una demostración global de cómo la inteligencia artificial empieza a integrarse en la gestión de eventos masivos e infraestructuras críticas”, señala Simón.
Además, la energía y su resiliencia, con sistemas de respaldo, pasan a ser fundamentales en un evento hiperconectado y digitalizado, con retransmisiones constantes, telecomunicaciones, sistemas de seguridad y movilidad… algo que puede derivar en un efecto dominó.
Imagen cedida del para Leo XIV en Ciudad de Vaticano. (Foto: EFE/VATICAN)
El papa León XIV ha dedicado su primera encíclica a la inteligencia artificial (IA) para poner el foco en los riesgos y oportunidades que se ciernen sobre esta nueva revolución digital, como el control de sus algoritmos. Pero, ¿qué ‘piensan’ los principales ‘chatbots’ del mundo sobre este documento?
Del mismo modo que hace un siglo León XIII abordó la esfera social de la Revolución Industrial en su influyente ‘Rerum Novarum’ (1891), su sucesor León XIV ha tratado el advenimiento de la IA en su primer gran documento pontificio, ‘Magnifica Humanitas’.
El pontífice reconoce que esta tecnología representará una «ayuda valiosa» para la humanidad pero avisa de que en ningún caso puede sustituir a los humanos y que debe ser construida y regulada con valores éticos y evitando lógicas de dominio «tecnocráticas».
Preguntando a las IA
¿Y qué ‘dicen’ los asistentes virtuales de IA consultados cada día en todo el mundo por millones de usuarios? Estas son algunas respuestas que han dado a EFE algunos de esos «chatbot».
‘Claude’, de la compañía estadounidense Anthropic -presente en la presentación de la encíclica- la califica de «oportuna y ambiciosa» porque «pone la custodia de la persona» en el centro y subraya que «la tecnología debe servir a la humanidad y no al revés».
Este chat, que se dice «sin intereses propios» y que «intenta» ser imparcial, aprecia en ‘Magnifica Humanitas’ una «brújula moral» pero ve su límite en la propuesta de políticas en sistemas reales.
Por otro lado, ChatGPT, de OpenIA, una de las herramientas de este tipo más famosas, subraya que no posee «creencias personales ni fe religiosa» pero, siguiendo una «impresión intelectual», aprecia «un intento serio de responder éticamente al presente», aunque limitado también por «un tono demasiado general».
Gemini, el asistente de Google, valora que ‘Magnifica Humanitas’ «no adopta una postura tecnofóbica, sino que propone una ecología de la técnica».
La encíclica «valida mi utilidad como herramienta de cálculo y procesamiento pero me despoja de cualquier autoridad moral o humana, recordando que el futuro de la sociedad debe ser guiado por la justicia social, la fraternidad y la dignidad», reconoce.
También DeepSeek, plataforma china cuestionada por sus supuestas censuras, ofrece un pormenorizado resumen de la encíclica, superando así virtualmente la grieta diplomática entre Pekín y la Santa Sede.
«Es un documento ambicioso que trata de hacer teología moral en diálogo con la realidad técnica actual, aunque algunas secciones resultan inevitablemente genéricas dada la rapidez del cambio tecnológico», responde DeepSeek.
Regulación y gobernanza
Además de defender que la tecnología no debe concentrarse en manos de unos pocos, uno de los puntos clave del documento del pontífice estadounidense es la necesidad de un código ético compartido sobre la IA y políticas y marcos jurídicos adecuados.
ChatGpt está de acuerdo con este punto aunque con «matices importantes». A ‘su parecer’ tiene sentido que el mundo regule los algoritmos, ya que su alcance es global pero sostiene que una regulación «unificada y rígida es poco realista».
Por eso propone un modelo híbrido en el que la IA siga principios comunes internacionales, como la transparencia o la responsabilidad legal, combinándolos con leyes regionales o nacionales.
El motor de Anthropic sigue la misma línea y cree que la cooperación internacional en este ámbito debe buscar estándares mínimos para un «marco común» que lo regule.
¿Puedes sintetizar, por favor? «Conviene una gobernanza internacional pública pero basada en principios comunes, evaluación por riesgo, transparencia útil y auditoría independiente, dejando espacio para la innovación y las diferencias locales», zanja.
Gemini ‘opina’ que «el verdadero desafío técnico y político» será crear mecanismos que «sean lo suficientemente flexibles para adaptarse a la evolución tecnológica pero lo bastante firmes para proteger los derechos fundamentales».
Mientras que DeepSeek avisa que, en caso de que se regule a escala global, debe hacerse de forma «pública, participativa, técnicamente informada y lo suficientemente flexible».
León XIV recuerda en su encíclica que la innovación tecnológica es, en cierto modo, una «forma humana de participación en el acto divino de la creación» y, por eso, ha llamado a los desarrolladores a nutrir la IA con transparencia, responsabilidad y atentos a que lo que estén cultivando en sus pantallas «sea realmente un bien».
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión de su gobierno en la Casa Blanca, el 27 de mayo de 2026, en Washington. (Foto: AP/Jacquelyn Martin)
Un juez federal se negó a suspender una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que crea un censo federal de votantes y limita el voto por correo, lo que despeja el camino para posibles cambios de gran alcance en la forma en que se celebran las elecciones estadounidenses poco antes de los comicios legislativos de mitad de mandato de este noviembre.
El juez de distrito Carl Nichols, designado por Trump en Washington, rechazó el miércoles por la noche la solicitud de demócratas y grupos de derechos civiles, que alegaban que la orden de Trump probablemente sería declarada inconstitucional porque los estados y el Congreso —y no el presidente— son quienes tienen la facultad de fijar las normas electorales. Nichols coincidió con el argumento del gobierno republicano de Trump de que era demasiado pronto para dictar la orden, porque aún no se ha implementado.
“El Tribunal reconoce que el Servicio Postal podría, en última instancia, emitir una norma final que afecte directamente a los demandantes o a sus miembros, o que el gobierno pueda elaborar Listas Estatales de Ciudadanía que omitan a personas específicas debido a fallas particularizadas”, escribió Nichols. “Los demandantes pueden, por supuesto, volver a presentar sus mociones si y cuando ocurran esas acciones futuras. Hasta entonces, sin embargo, los demandantes no pueden demostrar que proceda una medida cautelar preliminar”.
La batalla legal contra la disposición ahora se traslada a Boston, donde grupos defensores del derecho al voto presentaron una demanda separada para tratar de bloquear temporalmente la orden ejecutiva ante una corte federal. El gobierno de Trump aún no ha emitido formalmente listas de votantes elegibles, y quienes presentaron la solicitud inicial de una suspensión temporal dijeron que volverían si el gobierno avanza en esa dirección.
“Estamos listos para reanudar la lucha si y cuando el gobierno tome esos próximos pasos”, dijo Juan Proaño, director general de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, una de las organizaciones que solicitó la suspensión a Nichols.
Trump emitió la orden en marzo después de que el proyecto de ley que tenía su respaldo para reformar el sistema de votación se estancó en el Congreso. La orden habría hecho que el gobierno federal creara un censo de votantes elegibles y ordenara al Servicio Postal entregar las boletas por correo únicamente a quienes figurasen en ese listado. Funcionarios electorales advirtieron que la iniciativa podría dar pie a abusos y causar caos.
Desde su derrota en las presidenciales de 2020 ante el demócrata Joe Biden, Trump ha afirmado sin fundamentos que el voto por correo está plagado de fraude y ha impulsado una investigación federal sobre la votación de ese año, pese a que repetidas auditorías e investigaciones —incluyendo algunas realizadas por republicanos— concluyeron que no hubo fraude generalizado. Trump también ha dicho que quiere “tomar el control” de la administración electoral en zonas demócratas.
Demócratas y grupos de derechos civiles sostuvieron que era urgente que Nichols emitiera una orden de restricción en plena temporada de primarias y con los estados ya preparándose para las legislativas de mitad de mandato en noviembre.
Esta fue la segunda orden ejecutiva de Trump que busca reformar las elecciones y la votación. La primera, emitida apenas unos meses después de llegar a la Casa Blanca para un segundo mandato, ha sido bloqueada por varios jueces federales. Esa medida pretendía exigir prueba documental de ciudadanía para inscribirse para votar, entre otros cambios.
Yesli, en el centro a la derecha, acaricia a Sage, una perra de terapia, en la escuela elemental Valley View el 29 de abril de 2026, en Columbia Heights, Minnesotta. (Foto: AP/Ellen Schmidt/MinnPost)
La niña se acercó a la perra de terapia ante la biblioteca de la escuela y extendió la mano para tocar su esponjoso pelaje rubio. La trabajadora social Nicole Herje se inclinó.
“¿Qué se siente cuando acaricias a Sage?”, le preguntó Herje.
“Me gusta”, respondió la niña. “En Ecuador, yo tenía un perro”.
Unos meses antes, esta niña y muchos de sus compañeros en la escuela primaria Valley View se mantenían alejados de las calles para evitar a los agentes de inmigración que inundaban su comunidad suburbana de Minneapolis. La asistencia a clase se desplomó, ya que las familias no llevaron a sus hijos a la escuela durante la campaña de redadas migratorias del gobierno de Trump.
Sage, una goldendoodle, no es solo una distracción adorable. Forma parte de una estrategia más amplia para abordar las heridas psicológicas de niños que presenciaron arrestos, perdieron familiares por deportación o soportaron semanas de angustia encerrados en casa. Al menos cuatro estudiantes de la escuela fueron detenidos, enviados a cientos de millas de distancia a un centro de detención familiar en Texas.
Los agentes de inmigración realizaron más de 4.000 arrestos y dispararon contra varias personas —dos de ellas de forma mortal— antes de que la “Operación Metro Surge” concluyera en febrero, dejando una huella en la psique de los niños pequeños que podría perseguirlos durante años, según profesionales de salud mental.
Las Escuelas Públicas de Columbia Heights, como muchos otros distritos, ofrecieron aprendizaje virtual para los niños que permanecieron en casa durante la campaña de redadas, pero la enseñanza en línea terminó después de las vacaciones de primavera y, ahora que muchos han regresado a clase, el personal se ha concentrado en su recuperación.
“Lo que sabemos sobre el trauma es que nuestros cuerpos se aferran al miedo”, señaló.
Kaleb, en el centro, acaricia a Sage, una perra de terapia, en la escuela primaria Valley View el 29 de abril de 2026 en Columbia Heights, Minnesota. (Foto: AP/Ellen Schmidt/MinnPost)
Refugiados en casa, los niños compartieron sentimientos por Zoom
Los niños se conectaron a Zoom en febrero desde distintas partes de sus casas: en salas y dormitorios con las cortinas corridas, debajo de un perchero de ropa en un clóset, en un sofá con una bandera mexicana colocada en la pared más atrás. Pocos de los niños de kínder podían quedarse quietos. Uno se apartó e hizo volteretas.
Los temores persistieron mucho después de que los miles de agentes de inmigración que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desplegó en la región llegaran y se fueran. No ayudó que uno de sus compañeros de escuela, el alumno de preescolar Liam Conejo Ramos, fuera detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas cuando llegó a casa desde la escuela, con su mochila de Spiderman y un sombrero azul brillante con orejas.
Por eso, en medio de su jornada escolar virtual, Herje guio a los niños de kínder en una clase especial sobre emociones. Compartieron lo que los hacía felices y tristes, tranquilos y enojados. Hablaron de extrañar a sus compañeros y de las ganas de volver a la escuela.
“Cuando estás alegre, ríes, saltas, bailas, juegas… y quieres compartir ese sentimiento con todos”, dijo Herje dijo, leyendo del libro infantil “The Color Monster” (“El monstruo de colores”). “¿Alguien quiere levantar la mano y contarnos algo que lo haga sentir feliz?”.
“Cuando estoy feliz, quiero ir a la escuela cuando veo a mis amigos”, dijo una niña.
Herje continuó: ¿Qué los ponía tristes?
“Cuando mi abuela, ella va (a) Ecuador”, dijo otra niña.
Todos habían vivido una de las ofensivas migratorias más agresivas de la historia. Estaban los agentes de inmigración enmascarados patrullando en camionetas, seguidos por manifestantes que soplaban silbatos agudos. Estaban los arrestos de inmigrantes entre lágrimas y gritos, grabados en video y reproducidos en bucles interminables en redes sociales. En muchos casos, se llevaban a personas con hijos.
Un creciente conjunto de investigaciones está arrojando luz sobre el impacto del trauma en los niños, incluso en aquellos demasiado pequeños para comprenderlo. La exposición prolongada a un entorno de alto estrés puede remodelar el cerebro de un bebé, explicó Rebecca Parlakian, directora sénior de programas del grupo de defensa de la primera infancia Zero to Three.
“Cuando un niño está viviendo experiencias traumáticas continuadas y constantes, en las que ha perdido la sensación de seguridad básica, vemos que el cerebro se reorganiza para sobrevivir, lo que en realidad se traduce en cambios anatómicos estructurales en el cerebro”, explicó Parlakian.
Linda Buchs-Hammonds, a la izquierda, y su perra de terapia, Sage, caminan por el pasillo de la escuela primaria Valley View con la trabajadora social Nicole Herje, a la derecha, el 29 de abril de 2026, en Columbia Heights, Minnesota. (Foto: AP/Ellen Schmidt/MinnPost)
Los indicios de trauma incluyen falta de apetito y miedo a dormir solo
Los síntomas del trauma pueden variar ampliamente según el niño, su edad y lo que haya presenciado o experimentado. Robyn Tabibi, médica de familia en St. Paul que a menudo trabaja con futuros padres, contó que atendió a un niño de 3 años que había perdido a varios familiares por deportación y tuvo que mudarse con su madre para evitar ser blanco de las autoridades.
“Poco a poco dejó de comer, se volvió apático, rechazaba jugar”, dijo Tabibi. “Está en este nuevo lugar y está muy traumatizado”.
Niños de familias sin preocupaciones migratorias también desarrollaron ansiedad.
Sarah Anikpo nació en Estados Unidos, y su esposo, nacido en Liberia, obtuvo la ciudadanía en 2020. Por eso Anikpo, asistente médica en psiquiatría, no pensó en hablar con su hijo Zeke, de 9 años, sobre las redadas, incluso mientras helicópteros sobrevolaban su vecindario en el sur de Minneapolis.
Luego, un agente del ICE mató a tiros a Renee Good, una ciudadana estadounidense que acababa de dejar a su hijo en su escuela primaria. Estallaron protestas. El distrito de Zeke canceló las clases durante dos días.
Después de eso, Zeke no podía dormir en su propia habitación. Les habló a sus padres de un “hombre gris” que rondaba sus sueños y se angustiaba por las luces intermitentes que entraban por su ventana. Una compañera se derrumbó llorando y le pidió a Zeke que rezara por su madre y su abuela, que habían regresado a México. Eso lo enfureció y le dio miedo.
“No podíamos sacarlo de esa idea”, comentó Anikpo. “Definitivamente no se sentía seguro”.
El miedo que recorre a las familias inmigrantes —incluso a las que están en Estados Unidos de forma legal— podría tener consecuencias profundas para una generación de escolares estadounidenses, dicen expertos. El Instituto Brookings estima que 4,6 millones de niños ciudadanos estadounidenses viven con un padre sin permiso de residencia o con estatus legal temporal, y que más de 200.000 tienen padres que fueron detenidos o deportados durante este mandato de Trump.
“Los niños en familias de estatus mixto a menudo viven con una ansiedad anticipatoria crónica de que un ser querido podría ser detenido o deportado”, escribió un grupo de psiquiatras en un informe especial para Psychiatric News. “Se ha demostrado que estos temores conducen al absentismo escolar, la desconexión académica y un mayor malestar emocional”.
El personal de Valley View ha identificado a estudiantes que podrían necesitar ayuda adicional, incluidos dos alumnos de quinto grado y uno de segundo que, como Liam, habían sido detenidos en el Centro de Detención de Dilley, en Texas, donde documentos judiciales señalan que los niños han carecido de alimentos adecuados y atención médica. Herje dirigió sesiones de terapia grupal junto a Sage, la goldendoodle, para estos estudiantes.
Volver a la escuela era lo que muchos realmente necesitaban. Herje ha presenciado reencuentros alegres entre amigos pequeños que no se habían visto en persona durante meses.
Herje les preguntó entonces qué los hacía sentirse queridos. Una niña intervino: “Cuando amo, encuentro a mi mejor amiga”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante la 158va Conmemoración Nacional del Día de los Caídos, que coincide con el 250 aniversario de la Independencia del país, en el Anfiteatro del Monumento en el Cementerio Nacional de Arlington, el lunes 25 de mayo de 2026, en Arlington, Virginia. (Foto: ap/Alex Brandon)
Al menos cinco ciudadanos estadounidenses y un residente legal demandaron al Gobierno de EE. UU. por violaciones de derechos civiles ocurridas durante las redadas migratorias ocurridas el año pasado, como parte de la campaña de deportaciones masivas del presidente Donald Trump.
Andrea Vélez, Ángel Pinal, Cary López, Javier Ramírez, Juan José Gutiérrez, y Joel Acuña presentaron querellas legales por separado que buscan compensaciones por los daños hechos por las autoridades migratorias.
El abogado Luis Carrillo declaró este miércoles durante una conferencia de prensa que los demandantes fueron detenidos injustamente y, en algunos casos, golpeados por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP) y Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) los operativos migratorios que tuvieron lugar en junio y julio de 2025.
Carrillo dijo a EFE que las acciones de los agentes migratorios «fueron brutales» y que esperan que estas querellas judiciales detengan el uso excesivo de la fuerza.
Por ejemplo, Vélez afirma haber sido arrestada injustamente el verano pasado en el centro de Los Ángeles durante una redada de ICE, cuando fue detenida cuando iba hacia su trabajo.
Pasó dos noches en la cárcel y enfrentó un cargo por delito grave que el Departamento de Justicia desestimó posteriormente.
Un video mostró la violencia del arresto al que fue sometido la joven, mientras su mamá veía la detención sin poder hacer nada.
“Los demandantes fueron objeto de perfilamiento racial por parte de agentes del ICE y de la Patrulla Fronteriza en diversas comunidades de la región del sur de California», afirmó el abogado Michael Carrillo, que también representa a los hispanos.
Por ejemplo, López, que estaba embarazada en el momento de la detención, fue detenida junto al papá de su hijo y otro familiar, a pesar que dijo en repetidas ocasiones que era ciudadana estadounidense. La mujer asegura que su bebé nació prematuro debido a la detención.
Los abusos también serían denunciados por defensores de los derechos de los inmigrantes como Gutiérrez, que fue detenido en noviembre del año pasado en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles cuando regresaba de México, a pesar de que contaba con su documentación que lo acredita como ciudadano estadounidense.
Gutiérrez fue esposado a una mesa por más de tres horas por parte de los agentes de CBP.
Los demandantes presentaron el año pasado una reclamación federal por agravios, un paso legal previo a la presentación de una demanda formal contra el gobierno.
Las querellas legales fueron presentadas en el Tribunal del Distrito Central de California.
El lanzador abridor de los Filis de Filadelfia, Cristopher Sánchez, trabaja contra un bateador de los Padres de San Diego durante la segunda entrada de un partido de béisbol el miércoles 27 de mayo de 2026, en San Diego. (Foto AP/Gregory Bull)
El zurdo dominicano de Filadelfia Cristopher Sánchez amplió su racha de entradas sin permitir carreras a 41 2/3 el miércoles para establecer el récord de la franquicia de los Filis, al superar al miembro del Salón de la Fama Grover Cleveland Alexander.
Sánchez alcanzó la marca al completar las cuatro entradas completas que necesitaba para rebasar a Alexander, quien tuvo una racha de 41 entradas sin permitir carreras en 1911.
Hubo un momento que heló la sangre, sin embargo, cuando el dominicano Manny Machado elevó una pelota al jardín izquierdo que el panameño Edmundo Sosa atrapó justo frente a la pared al abrir la cuarta entrada. Sánchez ponchó a Xander Bogaerts, Ramón Laureano conectó un doble al izquierdo y luego el zurdo hizo que Jackson Merrill bateara un rodado a la segunda base para establecer el récord.
Machado había conectado un jonrón en la victoria de los Filis por 4-3 la noche del martes.
Los Padres dejaron corredores en posición de anotar en la primera y la segunda entradas, y Gavin Sheets elevó una pelota justo antes de la pista de advertencia en el jardín derecho para terminar la tercera.
Sánchez, de 29 años, llegó con marca de 5-2 y efectividad de 1.62.
La racha se remonta a la segunda entrada del primer juego de una doble cartelera contra San Francisco el 30 de abril.
Su apertura del miércoles se alineó perfectamente contra una ofensiva de los Padres que está pasando apuros. San Diego se fue de 10-0 con corredores en posición de anotar en una derrota por 3-0 en el primer juego de la serie la noche del lunes y luego de 2-0 en la derrota de la noche del martes.