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«Va a ser peor de lo que está ahorita», desánimo entre migrantes tras victoria de Trump

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Migrantes hacen fila en estaciones migratorias este jueves, en Tapachula (México). EFE/Juan Manuel Blanco

Tapachula (México).- Migrantes y activistas en la frontera sur de México, en el estado de Chiapas, prevén que el triunfo en las elecciones de Estados Unidos del candidato republicano, Donald Trump, quien ha prometido endurecer las medidas migratorias, pueda agudizar la crisis que vive la región y piden al Gobierno mexicano ayuda y protección de sus derechos ante las amenazas del magnate neoyorquino.

En Tapachula, principal urbe de la migración irregular en la frontera sur, Carlos Roberto Marx, activista en derechos humanos de manera independiente, consideró que el endurecer las leyes por parte de Donald Trump va favorecer a los narcotraficantes y traficantes de personas porque van a poder cobrar más para llevar a un migrante a la frontera.

“Yo pienso que es lo que va pasar. Sí va a volverse la crisis migratoria, va a ser peor que la que está ahorita por la misma situación; van a estar endurecidas las leyes en Estados Unidos y no va poder irse la gente libremente”, apuntó Marx a EFE.

Miles de personas desplazadas siguen llegando a México cada día, y entre enero y julio de 2024, hubo más de 700.000 detenciones de personas en movimiento, según el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas en inglés).

Es el caso de Rene García Salvador, migrante de El Salvador, se mostró más cauteloso a la espera de ver los anuncios oficiales y si Trump, quien ya fue presidente entre 2017 y 2021, avanza con sus planes más controvertidos como el cierre de la frontera y las deportaciones masivas.

“Vamos a ver cuáles son los cambios migratorios y las reformas que él está exigiendo, él dice que no quiere criminales, en cierta manera tiene razón, porque mucha gente no llega a trabajar o aportar, sino que llegan a ser una carga y en ese aspecto le doy toda la razón, pero que provea los medios para legalizar a la gente que va contribuir a la sociedad, eso es lo que sugerimos a la gente que vamos a llegar allá”, aseguró García.

Otra de las historias es la de Richard Mujica, originario de Colombia, quien dice haberse quedado a la deriva en Tapachula, luego de enterarse de la victoria del republicano, por lo que tiene temor de las deportaciones masivas, pero a pesar de eso, seguirá con su intención de cruzar a México para apresurar el paso a pesar de los riesgos para llegar a Estados Unidos.

“Nos va fregar la vida – subrayó – ya no haremos el intento de pasar, y ya han salido las noticias de que van a hacer la deportación más grande en la historia de los Estados Unidos, nosotros sacrificamos las cosas que teníamos para poder llegar hasta acá y entonces para regresar a nuestro país no es fácil, acá tenemos que quedar en la calle”.

Precisamente, miles de migrantes salieron este martes en caravana desde la frontera sur de México, para pedir, en el marco de las elecciones de Estados Unidos que no se endurezcan más las políticas migratorias para ingresar en el país.

Los hechos ocurren tras un aumento del 193 % interanual en la migración irregular a través de México hasta un récord de más de 712.000 personas, según la Unidad de Política Migratoria del Gobierno.

Trump dice que la frontera será una prioridad y que no es «una cuestión de precio»

(Foto: EFE/ALLISON DINNER)

El expresidente Donald Trump (2017-2021) dijo este jueves al canal NBC que una de sus prioridades durante su segundo Gobierno, que comenzará a partir del 20 de enero de 2025, será tener una frontera «segura y protegida».

El republicano, ganador de la elecciones el martes pasado contra la vicepresidenta de EE. UU., Kamala Harris, señaló durante una conversación telefónica de unos 15 minutos con la periodista Kristen Welker que el asunto no era «una cuestión de precio».

«En realidad, no tenemos otra opción cuando la gente ha matado y asesinado, cuando los capos de la droga han destruido países. Ahora van a regresar a esos países porque no se quedarán aquí. No hay precio», aseveró el futuro presidente.

Durante su campaña, Trump prometió llevar a cabo una deportación masiva, una iniciativa cuestionada por exfuncionarios federales a raíz del costo y la logística que ello implicaría, así como de organizaciones civiles, que han expresado su temor de que en dichas operaciones no se respete el debido proceso.

El republicano matizó que al mismo tiempo que busca establecer una «frontera fuerte y poderosa», su administración apoya una inmigración legal. «No soy alguien que dice: ‘No, no puedes entrar’. Queremos que la gente entre», recalcó.

Trump señaló además que desde la mañana del miércoles ha hablado con unos 70 líderes mundiales, entre ellos el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, así como con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy.

A lo largo de su campaña, Trump aseguró que de salir elegido lograría un acuerdo que finalizaría la guerra entre Ucrania y Rusia, con cuyo presidente, Vladimir Putin, todavía no ha conversado, según dijo a NBC.

Igualmente, Trump reveló que ha sostenido «muy buenas llamadas, muy respetuosas en ambos sentidos» tanto con quien fuera su rival, Kamala Harris, como con el presidente de EE. UU., el demócrata Joe Biden, con quienes habló sobre cómo efectuar una transición de mando «fluida» y pacífica.

«(Harris) dijo que le gustaría que fuera lo más fluida posible, con lo cual estoy de acuerdo, por supuesto», añadió el futuro presidente, quien de paso reveló que pronto podría tener un almuerzo con Biden.

El presidente Biden prometió este jueves garantizar una «transición pacífica y ordenada» e insinuó que asistirá en persona a la investidura de Trump en Washington el próximo 20 de enero.

Cuando perdió las elecciones en 2020, Trump se convirtió en el primer presidente en 150 años en no asistir a la toma de posesión de su sucesor, en ese caso Joe Biden, tras negarse a aceptar su derrota, bajo acusaciones nunca confirmadas de que hubo fraude en esos comicios.

Los superricos del mundo registran ganancias récord de 64.000 millones tras victoria Trump

Trump
Elon Musk habla en un mitin de Donald Trump en el Madison Square Garden de Nueva York. (Foto: AP)

Las 10 personas más ricas del mundo obtuvieron unas ganancias récord de 64.000 millones de dólares en conjunto después de que el miércoles se certificara la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE. UU., de acuerdo al Índice de Multimillonarios de Bloomberg.

Este ránking, que monitoriza diariamente los cambios en el patrimonio de los ‘superricos’ del planeta, refleja que el máximo beneficiado del triunfo de Trump fue el consejero delegado (CEO) de Tesla y X, Elon Musk, cuya fortuna subió 26.500 millones de dólares, hasta los 290.000 millones, el miércoles.

Bloomberg señala que se trata del «mayor incremento diario» de riqueza para los superricos que se ha constatado desde que comenzó a elaborarse el índice en 2012.

Además de Musk, defensor a ultranza de la candidatura de Trump en los últimos meses y posible miembro del próximo gabinete presidencial del magnate, en esta lista sobresalen otras personalidades del sector tecnológico.

Jeff Bezos, fundador de Amazon y segunda persona más rica del mundo, añadió 7.000 millones de dólares a su fortuna, cercana ahora a los 230.000 millones de dólares.

Por su parte, Larry Ellison, presidente de la empresa de software Oracle y también declarado trumpista, incrementó su patrimonio en casi 10.000 millones de dólares, hasta los 193.000 millones de dólares.

También salieron reforzados los exejecutivos de Microsoft, Bill Gates y Steve Ballmer; los antiguos responsables de Google, Larry Page y Sergey Brin, y el consejero delegado de Berkshire Hathaway, Warren Buffett, que se subieron a esta ola, a pesar de no haberse pronunciado sobre su candidato preferido durante la campaña.

El único miembro de la élite económica mundial que perdió dinero fue el magnate francés de marcas de lujo Bernard Arnault, cuya fortuna se redujo en casi 3.000 millones de dólares.

Además, el patrimonio del director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, se redujo ligeramente en 81 millones de dólares, aunque sigue valiendo 202.000 millones.

Trump llegó a amenazar en agosto con encarcelar a Zuckerberg de por vida por supuestamente conspirar contra él en las elecciones de 2020.

Estos fueron los cambios porcentuales en las mayores fortunas del mundo en las 24 horas posteriores a la elección de Trump como el 47 presidente de EE. UU., según Bloomberg.

1. Elon Musk 290.000 millones de dólares (+10,1 %)

2. Jeff Bezos 228.300 millones de dólares (+3,2 %)

3. Mark Zuckerberg 202.500 millones de dólares (0 %)

4. Larry Ellison 193.500 millones de dólares (+5,4 %)

5. Bernard Arnault 173.200 millones de dólares (-1,6 %)

6. Bill Gates 159.500 millones de dólares (+1,2 %)

7. Larry Page 158.300 millones de dólares (+3,6 %)

8. Sergey Brin 149.100 millones de dólares (+3,6 %)

9. Warren Buffett 147.800 millones de dólares (+5,4 %)

10. Steve Ballmer 145.900 millones de dólares (+2 %).

‘Johnny’ Méndez y Rivera Schatz de nuevo presidentes de la Cámara y Senado de Puerto Rico

Puerto Rico
Jenniffer González (c), del Partido Nuevo Progresista, ofrece declaraciones en compañía de su esposo José Jovín Vargas (d) en San Juan (Puerto Rico). (Foto: EFE/Enid M. Salgado Mercado)

San Juan.– Jenniffer González, del Partido Nuevo Progresista (PNP), que se perfila como la próxima gobernadora de Puerto Rico, presentó este jueves a ‘Johnny’ Méndez y Thomas Rivera Schatz de nuevo como presidentes de la Cámara de Representantes y del Senado, respectivamente.

«Estamos ya organizando lo que debe ser la estructura política que nos va a permitir aprobar la legislación que fue parte del compromiso programático de nuestro partido en la pasada elección para adelantar lo que es la reconstrucción del sistema energético, la situación en las escuelas, los nombramientos de las agencias de gobierno, entre otras cosas», afirmó González en un comunicado.

Durante el último cuatrienio, ambos cargos estaban ocupados por miembros del Partido Popular Democrático (PPD) y tras las elecciones celebradas en la isla caribeña el 5 de noviembre, el PNP recuperó la mayoría en la Legislatura.

Por su parte, Méndez ocupó el mismo cargo bajo las administraciones de Ricardo Rosselló y de Wanda Vázquez.

«Tenemos a un nuevo presidente electo del Senado de Puerto Rico en el senador Thomas Rivera Schatz», anunció González.

Rivera Schatz ocupa este puesto por tercera vez, anteriormente estuvo como presidente del Senado entre 2009 y 2012 y de 2017 a 2021.

González también informó de que el portavoz del PNP en la Cámara de Representantes será José ‘Pichy’ Torres Zamora y el portavoz alterno Wilson Román.

Mientras que en el Senado, Carmelo Ríos ocupará el cargo de vicepresidente, Gregorio Marías será el portavoz de la mayoría y Juan Oscar Morales será portavoz alterno.

González precisó que por decisión interna de los senadores electos del PNP, uno de los escaños para la vicepresidencia del Senado será ocupado por una mujer para poder darle la oportunidad a todas las mujeres pendientes de los votos que quedan por escrutar.

Asimismo, González aseguró que durante esta semana y la próxima sostendrá una reunión con la Federación de Alcaldes de Puerto Rico.

Trump ha prometido sacudir algunos de los pilares de la democracia

El candidato presidencial republicano Donald Trump en un evento de campaña en el Madison Square Garden de Nueva York el 27 de octubre de 2024. (Foto: AP/Evan Vucci)

Las elecciones presidenciales estadounidenses son el momento en que la nación se mira en un espejo. Son un reflejo de valores y sueños, de agravios y cuentas por saldar.

Los resultados dicen mucho sobre el carácter, el futuro y las creencias fundamentales de un país. El martes, Estados Unidos se miró en ese espejo y una mayoría de votantes vieron al expresidente Donald Trump y le dieron una victoria de amplio alcance en los estados más disputados.

Ganó por muchas razones. Una de ellas fue que una cantidad formidable de estadounidenses, desde diferentes ángulos, dijo que el estado de la democracia era una preocupación primordial.

El candidato que eligieron hizo campaña a través de una lente de oscuridad, llamó al país “basura”, y a su oponente “estúpida”, “comunista” y “la palabra que empieza con ‘p’”.

El espejo no sólo reflejó el descontento de una nación inquieta, sino también a mujeres sin hijos que tienen gatos, historias falsas sobre mascotas devoradas por vecinos inmigrantes haitianos, un énfasis constante en calificar las cosas de “raras”, y un repentino ataque de “alegría” demócrata, ahora aplastado. La campaña será recordada tanto por los acontecimientos profundos —como los dos intentos de asesinato de Trump— como por su curioso hablar sobre los genitales del golfista Arnold Palmer.

Incluso cuando Trump se impuso, la mayoría de los votantes dijeron que estaban muy o algo preocupados de que la elección de Trump acercara a Estados Unidos a ser un país autoritario, donde un solo líder tiene un poder sin contrapesos, según la encuesta AP VoteCast, una encuesta nacional de votantes y no votantes que pretende contar la historia detrás de los resultados electorales. Aun así, 1 de cada 10 de esos votantes lo respaldó de todos modos. Casi 4 de cada 10 votantes de Trump dijeron que querían un cambio total en la forma en que se dirige al país.

En el relato de Trump, la economía estaba en ruinas —a pesar de que casi todos los indicadores dicen lo contrario— y la frontera era una llaga abierta por donde se infiltraban migrantes asesinos —cuando el número real de cruces había caído precipitadamente. Todo esto vino envuelto en su característico lenguaje de catastrofismo.

Su victoria, la segunda vez en la historia de Estados Unidos en la que un candidato gana la presidencia en periodos no consecutivos, demostró el oído agudo de Trump para identificar lo que despierta emociones, especialmente la sensación de millones de votantes de ser excluidos —ya sea porque cayeron ante los estragos del enemigo interno, o porque alguien más hizo trampa o recibió un trato especial.

Eso es lo que los estadounidenses eligieron decisivamente.

La democracia centenaria entregó el poder al candidato presidencial que advirtió a los votantes que podría desmantelar elementos fundamentales de esa democracia.

Después de ya haber intentado perturbar la transferencia pacífica del poder cuando perdió ante el presidente Joe Biden, en 2020, Trump consideró que estaría justificado si decidiera buscar “la terminación de todas las reglas, las regulaciones y los artículos, incluidos aquellos que se encuentran en la Constitución”.

Esto, en contraste con el juramento que hizo, y que volverá a hacer, de “preservar, proteger y defender la Constitución” lo mejor que pueda.

Una medida aproximada y definitivamente imperfecta de si Trump podría decir en serio lo que dice es la cantidad de veces que lo dice. Su amenaza directa de intentar poner fin o suspender la Constitución fue en gran medida algo que enunció una vez.

Pero la campaña de 2024 estuvo llena de sus promesas —mitin tras mitin, entrevista tras entrevista—, que, si se cumplieran, trastocarían las prácticas, protecciones e instituciones que son la base de la democracia tal como las conocen los estadounidenses.

Y ahora, declara después de su victoria, “gobernaré con un lema simple: promesas hechas, promesas cumplidas”.

Durante la campaña, ante ovaciones entusiastas, Trump prometió usar el poder presidencial sobre el sistema de justicia para perseguir a sus adversarios políticos personales. Luego subió aún más la apuesta al amenazar con alistar la fuerza militar contra esos enemigos internos —“el enemigo desde dentro”.

Hacerlo destruiría cualquier atisbo de independencia del Departamento de Justicia, y pondría a los soldados en contra de los ciudadanos de formas no vistas en tiempos modernos.

Ha prometido rastrear y deportar a inmigrantes en cantidades masivas, lo que plantea la posibilidad de usar también recursos militares o de estilo militar para hacerlo.

Incitados por la furia y el negacionismo de él ante su derrota de 2020, los partidarios de Trump en algunos gobiernos estatales ya han diseñado cambios en la forma en que se emiten, cuentan y confirman los votos, un esfuerzo centrado en la noción falsa de que las últimas elecciones fueron amañadas en su contra.

El martes, Trump ganó una elección durante un gobierno demócrata. El esfuerzo por revisar los procedimientos electorales ahora será disputado por los estados a lo largo de su mandato.

Sin embargo, otro pilar del sistema también está en su mira —la administración pública apolítica y sus amos políticos, a quienes Trump llama en conjunto el estado profundo.

Se refiere a los generales que no siempre le hicieron caso la última vez, pero esta vez lo harán.

Se refiere a personal del Departamento de Justicia que se negó a complacer su esfuerzo desesperado por inventar votos que no obtuvo en 2020. Se refiere a los burócratas que retrasaron partes de la agenda de su primer mandato y a quienes ahora quiere purgar.

Trump quiere facilitar el despido de empleados federales al clasificar a miles de ellos como personas fuera de las protecciones del servicio civil. Eso podría debilitar el poder del gobierno para hacer cumplir los estatutos y las normas al drenar partes de la fuerza laboral y permitir que su administración dote a las instituciones de gobierno con empleados más maleables que la vez anterior.

Pero si algunos o todos estos principios de la democracia moderna caen, lo harán por el medio más democrático. Los votantes lo eligieron a él —y por extensión, esto—, no a la demócrata Kamala Harris, la vicepresidenta actual.

Y según las primeras mediciones, fue una elección limpia, al igual que la de 2020.

Eric Dezenhall es un experto en gestión de escándalos que ha seguido la carrera empresarial y política de Trump y predijo correctamente sus victorias en 2016 y ahora. También previó que los casos penales contra Trump lo ayudarían, en lugar de perjudicarlo.

Detectar lo que Trump realmente pretende hacer y lo que podría ser una bravata no siempre es fácil, dijo. “Hay ciertas cosas que dice porque le pasan por la cabeza en un momento determinado”, agregó Dezenhall. “No le doy importancia a eso. Le doy importancia a los temas, y hay un tema de venganza”.

Así que queda por ver si Estados Unidos obtendrá esos dos días especiales que prometió Trump.

Al asumir el cargo nuevamente, declaró, será un “dictador”, pero sólo por un día. Y prometió dejar que la policía organice “un día realmente violento” para acabar con el crimen con impunidad, un comentario que su campaña expuso que no dijo en serio, como su gente mantuvo que no hablaba en serio sobre subvertir la Constitución de Estados Unidos.

Los votantes también dieron a los republicanos de Trump un claro control del Senado y, por lo tanto, una mayoría para decidir si se confirma o no a los leales que Trump nominará para los puestos más altos del gobierno. Trump controla su partido de maneras que no lo hacía en su primer mandato, cuando figuras importantes de su gobierno frustraron repetidamente sus ambiciones más atípicas.

“El hecho de que un pueblo alguna vez orgulloso haya elegido —dos veces— rebajarse con un mandatario como Donald Trump será una de las grandes advertencias de la historia”, expuso Cal Jillson, experto en derecho constitucional y presidencial de la Universidad Metodista del Sur, cuyo nuevo libro, “Race, Ethnicity, and American Decline” (Raza, origen étnico y el declive estadounidense), anticipó algunas de las cuestiones existenciales de la elección.

“Las acciones de Donald Trump serán tan divisivas, irreflexivas y mezquinas en su segundo mandato como en el primero”, advirtió. “Socavará a Ucrania, la OTAN y la ONU en el extranjero; y el estado de derecho, los derechos individuales y nuestro sentido de cohesión y propósito nacional en casa”.

Desde la izquierda política, cualquier amenaza a la democracia no estaba en la mente del senador independiente Bernie Sanders de Vermont cuando ofreció una crítica mordaz de la campaña demócrata.

“No debería resultar una sorpresa que un Partido Demócrata que ha abandonado a los trabajadores descubra que la clase trabajadora lo ha abandonado a él”, dijo en una declaración. “¿Comprenderán el dolor y la enajenación política que experimentan decenas de millones de estadounidenses?”.

Y concluyó: “Probablemente no”.

Por su parte, Trump dice que su intención es restaurar la democracia, no destruirla.

No hubo nada democrático, afirman él y sus aliados, en ver a líderes militares desafiar al comandante en jefe electo —ya sea que se tratara de despliegues de tropas o de su deseo de un desfile militar llamativo . O en ver a presidentes demócratas establecer una política de inmigración y un gran programa de alivio de los préstamos estudiantiles mediante una orden ejecutiva, sin pasar por el Congreso.

Pero ese caso se construye desde abajo sobre la mentira de una elección robada en 2020, sus maquinaciones para detener la certificación de ese voto y el ataque sangriento de su turba al Capitolio el 6 de enero de 2021. Llega al cargo con la intención de indultar a algunas de las personas condenadas por ese motín —y tal vez de librarse de los cargos penales en su contra.

Aún existen barreras. Una de ellas es la Corte Suprema, cuya mayoría conservadora aflojó el control sobre la conducta presidencial en su fallo en que amplió su inmunidad para ser procesado. La corte no ha sido puesta a prueba por completo en cuanto a hasta dónde llegará para adaptarse a las acciones y la agenda de Trump. Y aún no se sabe qué partido controlará la Cámara de Representantes.

La victoria del republicano se produjo gracias a un electorado tan descontento con la trayectoria de Estados Unidos que dio la bienvenida a su enfoque impulsivo y disruptivo.

Entre los votantes menores de 30 años, poco menos de la mitad votó por Trump, una mejora con respecto a su desempeño en 2020, según la encuesta AP VoteCast a más de 120.000 votantes. Alrededor de tres cuartas partes de los votantes jóvenes dijeron que el país se encaminaba en la dirección equivocada, y aproximadamente un tercio respondió que quería un cambio total en la forma en que se gobierna al país.

Según las palabras de Trump, al menos, eso es lo que obtendrán.

Para muchos iraníes, regreso de Trump intensifica temores de guerra; pero otros mantienen esperanzas

Un grupo de manifestantes queman imágenes del entonces presidente estadounidense Donald Trump, arriba, y el entonces presidente electo Joe Biden frente al Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, el sábado 28 de noviembre de 2020, en Teherán, Irán. (Foto: AP/Vahid Salemi/Archivo)

Los iraníes, como muchos en todo el mundo, están divididos sobre lo que traerá la próxima presidencia de Donald Trump: Algunos prevén una guerra total entre Teherán y Washington, especialmente en un momento en que otros conflictos arden en la región. Otros mantienen la esperanza de que el 47mo presidente de Estados Unidos pueda participar en una diplomacia inesperada como lo hizo con Corea del Norte.

Pero casi todos creen que algo cambiará en la relación entre Estados Unidos e Irán.

“Trump utilizará palancas más duras contra Irán”, advirtió Ahmad Zeidabadi, un analista político. “Las autoridades iraníes seguirán rechazándolo y eso podría hacer que él escale su presión”.

Y mientras que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, quien tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado, ha expresado repetidamente su propio repudio por Trump, el nuevo presidente reformista de Irán ha mantenido abierta la puerta a conversaciones con Trump para buscar un alivio de las sanciones internacionales para impulsar una economía en picada. El rial iraní, en caída libre durante años, alcanzó su valor más bajo frente al dólar el miércoles antes de recuperarse ligeramente.

Estados Unidos e Irán han tenido una relación adversa desde la Revolución Islámica de Irán en 1979, la toma de la embajada de Estados Unidos y la crisis de los rehenes de 444 días que siguieron.

El primer mandato de Trump estuvo marcado por un período particularmente problemático, cuando persiguió una política de “máxima presión” contra Teherán. Retiró unilateralmente a Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán con las potencias mundiales, lo que llevó a las sanciones que paralizaron la economía, y ordenó el asesinato del principal general del país.

La confirmación de la reelección de Trump llegó demasiado tarde para la mayoría de los periódicos del miércoles. El jueves, siguiendo la línea oficial, muchos denunciaron la victoria. El periódico Hamshahri colocó una representación artística de Trump en un mono de prisión naranja y esposas bajo el titular: “Regreso del asesino”. El periódico de línea dura Javan publicó que era “volver a la escena del crimen”.

En las calles de Teherán, las opiniones variaron más. Algunos temían un regreso a los puntos bajos del primer mandato de Trump. Otros expresaron alegría.

“Estoy muy feliz de que Trump haya ganado porque realmente es un hombre poderoso”, dijo Fatemeh Kaveh, de 40 años. “Lo veo como un modelo a seguir en términos de personalidad, y siempre veo sus historias (en redes sociales), y creo en él. Estoy muy feliz de que haya ganado”.

Pero la opinión que más importa en la teocracia de Irán es la de Jamenei, quien ha sido el gobernante supremo del país durante seis presidencias estadounidenses. Ha dejado claras sus opiniones sobre Trump.

“No considero a Trump como una persona digna de intercambiar ningún mensaje y no tengo respuesta para él, ni responderé a él en el futuro”, dijo Jamenei al fallecido primer ministro japonés Shinzo Abe en 2019. Esos comentarios llegaron un año después de que Trump retirara a Estados Unidos del acuerdo nuclear, que ofrecía a Irán alivio de las sanciones internacionales a cambio de restricciones destinadas a evitar que construyera una bomba atómica.

Luego vino la decisión de Trump de asesinar al general de la Guardia Revolucionaria Qassem Soleimani, una figura prominente dentro de Irán, en un ataque con dron en Bagdad en 2020.

El sitio web personal de Jamenei aún alberga un video que imagina a Trump siendo asesinado en un ataque con dron iraní mientras juega al golf con el exsecretario de Estado de Estados Unidos y jefe de la CIA, Mike Pompeo. Ambos hombres han recibido protección adicional sobre las amenazas iraníes a sus vidas, y se ha acusado al país de hackear a asociados de la campaña de Trump en esperanzas de perjudicar sus perspectivas. Los iraníes tampoco han olvidado el asesinato de Soleimani.

“Es un buen momento para que Irán se vengue: el asesino de nuestro héroe ha vuelto”, dijo Reza Solatani, residente de Teherán de 39 años. “Eventualmente deberá pagar por su crimen”.

La pregunta ahora es cómo se desarrollará ese enfoque de línea dura en medio de la crisis económica y otros desafíos.

Una serie de protestas masivas han escalado en los últimos años, más recientemente con la muerte de Mahsa Amini y las mujeres rechazando el hiyab obligatorio del estado.

Irán sigue atrapado en las guerras de Oriente Medio que agitan la región, y sus líderes han amenazado con un ataque de represalia después del atentado del 26 de octubre de Israel. Sus aliados están golpeados, incluidos los grupos milicianos de su autodenominado “Eje de Resistencia”, como Hamás, Hezbollah de Líbano y los rebeldes hutíes de Yemen. El apoyo a esos grupos mientras los iraníes batallan económicamente ha sido un grito de protesta.

La elección de Trump significa que “la paz volverá a Líbano y Gaza y Irán no gastará nuestro dinero allí”, dijo Zohreh Naghavi, una mujer de 36 años que trabaja en una tienda de ropa. “Es una buena noticia”.

El presidente iraní Masoud Pezeshkian, quien cumplirá sus primeros 100 días en el cargo la próxima semana, hizo campaña con la promesa de acercamiento a Occidente para levantar las sanciones sobre el programa nuclear de Irán, que ahora enriquece uranio a niveles cercanos a los de grado armamentístico.

El jueves, Pezeshkian pareció seguir abierto a conversaciones con Washington, incluso tras la victoria de Trump, diciendo que “no importa quién haya ganado las elecciones de Estados Unidos”.

“No tendremos de ninguna manera un enfoque cerrado y limitado en la expansión de los lazos con otros países”, dijo, según la agencia estatal de noticias IRNA.

Eso deja abierta la posibilidad de negociaciones. Trump en su primer mandato cortejó famosamente al líder norcoreano Kim Jong Un. Algunos iraníes han imaginado al presidente electo haciendo lo mismo en Teherán.

“Como Trump es un showman, podría anunciar que quiere hablar con Pezeshkian en persona”, dijo Zeidabadi, el analista. “Desafortunadamente, el problema es que (el gobierno) no puede aceptar eso. Incluso si algunas personas en el gobierno están interesadas en hacer eso, la mayoría de los radicales no lo permitirán y esto también puede hacer que Trump se enoje más”.

Sin embargo, algunos sienten que Irán ya está en su punto de ruptura.

“Creo que Irán no tiene más opción que hacer las paces con Trump, considerando la situación del dólar (tipo de cambio) y los medios de vida de las personas y los altos precios”, dijo Sina Khaledian, un enfermero de 32 años. “Hay falta de medicinas y atención médica. Tienen que hacer esto. Creo que la capacidad del país para aguantar se ha agotado”.

Votantes evangélicos blancos apoyan firmemente la presidencia de Donald Trump

Trump
El presidente Donald Trump sostiene una Biblia mientras visita la Iglesia de St. John's, el 1 de junio de 2020, en Washington. (Foto: AP/Patrick Semansky/Archivo)

Después de que el expresidente Donald Trump diera su discurso de victoria el miércoles temprano en el Centro de Convenciones de Palm Beach, en Florida, docenas de sus seguidores se reunieron en un vestíbulo para cantar “How Great Thou Art,” (“Cuán Grande Eres”), recitando de memoria la letra y armonías de una alabanza clásica, popular entre los cristianos evangélicos.

Fue un cierre apropiado para una elección en la que Trump una vez más ganó el apoyo de aproximadamente 8 de cada 10 votantes cristianos evangélicos blancos, según AP VoteCast, una amplia encuesta de más de 120.000 votantes. Ese margen, entre un grupo que representaba alrededor del 20% del electorado total, repite márgenes igualmente impresionantes de apoyo evangélico que Trump recibió en 2020.

El pastor Robert Jeffress de la Primera Iglesia Bautista de Dallas, uno de los simpatizantes evangélicos más prominentes de Trump desde la campaña de 2016, calificó la elección como una “gran victoria”.

“Sí, hubo algunos temas de fe importantes para los evangélicos, pero los evangélicos también son estadounidenses”, dijo Jeffress. “Les preocupa la inmigración, les preocupa la economía”.

Algunos críticos de Trump temen que implementará una agenda nacionalista cristiana que, según ellos, otorga a los cristianos una posición privilegiada en el país y es contraria a la separación entre iglesia y estado.

Aunque algunas de las expresiones religiosas del gobierno son más retóricas que políticas, eso puede tener un impacto en un país que es más secular y religiosamente diverso que en generaciones pasadas, dijo Andrew Whitehead, autor de “Taking America Back for God: Christian Nationalism in the United States”.

“Aquellos que no abrazan esa expresión del cristianismo o la religión cristiana o ninguna religión en absoluto, se sentirán marcados como ‘otros’ y no verdaderamente estadounidenses”, dijo Whitehead, profesor asociado de sociología en la Universidad de Indiana, en Indianápolis.

Whitehead vaticina que una visión nacionalista cristiana probablemente motivará políticas migratorias restrictivas con el pretexto de proteger la cultura estadounidense tradicional, como la prohibición de que personas procedentes de varios países mayoritariamente musulmanes viajen a Estados Unidos.

Pero Jeffress desestimó las preocupaciones de aquellos que vaticinan un gobierno nacionalista cristiano.

“A las personas que no son cristianas les preocupa indebidamente que vaya a instituir algún tipo de teocracia opresiva. No le interesa hacer eso”, afirmó Jeffress, señalando que Trump no ha mostrado interés en prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo ni imponer una prohibición absoluta del aborto.

Los líderes evangélicos que más apoyan a Trump pueden esperar el mismo tipo de acceso a la Casa Blanca que tuvieron en el primer mandato de Trump.

Trump ha proclamado un sentido de mandato divino.

“Muchas personas me han dicho que Dios salvó mi vida por una razón”, dijo Trump en su discurso de victoria, refiriéndose a las afirmaciones generalizadas entre los simpatizantes evangélicos de que recibió una protección divina milagrosa en el intento de asesinato casi fatal en Butler, Pensilvania, el 13 de julio. “Y esa razón fue salvar a nuestro país y restaurar la grandeza de Estados Unidos”.

Durante la campaña electoral, Trump prometió “proteger a los cristianos en nuestras escuelas y en nuestro ejército y nuestro gobierno” y en “nuestra plaza pública”. Muchas de las disputas entre Iglesia y Estado de los últimos años se han centrado en los símbolos cristianos en lugares públicos, como la exhibición de cruces.

La campaña republicana se comprometió a defender a los cristianos así como a los judíos que enfrentan persecución. Si bien incluyó un compromiso general de proteger el culto de todos los grupos religiosos, esos fueron los únicos dos que se mencionaron específicamente. La campaña también defendió el derecho a “orar y leer la Biblia en la escuela”.

Trump se compromete a apoyar otras prioridades evangélicas, como el apoyo a Israel y una oposición a los derechos de las personas transgénero, ya que asegura que: “Dios creó dos géneros, masculino y femenino”. Los evangélicos se sienten consternados por el hecho de que Trump se haya distanciado de las propuestas antiaborto más estrictas, aunque los líderes evangélicos vieron a Trump como preferible a Harris, quien ha defendido fuertemente el derecho al aborto.

Las manifestaciones a favor de Trump presentaron expresiones que han sido abrazadas por los nacionalistas cristianos, como la canción “Dios bendiga a Estados Unidos”. Muchos en los mítines de Trump llevan camisetas que proclaman: «Jesús es mi salvador, Trump es mi presidente”.

El hecho de que los evangélicos apoyaran a Trump inicialmente sorprendió a muchos, ya que el candidato republicano es propietario de empresas de casinos, lleva varios matrimonios a cuestas, y ha sido objeto de acusaciones de conducta sexual indebida y, más recientemente, de haber jugado un papel importante en fomentar los disturbios del Capitolio de 2021, además de su condena por cargos de fraude. Pero muchos simpatizantes cuestionan estas acusaciones o lo ven como un campeón poderoso aunque imperfecto.

“La gente apoya al presidente Trump no por su religiosidad sino por sus políticas”, dijo Jeffress.

John Fea, profesor de historia en la Universidad Messiah en Mechanicsburg, Pensilvania, quien escribió un libro sobre el respaldo evangélico a Trump en su campaña de 2016, dijo que la persistencia de ese apoyo no fue sorprendente.

Durante esta campaña, Fea dijo que habló con evangélicos que se sentían incómodos con Trump. Estaban “buscando cualquier razón para votar por Harris”, como cierta moderación sobre el tema del aborto. “No creo que Harris les estuviera dando mucho”.

No solo los evangélicos blancos no hispanos apoyaron a Trump. También lo hicieron poco más de la mitad de los evangélicos latinos y aproximadamente 6 de cada 10 católicos blancos, según AP VoteCast. En general, aproximadamente 6 de cada 10 mormones también respaldaron al expresidente.

El pastor Abraham Rivera del Centro de Vida La Puerta en North Miami, Florida, atribuyó la popularidad de Trump entre todos los latinos, y en particular entre los evangélicos, a sus valores conservadores respecto a la moralidad y la familia.

“Creo que el tema de la identidad de género que la izquierda promueve mucho, aleja a muchos evangélicos latinos”, indicó Rivera. Miembros de su congregación expresaron algunas preocupaciones sobre la “personalidad» de Trump o las «cosas que dice” pero no sobre sus políticas, señaló.

Rivera prevé que los frecuentes contactos que los líderes evangélicos latinos mantuvieron con el primer gobierno de Trump continúen, lo que les daría voz. En contraste, sintió que las puertas “estaban cerradas” durante la presidencia de Biden, quien parecía ignorar los valores de muchos conservadores.

Pero Rivera agregó: “La idea de que una derecha cristiana malvada va a tomar el control de todo es simplemente una locura”.

Fea aseguró que una agenda nacionalista cristiana puede ser más retórica que sustantiva a nivel nacional, pero advirtió que hay casos genuinos a nivel local. Anticipó que el gobierno de Trump no se opondría a cosas como una nueva ley en el estado de Luisiana que requiere la publicación de los Diez Mandamientos en las escuelas públicas y la orden de un funcionario de educación en Oklahoma que exige que las escuelas públicas incorporen la Biblia en clase. Ambas se enfrentan a recursos judiciales.

La plataforma republicana de 2024 se comprometió a usar “la ley federal existente para mantener fuera de Estados Unidos a los comunistas, marxistas y socialistas que odian a los cristianos”, así como a los “yihadistas”. En campaña, Trump dijo que formaría un grupo de trabajo federal para luchar contra la «persecución contra los cristianos en Estados Unidos”.

Otros grupos, a nivel nacional y en las iglesias locales, están preparados para oponerse a una agenda nacionalista cristiana.

La organización Americans United for Separation of Church and State («Estadounidenses unidos por la separación entre Iglesia y Estado») se comprometió a resistir cualquier política del gobierno de Trump que privilegie a los cristianos y use la bandera de la libertad de culto como una “licencia para discriminar”, aseguró Andrew Seidel, vicepresidente de comunicación estratégica del grupo.

Seidel vaticina que el nuevo gobierno de Trump tendrá un plan para implementar el Proyecto 2025 de la Heritage Foundation, la cual tiene una agenda nacionalista cristiana, a pesar de que Trump se haya distanciado de éste

“Esta vez, están listos para la victoria”, asegura Seidel. “La última vez ganaron una victoria inesperada. No sabían qué estaban haciendo. (Pero ahora) van a estar listos desde el primer día”.

El reverendo Tim Schaefer, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Madison, Wisconsin, dijo que se opone al nacionalismo cristiano en parte porque es contrario a la separación entre Iglesia y Estado, una creencia importante en la fe bautista.

“Nuestra labor es recordarle a la gente que no fuimos fundados como una nación cristiana”, dijo. “Había un deseo por parte de los fundadores de ser una nación de pluralidad religiosa”.

Statement from Governor Josh Shapiro on the 2024 Election Results

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Governor Josh Shapiro. (Photo: File)

Harrisburg, PA – Today, in response to the results of the 2024 General Election, Governor Josh Shapiro released the following statement: 

“Pennsylvania is the birthplace of American democracy, and our Commonwealth once again held a free, fair, safe, and secure election. As I have always said, the will of the people must be respected – and the people of Pennsylvania have spoken, electing Donald Trump to be the next President of the United States along with other Republicans and Democrats for state and federal offices on the same ballot.

“I know the pundits will analyze every aspect of this election, but for my part, I’m going to continue to listen to the good people of Pennsylvania, show respect for their choices, and find ways to bring people back together and move the ball down the field to put points on the board for all of us.

“While votes are still being counted in some races, I congratulate all the candidates – from both parties, up and down the ballot, all across the Commonwealth – who have won their races and been given the opportunity to serve in public office. Serving Pennsylvania carries with it a profound responsibility to put the people first, and now that this election is over, it is time to govern – to work together, to compromise, and to get stuff done.

“The people of Pennsylvania know, as their Governor, I go to work every single day focused on how to make life better for Pennsylvanians and deliver results for our communities – rural, urban, and suburban. From creating jobs and economic opportunity to investing in education and public safety, I believe there’s more that unites us than divides us – and we must work together to continue to get stuff done for Pennsylvania.

“Let me also make clear: I will never back down from standing up for the freedoms I was elected to protect. I will continue to defend our democracy, defend our fundamental rights, and ensure we continue the legacy of William Penn by building a Commonwealth that is warm and welcoming for all – and where all Pennsylvanians have the freedom to chart their own course and the opportunity to succeed.”

The light of optimism, of faith, of truth and service

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(Foto: EFE/Jim Lo Scalzo)

Vice President Kamala Harris formally conceded in a speech Wednesday afternoon at Howard University in Washington, D.C., where she urged her followers to continue fighting for democracy.

Here is an excerpt from the concession speech:

Good afternoon, everyone. Thank you all…

So let me say…my heart is full today, full of gratitude for the trust you have placed in me, full of love for our country, and full of resolve. The outcome of this election is not what we wanted, not what we fought for, not what we voted for. But hear me when I say, hear me when I say, the light of America’s promise will always burn bright as long as we never give up and as long as we keep fighting. To my beloved Doug and our family, I love you so very much. To President Biden and Dr. Biden, thank you for your faith and support. To Governor Walz and the Walz family, I know your service to our nation will continue. And to my extraordinary team, to the volunteers who gave so much of themselves, to the poll workers and the local election officials I thank you. I thank you all.

Look, I am so proud of the race we ran. And the way we ran it. Over the 107 days of this campaign, we have been intentional about building community and building coalitions, bringing people together from every walk of life and background, united by love of country with enthusiasm and joy in our fight for America’s future. And we did it with the knowledge that we all have so much more in common than what separates us. Now, I know folks are feeling and experiencing a range of emotions right now. I get it, but we must accept the results of this election. Earlier today, I spoke with President-elect Trump and congratulated him on his victory. I also told him that we will help him and his team with their transition and that we will engage in a peaceful transfer of power.

A fundamental principle of American democracy is that when we lose an election, we accept the results. That principle, as much as any other, distinguishes democracy from monarchy or tyranny. And anyone who seeks the public trust must honor it. At the same time, in our nation, we owe loyalty not to a president or a party, but to the Constitution of the United States, and loyalty to our conscience and to our God. My allegiance to all three is why I am here to say, while I concede this election, I do not concede the fight that fueled this campaign—the fight: the fight for freedom, for opportunity, for fairness, and the dignity of all people. A fight for the ideals at the heart of our nation, the ideals that reflect America at our best. That is a fight I will never give up.

I will never give up the fight for a future where Americans can pursue their dreams, ambitions, and aspirations. Where the women of America have the freedom to make decisions about their own body and not have their government telling them what to do. We will never give up the fight to protect our schools and our streets from gun violence. And America we will never give up the fight for our democracy, for the rule of law, for equal justice, and for the sacred idea that every one of us, no matter who we are or where we start out, has certain fundamental rights and freedoms that must be respected and upheld.

And we will continue to wage this fight in the voting booth, in the courts and in the public square. And we will also wage it in quieter ways: in how we live our lives by treating one another with kindness and respect, by looking in the face of a stranger and seeing a neighbor, by always using our strength to lift people up, to fight for the dignity that all people deserve. The fight for our freedom will take hard work. But, like I always say, we like hard work. Hard work is good work. Hard work can be joyful work. And the fight for our country is always worth it. It is always worth it.  To the young people who are watching, it is okay to feel sad and disappointed. But please know it’s going to be okay.

On the campaign, I would often say when we fight, we win. But here’s the thing, here’s the thing, sometimes the fight takes a while. That doesn’t mean we won’t win. That doesn’t mean we won’t win. The important thing is don’t ever give up. Don’t ever give up. Don’t ever stop trying to make the world a better place.  You have power… And don’t you ever listen when anyone tells you something is impossible because it has never been done before.

You have the capacity to do extraordinary good in the world. And so to everyone who is watching, do not despair. This is not a time to throw up our hands. This is a time to roll up our sleeves. This is a time to organize, to mobilize, and to stay engaged for the sake of freedom and justice and the future that we all know we can build together. Look, many of you know I started out as a prosecutor and throughout my career I saw people at some of the worst times in their lives.  People who had suffered great harm and great pain, and yet found within themselves the strength and the courage and the resolve to take the stand, to take a stand, to fight for justice, to fight for themselves, to fight for others. So let their courage be our inspiration. Let their determination be our charge. And I’ll close with this. There’s an adage a historian once called a law of history, true of every society across the ages. The adage is, only when it is dark enough can you see the stars. I know many people feel like we are entering a dark time, but for the benefit of us all, I hope that is not the case. But here’s the thing, America, if it is, let us fill the sky with the light of a brilliant, brilliant billion of stars. The light, the light of optimism, of faith, of truth and service.

And may that work guide us even in the face of setbacks toward the extraordinary promise of the United States of America. I thank you all. Make God bless you. And may God bless the United States of America. I thank you all.

Cómo votaron 5 grupos demográficos clave en 2024: AP VoteCast

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El expresidente y candidato republicano Donald Trump, Melania Trump y Barron Trump, a su llegada a la fiesta electoral de seguimiento de resultados, el miércoles 6 de noviembre de 2024, en West Palm Beach, Florida. (Foto: AP/Evan Vucci)

Donald Trump ganó la presidencia de Estados Unidos tras mantener firme su base principal de votantes y expandir ligeramente su coalición para incluir varios grupos que tradicionalmente han sido parte de la base demócrata. Esa conclusión proviene de AP VoteCast, una amplia encuesta realizada a más de 120,000 votantes a nivel nacional que muestra qué temas importaron a los votantes en esta elección.

Trump captó una pequeña pero significativa proporción de votantes negros e hispanos, y logró avances estrechos con hombres y mujeres. Mientras Trump erosionaba partes de la coalición demócrata, la vicepresidenta Kamala Harris no pudo lograr suficientes avances por su cuenta. Trump logró asegurar su base tradicionalmente mayoritaria de votantes blancos y adultos mayores, y expandió ligeramente sus márgenes con otros grupos hasta formar una coalición ganadora.

Un vistazo a cómo votaron cinco grupos demográficos clave, según AP VoteCast:

La mayoría de votantes por Trump son blancos, una tendencia que se mantiene desde 2020

Ligeramente más de 8 de cada 10 votantes de Trump en esta elección eran blancos, aproximadamente las mismas cifras de 2020. Alrededor de dos tercios de los votantes de Harris eran blancos, y eso coincidió en gran medida con la coalición del presidente Joe Biden en la elección anterior. Los votantes blancos constituyen una gran parte del electorado en Estados Unidos, y no cambiaron marcadamente su apoyo a nivel nacional en comparación con 2020.

La mayoría del electorado blanco votó por Trump, sin cambios respecto a la elección de 2020 que perdió por poco. Alrededor de 4 de cada 10 votantes blancos apoyaron a Harris, lo cual es aproximadamente lo mismo que recibió Biden en 2020.

Los votantes blancos también fueron más propensos a apoyar a Trump sobre Harris y Biden en Pensilvania, Michigan y Wisconsin, aunque Trump perdió esos estados en 2020.

La proporción de votantes negros a favor de Trump aumentó ligeramente, impulsada en gran medida por hombres jóvenes

Trump logró hacer pequeñas incursiones con los votantes negros a nivel nacional, quienes constituyeron alrededor de 1 de cada 10 votantes en todo el país.

A nivel nacional, alrededor de 8 de cada 10 votantes negros apoyaron a Harris. Pero, eso fue menos que alrededor de 9 de cada 10 que optaron por Biden en la anterior elección presidencial.

Trump aproximadamente duplicó su proporción de hombres negros jóvenes, lo que le ayudó entre un grupo clave de votantes demócratas. Alrededor de 3 de cada 10 hombres negros menores de 45 años optaron por Trump, cerca del doble de la cantidad que obtuvo en 2020.

Voto latino favoreció a Trump un poco más en estas elecciones que en las de 2020

Si bien Harris obtuvo más de la mitad del voto hispano, ese apoyo bajó ligeramente de los aproximadamente 6 de cada 10 votantes hispanos que respaldaron a Biden.

Los votantes hispanos estuvieron más abiertos a Trump de lo que estaban en 2020. Aproximadamente la mitad de los hombres latinos votaron por Harris, menos que alrededor de 6 de cada 10 que optaron por Biden.

Un apoyo ligeramente mejor de las mujeres benefició a Trump

Trump se vio favorecido de un leve incremento de apoyo tanto entre hombres como mujeres, y Harris tuvo un desempeño modestamente por debajo en comparación con Biden en 2020.

Harris obtuvo la ventaja entre las mujeres, recibiendo el 53% de sus votos frente al 46% de Trump, pero ese margen fue algo más estrecho que el de Biden. El demócrata ganó el 55% de los votos de las mujeres, y el 43% optó por Trump. Su apoyo se mantuvo estable entre las mujeres blancas: ligeramente más de la mitad apoyaron esta vez a Trump, algo similar a lo ocurrido en 2020.

Trump logró un modesto aumento con respecto a los hombres

Trump logró una mejoría similar entre los hombres, con un incremento modesto que aumentó su ventaja.

Los cambios por género se concentraron entre los votantes más jóvenes, así como entre los votantes negros y latinos. Los votantes blancos de ambos géneros y los votantes adultos mayores de ambos géneros votaron de manera similar en 2024 como lo hicieron en 2020.

AP VoteCast es una encuesta del electorado estadounidense realizada por NORC en la Universidad de Chicago para Fox News, PBS NewsHour, The Wall Street Journal y The Associated Press. La encuesta entre más de 120.000 votantes se llevó a cabo durante ocho días y concluyó al cierre de las urnas. Las entrevistas se realizaron en inglés y español. La encuesta combina una muestra aleatoria de votantes registrados extraídos de archivos de votantes estatales; votantes registrados autoidentificados utilizando el panel AmeriSpeak basado en probabilidades de NORC, que está diseñado para ser representativo de la población de Estados Unidos; y votantes registrados autoidentificados seleccionados de paneles en línea no probabilísticos. Se estima que el margen de error de muestreo de los votantes es de más o menos 0,4 puntos porcentuales. Encuentre más detalles sobre la metodología de AP VoteCast en https://ap.org/votecast.